“Quiero ser presidente desde los cinco años”, comenzó diciendo Horacio Rodríguez Larreta, en una cena reducida, acompañada por vinos y un menú de fusión brasileña. Esa, sin embargo, ya no es su “obsesión”, comentó. Ahora su voluntad es “volver a ser jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires”.
Es de los pocos dirigentes que habla de la derrota. Tras la interna del 2023, en la que se enfrentó a Patricia Bullrich como precandidato a presidente por el PRO, “no tenía plan B”. Rodeado de políticos de todo el país que lo apoyaban en su proyecto y, según dice, con “70% de argentinos que en 2022 decían que iba a ser presidente, aunque no quisieran”, estuvo seguro hasta esa misma noche, no solo que ganaría la batalla contra Bullrich, sino que el 10 de diciembre se sentaría en el sillón de Rivadavia y se mudaría a la Quinta de Olivos.

Sin el aval de los votos y alejado del PRO, empezó a reinventarse. Se arrepiente de haber apoyado a Jorge Macri como su sucesor, con quien hoy no tiene diálogo. El “olor a pis” fue el slogan de su campaña para ser legislador porteño, elección en la que obtuvo poco más del 8% bajo el sello Volvamos Buenos Aires. “¿Dónde vivís?” y “¿cómo está el barrio?” preguntó a los porteños que integraban la mesa.
En tiempos de confrontación y polarización, Larreta apuesta al diálogo y la moderación. Reconoce que quizás hoy no sea su tiempo, pero advierte que los modelos se agotan. Usó como ejemplo a Donald Trump y Jair Bolsonaro, presidentes que no lograron la reelección. Si bien coincide en la necesidad de bajar la inflación y sostener el equilibrio fiscal, cree que el país necesita un plan de desarrollo y crecimiento, en el que ya está trabajando.
No haría una alianza con el kirchnerismo, pero afirmó que se siente cerca de peronistas como Juan Schiaretti. Sin embargo, no forma parte de su armado en estas elecciones. El 26 de octubre apoyará la alianza porteña Hagamos Futuro, que llevará a Graciela Ocaña como candidata a senadora y Hernán Reyes como aspirante a diputado. Su rol será “periférico”: ya fue electo legislador y está enfocado en seguir recorriendo la Ciudad.
Su espíritu dialoguista estuvo presente en la cena en Casa Moema. “Es el único lugar que trasciende la grieta y fomenta el diálogo”, dijo Murilo Tartaglia, uno de sus creadores, junto a Valentina Caputo. Creado hace cuatro años, el espacio organiza “las tertulias del Siglo XXI”, en las que participaron figuras como Alberto Fernández, Teresa Bo (corresponsal de Al Jazeera), Joan Cwaik (divulgador especializado en tecnología), Federico Domínguez (asesor financiero) y Daniel Rabinovich (director de operaciones de Mercado Libre), para debatir y reflexionar con un enfoque plural y horizontal distintos aspectos de la coyuntura.


