
Al cerrar una nueva edición del Consejo de las Américas, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el presidente Javier Milei defendió su gestión. “Mi mandato es bajar la inflación y hacer crecer la economía y lo voy a cumplir”, aseguró.
En tanto, criticó lo que definió como la “pobreza analítica de los economistas” cuando abordan datos y cuestionó la comparación de “encuestas de mil casos” contra las estadísticas oficiales del gobierno.
Milei destacó que “la inflación bajó un 85%” y que “la mayorista arrancó con cero siendo 0,8%”. “Cuando yo me presentaba en los debates decía que era economista y que soy especialista en crecimiento con y sin dinero y acabo de bajar la inflación porque sé cómo hacerlo”, remarcó.
Sostuvo que la “economía está creciendo” y recordó que durante su mandato trepó 8,3%. “
Milei calificó de “imbecilidad” y de “monumento a la ignorancia” el concepto de “crecimiento a dos velocidades” y estimo que es “de una precariedad intelectual grosera”.
“Nosotros venimos de atrás y no somos una economía que se repite porque ya están en equilibrio; eso no es para nosotros”, sentenció.
En ese marco, afirmo: “El proceso de crecimiento no es armónico. Así como desaparecen empresas, aparecen otras, y eso sucede porque cambiaron las condiciones de la economía. Se produce una reasignación de recursos”.
“Del lado de enfrente hay políticos que quieren romper todo. Sigo confiando en los argentinos que no quieren volver al pasado y convertirse en Cuba”, arengó en otro tramo de su discruso.
Luego se refirió a la caída de la natalidad y aprovechó para apuntar a la Ley del Aborto. “La locura de los pañuelitos verdes y esa pasión por asesinar niños nos está costando en términos de crecimiento y del sistema previsional”, disparó. Asimismo, afirmó que Argentina sigue siendo una economía muy cerrada y la graficó como “una cárcel”. Bajo esa premisa, insistió en la necesidad de la reconversión de los sectores que entraron en competencia con el mercado internacional.
Milei postuló además que el progreso tecnológico mejorará el acceso de las personas a bienes a precios más baratos y de mayor calidad, lo cual generará “ahorros” que luego podrán volcarse a otros sectores y ampliar el desarrollo.
