
Tras la detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, el presidente Javier Milei celebró la noticia con un tweet en el que publicó un video suyo criticando al dictador venezolano junto con la frase: “LA LIBERTAD AVANZA, VIVA LA LIBERTAD CARAJO”.
La postura de Milei, quien se ha mostrado como un fiel aliado de Trump desde que este último regresó al poder, es lógica teniendo en cuenta la delicada situación económica del país.
Es por eso que el apoyo a la estrategia norteamericana fue reforzada por el canciller Pablo Quirno que dijo que “Argentina valora la decisión y la determinación demostradas por el Presidente de los Estados Unidos de América y por su Gobierno en las recientes acciones adoptadas en Venezuela que derivaron en la captura del dictador Nicolás Maduro, líder del Cartel de los Soles”.
“La Argentina confía que estos acontecimientos representen un avance decisivo contra el narcoterrorismo que afecta a la región y, al mismo tiempo, abran una etapa que permita al pueblo venezolano recuperar plenamente la democracia, el imperio de la ley y el respeto de los derechos humanos de conformidad con los principios del derecho internacional, y pongan fin a la opresión ejercida durante años por el régimen autoritario”, agregó.
Además, Quirno resaltó que el gobierno espera que esta nueva situación haga posible que las autoridades legítimamente elegidas en las elecciones celebradas en 2024, incluido el presidente electo Edmundo González Urrutia, asuman el poder.
Pero, como no podía ser de otra manera, Lula da Silva, presidente de Brasil, demostró la autonomía estratégica que su país posee al criticar duramente la intervención norteamericana.
“Los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente han traspasado una línea inaceptable. Estos actos representan una grave afrenta a la soberanía de Venezuela y sientan un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”, aseguró Lula.
“Atacar a los países, en flagrante violación del derecho internacional, es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo”, agregó.
Brasil, por lejos el país más poderoso de América del Sur, casi siempre ha visto con malos ojos las intervenciones norteamericanas en “su región” e incluso ha intentado disputarle el liderazgo a Washington.
Por ello, Lula recordó que “la condena al uso de la fuerza es coherente con la posición que Brasil siempre ha adoptado en situaciones recientes en otros países y regiones. Esta acción recuerda los peores momentos de injerencia en la política latinoamericana y caribeña y amenaza la preservación de la región como zona de paz“.
Desde que Trump regresó al poder en enero de 2025, ha mantenido importantes tensiones comerciales con Brasil pero Lula, lejos de ceder, ha logrado que el líder estadounidense se retracte.
