La competencia global por el litio suma un nuevo capítulo en Argentina. La minera surcoreana Posco concretó la compra del proyecto Hombre Muerto Norte (HMN), en Salta, y acelera su estrategia para consolidarse como proveedor clave de materiales para baterías, con la mira puesta en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El activo adquirido se ubica en el Salar del Hombre Muerto —compartido entre Salta y Catamarca—, uno de los reservorios de litio más importantes del mundo. La operación le otorga a Posco el control casi total del proyecto, que se encuentra en una etapa avanzada de exploración y tiene potencial para producir hasta 15.600 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente (LCE).
La movida se inscribe en un contexto de fuerte expansión del sector, donde las grandes compañías buscan asegurarse recursos estratégicos ante la creciente demanda global de baterías para vehículos eléctricos y almacenamiento energético.
Desde el Gobierno nacional destacaron la operación como una señal de confianza inversora. El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró el avance y anticipó que la compañía buscará sumarse al RIGI, el esquema oficial que apunta a atraer capitales de gran escala con beneficios fiscales y estabilidad regulatoria.
Posco ya cuenta con presencia en la Argentina a través del proyecto Sal de Oro, también ubicado en el Salar del Hombre Muerto. Allí proyecta una inversión de US$ 633 millones para desarrollar una planta de hidróxido de litio con capacidad de 25.000 toneladas anuales, a la que se sumará una segunda etapa para producir carbonato de litio. En conjunto, ambas fases podrían alcanzar una producción de 50.000 toneladas anuales hacia 2026.

La compañía, uno de los mayores productores de acero del mundo, viene avanzando en una reconversión estratégica hacia los materiales energéticos. El objetivo es garantizar el abastecimiento de litio y fortalecer su posicionamiento en la cadena global de valor de la electromovilidad.
El desembarco en Hombre Muerto Norte refuerza su presencia en una zona donde también operan otros jugadores de peso internacional. Entre ellos se destacan proyectos vinculados a Rio Tinto, tras la adquisición de Arcadium Lithium, y la australiana Galan Lithium, lo que confirma la creciente competencia por los recursos del salar.
Argentina, en este escenario, se consolida como uno de los polos más dinámicos para la minería de litio. El país integra el denominado “Triángulo del Litio” junto a Chile y Bolivia, y se posiciona entre los principales actores globales tanto por sus reservas como por su potencial productivo.
Actualmente, existen más de 60 proyectos en distintas etapas de desarrollo, aunque solo un puñado se encuentra en producción. Sin embargo, las perspectivas son ambiciosas: las exportaciones mineras ya superaron los US$ 6.000 millones en 2025 y podrían escalar hasta los US$ 25.000 millones en la próxima década si se concretan las inversiones previstas.
En ese marco, la apuesta de Posco no solo refuerza la presencia internacional en el país, sino que también evidencia el rol estratégico que empieza a jugar Argentina en la transición energética global.
