{"id":57964,"date":"2026-10-28T22:43:00","date_gmt":"2026-10-28T22:43:00","guid":{"rendered":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=57964"},"modified":"2026-10-28T22:43:00","modified_gmt":"2026-10-28T22:43:00","slug":"comemos-cada-vez-menos-carne-vacuna-y-milei-no-tiene-nada-que-ver","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=57964","title":{"rendered":"Comemos cada vez menos carne vacuna (y Milei no tiene nada que ver)"},"content":{"rendered":"<p><!-- \/21709548400\/Eleconomista\/nota_Video_Oustream --> <\/p>\n<p>El asado es mucho m\u00e1s que una comida en la Argentina. Es una tradici\u00f3n, un ritual social y hasta un term\u00f3metro del bienestar econ\u00f3mico. Por eso, cada vez que cae el consumo de carne vacuna, el fen\u00f3meno suele interpretarse como una se\u00f1al inequ\u00edvoca de empobrecimiento. Pero la historia es bastante m\u00e1s compleja y empieza mucho antes de Javier Milei.<\/p>\n<p>Un revelador trabajo de <a href=\"https:\/\/fund.ar?utm_source=chatgpt.com\">Fundar<\/a>, elaborado a partir de series hist\u00f3ricas de producci\u00f3n y consumo, permite poner los n\u00fameros en perspectiva. La principal conclusi\u00f3n es contundente: los argentinos comemos cada vez menos carne vacuna desde hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os, independientemente del signo pol\u00edtico de los gobiernos.<\/p>\n<p><mark class=\"marker-yellow\">A fines de la d\u00e9cada de 1960, el consumo de carne bovina lleg\u00f3 a superar los 80 kilos por habitante al a\u00f1o. En 2023, antes de la llegada de Milei a la Casa Rosada, ya hab\u00eda retrocedido hasta los 49 kilos, seg\u00fan los datos recopilados por Fundar. <strong>Es decir, una ca\u00edda de aproximadamente el 42% respecto de los m\u00e1ximos hist\u00f3ricos.<\/strong><\/mark><\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>Y no porque los argentinos hayan dejado de comer carne. En realidad, ocurri\u00f3 algo diferente: el pollo y el cerdo fueron desplazando progresivamente a la carne vacuna de la mesa familiar.<\/p>\n<p>El cambio responde a una combinaci\u00f3n de transformaciones productivas, avances tecnol\u00f3gicos, precios relativos y nuevas preferencias de los consumidores. La ca\u00edda del poder adquisitivo tambi\u00e9n influye, especialmente durante las crisis econ\u00f3micas, pero no alcanza para explicar una tendencia que atraves\u00f3 gobiernos peronistas, radicales, kirchneristas, macristas y libertarios.<\/p>\n<p>De hecho, <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/agro\/en-2024-consumo-per-capita-carne-vacuna-argentina-seria-mas-lo-menos-110-anos-n75346?utm_source=chatgpt.com\">El Economista ya hab\u00eda documentado esta transformaci\u00f3n<\/a> al analizar la hist\u00f3rica sustituci\u00f3n de carne bovina por pollo y cerdo.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<h2>De 84 a 49 kilos: la ca\u00edda hist\u00f3rica del consumo de carne vacuna en Argentina<\/h2>\n<p>Durante buena parte del siglo XX, la carne vacuna fue la protagonista casi excluyente de la alimentaci\u00f3n argentina. El pa\u00eds contaba con una enorme tradici\u00f3n ganadera, abundante disponibilidad de carne y niveles de consumo extraordinariamente elevados para los est\u00e1ndares internacionales.<\/p>\n<p>Pero esa realidad comenz\u00f3 a modificarse hace d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el relevamiento de Fundar, el consumo anual por habitante pas\u00f3 de aproximadamente 84 kilos a fines de los a\u00f1os sesenta a 49 kilos en 2023.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>En paralelo, el consumo de pollo, que inicialmente ten\u00eda una presencia marginal, creci\u00f3 hasta superar los 45 kilos por persona. El cerdo tambi\u00e9n avanz\u00f3, especialmente desde comienzos del siglo XXI, y super\u00f3 los 17 kilos por habitante en 2023.<\/p>\n<p><strong>El resultado es una dieta mucho m\u00e1s diversificada.<\/strong><\/p>\n<p>En otras palabras, mientras un argentino de fines de los a\u00f1os sesenta obten\u00eda la enorme mayor\u00eda de su consumo de carnes de la vaca, actualmente distribuye esa demanda entre distintas prote\u00ednas animales.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>La p\u00e9rdida de protagonismo de la carne vacuna no es un fen\u00f3meno exclusivo de los \u00faltimos a\u00f1os: es una transformaci\u00f3n estructural de la alimentaci\u00f3n argentina.<\/p>\n<p>Y esa tendencia continu\u00f3 incluso en per\u00edodos de crecimiento econ\u00f3mico y recuperaci\u00f3n de los ingresos, aunque con oscilaciones seg\u00fan los precios y el poder de compra de los salarios.<\/p>\n<h2>Por qu\u00e9 el pollo y el cerdo le ganaron terreno al asado<\/h2>\n<p>Una de las explicaciones centrales aparece del lado de la oferta.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>Mientras la producci\u00f3n de carne vacuna permaneci\u00f3 pr\u00e1cticamente estancada durante d\u00e9cadas, las industrias av\u00edcola y porcina experimentaron una expansi\u00f3n extraordinaria.<\/p>\n<p><mark class=\"marker-yellow\">En 2024, Argentina produjo 3,18 millones de toneladas de carne vacuna, una cantidad similar a la registrada casi cinco d\u00e9cadas atr\u00e1s.<\/mark><\/p>\n<p>En cambio, la producci\u00f3n de pollo se multiplic\u00f3 por 64 desde 1961, pasando de apenas 36.000 toneladas a 2,3 millones en 2024.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>El avance fue posible gracias a mejoras en gen\u00e9tica, alimentaci\u00f3n animal, sanidad y eficiencia productiva, que permitieron aumentar enormemente la cantidad de carne producida y reducir sus costos relativos.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n porcina tambi\u00e9n creci\u00f3, con una aceleraci\u00f3n particularmente importante desde comienzos de los a\u00f1os 2000.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, la ganader\u00eda vacuna enfrent\u00f3 obst\u00e1culos estructurales: la competencia de la agricultura por el uso de la tierra, la inestabilidad macroecon\u00f3mica, las restricciones a las exportaciones y las sequ\u00edas que afectaron al stock ganadero.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>El resultado fue contundente. La carne vacuna, que lleg\u00f3 a representar alrededor del 90% de la producci\u00f3n total de estas carnes, explicaba apenas la mitad en 2024.<\/p>\n<p>A este proceso se sumaron cambios en las preferencias alimentarias. El pollo gan\u00f3 popularidad no solamente por su precio, sino tambi\u00e9n por la percepci\u00f3n de las carnes blancas como alternativas m\u00e1s saludables.<\/p>\n<p>La combinaci\u00f3n de mayor disponibilidad, precios competitivos y nuevos h\u00e1bitos termin\u00f3 alterando profundamente la dieta nacional.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<h2>El factor econ\u00f3mico: cuando sube el precio de la carne, los argentinos compran pollo<\/h2>\n<p>La transformaci\u00f3n de largo plazo no significa que el bolsillo sea irrelevante. Todo lo contrario.<\/p>\n<p>El trabajo de Fundar identifica a los precios relativos como uno de los motores fundamentales de la sustituci\u00f3n entre distintos tipos de carne.<\/p>\n<p><strong>Cuando la carne vacuna se encarece respecto del pollo, los consumidores tienden a reemplazar una prote\u00edna por otra.<\/strong><\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>Un ejemplo aparece entre 2003 y 2006, durante la presidencia de N\u00e9stor Kirchner.<\/p>\n<p>En ese per\u00edodo, la relaci\u00f3n entre el precio de la carne vacuna y el pollo pas\u00f3 de 1,55 a 2,08. Es decir, mientras inicialmente un kilo de carne bovina costaba aproximadamente una vez y media lo que un kilo de pollo, posteriormente pas\u00f3 a valer m\u00e1s del doble.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 con el consumo?<\/strong><\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>La demanda de carne vacuna permaneci\u00f3 pr\u00e1cticamente estable, mientras el consumo de pollo aument\u00f3 un 41%, de 19,4 a 27,3 kilos por habitante.<\/p>\n<p>La sustituci\u00f3n fue todav\u00eda m\u00e1s evidente entre 2009 y 2011, durante el primer mandato de Cristina Kirchner.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>La sequ\u00eda de 2008 y 2009 provoc\u00f3 una fuerte liquidaci\u00f3n de vientres, que posteriormente redujo el stock ganadero y restringi\u00f3 la oferta de carne vacuna.<\/p>\n<p>Como consecuencia, la relaci\u00f3n de precios entre carne bovina y pollo aument\u00f3 de 2,05 a 2,84.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>En esos mismos a\u00f1os, el consumo de carne vacuna cay\u00f3 de 53,5 a 49 kilos por persona, mientras que el de pollo creci\u00f3 de 32,8 a 37,5 kilos.<\/p>\n<p>El mecanismo econ\u00f3mico es sencillo: cuando el asado se vuelve relativamente m\u00e1s caro, una parte de los consumidores cambia de men\u00fa.<\/p>\n<p>Esto tambi\u00e9n ayuda a interpretar lo ocurrido durante la gesti\u00f3n de Milei. La recesi\u00f3n, la evoluci\u00f3n de los salarios y los aumentos del precio de la carne vacuna pueden haber profundizado las dificultades para acceder al producto, pero no originaron el cambio estructural.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>De hecho, <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/economia\/alarma-carne-consumo-caida-libre-llega-minimo-historico-n93475?utm_source=chatgpt.com\">durante 2026 el consumo de carne vacuna volvi\u00f3 a registrar niveles hist\u00f3ricamente bajos<\/a>, mientras las alternativas m\u00e1s econ\u00f3micas continuaron ganando participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n es importante: que Milei no haya iniciado la tendencia no significa que su pol\u00edtica econ\u00f3mica no pueda influir sobre el consumo durante su mandato.<\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/comemos-cada-vez-menos-carne-vacuna-y-milei-no-tiene-nada-que-ver.webp\" data-src-origin=\"https:\/\/statics.eleconomista.com.ar\/2026\/10\/6ae27a8bd1c33.png\" alt=\"EE - EE\"><figcaption>EE &#8211; EE<\/figcaption><\/figure>\n<p> \ufeff <\/p>\n<h2>Argentina sigue siendo el pa\u00eds que m\u00e1s carne vacuna consume en el mundo<\/h2>\n<p>Hay una paradoja que permite dimensionar mejor el fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>Aunque el consumo de carne vacuna cay\u00f3 considerablemente respecto de sus m\u00e1ximos hist\u00f3ricos, Argentina sigue encabezando el ranking mundial de consumo de carne bovina por habitante.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>De acuerdo con los datos de <a href=\"https:\/\/argendata.fund.ar\/topico\/agroindustria\/?utm_source=chatgpt.com\">Argendata, la plataforma de Fundar<\/a>, en 2023 el consumo total de carnes de origen animal alcanz\u00f3 los 122,7 kilos por habitante, lo que ubic\u00f3 al pa\u00eds en el puesto 23 del mundo.<\/p>\n<p>Ese nivel fue incluso superior al promedio de los pa\u00edses de altos ingresos, que se ubic\u00f3 en torno a los 119 kilos.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n super\u00f3 al de cualquier otro pa\u00eds de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Los n\u00fameros muestran que Argentina no dej\u00f3 de ser un pa\u00eds extraordinariamente consumidor de carne: lo que cambi\u00f3 fue la composici\u00f3n de esa demanda.<\/p>\n<p>Mientras el consumo de carne vacuna retrocedi\u00f3, el pollo y el cerdo ocuparon una porci\u00f3n creciente de la alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>En el resto del mundo ocurri\u00f3, adem\u00e1s, un fen\u00f3meno diferente. El consumo total de carne creci\u00f3 significativamente, pasando de aproximadamente 32 kilos por habitante en 1961 a 65 kilos en 2023.<\/p>\n<p>Argentina, que ya part\u00eda de niveles excepcionalmente altos, mantuvo un consumo elevado, pero perdi\u00f3 parte de su distancia respecto de otros pa\u00edses.<\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/comemos-cada-vez-menos-carne-vacuna-y-milei-no-tiene-nada-que-ver-1.webp\" data-src-origin=\"https:\/\/statics.eleconomista.com.ar\/2026\/02\/69873fe16a3b6.png\" alt=\"Los argentinos comimos 49,9 kilos de carne vacuna en 2025. En promedio, claro. - EE\"><figcaption>Milei comiendo asado. Imagen hecha con IA.<\/figcaption><\/figure>\n<p> \ufeff <\/p>\n<h2>Menos carne en la mesa, m\u00e1s exportaciones: el papel de China<\/h2>\n<p>La transformaci\u00f3n tambi\u00e9n tuvo consecuencias sobre el comercio exterior.<\/p>\n<p>Con una producci\u00f3n de carne vacuna pr\u00e1cticamente estancada y una demanda dom\u00e9stica que perdi\u00f3 peso a largo plazo, una proporci\u00f3n creciente de la producci\u00f3n argentina pudo destinarse a mercados internacionales.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>Seg\u00fan Fundar, en 2024 cerca de un tercio de la producci\u00f3n nacional de carne vacuna se export\u00f3.<\/p>\n<p>Las ventas externas alcanzaron ese a\u00f1o el mayor volumen de la serie hist\u00f3rica analizada por la instituci\u00f3n, impulsadas especialmente por la demanda de China.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>El gigante asi\u00e1tico se consolid\u00f3 como el principal destino de la carne vacuna argentina y pas\u00f3 a desempe\u00f1ar un papel decisivo en el negocio ganadero.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n del pollo fue distinta. Sus exportaciones alcanzaron un m\u00e1ximo superior a las 350.000 toneladas en 2013, pero luego retrocedieron hasta rondar las 120.000 toneladas en 2024.<\/p>\n<p>En el caso del cerdo, las exportaciones todav\u00eda tienen una participaci\u00f3n marginal.<\/p>\n<p>As\u00ed, mientras la carne vacuna gan\u00f3 orientaci\u00f3n exportadora, el pollo y el cerdo crecieron principalmente gracias a la expansi\u00f3n del consumo interno.<\/p>\n<h2>Milei, el asado y una discusi\u00f3n econ\u00f3mica que viene de mucho antes<\/h2>\n<p>Los datos permiten cuestionar una interpretaci\u00f3n frecuente del debate p\u00fablico argentino: atribuir la ca\u00edda hist\u00f3rica del consumo de carne vacuna exclusivamente al deterioro econ\u00f3mico provocado por un determinado gobierno.<\/p>\n<p>La evidencia muestra que los argentinos empezaron a comer menos carne bovina varias d\u00e9cadas antes de que Javier Milei llegara a la Presidencia.<\/p>\n<p>El desplazamiento hacia el pollo y el cerdo atraves\u00f3 gobiernos de diferentes orientaciones pol\u00edticas y estuvo vinculado con transformaciones productivas, avances tecnol\u00f3gicos, cambios de precios y nuevas preferencias alimentarias.<\/p>\n<p>Eso no significa que la situaci\u00f3n econ\u00f3mica actual sea irrelevante.<\/p>\n<p>La p\u00e9rdida de poder adquisitivo, las recesiones y el encarecimiento de determinados cortes pueden agravar la ca\u00edda del consumo de carne vacuna en per\u00edodos espec\u00edficos. Y esos efectos s\u00ed pueden evaluarse a partir de las pol\u00edticas de cada administraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero conviene distinguir dos fen\u00f3menos diferentes: la tendencia hist\u00f3rica de largo plazo y las fluctuaciones del consumo vinculadas con cada coyuntura econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><mark class=\"marker-yellow\">La primera comenz\u00f3 hace m\u00e1s de medio siglo. Las segundas responden, entre otros factores, a la evoluci\u00f3n de los salarios, la inflaci\u00f3n, los precios relativos y la actividad econ\u00f3mica.<\/mark><\/p>\n<p>Por eso, el trabajo de Fundar aporta una conclusi\u00f3n especialmente relevante: el asado perdi\u00f3 parte de su reinado mucho antes de Milei, y no necesariamente porque los argentinos hayan dejado de consumir prote\u00ednas animales.<\/p>\n<p>La mesa argentina cambi\u00f3. La vaca dej\u00f3 de ocupar un lugar casi exclusivo, el pollo se convirti\u00f3 en protagonista y el cerdo gan\u00f3 espacio.<\/p>\n<p>Y, pese a todo, Argentina todav\u00eda conserva una singularidad mundial: ning\u00fan otro pa\u00eds consume tanta carne vacuna por habitante.<\/p>\n<p> <a href=\"https:\/\/www.google.com\/preferences\/source?q=eleconomista.com.ar\" target=\"_blank\" rel=\"noopener nofollow\" class=\"ee-google-follow\" readability=\"2\"> <\/p>\n<div class=\"ee-google-follow-icon\"> <img src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/comemos-cada-vez-menos-carne-vacuna-y-milei-no-tiene-nada-que-ver.png\" alt=\"Logo de Google\"> <\/div>\n<p> <span class=\"ee-google-follow-top\">Segu\u00ed a El Economista en Google<\/span> <span class=\"ee-google-follow-bottom\">Agreganos a tus medios preferidos.<\/span> <\/p>\n<p>+ Agregar<\/p>\n<p><\/a> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El asado es mucho m\u00e1s que una comida en la Argentina. 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