
18 agosto de 2025
En 1993, María Julia Alsogaray prometió que en mil días se podría tomar agua del Riachuelo. Más de tres décadas después, ese horizonte sigue lejano, aunque la obra del Sistema Riachuelo marca un punto de inflexión: un colector paralelo al cauce y una planta de tratamiento sobre el Río de la Plata que beneficiará a 6 millones de personas.
Lo central: el 80% de la contaminación proviene de los efluentes cloacales, no de las industrias como se creía en el imaginario.
Avances concretos
- Desde 2010 se retiraron 5.000 toneladas de basura bajo el plan de ACUMAR.
- La Corte Suprema cerró su supervisión sobre el fallo histórico de 2008, pero el saneamiento continúa.
- En la Ciudad, el agua ya no despide olor nauseabundo y se recuperó parte de la navegabilidad: hoy hay empresas que conectan Puerto Madero con Caminito.
La política del río
El anuncio de la finalización del Sistema Riachuelo abrió cruces: Nación se atribuye el cierre de la obra, mientras la gestión anterior asegura que ya estaba terminada. A nivel local, la Ciudad critica a la Provincia por no trabajar con el mismo ritmo en la limpieza.
Barcos y basura
- Una nueva embarcación 100% argentina multiplica por cuatro la capacidad de recolección, hasta 2.000 kilos por carga.
- Cada mes se retiran entre 60 y 120 toneladas de residuos del Riachuelo.
El desafío pendiente
El mayor riesgo no es lo que se limpia, sino lo que sigue llegando: pozos ciegos, cloacas colapsadas y vecinos que aún arrojan basura. El espejo de agua vuelve a mostrar flora y fauna, pero el saneamiento sigue siendo una deuda compartida entre Ciudad y Provincia.
