{"id":52852,"date":"2026-06-20T22:12:00","date_gmt":"2026-06-20T22:12:00","guid":{"rendered":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=52852"},"modified":"2026-06-20T22:12:00","modified_gmt":"2026-06-20T22:12:00","slug":"elon-musk-quiere-pudrirla-toda-en-el-reino-unido-cual-es-su-objetivo-real","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=52852","title":{"rendered":"Elon Musk quiere &#8220;pudrirla toda&#8221; en el Reino Unido: \u00bfcu\u00e1l es su objetivo real?"},"content":{"rendered":"<p>La violencia antiinmigrante que volvi\u00f3 a sacudir a Reino Unido dej\u00f3 una imagen dif\u00edcil de ignorar: casas incendiadas, patrulleros atacados, barrios obreros convertidos en zonas de tensi\u00f3n y una palabra cargada de historia reapareciendo en el debate p\u00fablico: <strong>pogromo<\/strong>.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino fue utilizado para describir los disturbios posteriores al brutal ataque contra Stephen Ogilvie en Belfast.&nbsp;<\/p>\n<p>Claire Hanna, diputada por Belfast South and Mid Down, fue a\u00fan m\u00e1s expl\u00edcita: <strong>&#8220;Lo que est\u00e1s viendo es un pogromo basado en la raza&#8221;<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n advirti\u00f3 que la violencia estaba siendo alimentada por <strong>&#8220;actores negativos online&#8221;<\/strong>, una referencia directa al ecosistema digital que amplifica discursos antiinmigrantes y convierte tragedias locales en combustible pol\u00edtico global.<\/p>\n<p>En el centro de esa maquinaria aparece una figura conocida: <mark class=\"marker-yellow\"><strong>Elon Musk<\/strong>.<\/mark><\/p>\n<h2>Musk, X y el poder de amplificar el conflicto<\/h2>\n<p>El empresario, due\u00f1o de X, intervino activamente en la conversaci\u00f3n p\u00fablica sobre los disturbios. Mientras referentes antiinmigraci\u00f3n como <strong>Tommy Robinson<\/strong> empujaban a sus seguidores a las calles, Musk replicaba, comentaba y potenciaba esos mensajes desde una plataforma de alcance global.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>Robinson cuenta con unos 2 millones de seguidores en X. Musk, en cambio, supera ampliamente los 200 millones. La diferencia no es menor: cuando el hombre m\u00e1s rico del mundo decide intervenir en un conflicto local, el episodio deja de ser local.<\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/elon-musk-quiere-pudrirla-toda-en-el-reino-unido-cual-es-su-objetivo-real.webp\" data-src-origin=\"https:\/\/statics.eleconomista.com.ar\/2026\/06\/6a3711a299c6e.jpg\" alt=\"La amplificaci\u00f3n del sentimiento antiinmigrante por parte de Elon Musk en Belfast, Southampton y otros lugares no puede explicarse \u00fanicamente por la i - EE\"><figcaption><strong>La amplificaci\u00f3n del sentimiento antiinmigrante por parte de Elon Musk en Belfast, Southampton y otros lugares no puede explicarse \u00fanicamente por la ideolog\u00eda.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<p>En medio de la escalada, Musk escribi\u00f3: <strong>&#8220;Solo protestando repetidamente y en voz alta habr\u00e1 alg\u00fan cambio&#8221;<\/strong>. El mensaje fue publicado cuando la violencia ya estaba en marcha y se convirti\u00f3 en una se\u00f1al pol\u00edtica. No fue un comentario aislado: form\u00f3 parte de un patr\u00f3n de intervenci\u00f3n cada vez m\u00e1s frecuente sobre temas migratorios, culturales y de seguridad en Europa.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>La pregunta de fondo es evidente: \u00bfpor qu\u00e9 un magnate tecnol\u00f3gico de Silicon Valley dedica tiempo y poder de fuego comunicacional a alimentar la furia en barrios obreros brit\u00e1nicos?<\/p>\n<h2>No todo se explica por las redes<\/h2>\n<p>Ser\u00eda simplista atribuir la violencia \u00fanicamente a Musk, a Robinson o al algoritmo de X.<mark class=\"marker-yellow\"> Los disturbios no aparecen en el vac\u00edo. <\/mark>Surgen en comunidades atravesadas por problemas reales: falta de vivienda, deterioro de servicios p\u00fablicos, presi\u00f3n sobre la salud, ca\u00edda del poder adquisitivo y una sensaci\u00f3n creciente de abandono estatal.<\/p>\n<p>En Belfast, junto a una casa incendiada apareci\u00f3 una pintada reveladora: <strong>&#8220;casas locales para gente local&#8221;<\/strong>. La frase resume una tensi\u00f3n que excede la xenofobia expl\u00edcita. En muchos barrios de Reino Unido, la falta de acceso a la vivienda se transform\u00f3 en un factor de resentimiento social. Y cuando ese malestar no encuentra una respuesta pol\u00edtica eficaz, puede ser redirigido contra grupos vulnerables.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/elon-musk-quiere-pudrirla-toda-en-el-reino-unido-cual-es-su-objetivo-real-1.webp\" data-src-origin=\"https:\/\/statics.eleconomista.com.ar\/2023\/09\/64ffc8e8f23a8.jpg\" alt=\"Elon Musk Twitter X - EE\"><figcaption><strong>\u00bfPor qu\u00e9 un magnate tecnol\u00f3gico de Silicon Valley dedica tiempo y poder de fuego comunicacional a alimentar la furia en barrios obreros brit\u00e1nicos?<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<p>Ese mecanismo no es nuevo. <strong>A lo largo de la historia, los sectores m\u00e1s fr\u00e1giles de una sociedad suelen convertirse en chivos expiatorios cuando el sistema no ofrece soluciones.<\/strong> Lo novedoso es la escala: hoy, esa operaci\u00f3n se acelera con redes sociales, influencers pol\u00edticos y due\u00f1os de plataformas capaces de intervenir en tiempo real.<\/p>\n<h2>El espejo de la historia: de los pogromos al algoritmo<\/h2>\n<p>La palabra &#8220;pogromo&#8221; ingres\u00f3 al ingl\u00e9s en la d\u00e9cada de 1880, asociada a la violencia contra comunidades jud\u00edas en el Imperio ruso. <mark class=\"marker-yellow\">Tras el asesinato del zar Alejandro II, la ira social fue canalizada contra una minor\u00eda ya vulnerable. Los ataques fueron presentados como estallidos espont\u00e1neos, pero muchas veces contaron con la tolerancia o el aliento de sectores de poder.<\/mark><\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n con Belfast o con otros episodios recientes de violencia racial en Reino Unido tiene l\u00edmites evidentes. No se trata del mismo contexto hist\u00f3rico ni pol\u00edtico. Pero s\u00ed hay un punto de contacto: la utilizaci\u00f3n del miedo y la frustraci\u00f3n para desplazar responsabilidades.<\/p>\n<p>En la Rusia zarista, el poder buscaba preservar el viejo orden. En el presente, el fen\u00f3meno parece m\u00e1s complejo. Los nuevos actores tecnol\u00f3gicos no necesariamente quieren conservar el sistema tradicional. Muchos parecen interesados en reemplazarlo por otro: uno donde los Estados nacionales pierdan centralidad frente a individuos hiperconcentrados en riqueza, datos, infraestructura digital e influencia pol\u00edtica.<\/p>\n<h2>La desigualdad como combustible pol\u00edtico<\/h2>\n<p><mark class=\"marker-yellow\">El trasfondo econ\u00f3mico es central. En las principales econom\u00edas occidentales, millones de trabajadores sienten que el contrato social se rompi\u00f3. Los salarios reales se estancaron, el precio de la vivienda se dispar\u00f3 y los servicios p\u00fablicos se volvieron m\u00e1s d\u00e9biles. Mientras tanto, la riqueza de los grandes magnates tecnol\u00f3gicos se multiplic\u00f3 a una velocidad dif\u00edcil de dimensionar.<\/mark><\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>Ese contraste es explosivo. En el mismo per\u00edodo en que amplios sectores sociales empeoraron su calidad de vida, empresarios de Silicon Valley acumularon fortunas hist\u00f3ricas. <strong>La brecha ya no es solo econ\u00f3mica: tambi\u00e9n es pol\u00edtica y cultural.<\/strong><\/p>\n<p>Para los lectores argentinos, la din\u00e1mica resulta familiar. Cuando la econom\u00eda no ofrece movilidad, cuando la vivienda se vuelve inaccesible y cuando el Estado pierde capacidad de respuesta, la frustraci\u00f3n social busca culpables. A veces apunta contra &#8220;la casta&#8221;, otras contra inmigrantes, otras contra minor\u00edas o contra cualquier grupo presentado como beneficiario de un sistema injusto.<\/p>\n<p><strong>La clave est\u00e1 en qui\u00e9n ordena ese enojo y hacia d\u00f3nde lo dirige.<\/strong><\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<h2>La doctrina de los &#8220;individuos soberanos&#8221;<\/h2>\n<p>Una parte del pensamiento que circula en Silicon Valley desde los a\u00f1os noventa ayuda a entender el fen\u00f3meno. El libro <i>The Sovereign Individual<\/i>, publicado en 1997, anticipaba que la tecnolog\u00eda digital transferir\u00eda poder desde los Estados nacionales hacia una peque\u00f1a \u00e9lite capaz de dominar las nuevas herramientas inform\u00e1ticas.<\/p>\n<p><mark class=\"marker-yellow\">Esa visi\u00f3n tuvo influencia en los primeros emprendedores de Internet. <\/mark>No planteaba simplemente una revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica, sino una reorganizaci\u00f3n del poder global. Los ganadores ser\u00edan individuos con capacidad de moverse por encima de las instituciones tradicionales. Los perdedores, en cambio, ser\u00edan los trabajadores y los Estados que depend\u00edan del viejo modelo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Los autores del libro anticipaban una reacci\u00f3n nacionalista, hostil a la globalizaci\u00f3n, al libre comercio y a la inmigraci\u00f3n. No lo presentaban necesariamente como una advertencia, sino casi como una consecuencia inevitable de la transici\u00f3n hacia un nuevo orden.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>Hoy, esa predicci\u00f3n parece adquirir una dimensi\u00f3n pol\u00edtica concreta.<\/p>\n<h2>X, el algoritmo y la construcci\u00f3n del miedo<\/h2>\n<p><mark class=\"marker-yellow\">Desde que Musk compr\u00f3 X en 2022, la plataforma redujo de manera significativa sus mecanismos de moderaci\u00f3n. Eso cambi\u00f3 el clima interno de la red social. Discursos antes contenidos por reglas m\u00e1s estrictas encontraron un espacio de expansi\u00f3n mucho mayor.<\/mark><\/p>\n<p>El problema no es solo qu\u00e9 se dice, sino qu\u00e9 se muestra. Cuando un usuario busca informaci\u00f3n sobre violencia en Belfast o en otras ciudades brit\u00e1nicas, puede recibir una avalancha de videos cuidadosamente seleccionados: agresiones cometidas por personas negras o inmigrantes contra v\u00edctimas blancas. Al mismo tiempo, quedan fuera de foco otros hechos igual de graves, como ataques racistas en sentido inverso.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>Ese recorte no es neutral. El algoritmo premia el miedo, la indignaci\u00f3n y la rabia. La moderaci\u00f3n, la complejidad y el contexto generan menos clics. En ese modelo de negocios, la polarizaci\u00f3n no es un accidente: es una ventaja competitiva.<\/p>\n<p>Si alguien controla qu\u00e9 historias se ven y cu\u00e1les desaparecen, tambi\u00e9n puede moldear la percepci\u00f3n social de una crisis.<\/p>\n<h2>El giro pol\u00edtico de Silicon Valley<\/h2>\n<p>La intervenci\u00f3n de Musk no ocurre en soledad. En Estados Unidos, figuras cercanas al nuevo populismo tecnol\u00f3gico tambi\u00e9n se involucraron en la conversaci\u00f3n europea.<mark class=\"marker-yellow\">&nbsp;<\/mark><\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p><mark class=\"marker-yellow\">JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, reaccion\u00f3 al asesinato de Henry Nowak con una frase cargada de simbolismo: <strong>&#8220;Henry Nowak muri\u00f3 de la misma forma en que muere una civilizaci\u00f3n&#8221;<\/strong>.<\/mark><\/p>\n<p>El mensaje apuntaba contra las \u00e9lites europeas, la inmigraci\u00f3n masiva y lo que ese sector define como una pol\u00edtica de &#8220;autoodio&#8221; occidental. La idea es potente porque ordena hechos dispersos bajo una narrativa simple: Occidente estar\u00eda en decadencia porque sus dirigentes habr\u00edan abandonado a su propia poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/elon-musk-quiere-pudrirla-toda-en-el-reino-unido-cual-es-su-objetivo-real-2.webp\" data-src-origin=\"https:\/\/statics.eleconomista.com.ar\/2024\/07\/6699199096237.png\" alt=\"vance - ee\"><figcaption><strong>JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, reaccion\u00f3 al asesinato de Henry Nowak con una frase cargada de simbolismo: &#8220;Henry Nowak muri\u00f3 de la misma forma en que muere una civilizaci\u00f3n&#8221;.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<p>Pero esa lectura deja algo afuera: el rol de la desigualdad, la precarizaci\u00f3n, la concentraci\u00f3n de riqueza y el deterioro del Estado. Es m\u00e1s f\u00e1cil culpar al inmigrante que discutir por qu\u00e9 las viviendas son inaccesibles, por qu\u00e9 los salarios no alcanzan o por qu\u00e9 los servicios p\u00fablicos se degradan.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<h2>La verdadera batalla: qui\u00e9n dirige la bronca<\/h2>\n<p><mark class=\"marker-yellow\">La hip\u00f3tesis m\u00e1s inquietante es que el apoyo de Musk a figuras antiinmigraci\u00f3n no sea solo ideol\u00f3gico. Tambi\u00e9n puede funcionar como una forma de desviar la atenci\u00f3n.<\/mark><\/p>\n<p>El mundo que esa narrativa muestra es uno en el que los grandes beneficiarios de la globalizaci\u00f3n no son los multimillonarios tecnol\u00f3gicos, sino los inmigrantes que trabajan en empleos mal pagos y compiten por viviendas cada vez m\u00e1s caras. <strong>Es una inversi\u00f3n pol\u00edtica poderosa: convierte a los sectores m\u00e1s vulnerables en supuestos privilegiados y desplaza el foco de quienes concentran riqueza, datos e influencia.<\/strong><\/p>\n<p>La furia social existe. La precariedad existe. La crisis de vivienda existe. El deterioro de los servicios p\u00fablicos existe. <strong>Pero la pregunta decisiva es qui\u00e9n logra convertir todo eso en relato pol\u00edtico.<\/strong><\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>En ese punto, Musk y otros l\u00edderes de Silicon Valley no son simples espectadores. Son actores con intereses, plataformas y capacidad para intervenir en la conversaci\u00f3n global.<\/p>\n<h2>Una advertencia para las democracias<\/h2>\n<p><strong>El caso brit\u00e1nico ofrece una advertencia que excede a Reino Unido. <\/strong>Las democracias occidentales enfrentan una combinaci\u00f3n peligrosa: desigualdad persistente, enojo social, p\u00e9rdida de confianza institucional y plataformas digitales dise\u00f1adas para amplificar emociones extremas.<\/p>\n<p>La respuesta no puede limitarse a denunciar tuits incendiarios. Tampoco alcanza con culpar a las redes por problemas que tienen ra\u00edces materiales. La pol\u00edtica democr\u00e1tica necesita recuperar capacidad de respuesta sobre vivienda, salarios, seguridad, salud y educaci\u00f3n.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p><mark class=\"marker-yellow\">Si no lo hace, otros actores van a ocupar ese vac\u00edo. <\/mark>Algunos lo har\u00e1n prometiendo orden. Otros, prometiendo ruptura. Y algunos, desde Silicon Valley, intentar\u00e1n empujar un mundo donde los Estados sean m\u00e1s d\u00e9biles y los &#8220;individuos soberanos&#8221; acumulen cada vez m\u00e1s poder.<\/p>\n<p>La disputa, entonces, no es solo por el control de una red social. Es por algo m\u00e1s profundo:<strong> qui\u00e9n gobierna la bronca en una \u00e9poca de malestar econ\u00f3mico.<\/strong><\/p>\n<p> \ufeff <a href=\"https:\/\/www.google.com\/preferences\/source?q=eleconomista.com.ar\" target=\"_blank\" rel=\"noopener nofollow\" class=\"ee-google-follow\" readability=\"2\"> <\/p>\n<div class=\"ee-google-follow-icon\"> <img src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/elon-musk-quiere-pudrirla-toda-en-el-reino-unido-cual-es-su-objetivo-real.png\" alt=\"Logo de Google\"> <\/div>\n<p> <span class=\"ee-google-follow-top\">Segu\u00ed a El Economista en Google<\/span> <span class=\"ee-google-follow-bottom\">Agreganos a tus medios preferidos.<\/span> <\/p>\n<p>+ Agregar<\/p>\n<p><\/a> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La violencia antiinmigrante que volvi\u00f3 a sacudir a Reino Unido dej\u00f3 una imagen dif\u00edcil de ignorar: casas incendiadas, patrulleros atacados, barrios obreros convertidos en zonas de tensi\u00f3n y una palabra cargada de historia reapareciendo en el debate p\u00fablico: pogromo. 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