{"id":49806,"date":"2026-04-05T14:00:00","date_gmt":"2026-04-05T14:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/69cd163f6270583482a7de26"},"modified":"2026-04-05T14:00:00","modified_gmt":"2026-04-05T14:00:00","slug":"violencia-social-y-memoria-intima-dos-textos-de-cielo-invertido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=49806","title":{"rendered":"Violencia social y memoria \u00edntima: dos textos de Cielo Invertido"},"content":{"rendered":"<p><img src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/violencia-social-y-memoria-intima-dos-textos-de-cielo-invertido.jpg\"><\/p>\n<h3><strong>Cuento publicado en <\/strong><i>Todo lo que tapamos con un cuerpo<\/i><strong>, de Claudia Huergo, con Ilustraciones de Juli Vicente.<\/strong><\/h3>\n<h3><i>Waterworld*<\/i><\/h3>\n<p>Molloy es interpelado por un polic\u00eda. \u201cUsted se llama Molloy, dijo el comisario. S\u00ed, dije, acabo de acordarme. \u00bfY su mam\u00e1? dijo el comisario. Yo no comprend\u00eda. \u00bfTambi\u00e9n se llama Molloy? dijo el comisario. \u00bfSe llama Molloy? dije yo. S\u00ed, dijo el comisario. Yo reflexion\u00e9. Usted se llama Molloy, dijo el comisario. S\u00ed, dije yo. \u00bfY su mam\u00e1? dijo el comisario, \u00bftambi\u00e9n se llama Molloy? Yo reflexion\u00e9\u201d.<\/p>\n<p>Jean Oury &amp; Marie Depuss\u00e9<i>. A qu\u00e9 hora pasa el tren<\/i>.<\/p>\n<p>Los viernes ellas ranchan en el vestuario. Ocupan todo el espacio con sus mochilas. Trato de acomodar mis trastos sin mover sus cosas mientras abro la ducha. La m\u00fasica que llega del pasillo y las conversaciones del vestuario quedan en segundo plano hasta que se me van destapando los o\u00eddos. Me muevo con cuidado debido al leve mareo que me genera pasar tiempo en el agua.<\/p>\n<p>Mery y Nilda tardan en cambiarse. Mery parece concentrada en las manchas de moho que suben por la pared. Est\u00e1 sentada sobre el banco de madera del vestuario, completamente desnuda. Encandila el contraste entre la piel blanqu\u00edsima y el matorral oscuro, impenetrable, de su pubis. Est\u00e1 sentada con la misma naturalidad con que podr\u00eda estar sentada en el banco de una plaza, tomando el sol, ajena a su propia desnudez. Est\u00e1 sentada como un ave, o alg\u00fan otro animal de dos patas. De su mochila a medio abrir brotan unas crocs verdes, el traje de ba\u00f1o y el gorro. Alrededor de la mochila, la ropa que se acaba de sacar forma una monta\u00f1a inestable.<\/p>\n<p>Nilda se acerca con una mu\u00f1eca que sostiene del cuello con su antebrazo, como si la estuviera ahorcando. A veces habla como una se\u00f1ora o un grupo de se\u00f1oras. No habla: parlotea. A veces pregunta el nombre de alguien. Vuelve sobre lo mismo, pasado un rato. Insistentemente.<\/p>\n<p>\u2014Y vos, \u00bfc\u00f3mo te llamas?<\/p>\n<p>Casi siempre Nilda viene ya cambiada desde su casa, con la malla puesta bajo la ropa, como les recomienda la coordinadora. Vestirse y desvestirse es una gesti\u00f3n complicada y azarosa para todas, lidiar con los temblores, con la rigidez, con la enormidad de articulaciones y recovecos que tiene un cuerpo. Nilda deambula controlando el estado en que se desarrollan las cosas. Desde su metro setenta lanza una voz ani\u00f1ada, en falsete.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe ayudo con el gorro?<\/p>\n<p>Mery no contesta. Tiene el gorro en la mano, y la cabeza no se sabe.<\/p>\n<p>Mientras ellas se preparan para entrar a su clase, yo acabo de terminar la m\u00eda. En general interrumpo la parte de los estiramientos unos minutos antes que mis compa\u00f1eras para conseguir una ducha vac\u00eda.<\/p>\n<p>La m\u00fasica siempre est\u00e1 fuerte. Ojos as\u00ed, de Shakira, retumba en los parlantes colgados a ambos extremos del pasillo entre los vestuarios y la pileta.<\/p>\n<p>Abajo del agua la m\u00fasica y los sonidos llegan distorsionados. Es lo que m\u00e1s me gusta de nadar, ese silencio acu\u00e1tico plagado de ondulaciones y c\u00e1nticos tan oscuros y antiguos como el origen de la tierra. Me gusta imaginar el desarrollo de un lenguaje cet\u00e1ceo, uno que comunique las oportunidades y los peligros. Poder prescindir de la vista para localizar la ubicaci\u00f3n de otros nadadores en el carril. Evitar que te sorprenda la patada, la brazada que pasa demasiado cerca.<\/p>\n<p>Cuando me sumerjo, la visi\u00f3n de las piernas pataleando en el agua me transporta a una de las escenas de la pel\u00edcula Tibur\u00f3n. Desde un fondo oscuro, entre el sonido de las burbujas de aire, emergen mand\u00edbulas fuertes, que se abren descubriendo la rosada piel de las enc\u00edas. Dos hileras de dientes que parecen trenzados, interminables, atrapan la carne blanca que comienza a despedir hilos de sangre hasta te\u00f1ir por completo el agua. Una pierna se desprende del resto del cuerpo y cae hasta hacer base en esa tierra m\u00e1s profunda, donde viven los barcos hundidos y las mantarrayas.<\/p>\n<p>Salgo de la ducha y la mayor\u00eda de mis compa\u00f1eras de turno ya se fueron. Mery y Nilda todav\u00eda siguen ah\u00ed, boyando. Por el pasillo se escucha el tac tac del bast\u00f3n de la coordinadora. Su voz llega antes.<\/p>\n<p>\u2014No lo voy a repetir: la que no entra a la pileta se queda sin merienda.<\/p>\n<p>Nilda se apura y lanza unos grititos sigui\u00e9ndole la corriente a la coordinadora.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVes, Mery? \u00bfVes lo que logr\u00e1s?<\/p>\n<p>Ahora habla como una mam\u00e1, como se le habla a una mu\u00f1eca: vamos que la vas a hacer enojar a la se\u00f1ora, le dice.<\/p>\n<p>El contingente de Mery y Nilda suele llegar media hora antes de su clase. Algunos son tra\u00eddos por alg\u00fan familiar, otros llegan en una trafic directo desde el centro de d\u00eda al que concurren. Comparten en la entrada mates o terer\u00e9 seg\u00fan el clima. Son descaradamente ruidosos, se hacen bromas y simulan peleas con los acompa\u00f1antes que se meten con ellos a la pileta.<\/p>\n<p>Cuando Nilda est\u00e1 de buen humor se acerca al vidrio empa\u00f1ado, dibuja corazones y animales de dos patas, saluda a la gente de mi clase. Despide a su mam\u00e1 con un beso.<\/p>\n<p>\u2014No tomes fr\u00edo \u2014dice la madre\u2014. No tomes fr\u00edo \u2014responde ella en espejo.<\/p>\n<p>Sus presencias, sus voces, sus cuerpos imantan. La profe de mi turno aprovecha nuestra delectaci\u00f3n para acotar:<\/p>\n<p>\u2014Que Dios me perdone, pero para m\u00ed es culpa de las madres.<\/p>\n<p>Nos mira esperando reacciones. Somos alumnos rehenes. Alguien le contesta que s\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, seguro.<\/p>\n<p>\u2014Pobrecitos \u2014dice\u2014. Me dan una pena.<\/p>\n<p>Los d\u00edas que no tengo otra actividad despu\u00e9s de la pileta me quedo un rato mirando el comienzo de su clase. Nadan bien, a buen ritmo. Veo c\u00f3mo se mueve Mery en el agua, casi con gracia. Como si ese cuerpo que en el vestuario no logra encontrar la cabeza donde va el gorro, de repente en el agua, se armara.<\/p>\n<p>La profe aprovecha mi quietud frente a la escena.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA vos no te molestan, \u00bfno?<\/p>\n<p>La miro simulando no entender.<\/p>\n<p>\u2014Que sean as\u00ed. Porque a algunas personas no les gusta cruzarse con ellos en la pileta. Les da miedo, o impresi\u00f3n. Yo les digo que hay que ser comprensivos, que no es su culpa.<\/p>\n<p>Cuando me anot\u00e9 en esta pileta lo hice un poco por la cercan\u00eda, puedo ir y volver caminando desde mi casa. Otro poco tambi\u00e9n porque ya hab\u00eda tenido problemas con la gente de mi turno en la pileta anterior. Sol\u00eda pensar que no hablar me hac\u00eda invisible, pero es todo lo contrario. La gente se inquieta, pide se\u00f1ales, quiere saber qui\u00e9n la toca, qui\u00e9n se arrima.<\/p>\n<p>Me preocupa la profe. Trabajo sutilmente para que su disfraz se sostenga, siga siendo cre\u00edble. Una vez que la avalancha de piedad y miedo se desencadena, no hay forma de hacerle barrera. La sangre llama a los tiburones, ya se sabe. Lo m\u00edo no es bondad, sino defensa propia.<\/p>\n<p>Lo de Nilda en cambio es astucia. Ha geolocalizado bastante bien a sus predadores. Se sabe presa, blanco f\u00e1cil, recept\u00e1culo c\u00f3modo donde la gente deposita sus buenas intenciones. Si no huye, es porque no hay ad\u00f3nde huir. Entonces, se adelanta. Imita el tono de voz, el mismo graznido con que se dirigen a ella. Encuentra algo, alg\u00fan punto donde hacer palanca, alguna renguera por donde entrarle a la superioridad del otro.<\/p>\n<p>\u2014Y usted, abuelita, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1? \u00bfLe duele mucho la cadera hoy?<\/p>\n<p>Mery en cambio es m\u00e1s directa y sigilosa, como un ninja. Siente la lengua empalagosa venir sobre ella:<\/p>\n<p>\u2014Callate, vieja puta.<\/p>\n<p>La mudez en mi caso no es s\u00f3lo una defensa, tambi\u00e9n es un placer. Un modo de sonar y resonar. No es infalible. La profe ya me descubri\u00f3, y no me va a dejar en paz.<\/p>\n<p>Del otro lado del vidrio la clase ha virado a una especie de juego de la mancha. Los que son predadores nadan con una mano sobre la cabeza simulando una aleta.<\/p>\n<p>No va a pasar mucho tiempo hasta que Nilda sea alcanzada por el banco de tiburones, suelte sus \u00faltimas burbujas de aire y se entregue al fest\u00edn.<\/p>\n<p>Yo voy a sentir el cuerpo muy cansado, porque el agua cansa. Shakira en cambio nunca se va a cansar de sonar. Voy a mirar el reloj de pared y hacer el gesto de agarrarme la cabeza y sacudir una de las manos como diciendo: se hizo tard\u00edsimo.<\/p>\n<p>Mery va a alcanzar el borde con su \u00faltima brazada, lo que la pondr\u00e1 a salvo durante unos segundos. El tiempo suficiente para gui\u00f1arme el ojo cet\u00e1ceo, tomar aire y volver a sumergirse.<\/p>\n<h3><strong>Dos entradas de la bit\u00e1cora <\/strong><i>El velo negro<\/i><strong>, de Anny Duperey, con fotograf\u00edas de Lucien Legras.<\/strong><\/h3>\n<h4><i>Hagan llorar a los ni\u00f1os<\/i><strong>&nbsp;<\/strong><\/h4>\n<figure class=\"multimedia\" data-tadevel-template=\"web\/multimedia\" data-type=\"photo\">\n<div class=\"content\">\n<div class=\"sizer\" data-sizer=\"aspect-ratio\" data-tadevel-template=\"web\/aspect-ratio\"><img alt=\"Violencia social y memoria \u00edntima: dos textos de Cielo Invertido\" loading=\"lazy\"><\/div>\n<\/div>\n<\/figure>\n<p>Ahora que reconozco \u2013tan tarde\u2013 el camino que tom\u00e9 y que me llev\u00f3 a escribir este libro, un camino que nadie, quiz\u00e1s, podr\u00eda haberme impedido tomar, tan poderosa era mi resistencia al sufrimiento y mi instinto de bloquearlo para negarlo, quiero decir algo..<\/p>\n<p>Uno espera siempre que lo que escribe pueda ser \u00fatil a alguien, a\u00fan a una sola persona, que lo que uno sac\u00f3 de s\u00ed con pena no quede como un mon\u00f3logo est\u00e9ril. Si no, valdr\u00eda m\u00e1s tomar estas p\u00e1ginas y encerrarlas r\u00e1pido en un caj\u00f3n.<\/p>\n<p>Entonces, por si acaso\u2026<\/p>\n<p>Si ven frente a ustedes a un ni\u00f1o golpeado por un duelo, encerrarse violentamente sobre s\u00ed mismo, rechazar la muerte, negar su pesar; h\u00e1ganlo llorar. Habl\u00e1ndole, mostr\u00e1ndole lo que ha perdido, incluso si eso parece cruel, incluso si \u00e9l se defiende tan brutalmente como yo lo hice, incluso si \u00e9l vaya a detestarlos por eso\u2026 (pero lo que digo ac\u00e1 es imposible de hacer\u2026 Escribiendo esto tengo frente a m\u00ed los ojos de mi abuela, tan llenos de dolor y de verg\u00fcenza despu\u00e9s de mostrarme el rostro de mis padres, veo las l\u00e1grimas en sus ojos, sus manos temblorosas y afanadas en consolarme y escucho su voz desgarrada pidi\u00e9ndome perd\u00f3n. Ella nunca habr\u00eda podido volver a hacerme sufrir as\u00ed, una persona amante tiene ganas de proteger. Y sin embargo\u2026). Sin embargo, atraviesen su resistencia, vac\u00eden de su pesar para que no se forme en el fondo de \u00e9l un absceso de dolor que le subir\u00e1 a la garganta m\u00e1s tarde. Ese pesar encerrado no se drena solo. Crece, se emponzo\u00f1a, se nutre de silencio, en silencio envenena sin que se lo sepa.<\/p>\n<p>Hagan llorar a los ni\u00f1os que quieren ignorar que sufren, es el m\u00e1s caritativo servicio que se puede prestarles.<\/p>\n<h3><i>Retrato intemporal<\/i><\/h3>\n<figure class=\"multimedia\" data-tadevel-template=\"web\/multimedia\" data-type=\"photo\">\n<div class=\"content\">\n<div class=\"sizer\" data-sizer=\"aspect-ratio\" data-tadevel-template=\"web\/aspect-ratio\"><img alt=\"Violencia social y memoria \u00edntima: dos textos de Cielo Invertido\" loading=\"lazy\"><\/div>\n<\/div>\n<\/figure>\n<p>Es el \u00faltimo retrato que mi padre hizo de m\u00ed, probablemente no mucho tiempo antes de su muerte. Lo encuentro extraordinario.<\/p>\n<p>Es mi foto. Resume todo lo que soy profundamente, sin defensa. Esos ojos son los que veo en el espejo treinta y cinco a\u00f1os despu\u00e9s cuando estoy sola conmigo misma, sin m\u00e1scaras, sin esfuerzo por aparentar.<\/p>\n<p>As\u00ed a veces veo a mis hijos, en momentos de gran cansancio o abandono, veo fugazmente \u2013\u00a1tan fugazmente que hay que vivir con la c\u00e1mara en la mano para captar eso!\u2013 esa cara rostro intemporal superpuesta a la figura infantil. Su mirada y su expresi\u00f3n&nbsp; re\u00fanen en un segundo lo que son profundamente y todas las edades de sus vidas. Sus rostros.<\/p>\n<p>Y luego eso se escapa, el abandono se quiebra, regresan, r\u00eden, disimulan, vuelven al momento.<\/p>\n<p>Mi padre me capt\u00f3 en uno de esos segundos en que el ser est\u00e1 concentrado. Hizo mi retrato intemporal. Ahora bien, data de antes de su muerte y yo ya era eso\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento publicado en Todo lo que tapamos con un cuerpo, de Claudia Huergo, con Ilustraciones de Juli Vicente. Waterworld* Molloy es interpelado por un polic\u00eda. \u201cUsted se llama Molloy, dijo el comisario. S\u00ed, dije, acabo de acordarme. \u00bfY su mam\u00e1? dijo el comisario. 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