- Argentina crecería por encima de la región, con una suba acumulada de más del 12% entre 2024 y 2027
- El ajuste fiscal y el RIGI, claves del giro económico, según el Banco Mundial
- Persisten riesgos estructurales, como reservas negativas y bajo nivel de crédito
El Banco Mundial calificó a la Argentina como “la única excepción” dentro de América Latina, al presentar su informe semestral sobre el desempeño económico de la región. En un contexto de bajo crecimiento generalizado, el país muestra señales de recuperación que lo diferencian del resto.
De acuerdo con el organismo, América Latina crecerá apenas 2,1% en 2026, por debajo del 2,4% de 2025, mientras que el ingreso per cápita se mantiene estancado. En contraste, Argentina proyecta una expansión de 3,6% en 2026 y 3,7% en 2027, lo que permitiría alcanzar un crecimiento acumulado del 12,2% entre 2024 y 2027, tras más de una década de estancamiento.
Las claves del rebote económico
El informe atribuye este cambio de tendencia al ajuste fiscal de shock implementado por el gobierno de Javier Milei. La transición desde un fuerte déficit en 2023 hacia un superávit fiscal primario y financiero se logró mediante recortes del gasto, eliminación de subsidios y mejoras en la eficiencia del Estado.
Este proceso tuvo un impacto directo en los mercados: el riesgo país cayó con fuerza, pasando de niveles cercanos a 2.200 puntos básicos en 2022-2023 a menos de 600 en marzo de 2026, reflejando una mejora en la percepción de solvencia.
Además, el Banco Mundial destacó el rol del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) como motor de crecimiento. La reducción del impuesto a las Ganancias del 35% al 25% para grandes proyectos en sectores estratégicos —como energía, minería y tecnología— mejoró el atractivo para inversiones de largo plazo. A esto se suman acuerdos internacionales, como el de minerales críticos con Estados Unidos y el avance del pacto Mercosur-Unión Europea.
Riesgos y desafíos pendientes
Pese al escenario positivo, el organismo advierte que persisten fragilidades estructurales. El Banco Central continúa con reservas netas negativas y el acceso al financiamiento externo sigue siendo limitado, lo que genera tensiones sobre la sostenibilidad del programa económico.
Otro punto crítico es el crédito: el financiamiento al sector privado se ubica en torno al 15% del PBI, el nivel más bajo de la región. Según el informe, su recuperación dependerá de la continuidad del proceso de estabilización macroeconómica.
El caso Tierra del Fuego, bajo la lupa
En paralelo, el Banco Mundial dedica un apartado especial al régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego, al que define como un ejemplo de “política industrial fallida”. El esquema, vigente desde 1972, implica un costo fiscal cercano a US$ 1.070 millones anuales, sin mejoras sustanciales en productividad o innovación.
El análisis señala que el modelo genera distorsiones económicas, incentivando la importación de insumos sin aranceles para su reventa en el continente, con escaso valor agregado local. Además, advierte que la extensión del régimen hasta 2038 se realizó sin condiciones de desempeño, consolidando una dependencia de subsidios y una carga fiscal creciente.



