{"id":58127,"date":"2026-11-01T13:29:00","date_gmt":"2026-11-01T13:29:00","guid":{"rendered":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=58127"},"modified":"2026-11-01T13:29:00","modified_gmt":"2026-11-01T13:29:00","slug":"en-los-sectores-bajos-el-733-asegura-que-jamas-votaria-a-milei","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=58127","title":{"rendered":"En los sectores bajos, el 73,3% asegura que jam\u00e1s votar\u00eda a Milei"},"content":{"rendered":"<p><!-- \/21709548400\/Eleconomista\/nota_Video_Oustream --> <\/p>\n<p>La aprobaci\u00f3n de la gesti\u00f3n de <mark class=\"marker-yellow\">Javier Milei<\/mark> volvi\u00f3 a subir en octubre y encaden\u00f3 su tercer mes consecutivo de mejora. Seg\u00fan el MOP que elabora la consultora Zentrix, el 36,2% de los argentinos aprueba la gesti\u00f3n del Presidente, frente a un 55,5% que la desaprueba y 8% que no se inclina por ninguna de las dos opciones. Es el registro m\u00e1s alto desde marzo, cuando el indicador marcaba 38,5%, antes de caer a la franja de los 31 a 33 puntos en la que se movi\u00f3 durante el oto\u00f1o y el invierno.<\/p>\n<p>La recuperaci\u00f3n es gradual pero consistente: del 31,4% en julio pas\u00f3 al 32,2% en agosto, al 35,2% en septiembre y al 36,2% en octubre. En tres meses, el oficialismo sum\u00f3 4,8 puntos de aprobaci\u00f3n, una variaci\u00f3n que puede leerse como una tendencia y no como una oscilaci\u00f3n estad\u00edstica. En paralelo, la brecha entre aprobaci\u00f3n y desaprobaci\u00f3n se achic\u00f3 de 27,4 puntos en julio a 19,3 en octubre.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, el Gobierno sigue lejos de los niveles que alcanz\u00f3 tras las legislativas de 2025, cuando entre noviembre y febrero la aprobaci\u00f3n super\u00f3 el 40% y lleg\u00f3 a empatar con el rechazo. Desde abril, el indicador se mueve en una banda de menos de cinco puntos, lo que sugiere que la mejora reciente recupera terreno perdido en lugar de conquistar territorio nuevo.<\/p>\n<p>La pregunta electoral confirma ese techo. <mark class=\"marker-yellow\">De cara a 2027, el 24,3% asegura que lo votar\u00eda seguro a Milei y 10,6% adicional dice que podr\u00eda hacerlo, lo que arroja un potencial de 34,9%.<\/mark> Del otro lado, el 59,2% afirma que jam\u00e1s lo votar\u00eda. Es decir, sumando voto firme y rechazo duro, el 83,5% del electorado ya tiene una posici\u00f3n tomada sobre el Presidente y casi dos de cada diez votantes aparecen disponibles para ser seducidos.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>Detr\u00e1s del promedio nacional, sin embargo, el respaldo al Gobierno tiene un perfil social muy definido. El corte por edad es el m\u00e1s elocuente: entre los menores de 40 a\u00f1os, la aprobaci\u00f3n alcanza el 50,6% y supera a la desaprobaci\u00f3n (44,5%). A partir de los 40, el escenario se da vuelta de forma abrupta: entre los 40 y los 59 a\u00f1os la aprobaci\u00f3n cae al 28,4%, y entre los mayores de 60 a\u00f1os se reduce al 22,8%, con una desaprobaci\u00f3n que trepa al 66,4%.<\/p>\n<p><strong>El salto de 22 puntos entre el primer y el segundo tramo etario no es menor. Sugiere que la propuesta libertaria conecta con una generaci\u00f3n que se socializ\u00f3 pol\u00edticamente en la crisis, con menor apego a las estructuras tradicionales y mayor tolerancia al cambio disruptivo. Los adultos y los jubilados, en cambio, m\u00e1s expuestos al peso de las tarifas, los medicamentos y los haberes, eval\u00faan la gesti\u00f3n desde la fragilidad de sus ingresos.<\/strong><\/p>\n<p>No obstante, el apoyo joven tiene un matiz que merece atenci\u00f3n. Aunque la mitad de los menores de 40 a\u00f1os aprueba la gesti\u00f3n, el 56,5% de ese mismo grupo etario afirma que jam\u00e1s votar\u00eda a Milei, y su potencial electoral entre ellos se ubica en el 39%. La distancia de casi 12 puntos entre aprobaci\u00f3n y disposici\u00f3n a votar indica que buena parte del respaldo juvenil es evaluativo antes que identitario: valoran aspectos de la gesti\u00f3n, pero no necesariamente se sienten parte del proyecto pol\u00edtico.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>El corte por clase social muestra, a su vez, una fractura todav\u00eda m\u00e1s profunda.<\/strong> En la clase media, la imagen positiva del Presidente llega al 46,7% y pr\u00e1cticamente empata con la negativa (46,9%). En la clase baja, en cambio, la positiva cae al 25,9% y la negativa escala hasta el 70,5%. Esa distancia de casi 21 puntos se replica en el plano electoral: en los sectores bajos, el 73,3% asegura que jam\u00e1s votar\u00eda a Milei, el rechazo m\u00e1s alto de todos los segmentos analizados.<\/li>\n<li>La clase alta, por su parte, presenta un comportamiento particular. <mark class=\"marker-yellow\">All\u00ed la aprobaci\u00f3n (44,3%) supera a la desaprobaci\u00f3n (36,2%), pero tambi\u00e9n se concentra la mayor proporci\u00f3n de indefinidos: el 17,8% no aprueba ni desaprueba<\/mark>, el 19,5% le asigna una imagen regular y el 12,6% no sabe si lo votar\u00eda. Es el segmento con m\u00e1s zonas grises, un electorado que acompa\u00f1a sin entusiasmo y que mantiene su evaluaci\u00f3n en suspenso.<\/li>\n<\/ul>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/en-los-sectores-bajos-el-733-asegura-que-jamas-votaria-a-milei.webp\" data-src-origin=\"https:\/\/statics.eleconomista.com.ar\/2026\/11\/6ae73fc00d1c9.png\" alt=\"EE - EE\"><figcaption>&nbsp;<\/figcaption><\/figure>\n<p>El g\u00e9nero, en tanto, aparece con m\u00e1s fuerza en el rechazo que en el apoyo. <strong>La imagen positiva de Milei es del 41,2% entre los varones y del 30,2% entre las mujeres, una brecha de 11 puntos.<\/strong> Pero la imagen negativa salta del 48,7% al 67,9%, una diferencia de m\u00e1s de 19 puntos. Dicho de otro modo, el sexo no ordena tanto qui\u00e9n apoya al Presidente como la intensidad con la que se lo rechaza: dos de cada tres mujeres tienen una imagen negativa de Milei y el 65,5% asegura que jam\u00e1s lo votar\u00eda.<\/p>\n<p>Esa intensidad es uno de los rasgos m\u00e1s marcados del cuadro. Del 58% que tiene una imagen negativa de Milei, el 54,3% la califica directamente como &#8220;muy mala&#8221;, el nivel de rechazo intenso m\u00e1s alto entre todos los dirigentes medidos. La imagen positiva, en cambio, se reparte casi en partes iguales entre &#8220;muy buena&#8221; (17,7%) y &#8220;buena&#8221; (18,1%). El resultado es un apoyo moderado frente a un rechazo de alta intensidad, una asimetr\u00eda que explica por qu\u00e9 el margen de crecimiento electoral es tan estrecho.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/en-los-sectores-bajos-el-733-asegura-que-jamas-votaria-a-milei-1.webp\" data-src-origin=\"https:\/\/statics.eleconomista.com.ar\/2026\/11\/6ae73fc077f0f.png\" alt=\"EE - EE\"><figcaption>&nbsp;<\/figcaption><\/figure>\n<p>Ahora bien, la mejora en la aprobaci\u00f3n convive con una agenda de preocupaciones dominada por la econom\u00eda cotidiana. Consultados sobre sus principales problemas, el 48,2% marca la <strong>incertidumbre econ\u00f3mica<\/strong>, el 46,2% de los encuestados mencion\u00f3 los <strong>ingresos y el salario<\/strong>, y el 44,6% el <strong>desempleo<\/strong>. M\u00e1s atr\u00e1s aparecen la <strong>corrupci\u00f3n<\/strong>, las <strong>deudas<\/strong> y las <strong>tarifas de servicios p\u00fablicos<\/strong>. Cinco de los seis temas m\u00e1s mencionados son de naturaleza econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><mark class=\"marker-yellow\">El dato m\u00e1s revelador, sin embargo, est\u00e1 en el fondo de la tabla. La <strong>inflaci\u00f3n<\/strong> es mencionada apenas por el 16,7% de los encuestados y queda en el noveno lugar, apenas por encima de la <strong>educaci\u00f3n<\/strong> (15,6%) y la <strong>inseguridad<\/strong> (15,3%). El desplazamiento es significativo: la preocupaci\u00f3n social migr\u00f3 del problema de los precios al problema de los ingresos. Ya no se trata tanto de cu\u00e1nto aumentan las cosas, sino de si alcanza lo que se gana, de si el trabajo est\u00e1 garantizado y de cu\u00e1nto se debe.<\/mark><\/p>\n<p>Ese corrimiento plantea un desaf\u00edo concreto para el oficialismo. La desaceleraci\u00f3n inflacionaria, que fue el principal activo pol\u00edtico de la gesti\u00f3n, dej\u00f3 de ser el eje de la demanda social. Los temas que hoy ocupan ese lugar (salario, empleo y endeudamiento de las familias) son justamente aquellos en los que la sociedad todav\u00eda no percibe una mejora. A eso se suma que la incertidumbre ocupa el segundo puesto: casi la mitad de la poblaci\u00f3n no logra proyectar su situaci\u00f3n econ\u00f3mica en el mediano plazo.<\/p>\n<p>En ese contexto, la recuperaci\u00f3n de la aprobaci\u00f3n descansa sobre bases fr\u00e1giles. La serie del propio MOP ofrece un antecedente: entre febrero y abril, el oficialismo resign\u00f3 en apenas dos meses lo que hab\u00eda acumulado tras las legislativas y volvi\u00f3 a niveles similares a los previos a la elecci\u00f3n. Si el malestar del bolsillo no encuentra respuesta, la mejora conseguida desde julio podr\u00eda revertirse con la misma velocidad.<\/p>\n<h2><strong>Estabilidad antes que autonom\u00eda<\/strong><\/h2>\n<p>La centralidad del salario y del desempleo en la agenda se refleja tambi\u00e9n en las expectativas laborales. Consultados sobre qu\u00e9 tipo de trabajo preferir\u00edan si pudieran elegir, el 67,2% opt\u00f3 por un <strong>empleo<\/strong> en <strong>relaci\u00f3n de dependencia y registrado<\/strong>, con recibo y aportes. El trabajo independiente con <strong>monotributo<\/strong> reuni\u00f3 el 26,9% de las preferencias y la <strong>informalidad<\/strong>, apenas el 1,4%.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>La preferencia por el empleo formal se impone en todos los grupos de edad. Es m\u00e1xima entre los 40 y los 59 a\u00f1os, donde alcanza el 74,3%, pero tambi\u00e9n es mayoritaria entre los menores de 40 (62,8%) y entre los mayores de 60 (64,1%). Los j\u00f3venes son quienes m\u00e1s se inclinan por el monotributo (32,3%), incluso aunque en ese segmento el trabajo en relaci\u00f3n de dependencia casi duplica a la opci\u00f3n independiente. Seg\u00fan el informe, la alternativa del monotributo se concentra sobre todo entre los votantes del oficialismo.<\/p>\n<p>Los atributos m\u00e1s valorados de un trabajo completan el cuadro. La estabilidad laboral y el salario estable encabezan las menciones, muy por delante del crecimiento profesional y la obra social. La autonom\u00eda o &#8220;no tener jefe&#8221;, uno de los valores asociados al discurso emprendedor, re\u00fane el 17,5%, mientras que la flexibilidad horaria y el trabajo remoto quedan relegados.<\/p>\n<p>La lectura es clara: en un contexto de incertidumbre, la sociedad argentina demanda previsibilidad. Lejos de la \u00e9pica del emprendedurismo, la aspiraci\u00f3n mayoritaria sigue siendo un empleo registrado y un ingreso que se pueda proyectar mes a mes. No es casual que la estabilidad m\u00e1s que duplique a la autonom\u00eda: cuando el futuro es incierto, la seguridad vale m\u00e1s que la libertad de elegir. Y el hecho de que esa preferencia sea mayoritaria incluso entre los j\u00f3venes, el segmento m\u00e1s af\u00edn al Gobierno, pone un l\u00edmite a la idea de que ese apoyo expresa un rechazo a las formas tradicionales de empleo.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<h2><strong>Universidades: un consenso que atraviesa la grieta<\/strong><\/h2>\n<p>En medio del conflicto entre el Gobierno y las universidades nacionales, el MOP indag\u00f3 sobre la imagen que la sociedad tiene de estas instituciones. El resultado es contundente: el 75,5% tiene una <strong>imagen positiva de las universidades nacionales<\/strong>, apenas el 11,5% una <strong>negativa<\/strong> y el 12,5% las califica como <strong>regulares<\/strong>. Se trata de una valoraci\u00f3n que duplica a la aprobaci\u00f3n del propio Gobierno.<\/p>\n<p>El consenso es transversal. Por edad, la imagen positiva pr\u00e1cticamente no var\u00eda: el 74,3% entre los menores de 40 a\u00f1os, el 76,3% entre los 40 y 59 a\u00f1os y el 76,5% entre los mayores de 60. Es decir, el grupo etario que m\u00e1s apoya al Presidente valora a las universidades en la misma proporci\u00f3n que los segmentos m\u00e1s cr\u00edticos.<\/p>\n<p>Por clase social, la valoraci\u00f3n positiva es m\u00e1s alta en los sectores bajos (80,7%), un dato que refuerza el lugar simb\u00f3lico de la universidad p\u00fablica como canal de movilidad social ascendente. En la clase alta desciende <a href=\"https:\/\/www.google.com\/maps\/search\/a+62,9?entry=gmail&amp;source=g\">a 62,9<\/a>%, aunque no por un aumento del rechazo, que es all\u00ed el m\u00e1s bajo de todos los segmentos (5,6%), sino por una mayor proporci\u00f3n de evaluaciones regulares (31,6%).<\/p>\n<p>El dato pol\u00edticamente m\u00e1s relevante surge del corte por voto. Entre quienes votaron a La Libertad Avanza en 2025, el 46,9% tiene una imagen positiva de las universidades, frente a un 25,8% que la tiene negativa: incluso dentro del electorado oficialista, la valoraci\u00f3n favorable casi duplica al rechazo. Entre los votantes opositores, la imagen positiva llega al 94,8%. La conclusi\u00f3n es que la confrontaci\u00f3n con las universidades se libra contra un consenso social amplio, que alcanza tambi\u00e9n a una parte significativa de la propia base del Gobierno.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<h2><strong>El resto del arco pol\u00edtico, sin favoritos<\/strong><\/h2>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la agenda de gesti\u00f3n, el tablero pol\u00edtico tampoco muestra cambios de fondo. Ning\u00fan dirigente medido logra una imagen positiva mayoritaria y todos presentan saldos negativos, aunque con diferencias marcadas de intensidad y, sobre todo, de estructura electoral.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Axel Kicillof<\/strong> es el \u00fanico que supera al Presidente en voto firme: el 28,7% asegura que lo votar\u00eda seguro, 4,4 puntos m\u00e1s que Milei, y su techo llega a 46,4%. Pero su perfil es casi un espejo invertido del votante libertario. Mientras el apoyo a Milei se concentra en la clase media, los varones y los j\u00f3venes, el Kicillof se sostiene en la clase baja, donde su imagen positiva alcanza el 52,1% y el voto seguro el 43,1%, y en las mujeres, con el 50,2% de imagen positiva. En la clase media, en cambio, su imagen negativa trepa al 65,3% y el 63,8% asegura que jam\u00e1s lo votar\u00eda. Tiene adem\u00e1s el apoyo m\u00e1s intenso del relevamiento: el 21,3% lo califica como &#8220;muy bueno&#8221;.<\/li>\n<li><strong>Patricia Bullrich<\/strong>, por su parte, presenta el techo m\u00e1s alto del relevamiento (48,6%), 13,7 puntos por encima del Presidente, pero con un n\u00facleo firme de apenas 19,1%. Su fortaleza est\u00e1 en el 29,4% que declara que podr\u00eda votarla, casi el triple que en el caso de Milei. Su imagen (39,6% positiva contra 48,4% negativa) se apoya m\u00e1s en valoraciones &#8220;buenas&#8221; (23,8%) que &#8220;muy buenas&#8221; (15,8%), y su rechazo intenso es sensiblemente menor: el 40,2% la califica como &#8220;muy mala&#8221;. Esa menor dureza en la negativa explica buena parte de su margen de expansi\u00f3n.<\/li>\n<li><strong>Myriam Bregman<\/strong>, en tanto, tiene el saldo de imagen menos desfavorable de todos: 42% positiva contra 44,8% negativa, con la menor proporci\u00f3n de rechazo intenso (36,3%). Sin embargo, esa valoraci\u00f3n no se traduce en votos firmes: s\u00f3lo el 11,8% la votar\u00eda seguro, aunque un 33,9% dice que podr\u00eda hacerlo, la proporci\u00f3n m\u00e1s alta del relevamiento. Es la distancia cl\u00e1sica entre simpat\u00eda y opci\u00f3n electoral: un perfil valorado por su desempe\u00f1o p\u00fablico que, por ahora, no es percibido como alternativa de poder.<\/li>\n<li><strong>Victoria Villarruel<\/strong>, finalmente, cierra la serie con el cuadro m\u00e1s d\u00e9bil: el 25,9% de imagen positiva, el 57,8% negativa y un 63,1% que jam\u00e1s la votar\u00eda, el rechazo electoral m\u00e1s alto de todos. Su imagen positiva es casi enteramente moderada (apenas 4,4% la considera &#8220;muy buena&#8221;), lo que revela la ausencia de un n\u00facleo propio. A la vez, registra la mayor proporci\u00f3n de evaluaciones regulares (15,2%) y de indecisos sobre el voto (7,6%), se\u00f1al de un perfil todav\u00eda difuso para buena parte del electorado.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El contraste con el Presidente es elocuente. Milei combina el segundo piso m\u00e1s alto con el cuarto techo; Bullrich y Bregman muestran exactamente lo opuesto, con menos voto propio y un tercio del electorado todav\u00eda abierto. Son dos l\u00f3gicas distintas: un liderazgo con base consolidada y escaso margen de expansi\u00f3n, frente a figuras con menor n\u00facleo duro, pero m\u00e1s terreno por disputar.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, el cuadro pol\u00edtico de octubre deja una conclusi\u00f3n de doble filo para el oficialismo. Por un lado, la recuperaci\u00f3n es real: tres meses de suba, una brecha con la desaprobaci\u00f3n que se achic\u00f3 ocho puntos y un piso electoral que sigue entre los m\u00e1s s\u00f3lidos del escenario. Por el otro, esa mejora se apoya sobre una base minoritaria, con un electorado mayoritariamente cristalizado y un rechazo que no s\u00f3lo es extendido, sino intenso.<\/p>\n<p>A un a\u00f1o de la elecci\u00f3n, la disputa no parece pasar tanto por convencer a quienes ya decidieron, sino por ese segmento reducido que todav\u00eda no tom\u00f3 posici\u00f3n. Y es justamente ah\u00ed donde la econom\u00eda vuelve a ser determinante. La baja de la inflaci\u00f3n ya est\u00e1 incorporada en la evaluaci\u00f3n social; lo que hoy se juzga es si el salario alcanza, si el empleo est\u00e1 asegurado y si las deudas de las familias se pueden afrontar.<\/p>\n<p>La sociedad que retratan los datos no pide \u00e9pica sino previsibilidad: un trabajo registrado, un ingreso estable y una universidad p\u00fablica que funcione. De la capacidad del Gobierno para responder a esa demanda depender\u00e1 que la mejora de estos meses se consolide como tendencia o termine siendo otra oscilaci\u00f3n dentro de la misma banda.<br \/>&nbsp;<\/p>\n<p> <a href=\"https:\/\/www.google.com\/preferences\/source?q=eleconomista.com.ar\" target=\"_blank\" rel=\"noopener nofollow\" class=\"ee-google-follow\" readability=\"2\"> <\/p>\n<div class=\"ee-google-follow-icon\"> <img src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/en-los-sectores-bajos-el-733-asegura-que-jamas-votaria-a-milei.png\" alt=\"Logo de Google\"> <\/div>\n<p> <span class=\"ee-google-follow-top\">Segu\u00ed a El Economista en Google<\/span> <span class=\"ee-google-follow-bottom\">Agreganos a tus medios preferidos.<\/span> <\/p>\n<p>+ Agregar<\/p>\n<p><\/a> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La aprobaci\u00f3n de la gesti\u00f3n de Javier Milei volvi\u00f3 a subir en octubre y encaden\u00f3 su tercer mes consecutivo de mejora. 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