El crédito promete continuar este año la recuperación que viene registrando desde el piso al que había caído en el primer trimestre de 2024. No obstante, la intensidad de esa tendencia al alza estará supeditada al nivel en que finalmente se acomoden las tasas de interés.
“En principio, la dinámica para este año asoma similar a la del primer semestre de 2025, cuando hubo un crecimiento fuerte de los créditos”, dijo a El Economista Guillermo Barbero, socio de First Capital Group.
“Sin embargo, de mantenerse las tasas por arriba del 20% anual, eso sería delicado para líneas como el crédito comercial dado que algunas empresas lo podrían absorber pero a otras se les puede hacer cuesta arriba, además de que si bien es un nivel que se puede manejar para un crédito prendario, no es el ideal”, agregó.
Luego de un fuerte crecimiento en el segundo semestre de 2024 que impulsó una expansión en torno al 50% en ese año, los créditos al sector privado sostuvieron la dinámica ascendente en 2025 con un salto cercano al 30%. No obstante, ese crecimiento estuvo lejos de ser lineal.
“Durante el año pasado se observaron dos dinámicas bien diferenciadas en el mercado de crédito”, respondieron a El Economista desde la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia.
“En la primera mitad del año, los préstamos a las empresas crecieron más de 10% en términos reales y los destinados a las familias, alrededor del 25%; en cambio, en la segunda parte del año se registró un escenario de mayor estancamiento, con un crecimiento punta a punta de apenas 1% en el crédito a empresas y cercano al 4% en el crédito a familias”, añadieron.

Esa brusca desaceleración obedeció a la volatilidad que registraron las tasas de interés a partir del segundo semestre. A la desordenada eliminación de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI), que generó episodios de turbulencia cambiaria, le siguieron los efectos típicos de la incertidumbre electoral en Argentina. “La inestabilidad política se contagió al sector financiero: a partir de julio, ante la proximidad de las elecciones provinciales y nacionales, empezó una fuerte desaceleración del crédito debido a la duplicación de la tasa pasiva -pasó del 30% al 60%-, sumado a que muchas entidades no solo dejaron de entregar nuevos créditos sino que empezaron a solicitar cancelaciones dado que comenzaron a priorizar la liquidez”, dijo Barbero.
El segmento que mejor resume los vaivenes del año pasado es el de los préstamos personales. Luego de que más que se duplicaran en términos reales en 2024 y de que se aceleraran en el primer semestre del año pasado, a partir de entonces pisaron el freno. Tasas de interés elevadas en un contexto de niveles de morosidad históricamente altos desincentivaron a las entidades financieras a seguir manteniendo el ritmo en el otorgamiento de estos préstamos.
El escenario fue similar en la operatoria a través de tarjetas de crédito. Tras una expansión real superior al 30% en 2024, la tasa de crecimiento del año pasado fue de solo la mitad. Si bien la reaparición de las cuotas sin interés y las promociones comerciales impulsaron esta línea, ingresos reales deprimidos y niveles de morosidad al límite le pusieron un freno abrupto a ese crecimiento a partir de mediados del año pasado. Para peor, a diferencia de lo que sucedió con otras líneas de crédito, los préstamos dirigidos a financiar el consumo de las familias no dieron señales de recuperación en el último bimestre del año, aún con la incertidumbre electoral ya despejada.
En línea con una actividad económica que, más allá del arrastre estadístico, registró un crecimiento débil entre puntas (diciembre de 2025 versus diciembre de 2024), los préstamos comerciales conformaron la cartera que menos aportó al incremento general del crédito el año pasado.
Según First Capital, el aumento real fue del 10,6%. “La razón de esa expansión moderada es que si bien hay sectores que están demandando créditos, hay otros que siguen castigados”, dijo Barbero.
La línea de créditos prendarios, en tanto, se expandió en algo más del 35% real en 2025. Sin embargo, ese promedio anual esconde que en el último trimestre se registró una disminución en términos reales debido al bajo patentamiento de autos en ese período. Por último, el segmento que tuvo el crecimiento más explosivo fue el de los créditos hipotecarios: saltaron 173,9% en términos reales durante 2025, de acuerdo a First Capital.
“El crecimiento de los créditos hipotecarios es muy fuerte, aunque todavía sobre bases insignificantes”, dijo Barbero. “Son créditos que por ahora solo están acompañando el aumento de metros cuadrados de, por ejemplo, una familia que aspira a pasar de un departamento de dos ambientes a otro de tres, o de quien quiere mudarse de una zona periférica a otra más categorizada”, añadió.
La tasa, clave
Para este año, las expectativas son, en principio, favorables para el crédito. “Hacia el cierre del año pasado, especialmente en diciembre, se observó una recuperación incipiente, en parte por factores estacionales, que se mantienen en los primeros meses de este año y que podría continuar en el escenario base”, señalaron desde el Banco Provincia. “La clave hacia adelante es que se reduzca la volatilidad y se normalice el corredor de tasas, ya que el crédito es hoy el principal motor del crecimiento económico en un contexto donde el salario real, el empleo y el gasto público no muestran una expansión significativa”.
En esa proyección de crecimiento del crédito en general, al igual que lo que sucedió en 2025 habrá este año marcadas diferencias de ritmo entre las distintas carteras. “El incremento de los préstamos comerciales podría ser mucho mayor a la tasa de crecimiento de la economía”, dijo Barbero. “Los sectores que más están traccionando -campo, minería, gas y petróleo- van a demandar inversiones que, en gran medida, vendrán de afuera, pero que también necesitarán capital de trabajo y ahí van a requerir del auxilio del sistema financiero con préstamos”, agregó.
En cuanto a los créditos prendarios, si se cumplen los pronósticos del gobierno y la inflación termina desacelerándose con fuerza a partir del segundo semestre, la venta de autos podría tomar mayor velocidad. En cambio, de confirmarse el consenso de los analistas en torno a un piso del 20% de inflación y tasas positivas para este año, el ritmo podría ser similar al de 2025. En tanto, el desafío de los créditos hipotecarios para 2026 pasará por empezar a financiar la primera vivienda.
Por último, nada indica que las líneas vinculadas con el consumo vayan a crecer con fuerza. Con niveles de morosidad en los préstamos a los hogares que treparon en octubre pasado al record de 7,8% -tres veces más que un año atrás, según se desprende de los últimos datos del Banco Central-, el foco de las entidades estará puesto más en reducir ese riesgo que en otorgar nuevos préstamos. “La recuperación de ese segmento en 2026 dependerá de tres elementos fundamentales: que la tasa se vaya acomodando hacia abajo, que los plazos se estiren y que los bancos reordenen a los clientes que estaban en mora para que vuelvan a ser clientes regulares”, señaló Barbero.
Banco Galicia, por ejemplo, incrementó en 2025 el número de clientes que accedieron a préstamos personales, además de acompañar la reactivación de los préstamos hipotecarios para el acceso a la primera vivienda y lanzar una nueva línea de créditos prendarios para financiar bienes durables. Sin embargo, el cambio de condiciones obligó a pisar el freno.
“Durante el segundo tramo del año, comenzamos a graduar la expansión, priorizando una originación responsable, con foco en el equilibrio entre cuotas, ingresos y plazos”, señaló a El Economista Rocío Cosentino, Marketing Sr Manager en Banco Galicia. “Este enfoque nos deja un mercado más sano de cara a 2026”.
La estrategia de Banco Galicia para este año apunta a la digitalización como motor para escalar el acceso al financiamiento y, en paralelo, al desarrollo de un portafolio diversificado que incluye préstamos personales de distintos montos y líneas subsidiadas en sectores específicos.
Banco Comafi, en tanto, pondrá el foco en los préstamos comerciales. “Que el nivel de tasas empiece con un 3 o un 4 adelante implica para muchas empresas una oportunidad para financiar el crecimiento de la actividad”, dijo a El Economista Silvio Margaria, director comercial de Banco Comafi.
“En sectores ganadores como el agro, petróleo y gas, y minería, hace mucho sentido financiar el proceso de inversión en renovación de maquinarias y vehículos con el leasing, una herramienta en la que el banco es líder y en donde vamos a poner el foco este año”, agregó.
En tanto, las expectativas también son optimistas en otras líneas. “Con el ingreso de las marcas de autos chinas y nuevos acuerdos que pueden hacer bajar los impuestos en el sector automotriz, los créditos prendarios tienen muy buenas expectativas para este año”, dijo Margaria. “En tanto, históricamente cuando la inflación cae por debajo del 30% anual, en Argentina vuelve el endeudamiento familiar vinculado al consumo, aunque esa recuperación la vemos más hacia el segundo semestre”.

Con otro año de crecimiento del PIB por delante y una economía que aún está sub bancarizada -el ratio préstamos/PBI ronda 10%, lejos del que se registra en países vecinos como Chile y Brasil-, las condiciones para que el crédito siga recuperándose parecen óptimas. Sin embargo, el nivel de las tasas de interés tendrá la última palabra.
“La dinámica del crédito aparece hoy más condicionada por el nivel de las tasas de interés que por las expectativas sobre la evolución de la economía; es decir, su expansión depende menos de que las familias anticipen mayores ingresos o de que las empresas proyecten un aumento de ventas, y más de que el financiamiento resulte accesible”, dijeron en el Banco Provincia.
“La normalización de este escenario luce desafiante con el actual nivel del tipo de cambio, que obliga a restringir los niveles de liquidez para mantener un peso apreciado en un marco de escasez de reservas”, concluyeron.



