{"id":52377,"date":"2026-06-08T11:53:00","date_gmt":"2026-06-08T11:53:00","guid":{"rendered":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=52377"},"modified":"2026-06-08T11:53:00","modified_gmt":"2026-06-08T11:53:00","slug":"cuando-youtube-reemplaza-a-la-escuela-de-cine","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=52377","title":{"rendered":"Cuando YouTube reemplaza a la escuela de cine"},"content":{"rendered":"<p>El fin de semana del 29 de mayo de 2026 fue, en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, uno de los m\u00e1s extra\u00f1os que vivi\u00f3 la industria del cine en d\u00e9cadas. Mientras Disney ve\u00eda c\u00f3mo su esperad\u00edsima The Mandalorian &amp; Grogu sufr\u00eda una ca\u00edda del 70 por ciento en su segunda semana, dos pel\u00edculas de terror de bajo presupuesto, ambas dirigidas por directores que construyeron sus carreras en YouTube, sin pasar jam\u00e1s por una escuela de cine, aplastaban la franquicia de Star Wars en los cines. Backrooms, de la productora A24 y debut de Kane Parsons, de 20 a\u00f1os, recaud\u00f3 US$ 81 millones de d\u00f3lares en Estados Unidos en su primer fin de semana. Obsession, de Curry Barker, de 26 a\u00f1os, trepaba a los US$ 104 millones acumulados en tres semanas, con el rar\u00edsimo fen\u00f3meno de crecer un 39 por ciento en la segunda respecto de la primera. Hollywood, que lleva a\u00f1os predicando que el publico m\u00e1s joven ya no va al cine, tuvo que repasar sus propios axiomas.<\/p>\n<p>La pregunta que circula entre ejecutivos, cr\u00edticos y directores de la industria no es menor: \u00bfes esto una tendencia real o un golpe de suerte que se repite cada cierta cantidad de a\u00f1os, imposible de replicar?<\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/cuando-youtube-reemplaza-a-la-escuela-de-cine.webp\" data-src-origin=\"https:\/\/statics.eleconomista.com.ar\/2026\/06\/6a1e2d6ced439.webp\" alt=\"Chiwetel Ejiofor en Backrooms. - A24\"><figcaption>Chiwetel Ejiofor en Backrooms. &#8211; A24<\/figcaption><\/figure>\n<p> \ufeff <\/p>\n<h2><strong>Backrooms: el chico que paraliz\u00f3 los pasillos infinitos<\/strong><\/h2>\n<p>Kane Parsons ten\u00eda 14 a\u00f1os cuando descubri\u00f3 en 4chan la imagen original de The Backrooms: un pasillo de oficina infinita, de alfombra amarilla y luz fluorescente, que en la mitolog\u00eda de internet representa una dimensi\u00f3n donde uno puede ir si traspasa los l\u00edmites del mundo real. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, en enero de 2022, subi\u00f3 a YouTube su cortometraje The Backrooms (Found Footage). Nueve minutos de <i>found footage<\/i> con efectos visuales que \u00e9l mismo cre\u00f3 en su habitaci\u00f3n. El video lleg\u00f3 a 79 millones de vistas. Para cuando termin\u00f3 el secundario, Parsons ya ten\u00eda en la mesa ofertas de A24, Atomic Monster, Chernin Entertainment y 21 Laps. En aquel momento, Deadline public\u00f3 que comenzar\u00eda el rodaje &#8220;durante sus vacaciones de verano&#8221;. Era un chiste, pero era verdad.<\/p>\n<p>El film que result\u00f3 de ese proceso, con Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve y Mark Duplass en el elenco, no es un cortometraje escalado. Es un largometraje con mitolog\u00eda propia, fotograf\u00eda perturbadora y una l\u00f3gica de terror que hace cosas que g\u00e9nero comercial lleva d\u00e9cadas sin intentar. Con solo US$ 10 millones de presupuesto, se convirti\u00f3 en el mayor estreno en la historia de A24, triplicando el r\u00e9cord anterior que ostentaba Civil War (US$ 25,5 millones), de Alex Garland. Parsons se convirti\u00f3 en el director m\u00e1s joven en encabezar la taquilla norteamericana con un proyecto original.<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n de las redes no fue solo de entusiasmo. Tambi\u00e9n hubo escepticismo: m\u00faltiples usuarios de X insinuaron que Parsons hab\u00eda sido &#8220;ghost-directed&#8221;, que alguien con m\u00e1s experiencia como el productor Osgood Perkins, hijo de Anthony Perkins, o James Wan, el padre de la saga de El Conjuro que hab\u00eda dirigido en la sombra. El actor Mark Duplass sali\u00f3 al cruce con una publicaci\u00f3n directa: &#8220;Kane estaba 100% en control, m\u00e1s que muchos directores del triple de su edad.&#8221; El propio Parsons, con iron\u00eda que raya en la indiferencia, se burl\u00f3 de las teor\u00edas. El patr\u00f3n de dudar del talento joven e independiente cuando produce algo bueno es, en s\u00ed mismo, un s\u00edntoma de la \u00e9poca.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/cuando-youtube-reemplaza-a-la-escuela-de-cine-1.webp\" data-src-origin=\"https:\/\/statics.eleconomista.com.ar\/2026\/06\/6a1e2d6d490dc.jpg\" alt=\"Inde Navarrete en Obsesi\u00f3n - Paramount\"><figcaption>Inde Navarrete en Obsesi\u00f3n &#8211; Paramount<\/figcaption><\/figure>\n<h2><strong>Obsession: el sketch c\u00f3mico que se volvi\u00f3 pesadilla<\/strong><\/h2>\n<p>La historia de Curry Barker tiene una textura diferente, pero igual de improbable. Barker construy\u00f3 su audiencia en YouTube como comediante de sketches: su canal acumul\u00f3 1,2 millones de suscriptores con videos de humor absurdo y situaciones inc\u00f3modas filmadas con recursos m\u00ednimos. En 2024 subi\u00f3 Milk &amp; Serial, un cortometraje de terror en <i>found footage<\/i> sobre dos youtubers de bromas que se topan con un asesino serial. El presupuesto total fue de 800 d\u00f3lares. La cr\u00edtica especializada lo not\u00f3.<\/p>\n<p>Obsession, su \u00f3pera prima de largo aliento, fue filmada en apenas 20 d\u00edas con menos de un mill\u00f3n de d\u00f3lares. La trama gira en torno a Bear, un empleado t\u00edmido de una tienda de m\u00fasica que, en un acto de desesperaci\u00f3n rom\u00e1ntica, quiebra una ramita de deseo m\u00e1gico (un objeto kitsch de los a\u00f1os &#8217;60) para que su mejor amiga y compa\u00f1era Nikki se enamore de \u00e9l. El deseo se cumple. El horror comienza. La premisa, como reconoci\u00f3 el propio Barker, lleg\u00f3 despu\u00e9s de ver un episodio de Los Simpsons donde Bart obtiene una pata de mono que le concede deseos con consecuencias ca\u00f3ticas. Es la referencia de la referencia, ya que La Pata de Mono es un cuento de 1902 de W.W. Jacobs que dio origen a centenares de objetos que otorgan deseos que son travestidos en su intenci\u00f3n original.&nbsp;<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>Cuando Obsession se estren\u00f3 en la secci\u00f3n Midnight Madness del Festival de Toronto en septiembre de 2025, hubo ovaci\u00f3n de pie y una guerra de ofertas que no se ve\u00eda desde hac\u00eda a\u00f1os. Focus Features gan\u00f3 los derechos mundiales (excepto Francia, Nueva Zelanda y Rusia) por m\u00e1s de US$ 15 millones, quebrando el r\u00e9cord hist\u00f3rico del festival. La pel\u00edcula se estren\u00f3 comercialmente en mayo de 2026 y ya supera los US$ 148 millones a nivel global. Jason Blum, productor ejecutivo y arquitecto del horror de bajo presupuesto moderno (Paranormal Activity, Insidious, y su productora Blumhouse), fue directo: lo que est\u00e1 pasando con Obsession y Backrooms es &#8220;extraordinariamente raro&#8221;.<\/p>\n<h2><strong>Un \u00e1rbol geneal\u00f3gico que viene de otro lado<\/strong><\/h2>\n<p>Nada de esto surge de la nada. Hay una genealog\u00eda, aunque sus ra\u00edces son m\u00e1s digitales que cinematogr\u00e1ficas. El antecedente m\u00e1s citado es el de los hermanos Philippou, Danny y Michael, los gemelos australianos detr\u00e1s del canal RackaRacka en YouTube, donde durante una d\u00e9cada produjeron videos de comedia violenta y efectos pr\u00e1cticos exacerbados: batallas de Harry Potter vs. Star Wars o una versi\u00f3n psic\u00f3tica de Ronald McDonald. Cuando quer\u00edan hacer una pel\u00edcula, nadie los tomaba en serio. &#8220;RackaRacka era un punto de conversaci\u00f3n en las reuniones, pero no en sentido positivo&#8221;, admiti\u00f3 Danny Philippou. &#8220;Simplemente no cre\u00edan que pudi\u00e9ramos hacer una pel\u00edcula.&#8221;<\/p>\n<p>Lo hicieron igual. Talk to Me (2022), un film de horror sobre adolescentes que invocan esp\u00edritus mediante una mano embalsamada, se estren\u00f3 en Sundance, lleg\u00f3 a A24 y recaud\u00f3 US$ 92 millones contra un presupuesto de 4,5 millones. Abri\u00f3 una compuerta. Markiplier (el seud\u00f3nimo de Mark Edward Fischbach, influecencer del gaming en YouTube (35 millones de suscriptores), autofinanci\u00f3 y distribuy\u00f3 Iron Lung en 2026: abri\u00f3 con US$ 21,7 millones, siete veces su presupuesto de 3 millones. Chris Stuckmann, cr\u00edtico de cine con millones de seguidores en YouTube, debut\u00f3 como director con Shelby Oaks (NEON, 2025). La lista crece.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>El an\u00e1lisis m\u00e1s honesto de este fen\u00f3meno lo ofrece la acad\u00e9mica citada por NBC News: Adam Lowenstein, director del Horror Studies Center de la Universidad de Pittsburgh. &#8220;El terror siempre ha creado una conexi\u00f3n especial entre creadores y el p\u00fablico&#8221;, dijo. &#8220;La generaci\u00f3n de YouTube entiende ese lenguaje.&#8221; No es una met\u00e1fora vaga. Es una descripci\u00f3n t\u00e9cnica de algo concreto: estos directores aprendieron a sostener atenci\u00f3n, a construir tensi\u00f3n y a manipular ritmo narrativo en un ecosistema donde el espectador puede cerrar la ventana en cualquier momento. Esa habilidad, trasladada a una sala a oscuras, produce algo diferente.<\/p>\n<p>La historia del terror independiente como escuela tiene sus precedentes ilustres. Francis Ford Coppola dirigi\u00f3 Dementia 13 en 1963 con un presupuesto de US$ 22 mil producido por Roger Corman.&nbsp;George A. Romero film\u00f3 Night of the Living Dead en 1968 por US$ 114 mil.&nbsp;Blair Witch Project (1999) cost\u00f3 US$ 60 mil y recaud\u00f3 US$ 248 millones en todo el mundo, adem\u00e1s de transformar para siempre el marketing cinematogr\u00e1fico mediante internet. Paranormal Activity (2007) repiti\u00f3 el truco con US$ 15 mil de producci\u00f3n. Cada diez o quince a\u00f1os, el cine de terror produce una ruptura que parece imposible de anticipar y mucho m\u00e1s dif\u00edcil de repetir. La pregunta es si lo que ocurre en mayo de 2026 es otra de esas rupturas o algo de diferente naturaleza.<\/p>\n<h2><strong>YouTube es el nuevo Sundance<\/strong><\/h2>\n<p>La distinci\u00f3n importa porque cambia la conclusi\u00f3n. Si esto es un &#8220;<i>lightning in a bottle<\/i>&#8220;, esa frase inglesa que describe un fen\u00f3meno irrepetible de un rayo atrapado en una botella, entonces el an\u00e1lisis termina en admiraci\u00f3n y algo de envidia. Si es una tendencia estructural, las consecuencias se vuelven m\u00e1s profundas y m\u00e1s inc\u00f3modas para el sistema establecido.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>Hay argumentos para ambas posturas. A favor de la tesis del fen\u00f3meno aislado: el talento genuino no escala. Parsons y Barker no son simplemente &#8220;youtubers que hicieron una pel\u00edcula&#8221;. Son, por distintas razones, artistas con visiones espec\u00edficas que sus comunidades de millones de espectadores reconocieron primero. El mercado de YouTube est\u00e1 lleno de creadores con audiencias enormes y sin ninguna de las cualidades que hacen que Obsession funcione como film. La mera presencia digital no es garant\u00eda de nada.<\/p>\n<p>A favor de la tesis estructural: el sistema de validaci\u00f3n cambi\u00f3. Como se\u00f1ala la revista Variety, &#8220;YouTube es el nuevo Sundance, el nuevo MTV, el nuevo lo que sea&#8221;. Den of Geek lo formul\u00f3 de manera m\u00e1s dram\u00e1tica, trayendo a colaci\u00f3n el momento de 1970 en que Dennis Hopper,del \u00e9xito de Easy Rider en esa \u00e9poca, se acerc\u00f3 al veterano director George Cukor en una cena y le dijo, borracho y con el dedo en el pecho: &#8220;Los vamos a enterrar.&#8221; Hopper representaba el Nuevo Hollywood. Lo que hab\u00eda cambiado no era solo el talento individual: era el sistema de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y legitimaci\u00f3n del cine como arte industrial. Algo similar, argumenta Den of Geek, est\u00e1 ocurriendo ahora.<\/p>\n<p>La diferencia t\u00e9cnica es sustantiva. Los directores del Nuevo Hollywood ven\u00edan del rechazo al sistema pero necesitaban al sistema para llegar a las salas. Los directores de YouTube construyeron audiencias masivas, y fidelidades profundas, antes de tocar una sala de cine. Parsons ten\u00eda 3 millones de suscriptores en YouTube cuando A24 lo convoc\u00f3. Barker ten\u00eda 1,2 millones. Eso no es solo una plataforma de lanzamiento: es una base de datos de espectadores precalificados que saben exactamente qu\u00e9 esperar y van al cine a ver si el creador puede llevar esa promesa a una escala m\u00e1s grande.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>Steven Zeitchik, en un an\u00e1lisis publicado por The Hollywood Reporter bajo el t\u00edtulo elocuente de &#8220;The Movie Business Is About to Get VidCon-ized&#8221;, va m\u00e1s lejos: argumenta que estos directores no solo no necesitan el sistema, sino que podr\u00edan eventualmente reemplazarlo. &#8220;Estas personas no necesitan el sistema, en realidad. Necesitan un sistema nuevo: el sistema de financiamiento propio y distribuci\u00f3n compartida de YouTube, con solo un componente de estreno en salas adicional.&#8221; El razonamiento es que si el valor central de los estudios como el financiamiento, el marketing y la distribuci\u00f3n, puede ser reemplazado por un p\u00fablico fiel construido en plataformas gratuitas, el rol del estudio como gatekeeper se erosiona significativamente.<\/p>\n<h2><strong>El dilema de los US$ 10 millones<\/strong><\/h2>\n<p>Ah\u00ed es donde aparece la tensi\u00f3n m\u00e1s interesante. Porque Hollywood, fiel a su historia, ya est\u00e1 respondiendo de la \u00fanica manera que sabe: con cheques. Seg\u00fan The Hollywood Reporter, un estudio ya le ofreci\u00f3 a Curry Barker US$ 10 millones por su pr\u00f3ximo proyecto, sin saber de qu\u00e9 se trata, sin que Barker haya presentado ni un borrador de idea. La cifra es, en el contexto del cine independiente, obscena: Obsession cost\u00f3 US$ 750 mil. El estudio est\u00e1 pagando m\u00e1s de 13 veces el presupuesto de la pel\u00edcula que hizo famoso al director para asegurarse los derechos sobre lo que venga despu\u00e9s.<\/p>\n<p>El patr\u00f3n es conocido. Ya en 2025, los hermanos Philippou firmaron para la secuela de Talk to Me con A24, pero tambi\u00e9n fueron arrastrados hacia la adaptaci\u00f3n de Street Fighter para Sony, un proyecto que finalmente se hizo con otro director. Danny Philippou lo expres\u00f3 con claridad en una entrevista con Variety: &#8220;RackaRacka fue un punto de conversaci\u00f3n en reuniones, pero no en sentido positivo. No cre\u00edan que pudi\u00e9ramos hacer una pel\u00edcula de verdad.&#8221; Ahora que demostraron que s\u00ed pod\u00edan, el sistema los quiere adentro. Y adentro, hist\u00f3ricamente, las cosas cambian.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>La pregunta que nadie puede responder todav\u00eda es si Barker y Parsons seguir\u00e1n siendo los directores que son dentro de cinco a\u00f1os, cuando tengan presupuestos de US$ 50 o 100 millones, notas de estudio, comit\u00e9s de marketing y franquicias para proteger. IndieWire lo plantea con crudeza: &#8220;No ser\u00eda sorpresa si Hollywood extrae todas las lecciones equivocadas de estos directores, como lo ha hecho numerosas veces antes. Probablemente veremos m\u00e1s pel\u00edculas de terror basadas en IP de internet, m\u00e1s chances tomadas con youtubers que quiz\u00e1s no tienen el talento que Parsons ha demostrado, y m\u00e1s secuelas.&#8221;<\/p>\n<p>La industria tiene un historial poco glorioso en este sentido. David F. Sandberg, el director sueco que empez\u00f3 subiendo cortometrajes de terror a YouTube filmados en su propio departamento con su esposa y una l\u00e1mpara de Ikea, fue convocado por James Wan para dirigir Lights Out (2016), un \u00e9xito. Luego vino Annabelle: Creation (2017), Shazam! (2019) y su continuacion en 2023. Las pel\u00edculas de superh\u00e9roes ten\u00edan un presupuesto de US$ 100 millones. No es que las Shazam! sean malas, pero tampoco son la l\u00e1mpara de Ikea. El proceso de institucionalizaci\u00f3n tiende a erosionar las aristas que hac\u00edan interesante al artista en primer lugar.<\/p>\n<h2><strong>Qu\u00e9 dice la Generaci\u00f3n Z<\/strong><\/h2>\n<p>Lo que quiz\u00e1s los an\u00e1lisis de Hollywood m\u00e1s convencionales no terminan de procesar es que el \u00e9xito de Obsession y Backrooms no es solo un \u00e9xito de taquilla. Es un \u00e9xito generacional. Seg\u00fan los datos de apertura de Backrooms, el 86 por ciento de la audiencia tiene menos de 35 a\u00f1os y m\u00e1s de la mitad tiene menos de 25. Esa demograf\u00eda es la que los grandes estudios llevan a\u00f1os intentando seducir con remakes, reboots y universos expandidos sin demasiado \u00e9xito. Las franquicias de Star Wars, Marvel y DC la persiguen con presupuestos de US$ 200 millones por entrega. Parsons la encontr\u00f3 con 10 millones y una serie de YouTube.<\/p>\n<p> \ufeff <\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n no es solo econ\u00f3mica. Es epistemol\u00f3gica. La Generaci\u00f3n Z creci\u00f3 consumiendo contenido creado por personas como ellos, en plataformas donde la distancia entre el creador y el espectador es m\u00ednima. La relaci\u00f3n con Kane Pixels o con Curry Barker es diferente a la relaci\u00f3n con Christopher Nolan o con Steven Spielberg: hay una sensaci\u00f3n de cercan\u00eda, de conocimiento mutuo, de comunidad previa al producto. Cuando esos creadores dan el salto al cine, llevan consigo esa comunidad. El marketing de Backrooms no se vio por televisi\u00f3n o afiches en la calle: ocurri\u00f3 en TikTok, Discord, Fortnite y los propios canales de YouTube de Parsons.<\/p>\n<p>El cine de terror, en particular, tiene una larga historia de funcionar como laboratorio de nuevas est\u00e9ticas y nuevos modelos de negocio. Fue as\u00ed con el exploitation de los a\u00f1os &#8217;70, con el slasher de los &#8217;80, con el found footage de fines de los &#8217;90 y con el horror elevado de los 2010. Lo que ocurre ahora tiene componentes de cada uno de esos momentos: la econom\u00eda del found footage, la valent\u00eda est\u00e9tica del horror elevado, el marketing viral que Blair Witch invent\u00f3, y la fidelidad de audiencia que solo YouTube puede generar.<\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/cuando-youtube-reemplaza-a-la-escuela-de-cine-2.webp\" data-src-origin=\"https:\/\/statics.eleconomista.com.ar\/2026\/06\/6a1e2edc292ac.webp\" alt=\"Curry Barker, Kane Parsons y Mark Edward &quot;Markiplier&quot; Fischbach - .\"><figcaption>Curry Barker, Kane Parsons y Mark Edward &#8220;Markiplier&#8221; Fischbach &#8211; .<\/figcaption><\/figure>\n<p> \ufeff <\/p>\n<h2><strong>\u00bfTendencia o rayo?<\/strong><\/h2>\n<p>La respuesta honesta es: probablemente ambas cosas, y en ese orden. En el corto plazo, Obsession y Backrooms son fen\u00f3menos dif\u00edcilmente replicables en sus condiciones exactas: necesitan el talento espec\u00edfico de Barker y Parsons, el momento hist\u00f3rico preciso (como ocurre con cada \u00e9xito), la plataforma de lanzamiento construida durante a\u00f1os, y una cierta qu\u00edmica entre el producto y su audiencia que ning\u00fan algoritmo predice bien. En ese sentido, son &#8220;<i>lightning in a bottle<\/i>&#8220;.<\/p>\n<p>Pero en el mediano plazo, algo ya cambi\u00f3 de manera irreversible. Como resume The Hollywood Reporter: los ejecutivos de los estudios est\u00e1n viendo lo que ocurre con Obsession y Backrooms &#8220;como un momento bisagra generacional sobre de d\u00f3nde pueden venir los pr\u00f3ximos cineastas de la industria&#8221;. YouTube ya no es una curiosidad perif\u00e9rica ni una plataforma de lanzamiento amateur: es un sistema de formaci\u00f3n, validaci\u00f3n y distribuci\u00f3n de talento que funciona en paralelo al sistema tradicional y que, en ciertos casos, lo supera.<\/p>\n<p>Si la historia sirve de gu\u00eda, Hollywood absorber\u00e1 lo que pueda absorber; ya empez\u00f3, con los cheques en blanco y perder\u00e1 lo que no entienda. La l\u00e1mpara de Ikea se convertir\u00e1 en una producci\u00f3n de US$ 150 millones. Algunos de estos directores mantendr\u00e1n su voz; otros, no. Pero la pr\u00f3xima generaci\u00f3n de cineastas ya sabe que no necesita esperar que Sundance los descubra, que un agente los llame o que un estudio decida apostar por ellos. Necesita una c\u00e1mara, una idea y un canal. El resto, como demostr\u00f3 un adolescente de California con una foto de 4chan y mucho tiempo libre, puede seguir solo.<\/p>\n<p> \ufeff <a href=\"https:\/\/www.google.com\/preferences\/source?q=eleconomista.com.ar\" target=\"_blank\" rel=\"noopener nofollow\" class=\"ee-google-follow\" readability=\"2\"> <\/p>\n<div class=\"ee-google-follow-icon\"> <img src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/cuando-youtube-reemplaza-a-la-escuela-de-cine.png\" alt=\"Logo de Google\"> <\/div>\n<p> <span class=\"ee-google-follow-top\">Segu\u00ed a El Economista en Google<\/span> <span class=\"ee-google-follow-bottom\">Agreganos a tus medios preferidos.<\/span> <\/p>\n<p>+ Agregar<\/p>\n<p><\/a> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fin de semana del 29 de mayo de 2026 fue, en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, uno de los m\u00e1s extra\u00f1os que vivi\u00f3 la industria del cine en d\u00e9cadas. 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