
La Justicia intensificó en Córdoba la búsqueda de Jorge Javier Grasso, imputado por encubrimiento agravado en el femicidio de Milagros Bastos, la joven de 22 años cuyos restos fueron encontrados en el departamento que compartía con su hermano Horacio Grasso, principal acusado del crimen.
El fiscal José Bringas ordenó su detención el pasado 14 de agosto, pero Grasso logró evadir el accionar policial y permanece prófugo. En paralelo, su hermano, Horacio Grasso fue trasladado a la cárcel de Bouwer tras ser imputado por femicidio. Desde entonces, las autoridades desplegaron un amplio operativo que abarca toda la provincia de Córdoba y otras jurisdicciones del país, ante el temor de que el sospechoso intente salir del país. La orden de captura ya fue remitida a todas las fuerzas de seguridad, incluyendo la Dirección Nacional de Migraciones.
Los investigadores no descartan ninguna línea de búsqueda y rastrean posibles paraderos tanto en barrios de la capital cordobesa como en zonas rurales o localidades donde el prófugo podría contar con vínculos o escondites.
Un antecedente que alerta
La preocupación de los investigadores se sostiene, entre otras cosas, en un episodio previo que demuestra la capacidad de Jorge Javier Grasso para eludir a la Justicia. En Paraguay, donde fue detenido por un robo, el acusado fingió un cambio de identidad de género para engañar a las autoridades y solicitó ser alojado en una prisión femenina, lo que generó una demora considerable en el proceso judicial.
Este antecedente refuerza la hipótesis de que Grasso no duda en emplear maniobras fraudulentas para obstaculizar investigaciones y evitar su detención. Hasta ahora, los allanamientos realizados en domicilios vinculados a la familia Grasso no han arrojado resultados positivos. El pasado 19 de julio, cuando se registró la casa de la madre en barrio General Paz, el hombre no se encontraba en el lugar, aunque por entonces aún no había sido imputado ni existía una orden de captura en su contra.
Actualmente, la búsqueda se intensificó con patrullajes constantes, controles en rutas y operativos en distintos puntos estratégicos, aunque hasta el momento no se ha logrado dar con su paradero.
Temor entre los familiares
La permanencia de Jorge Javier Grasso en libertad genera temor e indignación entre los familiares de Milagros Bastos, quienes se sienten desprotegidos. Representados por el abogado Carlos Nayi, la familia se constituyó como querellante particular para exigir justicia.
“Como mamá de corazón, lo único que pido es justicia. Toda la familia lo pide”, expresó Mauricia Flores, tía abuela y madre de crianza de Milagros, quien, junto a su pareja Guillermo Reynoso, crió a la joven desde los tres meses de vida. Hoy están a cargo del hijo de seis años que Milagros dejó huérfano.
Karina, hermana de Mauricia y también tía abuela de la víctima, señaló graves fallas institucionales: “Este hombre tenía que estar preso y no libre. Si Horacio Grasso hubiera estado donde debía, Milagros hoy estaría viva”.
Fallas judiciales que costaron una vida
El caso de Milagros Bastos expuso serias deficiencias en el control judicial de imputados con prisión domiciliaria. Horacio Grasso violó al menos 190 veces las condiciones de su arresto sin recibir sanciones efectivas. Milagros fue vista por última vez el 6 de agosto de 2024, cuando salió junto a su hermano a vender cubanitos. Meses después, su cuerpo fue hallado en avanzado estado de descomposición dentro de un placard en el departamento que ambos compartían.
La familia exige que no haya impunidad y reclama cambios urgentes en el sistema judicial: “Que no haya más Milagros. Que ninguna familia tenga que pasar por lo que estamos pasando”.
