Mientras los grandes mercados financieros mundiales siguen mostrando luces amarillas y creciente aversión al riesgo, algo que promueve que los metales preciosos sigan subiendo como si no hubiera un cielo, Argentina se debate en tiempo de descuento, ya que a 10 ruedas de negocios del 9 de enero (día en el que se tienen que pagar los cupones y la amortización de Bonares y Globales heredados del Gobierno anterior) a Luis Caputo todavía le falta la mitad de los dólares que tiene que pagar para no entrar en default técnico.
Este complejo embudo se desarrolla en plena negociación con los cinco bancos internacionales grandes que, convertidos en buitres ante el apuro de Argentina, esperan sacar el mayor rédito posible con un Repo de corto plazo, que según el presidente Milei sería de US$ 7.000 millones, pero con una tasa de interés que descoloca las cuentas públicas de lo que queda del actual mandato presidencial de LLA.
La paradoja de esta puja es que, en medio de esta dura negociación, aparecieron informes de organismos clave que pronostican para marzo una realidad completamente diferente a la que se vive en este momento. El UBS (Unión de Bancos Suizos) dijo en un informe que Argentina tendrá pronto un riesgo país de 350 puntos, y que eso le permitirá acceder a los mercados voluntarios internacionales de crédito. Y el FMI fue todavía más allá: indicó que “la Argentina ya no necesita más plata”, lo cual infiere que el país se arreglará solo, sin tener que complicarse con aves de rapiña que buscan engordarse los bolsillos con un país debilitado.
Frente a todo esto, como buen bróker, el ministro de Economía Caputo emitió este martes en “X” varios tuis, en los que de alguna manera pareció cerrar la persiana, diciendo que “es momento de que Argentina empiece a independizarse de Wall Street”. Eso en principio generó especulación, como si el país volviera a intentar tomar crédito en otras plazas, como Londres, que tiene otra estructura judicial.
Pero, detrás de estos anuncios, que funcionan como avisándole a los que ofrecen el Repo que ser buscarán los dólares en otra parte, en el mercado comenzaron a interpretar que Caputo está haciendo como el tero, que canta o vuela lejos del nido, para cuidar sus propios huevos.
Es que, además del Repo, aparece dentro de 10 días un elemento que puede provocar un gran movimiento en el mercado. Como directa herencia del blanqueo realizado por Milei en 2024, el 1° de enero quedan en libertad unos US$ 20.000 millones que están depositados en cuentas CERA (Cuenta Especial de Regularización de Activos).
La mayor parte de esos fondos están colocados en los bancos en cajas de ahorro, sin rendimiento, como si estuvieran en cajas de seguridad o en el colchón. Y algunos analistas creen que es probable que muchos de los que blanquearon esos fondos decidas realizar movidas con diferente destino: como retirar los dólares de los bancos, enviarlos al exterior o, en menor medida, comprar acciones o bonos argentinos en este complejo cuello de botella.
Sin dudas, el mercado no tomó los tuits de Caputo como si el Repo estuviera totalmente caído. Se especula con que, además de los dólares de las cuentas CERA también podría haber una parte de la población que tiene dólares que se anime a depositarlos en el sistema financiero, ya que varios bancos están pagando plazos fijos en dólares del 5% anual, es decir más que lo que paga un bono de la Fed, por supuesto con el riesgo país argentino encima.
Analistas de los centros de inversión afirmaron luego de leer los tuits de Caputo que, si el mercado creyera que la posibilidad del Repo estuviera rota, los títulos argentinos hubieran anotado hoy una dura baja, algo que no sucedió. Sin embargo, hay algo bien concreto: se acaba de terminar el rally que se inició con el triunfo electoral de LLA el 26-O, y los papeles argentinos ahora están estacionados, en zona de duda.
Pero, contando que este miércoles y el jueves no habrá negocios por las fiestas navideñas, la rueda financiera de este martes fue absolutamente tranquila. Con las primeras liquidaciones de la cosecha de trigo en danza y con las reservas incrementándose por compras del Tesoro y por la mayor valorización del oro, los dólares oficiales y el blue se mantuvieron sin cambios, mientras que los dólares financieros anotaron un fuerte retroceso.
Además, en una jornada en el que se anunció que la confianza del consumidor en EE.UU. cayó por quinto mes consecutivo, ya que perdió 3,8 puntos, pasando desde 92,9 unidades de noviembre a 89,1 de diciembre, lo que más se observó a nivel internacional es una generalizada debilidad del dólar global, con el oro y la plata en las nubes, al tiempo que tanto los bonos como las acciones argentinas se quedaron en una situación aplastada, de pausa.
La debilidad de la economía norteamericana está haciendo que muchos inversores globales y muchos bancos centrales importantes se estén desprendiendo de bonos de la Fed, por lo que sus precios contado bajaron más y, en consecuencia, las tasas largas de EE.UU. repuntaron: se pagó 3,5% anual a 1 año de plazo, 3,7% anual a 5 años, 4,2% anual a 10 años y 4,8% anual a 30 años.
Y obviamente, causando gran inquietud a miles de inversores que tienen dólares guardados sin rendimiento alguno en cajas de seguridad o en el colchón, en el exterior el dólar bajó contra todas las monedas: cedió 1,1% en Brasil, 0,5% en Suiza y Japón, 0,3% en México y Chile, 0,2% contra la libra y el euro y 0,1% en China.
A nivel local, en línea con lo que pasó afuera, con el comienzo de la liquidación de la gran cosecha de trigo, más algunas compras escasas de dólares del Tesoro y valorización de las posiciones de oro que tiene el BCRA, el mercado cambiario local estuvo por demás tranquilo.
Con el dólar oficial a $1475,41, el BCRA no intervino en el mercado de cambios y, al final del día, la autoridad monetaria logró sumar reservas por US$ 377 millones, lo cual sumado a los US$ 700 millones que se recaudaron por la privatización de la hidroeléctricas, van acercando lentamente la cantidad de dólares que hay que pagar el 9 de enero.
En títulos públicos, con gran incertidumbre porque los días pasan y el pescado sigue sin venderse, con buen volumen, los bonos argentinos bajaron 0,1%, por lo que el riesgo país subió 2 unidades, hasta 572 puntos básicos, todavía muy lejos de los al menos 400 puntos que hay que tener como para que aparezca una chance de colocar deuda si es que el viernes se termina aprobando el Presupuesto, a pesar del rechazo del PJ.
En papeles privados, paradójicamente, como la confianza del consumidor norteamericano baja, los toros de Wall Street brindan porque esperan que con eso el gran enemigo de la Bolsa de Nueva York, es decir la tasa de la Fed, no tenga otra dirección posible que seguir bajando. Con eso a cuestas, hubo otro día en verde en la Bolsa de Nueva York, ya que el Dow subió 0,2%, el S&P avanzó 0,4% y el Nasdaq mejoró 0,5%. Al tiempo que, por la baja global del dólar y la firmeza de las materias primas, la Bolsa de San Pablo subió 1,3% y la de México mejoró 1%.
Esta vez, al mercado bursátil local no le fue bien. A los inversores no les gusta que pasen los días y que no aparezcan los dólares del Repo. Por lo que, con $86.796 millones operados en acciones y $124.832 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 0,7%. En tanto que los ADR argentinos mostraron subas del 1% al 1,5% para Telecom, YPF, Supervielle e IRSA; con bajas del 1% al 2% para Bioceres y Macro.
Finalmente, en commodities, la tensión geopolítica (con Trump presionando a todo el Caribe por la traba a los barcos de Venezuela), hizo que el petróleo subiera 0,6%. Pero los ganadores del momento siguen siendo los metales preciosos, con otro salto notable para la onza de plata y una suba muy firme para el oro, con récord para las dos posiciones. En tanto, los metales básicos también escalan. En Chicago, el trigo mejoró, pero maíz y soja casi no se movieron. En Rosario, el trigo también sigue encabezando las subas. Y, por último, el Bitcoin bajó otro 0,4%, con descensos de hasta 2,5% para el resto de las criptomonedas, reflejando que este sector riesgoso no está funcionando como refugio para este momento más complejo.


