
Analista internacional cuestionó que un tribunal estadounidense pueda asumir, por su propia decisión, una autoridad judicial internacional
Nicolás Maduro y Cilia Flores comparecieron ante un tribunal de Nueva York. Ambos se declararon no culpables de las acusaciones vinculadas con presuntos actos de tortura y represión en Venezuela.
El caso reavivó un debate clave. ¿Puede un juez estadounidense juzgar a un presidente extranjero por crímenes cometidos fuera de su territorio?
La respuesta, según el analista Norman Powell, es compleja. El juez Alvin Hellerstein iniciará el proceso en junio del año próximo, pero el caso enfrenta límites jurídicos que no se mencionan en la acusación formal.
Qué acusaciones enfrenta Maduro en el juicio de Nueva York
La Fiscalía estadounidense sostiene que Maduro y Flores sostuvieron un sistema de violencia estatal entre 1999 y 2025.
Según la acusación, miles de venezolanos fueron perseguidos, amenazados, detenidos, torturados o asesinados. Personas que habrían utilizado la autoridad estatal para garantizar la permanencia de Maduro y su esposa en el poder.
El expediente también incluye casos de al menos tres ciudadanos estadounidenses. Esto le da al tribunal de Nueva York un argumento para intervenir.
La Justicia rechazó un pedido de arresto domiciliario presentado por Cilia Flores por motivos de salud. Ambos permanecen bajo custodia mientras avanza el proceso.
El debate sobre si un juez de Nueva York puede juzgar al mundo
Powell, que analizó el tema en +Perfil, cuestionó que un tribunal estadounidense pueda asumir, por su propia decisión, una autoridad judicial internacional.
“El juez de Nueva York no es un juez universal, es un juez de Nueva York”, enfatizó el analista.
Agregó que es una cuestión de poder, no de derecho. Estados Unidos tiene capacidad para detener y procesar a dirigentes extranjeros en determinados contextos, pero eso no convierte a sus jueces en autoridades globales.
La diferencia es sutil pero relevante. Un país puede ejercer jurisdicción sobre crímenes que afectan a sus ciudadanos. Pero eso no es lo mismo que la jurisdicción universal reconocida por el derecho internacional.
Powell recordó que la Corte Penal Internacional es el organismo reconocido por numerosos países para intervenir en determinados crímenes internacionales.
“Para eso está la Corte Penal Internacional, que es el organismo que reconoce más de 100 países, entre los cuales está Argentina”, sostuvo.
Por qué el caso de Maduro no es como el de Pinochet
Powell estableció una diferencia clave con el antecedente del exdictador chileno Augusto Pinochet.
Pinochet fue detenido en Londres en 1998 a partir de una orden vinculada con la Justicia española. La acusación incluía el delito de genocidio, lo que activó la jurisdicción universal.
En el caso de Maduro es diferente porque no se le acusa del delito de genocidio. Entonces, no opera desde el punto de vista jurídico lo que se conoce como la jurisdicción universal.
La jurisdicción universal permite que cualquier país juzgue ciertos crímenes internacionales sin importar dónde ocurrieron. Pero solo aplica para delitos específicos reconocidos por tratados internacionales.
Genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra suelen calificar. Las acusaciones contra Maduro en Nueva York no entran en esas categorías formalmente.
Qué viene ahora y qué papel juega la Corte Penal Internacional
El juicio comenzará en junio del año próximo. Pero el debate sobre su legitimidad jurídica seguirá abierto.
La discusión sobre los límites de la jurisdicción estadounidense abrió un intercambio con Juan Luis Francia, corresponsal en Francia, en torno al alcance de la Justicia internacional y al papel de los organismos multilaterales.
La Corte Penal Internacional, con sede en La Haya, es el tribunal reconocido para juzgar crímenes de guerra, genocidio y crímenes de lesa humanidad. Más de 100 países forman parte del estatuto que la creó.
Estados Unidos, sin embargo, no es parte de ese estatuto. Esto complica aún más el panorama jurídico del caso Maduro.
Powell no descartó que el proceso avance de todos modos. Pero advirtió que la legitimidad internacional del veredicto quedará bajo cuestionamiento desde el inicio.
