En su habitual informe sobre el intercambio comercial con Brasil, la consultora Abeceb destaca que el “año comenzó con un déficit comercial de US$ 149 millones, inferior al balance negativo de US$ 326 millones en igual mes del año anterior”. Este resultado obedeció a una caída en las importaciones de 24,5% interanual superior a la baja en las exportaciones que fue de 13,5%. De eso números surge que el flujo comercial total se contrajo 19,9% en términos interanuales a US$ 1.681 millones.
El sector automotriz fue clave para explicar la contracción importadora mientras que lo que más influyó en la disminución de las exportaciones fue el agro.
Las perspectivas para este año
Para 2026, Abeceb estima que el desequilibrio se estabilice en un nivel similar al de 2025 de US$ 5.000 millones. Argentina tendría ” un tipo de cambio real estable, una tasa de crecimiento aún alta, pero algo menor (3,9% de expansión del PBI versus 4,2% en 2025), y una base de comparación más alta para las importaciones, con la economía menos cerrada en su nuevo patrón de demanda de bienes externos”.
Del lado brasileño, Abeceb espera “una relativa moderación en el crecimiento (de 2,0% en 2025 a 1,8% en 2026) con tasas de referencia mayores (bajando de 15,0% a 12,25% al fin de 2026) y un consumo más moderado”.
Este comportamiento responde a una inflación superior a la meta del Banco Central de Brasil, a la incertidumbre política en un año electoral, y a un conflicto diplomático y comercial con Estados Unidos. Será favorable a la balanza comercial bilateral la apreciación esperada del real, que cerró el año en 5,37 por dólar (12,9% de apreciación), y que se mantendría estable en 2026 (cerrando a 5,45). “Así, todo apunta a una menor tracción de las exportaciones argentinas a Brasil, combinado con una menor presión importadora para Argentina, debido a una mejora en el tipo de cambio real bilateral” con concluye el informe de la consultora que dirige Dante Sica.
Para 2026 estimamos que el déficit comercial se estabilice en niveles no muy distintos a los de este año (USD -5.000 M), con un tipo de cambio real estable, una tasa de crecimiento aún alta, pero algo menor (3,9% de expansión del PBI versus 4,2% en 2025), y una base de comparación más alta para las importaciones, con la economía menos cerrada en su nuevo patrón de demanda de bienes externos.
Del lado brasileño, se espera una relativa moderación en el crecimiento (de 2,0% en 2025 a 1,8% en 2026) con tasas de referencia mayores (bajando de 15,0% en dic-25 a 12,25% al fin de 2026) y un consumo más moderado.
Esto responde a la inflación aún alta (en torno a 5%, es decir, fuera del rango de metas del BCB), a la incertidumbre política en un año electoral, y a un conflicto diplomático y comercial con Estados Unidos exacerbado en los últimos meses de 2025. Será favorable a la balanza comercial bilateral la apreciación esperada del real, que cerró el año en 5,37 por dólar (un 12,9% de apreciación), y que se mantendría estable en 2026 (cerrando a 5,45). Así, todo apunta a menor tracción de las exportaciones argentinas a Brasil, combinado con una menor presión importadora para Argentina, debido a una mejora en el tipo de cambio real bilateral.


