{"id":50078,"date":"2026-04-11T16:00:00","date_gmt":"2026-04-11T16:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/69d93ed1e7704c4561563e60"},"modified":"2026-04-11T16:00:00","modified_gmt":"2026-04-11T16:00:00","slug":"la-busqueda-incesante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=50078","title":{"rendered":"La b\u00fasqueda incesante"},"content":{"rendered":"<p><img src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/la-busqueda-incesante.jpg\"><\/p>\n<p>Cincuenta a\u00f1os. N\u00famero redondo, convenci\u00f3n que usamos para rememorar\u2026 como los setenta que cumpl\u00ed hace poco, como los veinte que ten\u00eda cuando me secuestraron y llevaron al campo de concentraci\u00f3n de La Perla, en C\u00f3rdoba (1), donde permanec\u00ed dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Luego, mucho despu\u00e9s, escrib\u00ed El silencio. Postales de La Perla. Y se lo dediqu\u00e9 a los hijos e hijas.<br \/>&nbsp;<\/p>\n<p>Aniversario redondo, circular, como la historia que va y vuelve, vuelve, vuelve.<\/p>\n<p>En este n\u00famero, hacemos memoria y tratar\u00e9 de constatar la existencia de nuevas formas de representaci\u00f3n de lo traum\u00e1tico.<\/p>\n<p>All\u00ed est\u00e1n, en las marchas, en las calles, en las redes, las fotos de las y los compa\u00f1eros desaparecidos, asesinados por la dictadura. Tan j\u00f3venes, tan hermosos, tan hermosas, tan llenos de vida, de esperanza.<\/p>\n<p>Y ya tan lejos de nuestros rostros ajados.<\/p>\n<p>Ahora, en esta oscuridad que nos envuelve cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, quiero nombrar\/encontrar algo, una ventanita, luz, algo que no s\u00f3lo resiste, tambi\u00e9n inventa, sostiene, teje nuevas maneras de recordar y seguir.<\/p>\n<figure class=\"multimedia\" data-tadevel-template=\"web\/multimedia\" data-type=\"photo\">\n<div class=\"content\">\n<div class=\"sizer\" data-sizer=\"aspect-ratio\" data-tadevel-template=\"web\/aspect-ratio\"><img alt=\"La b\u00fasqueda incesante\" loading=\"lazy\"><\/div>\n<\/div>\n<\/figure>\n<p>Ese tejido est\u00e1 hecho de palabras de im\u00e1genes, de poes\u00eda. Y es de hijos e hijas. Categor\u00eda que se extiende no s\u00f3lo a la organizaci\u00f3n HIJOS sino a lo que gen\u00e9ricamente podr\u00edamos llamar \u201chijos de los setenta\u201d. La producci\u00f3n art\u00edstica de los hijos e hijas del exilio, de los presos y presas, del insilio, de las historias desobedientes (hijos de represores que reniegan de ellos), los que vieron y recuerdan borrosamente el terror, los testigos que fueron ni\u00f1os entonces y ahora hacen palabra con eso, testimonios, querellas, justicia y tambi\u00e9n poes\u00eda.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n Axat (hijo de desaparecidos, abogado, poeta) en el \u00faltimo d\u00eda de 2025, escribi\u00f3 en las redes parafraseando a Goebbels: \u201cCuando oigo la palabra rev\u00f3lver yo saco un poema y les apunto a la cabeza\u201d.<\/p>\n<p>Hijos e hijas que escriben, que no dejan de estar presentes, que no lograron asesinar a pesar de sus dur\u00edsimas, imposibles historias.&nbsp; Hijos e hijas que est\u00e1n llegando a los 50, redondos otra vez, y los festejan escribiendo, cantando y diciendo: <i>nuestra venganza es ser felices<\/i>. Y agrego: tenaces, creativos, l\u00facidos, hermosos, luminosos a\u00fan con las sombras que nos amenazan. Por ellos, por ellas, vale la pena seguir pensando, escribiendo, viviendo.<\/p>\n<p>Quiero nombrar algunos (son much\u00edsimos m\u00e1s que ni siquiera conozco); Mart\u00edn M\u00f3rtora Oesterheld, Alejandra Slutzky, Juli\u00e1n Axat, Ram\u00f3n Inama, Angela Urondo Raboy, Marta Dillon, Ernesto Espeche, Laura Alcoba, Raquel Robles, Mariana Tello Weiss, Fabiana Rousseaux, Paula Bombara, Eugenia Guevara y un largu\u00edsimo etc\u00e9tera que se renueva y extiende.<\/p>\n<p>Hay en esta producci\u00f3n un intento, siempre tan valioso como fracasado, de entender la crueldad, en particular esa que se despliega desde el poder, la que promueve el Estado.<\/p>\n<p>Cuatro libros notables, publicados en el \u00faltimo a\u00f1o, me han conmovido profundamente y me parece pertinente recomendar su lectura y an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>El primero, que se dio a conocer a fines de 2024, es <i>Sue\u00f1os y Testimonios<\/i> de Fabiana Rousseaux, donde analiza el v\u00ednculo que fue posible establecer entre psicoan\u00e1lisis y derecho cuando se logra incorporar las producciones del inconsciente en la l\u00f3gica jur\u00eddica. En \u00e9l se describe una sinergia absolutamente in\u00e9dita entre una pol\u00edtica de Estado que juzga los cr\u00edmenes de Lesa Humanidad y el relato de los sue\u00f1os de las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Como dice el pr\u00f3logo a la edici\u00f3n en espa\u00f1ol: \u201cRousseaux enfrenta con valent\u00eda la complejidad inherente al desaf\u00edo de demostrar el valor probatorio de los sue\u00f1os en el contexto de los juicios por cr\u00edmenes de lesa humanidad y terrorismo de Estado (\u2026) Lo absolutamente novedoso que inaugura este dispositivo es su apuesta por el trabajo del so\u00f1ante ante el colapso del lenguaje y la imposibilidad de narrar (\u2026) d\u00e1ndole legibilidad al trabajo de los sue\u00f1os y sacando a la luz su valor de verdad\u201d (p\u00e1g. 12-13).<\/p>\n<p>Fabiana (de 12 a\u00f1os cuando su pap\u00e1 fue secuestrado) tuvo la capacidad de interpretar momentos fundantes de nuestra historia y dar respuestas tan in\u00e9ditas como creativas. Durante su gesti\u00f3n en la Secretar\u00eda de Derechos Humanos de Luis Duhalde, se constituyeron y funcionaron los equipos de acompa\u00f1amiento a los testigos en los juicios de lesa humanidad (2), comprendiendo que \u201cese\u201d lugar, el del testigo, era clave y de una enorme complejidad dada la dimensi\u00f3n traum\u00e1tica de la vivencia aludida. Pero, tambi\u00e9n, un lugar imprescindible a la hora de lograr efectividad en la recuperaci\u00f3n de la Verdad para que los Juicios resultaran efectivos.<\/p>\n<p>As\u00ed Fabiana, as\u00ed su \u00faltimo libro, indagando la verdad en los sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Otro magn\u00edfico, enorme libro, es <i>Fantasmas de la Dictadura<\/i> de Mariana Tello Weiss, subtitulado <i>Una etnograf\u00eda sobre apariciones, espectros y almas en pena<\/i>. All\u00ed, Mariana dice: \u201cUna de las cualidades del da\u00f1o infligido es la instalaci\u00f3n, en diferentes grados, de una incertidumbre insalvable. Y la incertidumbre es la madre de todos los fantasmas. Los muertos identificados por los forenses \u201cconsuman su muerte\u201d, los que no logramos localizar contin\u00faan engendrando fantasmas. Fantasmas eternos, ubicuos, cada vez m\u00e1s an\u00f3nimos, que perpet\u00faan su existencia generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n\u201d (p\u00e1g. 29).<\/p>\n<p>En otro momento del libro, reproduce los dichos de H\u00e9ctor Schmucler: \u201cel desaparecido es el que no muri\u00f3 (\u2026) ninguna invenci\u00f3n es m\u00e1s cruel que la expresada en la idea del limbo (\u2026) el desaparecido est\u00e1 all\u00ed, en la frontera inm\u00f3vil\u201d (p\u00e1g. 122).<\/p>\n<p>Mariana es Hija, asesinaron a su madre con ella en brazos frente a su casa en Tucum\u00e1n. H\u00e9ctor Schmucler, ya fallecido, era el padre de Pablo, desaparecido a los 18 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Ambos, desde sus \u00e1mbitos acad\u00e9micos y pol\u00edticos, buscaron, buscan, buscar\u00e1n. Esa b\u00fasqueda interminable va tomando distintas formas, interlocutores, datos, pero es siempre la misma: \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3 con los desaparecidos? Con todos, pero tambi\u00e9n con cada uno\/a.<br \/>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"multimedia\" data-tadevel-template=\"web\/multimedia\" data-type=\"photo\">\n<div class=\"content\">\n<div class=\"sizer\" data-sizer=\"aspect-ratio\" data-tadevel-template=\"web\/aspect-ratio\"><img alt=\"La b\u00fasqueda incesante\" loading=\"lazy\"><\/div>\n<\/div>\n<\/figure>\n<p>Qu\u00e9 pas\u00f3.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 les hicieron.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 pensaron.<\/p>\n<p>Cu\u00e1nto sufrieron.<\/p>\n<p>Por cu\u00e1nto tiempo.<\/p>\n<p>D\u00f3nde est\u00e1n sus huesos.<\/p>\n<figure class=\"multimedia\" data-tadevel-template=\"web\/multimedia\" data-type=\"photo\">\n<div class=\"content\">\n<div class=\"sizer\" data-sizer=\"aspect-ratio\" data-tadevel-template=\"web\/aspect-ratio\"><img alt=\"La b\u00fasqueda incesante\" loading=\"lazy\"><\/div>\n<\/div>\n<\/figure>\n<p>&nbsp;Otro libro significativo, que se reedit\u00f3 este a\u00f1o luego de haberse agotado en su primera edici\u00f3n, es <i>Traiciones<\/i> de Ana Longoni, hija del exilio donde conoci\u00f3 a algunas y algunos \u201ctraidores\u201d y se hizo cargo (como tambi\u00e9n el querido H\u00e9ctor Schmucler) de acercarse, conocer a los y las sobrevivientes, escuchar sus historias. Justamente quienes luego hicieron posible que los juicios y las condenas por lesa humanidad sucedieran.<\/p>\n<p>Libro valiente, concienzudo, analiza textos que han arrojado un manto de sospecha sobre aquellos que salimos con vida de los campos de concentraci\u00f3n, en particular dos libros muy importantes atento a la difusi\u00f3n que adquirieron y el renombre de sus autores: <i>El fin de la Historia<\/i> de Liliana Heker y <i>Recuerdo de la muerte<\/i> de Miguel Bonasso.<\/p>\n<p>Con una prosa n\u00edtida y precisa, los analiza y cuestiona el marco interpretativo desde el cual fueron escritos. Ana escudri\u00f1a el universo concentracionario, el de la tortura ubicua, y critica desde ese universo insondable la categor\u00eda de \u201ctraidores\u201d, analizando cr\u00edticamente el imperativo de la l\u00f3gica sacrificial.<\/p>\n<p>En esta nueva edici\u00f3n, un pr\u00f3logo de Mariana Tello Weiss le da contexto y permite acercarse a la inmensa conflictividad que precede al tema de los \u201csobrevivientes\u201d y \u201ctestimonios\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n, contiene una Introducci\u00f3n de la autora en la que da cuenta de la pol\u00e9mica con Mario Santucho (hijo de Mario Roberto Santucho, el principal dirigente del PRT\/ERP, muerto cuando intentaban secuestrarlo en julio de 1976). Mario Santucho, en un art\u00edculo de la revista <i>Crisis&nbsp;<\/i>(3), equipara ligera y arbitrariamente <i>Traiciones<\/i> con <i>La llamada<\/i> de Leila Guerriero y los ubica como dos libros atravesados por un \u201chumanismo piadoso\u201d que permitir\u00eda arrojar un manto de piedad sobre quienes \u00e9l llama \u201clos delatores\u201d.<\/p>\n<p>No me extender\u00e9 ac\u00e1 sobre el art\u00edculo de Santucho (no es el lugar adecuado) y tampoco sobre el libro de Guerriero, aunque dir\u00e9 sobre este \u00faltimo que no me siento en absoluto representada por este superficial relato de un espanto que de ninguna manera puede ser abordado con liviandad. S\u00ed lamento la difusi\u00f3n que alcanz\u00f3, quedando para una vasta red de lectores como \u201cla historia\u201d de lo sucedido en los campos de concentraci\u00f3n en Argentina. Considero, en cambio, de una enorme val\u00eda el libro de Longoni y su abordaje de la vivencia en los campos y de quienes pudieron contarlo.<\/p>\n<p>Finalmente, el libro <i>Reflujo<\/i> de Ernesto Espeche, cuyos padres fueron desaparecidos por la dictadura militar. Los huesos de su pap\u00e1 fueron encontrados en el Pozo de Vargas en Tucum\u00e1n y a ra\u00edz de eso escribi\u00f3 su primera novela, <i>139 metros<\/i> (los que recorre el ascensor para llegar a la base del Pozo donde se encontraron los huesos).<\/p>\n<p><i>Reflujo<\/i> es su segunda novela. En ella, Ernesto dice que la memoria es el arte que nos ense\u00f1a a sobrevivir al horror. El amor a la palabra sobrevive. No puede hacer nada para suprimir el dolor, pero puede acogerlo, alojarlo, compartirlo, hacer comunidad. Ernesto construye esta historia para sacudirnos, ponernos alertas y pensarnos en este presente de cr\u00edmenes y crueldades expuestas \u201ca cielo abierto\u201d, en el que tenemos tanta informaci\u00f3n y parece tan macabramente inservible para detener el odio. Tambi\u00e9n dice: \u201cel pasado es presente para nosotros, a nadie le gusta quedarse en el pasado, lo que pasa es que para nosotros ese horror es presente continuo. Se repite\u2026\u201d (p\u00e1g. 102).<\/p>\n<p>Entre muchas otras maneras posibles, podr\u00eda definir <i>Reflujo<\/i> como una novela \u201cde borde\u201d o \u201cen el borde\u201d del dolor de un hijo de desaparecidos. Un estallido ante tanto dolor, un brote de locura (el personaje principal se presenta como alguien \u201cmedicado\u201d) haciendo eso que no se debe: justicia por mano propia. En <i>Reflujo,<\/i> la mano es la mano que golpea a un torturador con el f\u00e9mur del padre desaparecido y recuperado en el Pozo de Vargas. \u00bfO es el f\u00e9mur del padre el que se apodera de la mano del hijo para hacer, por fin, justicia?<\/p>\n<p><i>Reflujo<\/i>, como su nombre tan preciso lo dice, plantea un ida y vuelta en el est\u00f3mago y en el tiempo. Un al borde del v\u00f3mito, un c\u00edrculo donde la repetici\u00f3n insiste, \u00bfun \u201csin salida\u201d? Y entonces \u2014una clave, creo\u2014 aparece la pregunta sobre la \u00e9tica de la venganza: \u201cEl pa\u00f1uelo blanco viene con un instructivo no escrito acerca del ejercicio de la buena memoria. Organizarse, s\u00ed. Recordar, s\u00ed. Exigir, s\u00ed. Venganza no, nunca jam\u00e1s\u201d (p\u00e1g. 59). Y m\u00e1s adelante: \u201c\u00bfSer\u00e1 que el ascenso del nuevo r\u00e9gimen dej\u00f3 sin efecto todos los acuerdos preexistentes?\u201d (p\u00e1g. 59). Julio (alter ego de Ernesto) piensa, discute con su legado, y Ernesto nos lo cuenta: \u201cNosotros jam\u00e1s seremos iguales a nuestros verdugos. \u00bfNo es una mierda no poder ser jam\u00e1s iguales a ellos? \u00bfDe qu\u00e9 sirvi\u00f3 ser diferentes, si no logramos evitar que vuelvan?\u2026 Y volvieron, mam\u00e1\u201d (p\u00e1g. 38).<\/p>\n<figure class=\"multimedia\" data-tadevel-template=\"web\/multimedia\" data-type=\"photo\">\n<div class=\"content\">\n<div class=\"sizer\" data-sizer=\"aspect-ratio\" data-tadevel-template=\"web\/aspect-ratio\"><img alt=\"La b\u00fasqueda incesante\" loading=\"lazy\"><\/div>\n<\/div>\n<\/figure>\n<p>Entonces se habla en estos cuatro textos de Sue\u00f1os, Fantasmas, Traiciones, Huesos, y en todos los casos, de esa justicia im\/posible ante tanto dolor, tanta crueldad desplegada en las \u201cmalas muertes\u201d y en los hijos e hijas y sobrevivientes de ellas. Asombra el hilo conductor que hay entre ellos y que surge de la imperiosa necesidad de saber qu\u00e9 pas\u00f3. Cada hueco que dej\u00f3 la ausencia, sin ley y sin palabra, un efecto del pacto de silencio de los perpetradores, ha generado Sue\u00f1os, Fantasmas, Traiciones y Huesos. Son nuestra manera de hablar de aquellos que se llevaron, los que no volvieron. Cada uno de estos libros tiene que ver con esa b\u00fasqueda de alguna se\u00f1al, alguna \u201caparici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, en los sue\u00f1os de Fabiana, en los fantasmas de Mariana, en los recuerdos de los sobrevivientes de Ana, en los huesos de Ernesto, en todas y cada una de sus palabras, en estas indagaciones diversas y originales, est\u00e1 la b\u00fasqueda. La b\u00fasqueda de ese retacito que qued\u00f3, esa foto vieja y renovada de mil maneras para ahuyentar el ajado paso del tiempo (\u00a150 a\u00f1os!), \u201cese\u201d relato con alguna palabra rescatada antes de la muerte.<\/p>\n<figure class=\"multimedia\" data-tadevel-template=\"web\/multimedia\" data-type=\"photo\">\n<div class=\"content\">\n<div class=\"sizer\" data-sizer=\"aspect-ratio\" data-tadevel-template=\"web\/aspect-ratio\"><img alt=\"Ana Iliovich, autora de El silencio - Postales de La Perla \/ Foto: P\u00e1gina 12 \" loading=\"lazy\"><\/div>\n<\/div><figcaption class=\"caption\">\n<div class=\"description\">Ana Iliovich, autora de El silencio &#8211; Postales de La Perla \/ Foto: P\u00e1gina 12<\/div>\n<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;En la Espa\u00f1a de Franco, muchos condenados a muerte escrib\u00edan una \u00faltima carta a los familiares. Otros, muchos, ni eso. He le\u00eddo reproducciones de esas terribles cartas: son algo, un registro, una certeza, un dolor inmenso, pero otro. Nosotros no tuvimos eso. Pero a cuentagotas algo se va logrando, un huesito, \u201cese\u201d huesito. En 2025, casi milagrosamente, se encontraron restos humanos muy cerca de La Perla, donde siempre dijimos que deb\u00edan estar. Reci\u00e9n ahora, en esa m\u00e1gica conjunci\u00f3n de ciertas voluntades, se pudieron remover los terrenos y encontrar\u2026 Si no, \u00bfc\u00f3mo se entiende el infinito valor de un hueso? Ese hueso es el padre, es la madre. Es el que, en la novela, golpea al torturador. Ese hueso hace justicia por \u201cmano propia\u201d.<\/p>\n<p>Tengo la dolorosa experiencia del encuentro con familiares de desaparecidos en La Perla que me traen una foto, \u201cesa\u201d foto, vieja, \u00fanica, el pedacito que qued\u00f3 de pap\u00e1 y mam\u00e1, de un hermano o hermana. Esa foto que quiero reconocer, pero no lo logro. Tal vez no le vi. Hace 50 a\u00f1os, ojos vendados, absoluta confusi\u00f3n y espanto. No le vi y no puedo dar ese rastro y no puedo hacer aparecer\u2026 y no puedo.<\/p>\n<p>Hoy, nuestro presente se nos llena de un espanto que tratamos de conjurar con reflexiones, con arte. Tomo una cita de <i>El silencio<\/i>: \u201csin embargo, seguimos intent\u00e1ndolo: ordenar, clasificar, descubrir, recordar, entender\u2026 La memoria trae en retazos escenas, olores, im\u00e1genes, voces, gritos. Los retazos se unen y arman una colcha (como esas que tejen las abuelas). La colcha no es perfecta, tiene agujeros, pero abriga. Sirve para sobrevivir\u201d (p\u00e1g.15).<\/p>\n<p>Estos libros, estas enormes b\u00fasquedas son para m\u00ed conjuros contra el fascismo, enfrentan el sinsentido, el dolor, aunque, como dice el personaje de <i>Reflujo<\/i>, \u201cno se cierra, nada se cierra, ni la historia ni las heridas: esta historia y estas heridas nunca cierran\u201d (p\u00e1g. 127).<\/p>\n<p>Sin embargo, como sobreviviente y como psicoanalista y como escribiente, s\u00e9 que hay algo de la palabra que calma, organiza el dolor, lo ordena y entonces lo alivia. Al menos, de a ratos.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>(1) El Centro Clandestino de Detenci\u00f3n por el que pasaron alrededor de 2500 secuestrados y del que se estima que sobrevivieron 200.<\/p>\n<p>(2) Durante su gesti\u00f3n se cre\u00f3 el primer Plan de acompa\u00f1amiento a v\u00edctimas-testigos y el Centro de Asistencia a v\u00edctimas de violaciones de Derechos Humanos \u201cDr. Fernando Ulloa\u201d.<\/p>\n<p>(3) Revista <i>Crisis<\/i> N\u00b0 62, junio de 2024. \u201cQui\u00e9n entreg\u00f3 a mi viejo\u201d, de Mario Santucho.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>Espeche, E. (2025) <i>Reflujo<\/i>. Paradiso Ediciones. Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires.<\/p>\n<p>Iliovich, A. (2017) <i>El silencio. Postales de La Perla<\/i>. Los R\u00edos Editorial. Villa Allende.<\/p>\n<p>Longoni, A. (2024) <i>Traiciones. La figura del traidor (y la traidora) en los relatos acerca de sobrevivientes de la represi\u00f3n<\/i>. Ediciones Documenta. C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>Rousseaux, F. (2024) <i>Sue\u00f1os y Testimonios. Inconsciente y discurso jur\u00eddico<\/i>. La Cebra editorial. Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires.<\/p>\n<p>Tello Weiss, M. (2025) <i>Fantasmas de la Dictadura. Una etnograf\u00eda sobre apariciones, espectros y almas en pena<\/i>. Editorial Sudamerican. Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires.<\/p>\n<p>* <i>Escritora y psicoanalista. Este art\u00edculo fue escrito a solicitud de la revista&nbsp;<\/i><a rel=\"noopener nofollow\" href=\"https:\/\/riviste.unimi.it\/index.php\/AMonline\/issue\/archive\/2\" target=\"_blank\"><i>Altre Modernit\u00e0<\/i><\/a><i>, de la Universidad de Mil\u00e1n, Italia, para ser publicado en la edici\u00f3n de noviembre 2026.<\/i><\/p>\n<p><a rel=\"noopener nofollow\" href=\"https:\/\/que.fcc.unc.edu.ar\/la-busqueda-interminable\/\" target=\"_blank\">https:\/\/que.fcc.unc.edu.ar\/la-busqueda-interminable\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cincuenta a\u00f1os. 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