El Ministerio de Trabajo y Empleo de Brasil añadió 169 nuevos empleadores al Registro de Empleadores que han sometido a trabajadores a condiciones análogas a la esclavitud, conocido popularmente como la “Lista Sucia” del trabajo esclavo, y entre ellas se destaca la presencia de la automotriz china BYD.
Este documento, que se publica semestralmente para brindar transparencia a los mecanismos de lucha contra el trabajo esclavo, ahora tiene 613 nombres e incluye las acciones de la Inspección de Trabajo (AFT), la Policía Federal (PF), la Fiscalía Laboral (MPT), la Fiscalía Federal (MPF), la Defensoría Pública Federal (DPU) y, en algunos casos, otros cuerpos policiales brasileños.
¿Por qué BYD aparece en la “lista sucia” de trabajo esclavo?
La inclusión de la china BYD en la lista está relacionada con el caso detectado en diciembre de 2024, cuando la Fiscalía Laboral rescató a 163 trabajadores de condiciones degradantes en el municipio de Camaçari, Bahía.
A medida que la investigación avanzó, el número total de trabajadores rescatados ascendió a 224, lo cual tuvo un fuerte impacto mediático (incluso en China) y complicó las relaciones entre ambos países.
Los trabajadores estaban empleados por la empresa Jinjiang, una de las contratistas contratadas por BYD para construir su fábrica en Brasil, en las ex instalaciones de Ford.

A raíz de esto, las instalaciones y secciones de la obra de la fábrica en construcción fueron clausuradas; la automotriz asiática informó que desconocía de la situación y que había decidido rescindir el contrato con esta firma, a la vez que estaba cooperando con los organismos reguladores, quienes argumentaron que BYD era -en última instancia- responsable de las condiciones laborales de esos trabajadores, ya que debía supervisar a los contratistas.
Por su parte, Jinjiang negó las acusaciones aunque -según un contrato laboral al que accedió Reuters- los trabajadores chinos contratados por esa empresa tuvieron que entregar sus pasaportes a su nuevo empleador, tenían jornadas de 10 horas durante 6 días a la semana, debían permitir que la mayor parte de sus salarios se enviaran directamente a China, y pagar un depósito de casi US$ 900 que sólo podrían recuperar después de seis meses de trabajo.

Una redada de inspectores laborales también reveló que los trabajadores vivían hacinados en alojamientos sin colchones. Treinta y un trabajadores se encontraban hacinados en una sola vivienda con un único baño y comida amontonada en el suelo junto a sus pertenencias personales, en lo que los inspectores calificaron de “condiciones degradantes”.
A un año y medio de ese episodio, la relación entre BYD y el gobierno de Lula Da Silva vive un momento muy distinto. La automotriz anunció recientemente un plan de inversiones y el desarrollo de proveedores para efectivamente dejar de ensamblar y comenzar a producir con el objetivo de poder exportar regionalmente, incluso a la Argentina.

¿Por qué entonces apareció el nombre de BYD en esta “lista sucia”? Las empresas pueden evitar ser incluidas en el listado si firman un acuerdo con el gobierno en el que se comprometan a cambiar sus prácticas y a indemnizar a los trabajadores cuyos derechos fueron vulnerados.
Si bien la compañía china llegó a un acuerdo con los fiscales laborales sobre el asunto no lo hizo con los inspectores laborales; la inclusión en el registro solo se produce tras la finalización de un proceso administrativo.
Los nombres permanecen en la lista durante dos años, pero pueden ser eliminados antes de ese plazo si los empleadores solicitan la firma de un convenio de regularización con el Ministerio de Trabajo y Empleo (MTE), en cuyo caso son incluidas en una “lista de observación”.
Distintos medios brasileños se contactaron con BYD para conocer su postura al respecto pero ninguno recibió respuesta.
Con información de Reuters, O Globo, Estadao y Noticias Automotivas.


