10 agosto de 2025
María Eugenia Vidal habló de todo. En desacuerdo con Mauricio y Jorge Macri por el cierre de listas, decidió no competir en las próximas elecciones. En diálogo con Bernando Vázquez, de Clarín, Mariu habló de todo con franqueza y sinceridad sobre su futuro político, el del PRO y, además, sobre qué valora y qué crítica de Javier Milei.
A continuación, sus definiciones más tajantes.
- Sobre cómo pasa las primeras horas después de haber decidido quedar afuera del acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza en la ciudad de Buenos Aires. “Muy tranquila, como está uno cuando hay coherencia entre lo que siente, lo que piensa y lo que hace. Yo ya tenía esta decisión tomada hace mucho tiempo. La hablé con Mauricio (Macri) y la hablé con Jorge (Macri) en su momento. Les dije que si esta era la decisión del partido en la ciudad de Buenos Aires, yo no iba a ser candidata y que tampoco iba a hacer campaña. Fui consistente con mis valores y con mis convicciones”.
- “Creo que el acuerdo con La Libertad Avanza es malo para el PRO, malo para la gente y malo para el país. Uno, cuando hace política, tiene que pensar en lo mejor para el país. Y por eso durante un año y medio acompañé todas las decisiones difíciles del Presidente para lograr el equilibrio fiscal. Nunca voté una ley que afectara ese equilibrio, incluso el miércoles en Diputados”.
- Sobre por qué no acordó. “Porque también creo que hace falta una oposición constructiva. Mientras el kirchnerismo sea la segunda fuerza, no hay progreso. Hace falta una fuerza política que defienda un Estado que funcione donde tenga que funcionar, que elimine empresas públicas innecesarias pero que atienda a las familias con discapacidad. Un Estado donde la obra pública no sea sinónimo de corrupción, porque hay obras que salvan vidas”.

- ¿El mileísmo no ofrece esa variante? “El mileísmo hoy no ofrece eso. Por eso creo que hay que construir el post-mileísmo. No hay que seguir construyendo contra algo, sino a favor de una Argentina con oportunidades reales. Eso implica reformas profundas: educativa, para que los chicos aprendan; laboral, para que generar empleo no sea un costo imposible; impositiva, donde no haya tres impuestos que expliquen el 90% de la recaudación. Y también una Argentina donde no se insulte al que piensa distinto, sin opciones binarias ni obediencia ciega”.
- “Me parece que si hay algo que le hizo mucho daño al PRO fueron las peleas internas. Yo siempre digo que hay que defender las instituciones, también digo que hay que defender la institución cuando no estás de acuerdo. En este caso yo no estoy de acuerdo, pero no me voy del PRO. Ni me planteo ir como candidata en otra lista porque acá lo que está en discusión no es un cargo. Son mis ideas, son mis valores. No me gustan los políticos que saltan de un partido al otro en un año electoral. No creo tampoco en eso, así que yo acepto la decisión de mi partido. Pero soy honesta diciendo que no la comparto ni la acompaño”.
- ¿La absorción del PRO de parte de La Libertad Avanza significa el final del partido en la Ciudad? “Yo creo que mientras existan millones de argentinos y miles de porteños que quieren esa oposición constructiva y ese camino alternativo, el PRO tiene oportunidad. Y eso depende de sus dirigentes. Tenemos dirigentes que ya en esta elección van a representar eso. Ana Clara Romero en Chubut, Gisela Scaglia en Santa Fe, en Mendoza va a estar Gabriel Pradines… Estoy segura que en muchas provincias del país el PRO va a poder mostrar esa alternativa de oposición constructiva. Un partido que cuando el Presidente necesite y tome las decisiones correctas para los argentinos va a estar, que no va a poner en riesgo el equilibrio fiscal. Pero que además de la motosierra quiere tener una pala en la mano. Porque el país necesita construir. Hay muchas cosas para hacer para que la Argentina salga adelante”.
- Sobre Provincias Unidas, el espacio que armaron cinco gobernadores. “Me parece interesante que los gobernadores planteen una discusión federal que tenga una representación en el Congreso. De hecho, hay muchos diputados y senadores que responden a esos gobernadores. Para construir un proyecto de país todavía va a llevar más tiempo. Creo que puede ser un paso, pero todavía falta. Falta mucho, falta la elección intermedia. De todas maneras, yo valoro mucho la capacidad de Nacho Torres y Maxi Pullaro, por ejemplo, de hablar entre ellos. Es una nueva generación de dirigentes que representa algo distinto”.

- “El veto es una facultad constitucional. Desde ese lugar, yo no la discuto. Pero creo que todos los vetos que vamos a ver y que estamos viendo son hijos de la ausencia de un presupuesto. Cuando no hay presupuesto aprobado, es difícil tratar las leyes que tienen que ver con el gasto. El Presidente vino el año pasado al Congreso y presentó un presupuesto que dijo que era histórico, con una regla de equilibrio fiscal que yo compartía. Se hicieron cuatro reuniones en la comisión y nunca más se convocó. Hoy por esa ausencia de presupuesto, las prioridades del gasto las termina definiendo él solo. Definir un presupuesto es definir ingresos, equilibrio fiscal y prioridades. Y que la motosierra pase donde tiene que pasar, pero no en lugares donde no, como en las prestaciones por discapacidad o en los fondos para el Hospital Garrahan”.
- Sobre qué le gustó del Gobierno en estos 20 meses de gestión. “El coraje de haber sostenido el equilibrio fiscal y de haber dado la pelea de bajar el déficit a cero el primer año. Sin duda, sin eso y sin la decisión de no emitir, no hubiera habido baja de inflación. Para los argentinos, esa era su preocupación número uno. No se podía ir al supermercado en diciembre de 2023, era una montaña rusa, no sabías nunca cuánto ibas a gastar. Así que sin duda en eso el gobierno tuvo mi apoyo y no me arrepiento de haberlo acompañado en cada una de esas decisiones difíciles. Pero no por eso me tengo que convertir en La Libertad Avanza o ser oficialista”.
- Sobre qué no le gusta del Gobierno. “No me gusta el insulto y la agresión. Ni la exigencia de sometimiento o la obediencia absoluta. No me gusta la motosierra rápida donde tiene que ir lenta, ni lenta donde tiene que ir rápida. No comparto que la obra pública no sea necesaria. Hay cosas que el privado o que una empresa no hace y que tenés que hacer desde el Estado para proteger la vida y los bienes de los argentinos. Puede hacerse sin corrupción. El PRO es una muestra de eso. Para mi está muy bien que exista el Garrahan y que un chico que se enferma en Jujuy pueda ser tratado ahí. Creo en ese Estado. No creo en un Estado lleno de ñoquis, pero tampoco en un Congreso con gente sin preparación, que se tira agua en la cara”.
- Sobre si hay corrupción en el Gobierno. “No tengo ningún elemento para hacer una denuncia seria de corrupción de este Gobierno. Pero también creo que este Gobierno es como todos los anteriores, incluso como fuimos nosotros en el PRO: iguales frente a la ley como cualquier otro ciudadano. Ante una denuncia tienen que presentarse, dar todas las explicaciones. Lástima que los tiempos de la justicia argentina sean tan lentos a veces, ¿no? Y que lleve años demostrar culpabilidad o inocencia”.

- Si cree que en la Ciudad tuvieron que acordar con Milei para asegurar la gobernabilidad de Jorge Macri. “No creo que la Ciudad vaya a tener problemas de gobernabilidad. El PRO gobierna la Ciudad hace muchos años, sabe cómo hacerlo. Ha gobernado en minoría la mayor parte de esos años. Mauricio nunca tuvo mayoría y Jorge no tuvo mayoría desde el día que asumió. Solamente hubo mayoría en un breve período de Horacio Rodríguez Larreta. Así que no nos asusta gobernar en minoría. Somos gente que sabe conversar, dialogar y que ha sacado muchos presupuestos y leyes difíciles en minoría. Jorge tiene una tarea difícil que es la de superar un PRO de muchos años gobernando. Tiene un muy buen equipo en la Ciudad, que está trabajando todos los días para eso. Hay cosas que mejorar, sin duda, pero todavía hay tiempo para que Jorge muestre a los porteños todo lo que puede hacer”.
- Sobre el PRO. “El PRO tiene una segunda y una tercera generación de dirigentes. El PRO no solamente es Mauricio Macri, ni tampoco era antes Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta, Vidal o Jorge Macri. El PRO tiene mucha gente valiosa. Y tiene una generación desconocida que son unos 40 dirigentes que se están formando en la Fundación Pensar, en la Universidad Di Tella y en San Andrés en un programa de formación. Nosotros apostamos a nuestras inferiores y queremos que crezcan”.
- “Me resulta injustificable que un intendente, como veo hoy en varios distritos, se presente a concejal. Es una cosa ridícula, como lo son las reelecciones indefinidas que muchos quieren aprobar”.
- “Yo creo que en la Argentina todas las elecciones son importantes. Y en un esquema en el que cada año por medio tenés elecciones ninguna termina siendo definitiva. Van a ser relevantes cuando la política empiece a discutir lo que le importa a la gente. Hoy la mitad de los argentinos no está yendo a votar, porque siente que los políticos no hablan de lo que a ellos les importa”.
- “Mientras no haya segunda fuerza en la Argentina, el kirchnerismo va a ser un riesgo. Nadie va a generar trabajo en un país donde si al Presidente le va mal, la alternativa es el kirchnerismo”.
- “Por eso tenemos que ser una oposición constructiva. Para garantizar que el progreso argentino esta vez es de verdad y que no va a volver el kirchnerismo a voltearlo. Hay que ganarles y hay que dejar los terceros. Para que todos los que tienen que tomar la decisión de si van a invertir o no sepan que no existe ese riesgo”.
- Sobre Kicillof. “Hace seis años que me fui de la Provincia y Kicillof sigue hablando de la pesada herencia. Es un recurso que se le va agotando. Es el gobernador que debe haber recibido más apoyo de un Gobierno nacional, como pasó en la presidencia de Alberto Fernández. No tiene un solo legado en su gestión”.
- Sobre Cristina. “Es una política condenada por corrupción después de 15 años de investigación y de la intervención de 14 jueces. No tengo nada más para agregar”.
