En una elección histórica, Lula da Silva no solo fue reelegido para un cuarto mandato presidencial no consecutivo en Brasil, sino que además se convirtió en el primer candidato en la historia del país en salir segundo en la primera vuelta y luego imponerse en el balotaje.
Con más del 99% de las mesas escrutadas, Lula le sacó a Flávio Bolsonaro más de 4 millones de votos de diferencia, una ventaja mucho más amplia que la que el líder del PT tuvo contra Jair Bolsonaro en la segunda vuelta de 2022 (2,1 millones de votos).
El triunfo de Lula también trae aire en la izquierda que, tras las victorias de Javier Milei en Argentina, José Kast en Chile, Rodrigo Paz en Bolivia, Daniel Noboa en Ecuador y Abelardo de la Espriella en Colombia, le puso un importante freno al giro a la derecha en América Latina.
Justamente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había seguido muy de cerca los acontecimientos y el propio Lula lo acusó de intentar injerir en los resultados.
Un futuro complicado
Más allá de su reelección como presidente, Lula no tendrá un cuarto mandato para nada fácil: por un lado, el líder del PT deberá hacerle frente a una delicada situación económica, ya que durante su actual mandato la deuda pública bruta de Brasil superó los 10 puntos porcentuales, alcanzando el 82,5% del PIB, mientras que el déficit nominal del país se sitúa en el 9,3% del PIB.
En este sentido, este lunes será importante ver las reacciones de los mercados, ya que el pasado 4 de octubre, tras el triunfo de Flávio, el real se fortaleció frente al dólar y el índice bursátil de referencia brasileño Bovespa subió más del 8%, superando los 205.000 puntos.
Por otra parte, Lula también se enfrentará a un Congreso dividido, ya que las elecciones legislativas del 4 de octubre lo dejaron más inclinado hacia la derecha, con el Partido Liberal (PL), vinculado a Jair Bolsonaro, como principal fuerza tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.
Específicamente, el Partido Liberal (PL) aumentó su representación en el Senado de 15 a 28 escaños, el mejor resultado para un partido desde el regreso de Brasil a la democracia en 1985.
También obtuvo 121 escaños en la cámara baja, frente a los 98 escaños actuales. Combinado con otros partidos y bloques de centro-derecha, el grupo tendría cerca de 250 escaños en la cámara baja y más de 30 escaños en el Senado.
Malas noticias para Milei
Tras el triunfo de Flávio el 4 de octubre, Milei celebró el triunfo de Bolsonaro: “la libertad avanza en Brasil (…) felicitaciones, querido amigo Flávio, por estas históricas elecciones ante el comunista Lula”, publicó en sus redes sociales.
Incluso, pese a que aún restaba el balotaje, Milei aseguró que esperaba que pronto “podamos empezar a trabajar juntos para que la Argentina y Brasil sigan siendo grandes socios comerciales, culturales y políticos”.
Por lo tanto, es una obviedad que la relación bilateral, que se encuentra en su punto más bajo, se continuará deteriorando (en agosto, tras lo que se consideró “las reiteradas agresiones de Milei”, Lula tomó la decisión sin precedentes de retirar a su embajador de la Argentina).
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