{"id":47968,"date":"2026-02-22T13:18:00","date_gmt":"2026-02-22T13:18:00","guid":{"rendered":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=47968"},"modified":"2026-02-22T13:18:00","modified_gmt":"2026-02-22T13:18:00","slug":"economia-de-potlatch","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=47968","title":{"rendered":"Econom\u00eda de potlatch"},"content":{"rendered":"<div><img src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/economia-de-potlatch.jpg\" class=\"ff-og-image-inserted\"><\/div>\n<p><strong>Mientras discutimos c\u00f3mo defender el empleo del extinto siglo XX, mediante conflictos resonantes como el generado por el anuncio de cierre de la planta bonaerense de neum\u00e1ticos Fate, <\/strong><mark class=\"marker-yellow\"><strong>la tecnolog\u00eda avanza en una direcci\u00f3n que torna insignificante cualquiera de esas peque\u00f1as historias<\/strong> <\/mark>que, salvo para quienes las padecen casi a diario con l\u00f3gico dramatismo, tienen destino de diluirse r\u00e1pido en el paisaje posindustrial de la \u00e9poca. <\/p>\n<p><strong>En realidad, la automatizaci\u00f3n masiva no s\u00f3lo amenaza al trabajo, sino una capa mucho m\u00e1s profunda a\u00fan: tambi\u00e9n podr\u00eda volver obsoleta la moral productivista que organiz\u00f3 la modernidad. <\/strong>Y entonces, <mark class=\"marker-yellow\">la econom\u00eda del derroche<\/mark>, un viejo actor ya casi olvidado que hoy suena a tribal, podr\u00eda reingresar por la puerta grande de este Nuevo Tiempo d\u00f3nde transcurren varias revoluciones en simult\u00e1neo. <\/p>\n<h2><strong>Modernidad sin sujeto<\/strong><\/h2>\n<p><strong>Durante dos siglos, el orden fue claro: trabajar, cobrar, consumir, acumular. La dignidad se med\u00eda en horas trabajadas. La respetabilidad, en capacidad de ahorro. <\/strong>Pero ese edificio ten\u00eda un supuesto invisible: que el trabajo humano era indispensable para producir riqueza. <\/p>\n<p>Hoy ese supuesto, esa columna vertebral del capitalismo que conocimos, empieza a resquebrajarse. <mark class=\"marker-yellow\">La inteligencia artificial, la rob\u00f3tica y la automatizaci\u00f3n avanzada no est\u00e1n destruyendo s\u00f3lo empleos: est\u00e1n erosionando el v\u00ednculo moral entre trabajo e ingreso.&nbsp;<\/mark> <\/p>\n<p>Cuando Elon Musk advierte que podr\u00eda ser necesario un ingreso universal, no est\u00e1 haciendo filantrop\u00eda futurista. Est\u00e1 leyendo una tendencia estructural: la producci\u00f3n empieza a desacoplarse del trabajo humano. <\/p>\n<p>La pregunta ya no es si habr\u00e1 menos empleo. <mark class=\"marker-yellow\">La pregunta inc\u00f3moda es otra: \u00bfqu\u00e9 orden social emerger\u00e1 cuando el trabajo deje de ser el eje de la vida econ\u00f3mica?<\/mark> <\/p>\n<h2><strong>Houellebecq y la pista francesa<\/strong><\/h2>\n<p>Ah\u00ed aparece la intuici\u00f3n ir\u00f3nica, casi lateral, de Michel Houellebecq en &#8220;El mapa y el territorio&#8221;. Mientras describe las convulsiones financieras globales, desliza una observaci\u00f3n muy filosa: <mark class=\"marker-yellow\">Francia, al no haberse entregado completamente al frenes\u00ed productivista, sobrevive vendiendo &#8220;hoteles con encanto, perfumes y charcuter\u00eda fina&#8221;. <\/mark>En pocas palabras: su reconocido arte de vivir, su poder blando que contin\u00faa atrayendo tanto turismo mundial. <\/p>\n<p>No es nostalgia. Es diagn\u00f3stico. Ah\u00ed el novelista franc\u00e9s, galardonado con el premio Goncourt gracias a esa gran novela, sugiere que ciertas econom\u00edas menos obsesionadas con la productividad industrial podr\u00edan estar, sin propon\u00e9rselo, mejor adaptadas a un mundo d\u00f3nde el valor se desplaza desde la producci\u00f3n masiva hacia la experiencia, la est\u00e9tica y el estilo de vida. <\/p>\n<p>Pero, vale decirlo, la intuici\u00f3n de Houellebecq no es exclusivamente francesa. Hay econom\u00edas que, a\u00fan precarizadas, sostienen un n\u00facleo no industrial de sentido. <\/p>\n<h2><strong>Conurbanensis<\/strong><\/h2>\n<p><strong>En mis habituales escapadas al conurbano bonaerense, ese territorio tantas veces reducido a estad\u00edstica o estigma, suelo ver, a gran escala, algo que el productivismo no logra extinguir: formas celebratorias que sobreviven al margen del rendimiento.<\/strong> <\/p>\n<p><strong>La mesa larga del domingo, el f\u00fatbol como liturgia semanal o la amistad cultivada sin c\u00e1lculo. Asimismo, el asado que no maximiza nada, salvo la conversaci\u00f3n. <\/strong>Por cierto, un h\u00e1bito que no es eficiencia, sino tambi\u00e9n un arte de vivir como el aludido por Houellebecq. <\/p>\n<p><mark class=\"marker-yellow\">En contextos donde el empleo formal se vuelve fr\u00e1gil o insuficiente, la comunidad no desaparece: se reconfigura. El prestigio no proviene del cargo ni del salario, sino del carisma, la hospitalidad, la capacidad de convocar.&nbsp;<\/mark> <\/p>\n<p>Es, salvando distancias hist\u00f3ricas, una l\u00f3gica cercana al potlatch: la generosidad visible como fuente de reconocimiento. <\/p>\n<p><mark class=\"marker-yellow\">Si el futuro automatizado separa el ingreso del trabajo, sociedades que ya saben vivir parcialmente al margen del dogma productivista podr\u00edan no estar tan mal posicionadas. No porque sean tecnol\u00f3gicamente avanzadas, sino porque su tejido simb\u00f3lico no depende exclusivamente del empleo.<\/mark> <\/p>\n<p>Quiz\u00e1s lo que hoy se mira con condescendencia, la sobremesa interminable, el barrio que se organiza alrededor del club, la \u00e9pica deportiva compartida, sea un anticipo involuntario de una cultura postrabajo. <\/p>\n<h2><strong>El potlatch que vuelve del pasado<\/strong><\/h2>\n<p>Cuando Houellebecq describe a los nuevos ricos rusos que gastan sin discutir precios, introduce aquella expresi\u00f3n tan extra\u00f1a como anacr\u00f3nica: <strong>econom\u00eda de potlatch.<\/strong> <\/p>\n<p>El concepto, estudiado por el antrop\u00f3logo y soci\u00f3logo franc\u00e9s Marcel Mauss hace un siglo, describe sociedades donde el prestigio no surge de acumular, sino de gastar y regalar de manera ostentosa. <\/p>\n<p>Desde ya, durante la era industrial esto se interpret\u00f3 como una curiosidad antropol\u00f3gica, una excentricidad premoderna. <strong>Pero, \u00bfy si hoy no lo fuera?<\/strong> <\/p>\n<p>Si la automatizaci\u00f3n empuja a las sociedades desarrolladas hacia un escenario de &#8220;ingreso universal alto&#8221; como el sugerido por Musk, es decir, no de mera subsistencia, sino de abundancia material b\u00e1sica, la l\u00f3gica del estatus podr\u00eda mutar profundamente. <\/p>\n<p>Cuando lo esencial est\u00e1 garantizado, ahorrar pierde centralidad simb\u00f3lica, trabajar deja de ser la vara moral, as\u00ed como acumular bienes b\u00e1sicos deja de distinguir. Y entonces el prestigio busca otros escenarios. <\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, en contextos de abundancia relativa, reaparecen el gasto conspicuo, el mecenazgo competitivo, la filantrop\u00eda performativa, la econom\u00eda del regalo, al igual que el consumo como espect\u00e1culo. En otras palabras: formas neo-potlatch. <\/p>\n<p><strong>&#8220;\u00bfPero se te ocurre alg\u00fan ejemplo, Montoya?&#8221;.<\/strong> No acabado, pero me llama la atenci\u00f3n que pasamos de una \u00e9poca, no hace dos siglos sino en 2009, d\u00f3nde hac\u00eda tres fechas en River un mito como AC\/DC a un presente d\u00f3nde meten semejante seguidilla, y hasta m\u00e1s, <strong>tanto Mar\u00eda Becerra como Lali Esp\u00f3sito<\/strong>, por mencionar algunos artistas que est\u00e1n lejos de tener la envergadura internacional actual de Benito Mart\u00ednez Ocasio, alias Bud Bunny. <\/p>\n<h2><strong>La herej\u00eda que viene<\/strong><\/h2>\n<p>Aqu\u00ed est\u00e1 la hip\u00f3tesis inc\u00f3moda: la ultra-automatizaci\u00f3n no necesariamente nos conduce a una sociedad hiperracional, austera y perfectamente eficiente. <\/p>\n<p>Por el contrario, semejante proceso podr\u00eda empujarnos, parad\u00f3jicamente, hacia algo mucho m\u00e1s antiguo: <strong>una re-tribalizaci\u00f3n del prestigio en un entorno de alta tecnolog\u00eda.<\/strong> <\/p>\n<p>En ese contexto, el trabajo perder\u00eda centralidad ontol\u00f3gica, el ingreso b\u00e1sico se volver\u00eda infraestructura social y la competencia se desplazar\u00eda al terreno del riesgo, la creatividad, la visibilidad, el gasto simb\u00f3lico, las experiencias extremas y la producci\u00f3n cultural. <\/p>\n<p>El futuro, en ese escenario, se parecer\u00eda menos a una f\u00e1brica perfecta y m\u00e1s a un potlatch digital permanente. <\/p>\n<h2><strong>A modo de ep\u00edlogo<\/strong><\/h2>\n<p>La modernidad crey\u00f3 que ven\u00eda a enterrar lo tribal, pero la automatizaci\u00f3n, presionando en el sentido opuesto, podr\u00eda, a Dios gracias, aguarle la fiesta. <\/p>\n<p>En ese plano,<strong> es muy factible que cuando las m\u00e1quinas se ocupen de producir, los humanos vuelvan a gastar para existir.<\/strong> <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<p><i>(*) In memoriam Juan &#8220;Boni&#8221; Radonjic&nbsp;<\/i> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras discutimos c\u00f3mo defender el empleo del extinto siglo XX, mediante conflictos resonantes como el generado por el anuncio de cierre de la planta bonaerense de neum\u00e1ticos Fate, la tecnolog\u00eda avanza en una direcci\u00f3n que torna insignificante cualquiera de esas peque\u00f1as historias que, salvo para quienes las padecen casi a diario con l\u00f3gico dramatismo, tienen [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":47969,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[17,21],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/47968"}],"collection":[{"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=47968"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/47968\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/47969"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=47968"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=47968"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=47968"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}