Un economista sueco que llegó a Argentina hace unos días, escapándose del frío polar de Estocolmo, terminó el día tartamudeando. “Mi no entiende, cómo pueden tener inflación para arriba, con dólar bajando sin parar y acciones y bonos aguantando el chubasco; es como si Odín los protegiera”.
Y sí, el desconcierto de este econometrista es comprensible. El antiguo Indec, que todavía mide los precios como si aún leyéramos las revistas de Patoruzú, dictaminó que enero tuvo una inflación del 2,9%, la mayor variación mensual de los últimos 9 meses y los precios anualizaron saltan 32,4% anual, el incremento de 12 meses más alto desde agosto del año pasado.
Sin embargo, como si esa notable modificación no importara, en una economía que además está prácticamente planchada desde abril del año pasado, el precio del dólar en el mercado cambiario argentino se hundió todavía más. Tanto el blue como el mayorista valen como cuando Axel Kicillof ganó su elección bonaerense el 7 de septiembre: pasaron cinco meses, la inflación de ese tramo fue del 13,5%, y sin embargo el dólar no se movió.
Además, con un guiño incluso de Bank of America, entidad que afirmó que la tranquilidad cambiaria continuará todo este año, con el dólar global debilitándose, el carry trade sigue con alborozo. Y son tantos los pesos que se juegan a la tasa en pesos que el stock de depósitos en moneda local sigue sostenido, mientras que el stock de depósitos en dólares se planchó. Y eso ayudó a que las tasas se acorten: por plata chica se paga 27,5% anual promedio y por plata grande bajó al 36%.
Frente a esto, con JP Morgan adelantando que en junio estudiará el cambio de calificación de Argentina, posiblemente sacándola del limbo “stand alone” para volver a incluirla entre la de los países emergentes, los bonos están sin reacción (ya no rinden casi nada y el riesgo sigue rígido en 509 puntos básicos) y lo mejor del día estuvo en la Bolsa local, con suba del 3% para el Merval y avance en bloque de hasta 3,5% para los ADR argentinos que se transan en Nueva York.
Durante el día hubo todo tipo de especulaciones porque se supo que Javier Milei convocó a Luis Caputo y a Santiago Bausili a almorzar en Olivos. Como Google (una empresa que tiene 28 años de vida, nació en 1998) colocó un bono a 100 años, se especuló con que el Presidente cambió figuritas con el ministro de Economía para ver si, como hizo Ecuador, es hora de empezar a tantear la colocación de un bono Argentino en dólares en Nueva York.

Hasta ahora, Caputo -que siempre dice una cosa y hace otra- vino diciendo que espera que el riesgo baje a 400 puntos para colocar un bono argentino recién en ese momento. El ministro sabe que JP Morgan hará la próxima revisión de la nota de Argentina en junio, dentro de cuatro meses. Y si el país logra un ascenso, pedir dinero puede llegar a costar 7% anual, y no 9% como pagó Ecuador.
Ahora, sin solución de continuidad, Caputo deberá enfrentar este miércoles el vencimiento de deuda en pesos por $ 9,6 billones, en una licitación en la que ofrecerá 4 papeles a tasa fija, 2 papeles a tasa variable, 4 papeles ajustables por CER y hasta una letra vinculada al dólar norteamericano.
Tal como sucede desde que Milei llegó a la Casa Rosada, cada día es una lucha, contra un viento de frente diferente. En el mundo la inquietud de los inversores va y viene, esta vez hubo demanda de bonos de la Fed, que anotaron suba en sus precios contado, por lo que hubo una baja de todas las tasas largas de EE.UU.: se pagó 3,4% anual a 1 año de plazo, 3,7% anual a 5 años, 4,1% anual a 10 años y 4,8% anual a 30 años. Y, a pesar de esto, en el exterior el dólar subió 0,7% en Chile, 0,3% en Suiza y contra la libra y 0,2% contra el euro y el real, pero bajó 0,1% en México, 0,2% en China y 0,8% en Japón.
En el mercado cambiario argentino, increíblemente, mientras la inflación sigue con el resabio de la corrida cambiaria provocada tras la apertura del cepo y el temor al resultado de las elecciones de medio término, todas las cotizaciones del billete verde se siguen pinchando. Con el dólar oficial a $1.428,11, el BCRA compró US$ 42 millones en el mercado y, al final del día, la autoridad monetaria perdió reservas por US$ 91 millones.
Pero el dólar oficial bajó $23,58 hasta $1.428,11, el blue bajó $5 hasta $1.425, el MEP cayó $16,71 hasta $1.431,28 pesos y el contado con liqui bajó $12,78 hasta $1.475,26. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue negativa en 1% y la del CCL con el mayorista fue de 5%.
Este permanente descenso del dólar hace que poco a poco haya gente que va vendiendo posiciones, se va a pesos y opta por hacer algún tipo de colocación en moneda nacional. Así, las tasas de los plazos fijos se angostan: por plata chica se siguió pagando 27,5% anual (21% en bancos grandes y 35% en bancos chicos) pero por plata grande el interés bajó de 36,8% a 36% anual.
Debajo de ese movimiento, el panel de títulos públicos estuvo como en animación suspendida. Con analistas, operadores e inversores estudiando qué títulos elegirán mañana, con pocos negocios, los bonos argentinos terminaron la rueda de hoy prácticamente sin cambios y con el riesgo país subiendo 6 unidades hasta 509 puntos básicos.
En papeles privados, en EE.UU. salió un dato negativo: se esperaba que las ventas minoristas norteamericanas tuvieran una suba mensual del 0,4%, pero el indicador dio 0%, y ni siquiera datos del Libro Beige de la Fed (con mejor expectativa de inflación y de mercado laboral) permitieron que la Bolsa de Nueva York evitara un cierre mixto. Tanto que el Dow subió 0,3%, pero el S&P bajó 0,2% y el Nasdaq bajó 0,3%. Al tiempo que la Bolsa de San Pablo bajó 0,3% y la de México cedió 0,2%.
Paradójicamente, a pesar del mal dato de inflación, la tozudez de Caputo en el timón de sus políticas empujó una mejor rueda en la Bolsa porteña. Con $96.975 millones operados en acciones y $ 153.485 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 3%. Al tiempo que los ADR argentinos en Nueva York anotaron una suba en bloque del 1% al 3,5% para Central Puerto, Pampa E, TGS, Galicia, Loma Negra y Bioceres, con baja del 1% para Edenor.
Y, finalmente, las commodities están como flotando. El petróleo bajó 1,2%. Los metales preciosos actuaron en descenso. Los metales básicos terminaron mixtos. En Chicago, la soja y el maíz mejoraron, pero el trigo retrocedió. En Rosario hubo bajas fuertes para el maíz, sobre todo, y algo menores en soja y trigo. Y la mala sintonía del día volvió a estar en el mundo cripto: el Bitcoin bajó 2% con caídas de hasta el 4% en el resto de las criptomonedas, sobre todo el Ethereum. Y debe remarcarse que el ETH cotizaba a US$ 4.800 hace apenas seis meses y ahora está a punto de romper un piso de apenas US$ 2.000.
