Las mejores frases del podcast
- A pesar de que no es algo que se publicita mucho, el gobierno ha aprobado más de 100 pliegos de jueces.
- Con esto reproduce la casta judicial: son los mismos jueces que no garantizaban el cumplimiento de los contratos, los que ahora se ven ascendidos y promovidos. Basta con consultarlo con los mercados internacionales para ver si confían en la justicia argentina.
- Cuando hablamos en economía del tema justicia o, si se quiere, del cumplimiento de contratos, en general pensamos en los incentivos a invertir y a ahorrar. Hay veces en que las leyes pueden cumplirse y, sin embargo, no proponer buenos incentivos a invertir y a ahorrar. En Argentina hemos tenido muchos casos de reglas que no tienen buenos incentivos y de jueces que defienden esas reglas antiinversión y antiahorro.
- Es un poco más complejo que simplemente que la justicia defienda lo que está escrito en la ley. Cuando cambian los gobiernos, cambian las leyes, pero nadie cambia a los jueces: todos los reproducen.
- Ahí parece haber un acuerdo implícito con la corporación judicial. Todos la mantienen porque lo que buscan los políticos con la justicia es impunidad, no el cumplimiento de los contratos en los mercados. Eso se arregla en Nueva York.
- En Europa también existen contratos que difieren de otras justicias, sobre todo de la de Inglaterra. Esta suele usarse en contratos incluso fuera de Inglaterra: hay tribunales de ley inglesa en Francia, por ejemplo. ¿Por qué? Porque se supone que es mejor para la protección de los contratos y de la propiedad privada.
- Observo dos instituciones internacionales en proceso de disolución. Los mercados financieros y Gran Bretaña, y lo digo por lo siguiente: los mercados financieros, porque las principales potencias del mundo están sobreendeudadas y en una situación de hiperdéficit fiscal. ¿Qué es hiper? Más del 3%, porque el 3% es lo que acordaron los europeos para poder entrar al euro. ¿Qué pasa cuando tienen 6% de déficit, como Estados Unidos o Francia? Hay problemas, y esos problemas derivaron en un alto nivel de endeudamiento.
- En estos momentos en Estados Unidos, lo que observamos es una confrontación inesperada entre los constructores de la inteligencia artificial y el presidente Donald Trump. Mientras tanto, la Fed debería definir dentro de dos días si aumenta, mantiene o baja la tasa de interés.
- Porque los mercados internacionales salen de los bonos de Estados Unidos y de los bonos de otros países. Esto puede generar inestabilidad, y buena parte de esto proviene del aumento del petróleo. Es decir, Estados Unidos generó las condiciones para que subiera el petróleo, lo que impulsa la inflación y obliga a subir la tasa, que termina por romper los mercados.
- La segunda es lo que pasa en Gran Bretaña, donde se reunieron los primeros ministros de tres de las cuatro unidades constitutivas: Escocia, Gales e Irlanda del Norte, para decir que el tiempo de Westminster, donde está el Parlamento británico, se terminó. Somos todos europeos, no queremos ser británicos. Tenemos derecho a decidir soberanamente, en referéndum, si nos queremos independizar de Londres.
- Lo que pasa —según los datos que realmente vemos en los mercados financieros internacionales— son las tasas de interés de largo plazo, que normalmente se observan en los bonos a 10 o 30 años, en ese rango, de distintos países. Todas suben.
- Hay algo así como tres teorías en competencia.
- Una teoría es la idea de que hay una enorme inversión en inteligencia artificial, con la construcción sobre todo de data centers, y que las empresas que se conocen comúnmente como hiperescaladores, las grandes empresas de Silicon Valley, que antes financiaban todas estas inversiones con caja, con ingresos propios, con recursos propios, de pronto piden y toman deuda para financiar la escala de estas inversiones. Según esta teoría, esa demanda adicional de recursos hace que el soberano empiece a competir con ellas.
- También hay una variante: si la economía crece más, hay más oportunidades, algo más propio de la economía real, pero termina por ser lo mismo. Básicamente, el soberano tiene que competir con la economía real por el rendimiento.
- No me parece la más sólida, más que nada por las magnitudes. El mercado de deuda de Estados Unidos es inmenso. Hablamos de 40 trillones, como dicen los americanos; billones, como decimos nosotros. Es gigantesco. Aun cuando las cifras de la inteligencia artificial son grandes, palidecen frente a lo que representan el déficit y la emisión de deuda de Estados Unidos en un año cualquiera.
- Hay una segunda teoría, la del premio por riesgo. Es decir: hay países que están muy endeudados. No sabemos si lo van a pagar o si lo van a intentar licuar. Esa idea me parece que tiene cierto respaldo.
- Hay un artículo de hace poco, de un economista, Robin Brooks, que mostraba los cambios en las tasas que se le piden a la deuda de distintos países. Claramente, estos cambios son mayores para los países más endeudados que para los menos endeudados, pero aun así se ve que la curva de 10 años sube en todo el mundo.
- Esto ocurre incluso en países que tienen poca deuda o que no tienen problemas fiscales. Hablo, por ejemplo, de Australia, de algunos países nórdicos o de Alemania.
- ¿Cuál es la tercera teoría? El miedo a la inflación. El petróleo sigue en alza. Si se miran los datos duros, se trata de reservas estratégicas que llevan tiempo en descenso. Este fin de semana volaron un oleoducto en pleno territorio de Arabia Saudita que transportaba petróleo hacia el Mar Rojo.
- El petróleo volvió a subir, y con ello, el miedo a la inflación: más inflación y, por lo tanto, menos retorno real de los bonos. El mercado busca reacomodarse a ese escenario.
- Hasta hace poco discutíamos si la Fed iba a tratar de bajar las tasas de interés, porque Trump había sido muy vocal sobre ese tema.
- Trump tiende a ver el tema de las tasas de interés desde el punto de vista de un desarrollador inmobiliario: si el país anda bien, las tasas tienen que ser bajas, un poco como si reflejaran el riesgo de crédito más que otras cosas que, obviamente, también están presentes en la macroeconomía.
- Hoy por hoy, la probabilidad implícita de que suba es de casi 85% en este momento.
- Así que es más probable que suba a que se quede como está, y ni hablar de que baje. Sin embargo, hay algo que este banco central, la Fed, no hace: sugerir lo que va a hacer, ¿no?
- Los bancos centrales suelen tener algo parecido a un “forward guidance”, y anticipan las posibilidades.
- La decisión, en este caso, depende de un factor muy simple: ¿se va a alinear con el Ejecutivo o va a decidir autónomamente?
- Sí, Kevin Warsh nunca fue un fan de eso, y fue una de las primeras cosas que dijo que quería cambiar. Lo dijo hace tiempo; no es nada nuevo. Tiene muy poco margen para alinearse con el presidente: por más que quiera, los datos de inflación no son particularmente buenos.
- Está esta subida del petróleo. Otra cosa: en parte, las hostilidades de la guerra se contuvieron porque China dejó de importar. No sabemos, no hay datos de cuáles son las reservas estratégicas de China, pero también deben haber caído significativamente.
- De manera que hoy en día China también vuelve al mercado, lo que aumenta el precio del petróleo y, con eso, la inflación de Estados Unidos. Hay un montón de cosas que presionan los precios al alza, y por lo tanto queda poco margen para que la Reserva Federal haga otra cosa.
- En este momento todo el mundo está pendiente de cómo continúa el conflicto bélico, de si hay algún tipo de cierre.
- Hoy Trump publicó un tuit, pero el mercado lo interpretó como que Estados Unidos está abierto a negociar y tuvo una subida, por lo menos en ese momento. Así que eso es lo que vamos a observar: si el conflicto continúa en escalada o no.
- Recordemos a nuestro querido público que la economía de Estados Unidos depende de un conflicto que Estados Unidos mismo inició, porque no estaba ahí antes de Trump, más allá de lo que podamos pensar sobre la política de Medio Oriente y sobre el régimen que gobierna Irán.
- Así que Trump se toma un trago de su propia medicina: tiene un presidente de la Fed que pensaba como él, que había que bajar las tasas, y no lo puede hacer por los coletazos de la decisión que tomó el propio Trump, aunque él dice que no se arrepiente.
- Supongamos que el capitalismo sigue, pero Gran Bretaña no: ¿cómo podría evolucionar esta disputa, pensando en cómo se van a alinear las selecciones de fútbol, rugby y hockey en los próximos años?
- Como dice ese dicho británico, precisamente: the rumors of mighty mice are greatly exaggerated. Los rumores sobre mí fueron exagerados.
- Los gobiernos, o representantes de los gobiernos regionales —digamos, locales o nacionales— de estas tres partes del Reino Unido se juntaron y dijeron: nos parece que podríamos independizarnos de Londres.
- ¿Va a pasar? Mi respuesta breve sería que es muy improbable que pase, pero me parece que vale la pena, quizás, analizar cada uno de estos lugares por separado, porque son tres casos realmente diferentes.
- El Reino Unido es extremadamente complejo en su organización: el 84% de la población vive en un solo país, Inglaterra, y concentra el 86% de la economía. Inglaterra está absolutamente sobredimensionada respecto de las otras partes. De estas otras partes, Escocia siempre fue la más separatista, porque tiene un sistema de devolución anterior a los demás.
- Es la única que tuvo, efectivamente, un referéndum, que se realizó en 2014, cuando David Cameron, en ese momento primer ministro del Reino Unido, permitió que se llevara a cabo. Se podría decir que tomó el bluff de los independentistas y decidió hacerlo, y ese referéndum terminó con un 44% a favor.
- Irlanda del Norte, en cambio, está en una situación totalmente distinta. Para mí es la más interesante y la que a largo plazo tiene mayor probabilidad de cambiar.
- Ante todo, Irlanda del Norte es, obviamente, un caso muy particular: cuando el Reino Unido le da la independencia a Irlanda, esa región, mayoritariamente protestante, queda anexada al Reino Unido. Sin embargo, algo que quizás poca gente sepa es que se trata de una de las partes más pobres del Reino Unido.
- Si se piensa en las décadas de 1960 y 1970, Irlanda como un todo era un país pobre; hoy, la República de Irlanda es mucho más rica, más próspera que el Reino Unido. Irlanda del Norte, en cambio, quedó muy rezagada dentro del Reino Unido y es mucho más pobre que sus vecinos al sur de la frontera.
- Otro tema relacionado es que tanto Irlanda del Norte como Escocia votaron, en el referéndum de Brexit, a favor de permanecer en la Unión Europea. Hace poco se hizo una encuesta en Irlanda, tanto en el norte como en el sur, que preguntaba: ¿estaría a favor de una Irlanda unida dentro de la Unión Europea? En Irlanda del Norte, casi dos tercios respondió que sí, aunque hay un tema de framing en la pregunta, porque incluía la frase “dentro de la Unión Europea”.
- Si la pregunta es simplemente si se está de acuerdo con la unión de Irlanda, la respuesta no es tan clara. Sí es cierto que los jóvenes son mucho más favorables a una Irlanda unida que los mayores, algo bastante notorio en las encuestas.
- Para los mayores, el tema de la unión remite mucho a la guerra, al IRA, al terrorismo, a los asesinatos, lo que en inglés se llama The Troubles. Para los jóvenes, en cambio, es más una cuestión de identidad.
- El último factor que mencionaría respecto de Irlanda es que, cuando se dio la negociación con la Unión Europea, uno de los grandes problemas fue qué hacer con Irlanda del Norte.
- ¿Por qué? Porque hay una frontera física, con montones de rutas y calles que incluso pasan por el medio de pueblos, entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, que antes del Brexit no representaba ningún problema.
- Con el Brexit empiezan a existir controles entre la Unión Europea y el Reino Unido, y la negociación a la que llegan ambas partes es que esos controles son impracticables de hacer físicamente dentro de la República, por lo que se tienen que hacer entre la isla de Gran Bretaña y la isla de Irlanda. Por eso, Irlanda del Norte queda como una especie de zona gris, una zona distinta: una unión aduanera de facto.
- Forma parte de esa unión aduanera de facto, así que en el largo plazo es bastante probable, o hay una probabilidad más importante, de que Irlanda del Norte termine unida también por la evolución demográfica.
- Originalmente los católicos eran muchos menos en el norte; hoy la proporción es más pareja, incluso un poco mayor que la de los protestantes, así que demográficamente también cambió. Si se pregunta cuál, en los próximos 20 años, tiene más probabilidad de irse: Irlanda del Norte.
- Y hay que agregarle un elemento a lo que se decía. Como en el conflicto bélico que hizo subir el petróleo, o en la cuestión de las Malvinas, apareció Donald Trump, quien dijo: “Me parece que está bien Irlanda unida”.
- El último caso es el de Gales. Gales está unido a Inglaterra desde hace 800 años, y si se observa, por ejemplo, el voto a favor del Brexit, es muy parecido, o incluso creo que ligeramente superior, en Gales respecto de Inglaterra. Otra cosa que se puede observar es la configuración del parlamento galés.
- El primer partido es el partido local, Plaid Cymru, pero el segundo es Reform, igual que en Inglaterra. Reform es el partido fundamentalmente anti Unión Europea, el partido de Nigel Farage, y es la oposición oficial dentro del parlamento nacional de Gales.
- Por el sistema de primera pluralidad que existe en todos estos países, en realidad ninguno de los líderes que se reúnen y dicen que quieren independizarse de Westminster tiene mayoría en su país. Si se observa el caso de Gales, ganaron con 35%; los escoceses, con 38%; los irlandeses son parte de una coalición de gobierno donde también está el partido unionista. Por eso es poco probable que esto llegue a prosperar demasiado.
- Así que, a Gales, se lo ve más adentro que afuera; a Irlanda, más afuera que adentro; y a Escocia como la que está en equilibrio.
- Cuento de dónde viene este gusto por difundir datos incómodos: de la charla que tuvimos con Rafael Rofman la semana pasada, cuando él contaba sobre el número de inmigrantes que hay en los países de la Unión Europea, y decía que la mitad son europeos, lo mismo que ocurre en todas las regiones del mundo. Hay una tasa de inmigración mundial permanente, estable, del 3,5%.
- En algunos países se concentra por encima de esa cifra, cerca del 20% en Alemania, y en otros por debajo, menos del 1% en China. La mayor parte de las migraciones, sin embargo, son intrarregionales: quiere decir que la mayoría de los africanos que viven en otro país viven en otro país africano.
- Hay 20 millones que viven en Europa. Lo interesante es ver, primero, qué porcentaje de la población nativa representan y, segundo, la proyección de crecimiento. Así como los inmigrantes adquieren parte del repertorio de protesta de los nativos, los inmigrantes franceses son más salvajes porque los nativos franceses son salvajes, y los inmigrantes portugueses en Portugal son tranquilos porque los portugueses nativos son tranquilos.
- Lo mismo pasa con la tendencia poblacional o demográfica, y no solo con los inmigrantes. En África, que todavía sigue en crecimiento, las tasas de fertilidad se reducen todo el tiempo, solo que es el único continente donde se mantienen positivas, por encima del 2,1.
- Los africanos o los musulmanes que emigran a Europa reducen todavía más esa tasa de fertilidad. Por supuesto que no es un proceso inmediato, por eso se habla de convergencia. En la proyección, algunos casos dan, por ejemplo, en Francia, que dentro de 10 o hasta 50 años, con esta tasa, habría menos musulmanes que ahora.
- En otros países habría un poco más, en algunos llegaría a duplicarse. España, que hoy está en el 5%, podría llegar al 10%. Pero lo que hay es una estabilización progresiva, porque en el fondo, aunque muchos crean que las civilizaciones marcan para siempre, lo que sabemos es que los procesos de modernización y secularización se producen en todos lados.
- Algunos se horrorizan porque el islam es intolerante con la homosexualidad, pero los aliados ganaron la guerra contra los nazis gracias a Alan Turing, el padre de la computación, que era gay. En 1952 lo condenaron a la castración química, que dos años después lo llevó al suicidio. Es decir, los aliados castraron por gay al hombre que les permitió ganarles la guerra a los nazis, y esos aliados eran occidentales.
- Así que la expectativa es que la modernización y la secularización prevalezcan sobre los valores identitarios de las civilizaciones. Esa es la experiencia de la humanidad, al menos según creemos los liberales.
- El problema, o parte del problema fundamental, es que, fuera de los partidos que claramente usan eso, del otro lado —por ejemplo, del lado del laborismo en Gran Bretaña— no hay una respuesta. No hay una respuesta convincente, satisfactoria, clara, sobre cuál es el nosotros, cuál es la identidad que defendemos.
- Lo que falló en Europa fue la integración, no la inmigración. Europa tiene mucha menos inmigración que la que tuvo Argentina a principios del siglo XX, pero Argentina tuvo una integración mucho mejor.
- Servicio militar, escuelas y una sociedad inclusiva que cohesionaba a los que llegaban, o a los hijos de los que llegaban. El problema con la inmigración en Europa es Europa, que no le encontró la vuelta a la redefinición del nosotros, a la inclusión de los que llegan y de los hijos de los que llegan.
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Andrés Malamud se recibió con honores en la carrera de Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y después hizo un doctorado en Ciencias Sociales y Políticas en el Instituto Universitario Europeo. Vive en Portugal y trabaja como investigador de la Universidad de Lisboa.
Pablo Castro es economista y politólogo. Fue docente en diversos cursos en la Universidad de Buenos Aires, consultor y analista financiero en Argentina y el Reino Unido.
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