
El mapa de los proveedores automotrices en Argentina suma un nuevo capítulo de reestructuración industrial. El grupo austro-canadiense Magna decidió cerrar su planta en Córdoba, transfiriendo las operaciones de producción de asientos a la terminal de Renault y reubicando otros procesos en sus instalaciones de Buenos Aires.
La compañía, considerada uno de los mayores proveedores automotrices a nivel global, operaba en la provincia exclusivamente para abastecer a la terminal francesa. Desde su desembarco en el país en 2020 —cuando adquirió a la firma PABSA, perteneciente al Grupo Damato—, la firma concentró allí un modelo verticalizado poco común en el mercado local, ejecutando el estampado, soldadura, pintura, corte, costura e inyección de espumas desde una misma unidad.
El desencadenante económico
La sustentabilidad del esquema productivo comenzó a deteriorarse con la baja acumulada en los volúmenes de fabricación. El quiebre del programa industrial conjunto con Nissan y la consecuente caída en la producción de las pick-ups Frontier y Alaskan precipitaron una fragilidad financiera que Magna arrastraba desde hacía varios años.
Ante esta situación, el proceso de salida se negoció a escala global entre la autopartista y Renault. Ambas compañías buscaron preservar la paz social en Córdoba bajo la órbita del gremio SMATA, coordinando una redistribución paulatina de las actividades.
Cómo queda el esquema operativo
Según la reorganización comunicada internamente, el ensamblado de los asientos de los modelos Kangoo y Niagara pasará a ejecutarse dentro de la propia planta Santa Isabel. En tanto, la inyección de espumas de poliuretano se trasladará a la planta de Benavídez y la confección de fundas se concentrará en Pacheco, donde Magna ya produce para la Ford Ranger. Por su parte, la administración de otros proveedores de piezas plásticas quedará a cargo de Renault de manera directa. Se prevé que este esquema provisional se mantenga durante unos meses hasta que la automotriz concrete la licitación de nuevos proveedores de asientos.
En el plano laboral, aunque aún no hay cifras oficiales publicadas, en el sector estiman que parte del personal será absorbido por la planta de Santa Isabel, mientras que otros trabajadores serán trasladados a Buenos Aires o desvinculados bajo esquemas indemnizatorios legales.
Un sector en consolidación
El caso de Magna evidencia las dificultades del negocio de asientos en la Argentina. Tratándose del componente más costoso de un vehículo después del motor y la caja de cambios, su estructura de costos posee una fuerte incidencia de la mano de obra. Esta condición vuelve a las autopartistas sumamente vulnerables frente a las fluctuaciones de volumen del mercado local.
La salida de Magna de Córdoba se suma a la partida registrada hace dos meses por Adient en Rosario —proveedora de General Motors—, ratificando un proceso de mayor concentración en el suministro automotriz. En la actualidad, la provisión de asientos queda repartida entre Lear, Stellantis El Palomar, Magna Pacheco, SAS Motherson, Isringhausen y Toyota Boshoku.
Información fue tomada de la web A RODAR POST, de Horacio Alonso.
