15 septiembre de 2025
Cuando Javier Milei llegó a la presidencia de Argentina, armó un gabinete con credenciales internacionales: un exbanquero de Wall Street en Economía, un profesor de Harvard para desburocratizar el Estado y un exministro de Seguridad para combatir el delito.
Pero la persona más influyente de su proyecto fue otra: su hermana Karina, hasta entonces dueña de un pequeño emprendimiento de tortas en Instagram.
Hoy, ese lazo familiar que parecía un activo se transformó en un pasivo que amenaza la viabilidad del plan libertario para dinamitar el gasto público y remodelar la política argentina.
Así lo describe, nada más y nada menos, que The Wall Street Journal (WSJ), el diario de economía y finanzas más influyente del planeta.

Escándalo y desgaste electoral
Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y considerada por analistas como “copresidenta”, enfrenta acusaciones de haber recibido sobornos de laboratorios a cambio de contratos públicos.
El gobierno niega las denuncias, pero el impacto ya es palpable: la reputación de Milei como outsider anticorrupción quedó golpeada y su partido, La Libertad Avanza, sufrió un duro revés en elecciones provinciales.
“El problema es que se convirtió en un lastre”, advirtió el politólogo Andrés Malamud, en diálogo con Ryan Dubé y Silvina Frydlewsky del WSJ, desde la Universidad de Lisboa. “Ella es quien decide quién entra y quién queda afuera. Milei se concentra en la economía, la política es de Karina”.
La sombra de la “co-presidenta”
Karina define listas de candidatos, aprueba quién se sienta frente al Presidente, negocia con la oposición en el Congreso y oficia de primera dama en las cumbres internacionales, incluso al lado de Donald Trump o Elon Musk.
Para el oficialismo, es la mano derecha indispensable. Para la oposición y parte de la opinión pública, un poder excesivo que ya erosiona al propio Milei.
Una encuesta de Synopsis reveló que casi 60% de los argentinos cree que Karina debería renunciar tras las denuncias.
Estrategia fallida y fracturas internas
De cara a las legislativas del 26 de octubre, Karina diseñó una estrategia que terminó alienando al electorado de centro-derecha: no cerró alianzas, debilitó los frágiles acuerdos en el Congreso y forzó a Milei a vetar aumentos en jubilaciones y pensiones que eran populares.
Ese veto, según analistas, pegó de lleno en la imagen presidencial.
“Terminó pareciendo igual de corrupta que los de antes”, se quejó Sebastián Parada, comerciante porteño, al referirse a las grabaciones filtradas en las que se habla de un supuesto “3% para Karina” en contratos farmacéuticos.
El dilema de Milei
Pese a la tormenta política y financiera tras el traspié electoral, Milei no da señales de apartar a su hermana. Él mismo declaró que “Karina es más importante que yo” para el proyecto político.
Mientras tanto, los mercados miran con desconfianza y los inversores externos dudan de la capacidad del gobierno para garantizar gobernabilidad.
El libertario insiste en que no renunciará a su programa de equilibrio fiscal y baja de la inflación, pero el futuro de ese plan hoy está indisolublemente atado al destino de su hermana.
