{"id":47972,"date":"2026-02-20T16:58:00","date_gmt":"2026-02-20T16:58:00","guid":{"rendered":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=47972"},"modified":"2026-02-20T16:58:00","modified_gmt":"2026-02-20T16:58:00","slug":"el-hombre-que-supo-ver","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=47972","title":{"rendered":"El hombre que supo ver"},"content":{"rendered":"<p>Febrero de 1989. El <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/bcra-t1187\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Banco Central <\/a>deja de vender <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/dolar-t910\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">d\u00f3lares<\/a>, terminando de desatar la crisis hiperinflacionaria y el final anticipado del primer gobierno posdictadura, el de<strong> Ra\u00fal Alfons\u00edn<\/strong>. En el segundo piso de un edificio de la avenida C\u00f3rdoba 632, un economista recien recibido de 23 a\u00f1os teclea su primer art\u00edculo period\u00edstico en una vieja Remington. &#8220;Escrib\u00ed sobre el programa monetario del mes&#8221; fue el encargo del treinta\u00f1ero director de aquel respetado semanario econ\u00f3mico. &#8220;Y ahora qu\u00e9 hago&#8221;, se atemoriz\u00f3 el novato, ante la incertidumbre m\u00e1xima respecto del tipo de cambio, los agregados monetarios, las tasas de inter\u00e9s y la inflaci\u00f3n. El resultado del intento, esperable, fue un sinf\u00edn de correcciones en rojo sobre el papel pautado, reescrituras, idas y vueltas hasta que finalmente ese viernes la nota vio la luz. <\/p>\n<p>Treinta y siete a\u00f1os despu\u00e9s, aquel novato asume la dificil\u00edsima misi\u00f3n de semblantear la esencia de un hombre polifac\u00e9tico, periodista de ley, pol\u00edtico de alta calidad y baj\u00edsima exposici\u00f3n, fino analista, estudioso, amigo fiel, desinteresado y sobrio en su vida privada.<strong> Un hombre que supo ver<\/strong>. Todo eso fue Boni. Inspirador de esa confianza inconsciente que el inexperto no llega a reconocer para s\u00ed y que s\u00f3lo entiende con el paso del tiempo. <mark class=\"marker-yellow\">Un l\u00edder silencioso, creador de atm\u00f3sferas laborales productivas, desarrollador de talentos <\/mark>(qu\u00e9 otra cosa m\u00e1s que una cantera inagotable de periodistas econ\u00f3micos ha sido El Economista en sus casi 75 a\u00f1os de existencia), <mark class=\"marker-yellow\">un promotor de lazos personales fuertes.<\/mark> <\/p>\n<p>La vida nos cruz\u00f3 a partir del a\u00f1o de la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn, de la llegada de <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/carlos-menem-t535\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Carlos Menem<\/a> al poder, del fin de la historia, de las turbulencias hasta la aparici\u00f3n de la convertibilidad, presentada como la nueva Argentina que supimos ser. El cambio de paradigma y su impronta personal dieron un nuevo formato a <strong>El Economista<\/strong>, visti\u00e9ndolo de color salm\u00f3n y adaptando sus estructuras hacia tres ejes, el macro, el financiero y el de negocios. En la redacci\u00f3n era uno m\u00e1s, escribiendo sobre su pasi\u00f3n y su especialidad, la pol\u00edtica, no s\u00f3lo local sino tambi\u00e9n norteamericana. Esos jueves fren\u00e9ticos comandaba el cierre, yendo y viniendo del taller de impresi\u00f3n, diagramando y editando. Y tambi\u00e9n detr\u00e1s de un movedizo Alejandro, el sucesor, un chiquito que con frecuencia correteaba entre los escritorios de la avenida C\u00f3rdoba acompa\u00f1ado por su abuelo <strong>Dusan<\/strong>. <\/p>\n<p>Jam\u00e1s me pidi\u00f3 alterar el sentido de un art\u00edculo (ni supe que lo hiciera) ni utiliz\u00f3 el medio como herramienta de propaganda pol\u00edtica. <mark class=\"marker-yellow\">Honestidad intelectual ante todo.<\/mark> Supe compartir con \u00e9l largas reflexiones de Juan Vital Sourrouille acerca de su experiencia en el quinto piso del Ministerio de Econom\u00eda. Comprend\u00ed all\u00ed que no hay econom\u00eda sin pol\u00edtica, mantra que aplico desde entonces, cuando convert\u00ed a ambas en mi modo de comprender el mundo. <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/el-hombre-que-supo-ver.webp\" alt=\"El maestro Sergio Renan,Carlos Gaustein y Boni Radonjic(QEPD).Florida Garden (1985)\"><figcaption><strong>Sergio Ren\u00e1n, Carlos Gaustein y Boni Radonjic. Florida Garden.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<p>Boni fue y siempre ser\u00e1 mi amigo. Una amistad cocinada a fuego lento, macerada en base a c\u00f3digos, confianza, consejos cruzados (m\u00e1s de \u00e9l hacia m\u00ed, claro), a caminatas por el barrio en tiempos de pandemia, a eternas charlas de caf\u00e9 (en el <strong>Florida Garden<\/strong>, en algunas cadenas de zona norte, en Saint Moritz), a festejos de cumplea\u00f1os, a almuerzos y cenas en pareja, a la posibilidad de escucharnos, de escucharlo. Me enorgullezco por habernos elegido, un orgullo que siento cuando percibo que todos, la profesi\u00f3n, la pol\u00edtica, los periodistas, lo reconocen. La hermosa rese\u00f1a de un joven <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/politica\/el-editor-esquina-n92648\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Ramiro Gamboa<\/strong><\/a> de hace unos d\u00edas es m\u00e1s que elocuente.&nbsp; <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 har\u00eda, dir\u00eda, pensar\u00eda Boni? En momentos de decisi\u00f3n, muchas veces me (le) hice la pregunta. Confieso que una me qued\u00f3 trunca, la de nuestro \u00faltimo caf\u00e9, el que no fue, porque la tarde anterior le toc\u00f3 partir.&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Febrero de 1989. El Banco Central deja de vender d\u00f3lares, terminando de desatar la crisis hiperinflacionaria y el final anticipado del primer gobierno posdictadura, el de Ra\u00fal Alfons\u00edn. 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