{"id":47793,"date":"2026-02-15T17:49:00","date_gmt":"2026-02-15T17:49:00","guid":{"rendered":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=47793"},"modified":"2026-02-15T17:49:00","modified_gmt":"2026-02-15T17:49:00","slug":"el-editor-en-la-esquina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=47793","title":{"rendered":"El editor en la esquina"},"content":{"rendered":"<p>La muerte siempre tiene la descortes\u00eda de interrumpir las mejores conversaciones, y con Juan <strong>Boni <\/strong>Radonjic ese silencio se sinti\u00f3 especialmente doloroso. La \u00faltima vez que lo vi fue apenas una noche antes en el caf\u00e9 Saint Moritz, ese refugio de luces ambarinas donde el tiempo parece detenerse. Eran las nueve de la noche y Boni estaba ah\u00ed, con su elegancia aut\u00e9ntica, pidiendo un caf\u00e9 suave, liviano.&nbsp; <\/p>\n<p>Para atender un mundo urgente hay que estar enfocado.&nbsp; <\/p>\n<p>Boni estuvo atravesado por las orillas de la pol\u00edtica y el periodismo y la fuerza de las letras lo acompa\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n en libros como &#8220;30 a\u00f1os de elecciones&#8221; y &#8220;El tiempo de Obama&#8221; coescrito con Dolores Valle.&nbsp; <\/p>\n<p>Boni conservaba la inmunidad de los dandys criollos contra el miedo. Lo mov\u00eda otra cosa: el debate sobre el desarrollo y la democracia entendida como una conversaci\u00f3n impostergable. Est\u00e1bamos armando la lista para los 75 a\u00f1os de <strong>El Economista<\/strong> y \u00e9l lanzaba nombres sobre posibles entrevistados como quien baraja cartas en un juego de alta estrategia. <\/p>\n<p>&#8220;\u00bfA qui\u00e9n vamos a entrevistar juntos?&#8221;, le pregunt\u00e9, dej\u00e1ndome llevar por esa vitalidad el\u00e9ctrica que Boni contagiaba. <\/p>\n<p>&#8220;A Axel Kicillof&#8221;, respondi\u00f3 sin un segundo de duda.&nbsp; <\/p>\n<p>Ten\u00eda ese porte atractivo, una cualidad f\u00edsica que en \u00e9l parec\u00eda una extensi\u00f3n de su \u00e9tica.&nbsp; <\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 te dicen Boni? \u2014le solt\u00e9, medio en broma.&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Me lo puso mi madre. Es un apodo que viene de casa, no del colegio. Yo traje mi nombre de f\u00e1brica \u2014y sonri\u00f3 con esa iron\u00eda amable.&nbsp; <\/p>\n<p>Y ah\u00ed, entre el ruido de la m\u00e1quina de caf\u00e9 y las notas en un anotador, la conversaci\u00f3n viaj\u00f3 hacia atr\u00e1s, hacia un tiempo donde la pol\u00edtica todav\u00eda no era su oficio, sino una vocaci\u00f3n intuida. <\/p>\n<p>Los domingos de su infancia no eran d\u00edas, eran rituales. Si River jugaba de local, la familia Radonjic peregrinaba a la cancha: padre, madre, hermanas. La epifan\u00eda ocurri\u00f3 a los siete a\u00f1os, una ma\u00f1ana de s\u00e1bado cuando fue a comprar su primera camiseta. Boni pidi\u00f3 la 10 de \u00c1ngel Labruna. El vendedor lo fren\u00f3 en seco: &#8220;No, pibe. No te puedo vender la 10 porque no tengo n\u00fameros ceros. Te puedo ofrecer la 9&#8221;. &#8220;\u00bfY de qui\u00e9n es la 9?&#8221;, le pregunt\u00f3 Boni, desconfiado. &#8220;De Adolfo Pedernera. Es buen\u00edsimo, pibe&#8221;.&nbsp; <\/p>\n<p>Se llev\u00f3 la 9. A veces la historia te niega el n\u00famero que quer\u00e9s y ten\u00e9s que jugar con el que hay. Quiz\u00e1s por eso, mucho antes de ser el Secretario de Informaci\u00f3n P\u00fablica de Alfons\u00edn o de dirigir el diario El Economista, Boni ya ensayaba su destino en el living de su casa. A los seis a\u00f1os se paraba frente a una audiencia familiar y pronunciaba discursos como presidente de un pa\u00eds so\u00f1ado, con aplausos al final.&nbsp; <\/p>\n<p>Esa noche en el Saint Moritz, <strong>Boni segu\u00eda siendo un fan\u00e1tico que cre\u00eda que, con las palabras correctas y el equipo adecuado, se pod\u00eda arreglar el mundo, o al menos, editar una edici\u00f3n aniversario que valiera la pena leer<\/strong>. <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/el-editor-en-la-esquina.webp\" alt=\"whatsapp image 2026-02-15 at 08.15.11\"><figcaption><strong>Boni segu\u00eda siendo un fan\u00e1tico que cre\u00eda que, con las palabras correctas y el equipo adecuado, se pod\u00eda arreglar el mundo, o al menos, editar una edici\u00f3n aniversario que valiera la pena leer.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<h2><strong>La ballena, el oso y el tranv\u00eda a la imprenta<\/strong><\/h2>\n<p>El Economista no es solo un diario; es una visi\u00f3n del mundo en papel y digital, un legado que viaj\u00f3 en barco desde una Europa hasta una Argentina que promet\u00eda ser el futuro. Para entender a Boni, hay que entender que su historia no empieza en Buenos Aires, sino mucho antes, en una geograf\u00eda que ya no existe, trazada por quien tuvo en sus manos el destino de un continente: su abuelo materno, Milan Stojadinovi\u0107. <\/p>\n<p>Milan era un personaje de novela rusa escrita por un ingl\u00e9s. Nacido en Serbia, abogado, doctor en econom\u00eda por la Universidad de Potsdam, hijo del presidente de la Corte Suprema. Encarnaci\u00f3n de la \u00e9lite intelectual europea. Hay un dato que Boni descubri\u00f3 despu\u00e9s, casi de casualidad, y que tiene el peso de la fatalidad hist\u00f3rica: cuando el Imperio Austroh\u00fangaro decidi\u00f3 declarar la guerra a Serbia \u2014ese domin\u00f3 que desat\u00f3 la Primera Guerra Mundial\u2014, el telegrama lleg\u00f3 a la Canciller\u00eda en el turno de noche.<strong> El joven funcionario que recibi\u00f3 el papel y vio c\u00f3mo el mundo antiguo se desmoronaba era Milan<\/strong>. <\/p>\n<p>Pero la guerra tambi\u00e9n trajo treguas extra\u00f1as. En 1912, tras la guerra de los Balcanes, la delegaci\u00f3n serbia viaj\u00f3 a la isla de Corf\u00fa. Se hospedaron en un hotel propiedad de una mujer llamada Augusta, la futura abuela de Boni. Dicen que era bell\u00edsima. Milan, el delegado, se enamor\u00f3 de la due\u00f1a del hotel. All\u00ed se conocieron sus abuelos.&nbsp;<strong>As\u00ed se fundan las familias: entre tratados de paz y vest\u00edbulos de hotel.<\/strong> <\/p>\n<p>Milan ocup\u00f3 los tres cargos m\u00e1s importantes en la Yugoslavia de entreguerras: Ministro de Finanzas, Canciller, Primer Ministro. Un modernista pragm\u00e1tico que intentaba mantener el equilibrio mientras Europa afilaba los cuchillos. Pero la historia es ingrata. Los brit\u00e1nicos, desconfiados de su pragmatismo con el Eje, lo detuvieron durante la Segunda Guerra Mundial y lo enviaron a la isla Mauricio.&nbsp;<strong>De Primer Ministro a prisionero en el \u00cdndico.<\/strong> <\/p>\n<p>Mientras tanto, el padre de Boni, Dusan Radonjic, escrib\u00eda su propia historia. Escap\u00f3 de una prisi\u00f3n italiana, cruz\u00f3 las l\u00edneas enemigas, se uni\u00f3 a los aliados y lleg\u00f3 a Roma. All\u00ed, en 1946, conoci\u00f3 a Liliana, la hija de Milan y Augusta. Se casaron, cruzaron el oc\u00e9ano hacia R\u00edo de Janeiro, aunque Brasil no termin\u00f3 de convencerlos. Faltaba algo. Quiz\u00e1s esa melancol\u00eda europea de los caf\u00e9s y la arquitectura afrancesada.&nbsp;<strong>En 1948, eligieron Buenos Aires.<\/strong> <\/p>\n<p>Milan lleg\u00f3 poco despu\u00e9s. Asesor\u00f3 brevemente al gobierno de Per\u00f3n en materia econ\u00f3mica, aunque no comparti\u00f3 la visi\u00f3n geopol\u00edtica del peronismo. <\/p>\n<p>&#8220;Mi abuelo sosten\u00eda que no iba a haber una Tercera Guerra Mundial&#8221;, me explic\u00f3 Boni. Usaba una met\u00e1fora brillante: <strong>no puede haber guerra entre una ballena y un oso<\/strong>. La ballena era la supremac\u00eda naval de Estados Unidos; el oso, la fuerza terrestre sovi\u00e9tica. Como el gobierno argentino apostaba a un conflicto inevitable, \u00e9l se retir\u00f3 a la actividad privada. <\/p>\n<p>De esa discrepancia geopol\u00edtica naci\u00f3 El Economista en 1951. <\/p>\n<p>Milan muri\u00f3 en 1961, cuando Boni ten\u00eda apenas siete a\u00f1os.&nbsp; <\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfC\u00f3mo era tu abuelo? \u2014le pregunt\u00e9.&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Era una figura pesada en la familia, obviamente. Tengo un recuerdo muy n\u00edtido: \u00e9l ven\u00eda a buscarme a casa, en Juli\u00e1n \u00c1lvarez y G\u00fcemes. Nos sub\u00edamos al tranv\u00eda y cruz\u00e1bamos la ciudad hasta la imprenta donde se hac\u00eda el diario. Para m\u00ed, ese viaje en tranv\u00eda era el programa m\u00e1ximo \u2014respondi\u00f3 Boni.&nbsp; <\/p>\n<p>Imaginemos esta escena:&nbsp;<strong>el ex Primer Ministro de Yugoslavia y el ni\u00f1o que alg\u00fan d\u00eda heredar\u00eda su legado, sentados en un tranv\u00eda porte\u00f1o, yendo a ver c\u00f3mo la tinta mancha el papel.<\/strong> <\/p>\n<p>Boni creci\u00f3 entre dos modelos. Por un lado, su padre Dusan, el hombre de acci\u00f3n empresarial, constructor, pragm\u00e1tico, quien sostuvo el diario econ\u00f3micamente. Por el otro, la influencia gigantesca de Milan y la de su abuela Augusta, la mujer que hab\u00eda visto la pol\u00edtica de cerca y fue quien m\u00e1s alent\u00f3 la vocaci\u00f3n de Boni. &#8220;Hab\u00eda sido la mujer de un estadista. Valoraba la acci\u00f3n pol\u00edtica&#8221;, subray\u00f3.&nbsp; <\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfPuede ser que tengas intereses m\u00e1s similares a los de Milan que a los de tu padre? \u2014le pregunt\u00e9.&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Sin duda. Mi abuelo, al igual que yo, se dedic\u00f3 a la pol\u00edtica y al periodismo. Aunque la cuesti\u00f3n empresarial me gusta, me interesa al servicio del periodismo. A partir de los 15 a\u00f1os,&nbsp;<strong>mi vocaci\u00f3n fue pol\u00edtica<\/strong>. <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/el-editor-en-la-esquina-1.webp\" alt=\"whatsapp image 2026-02-15 at 08.15.11 (1)\"><figcaption><strong>&#8220;A partir de los 15 a\u00f1os,&nbsp;mi vocaci\u00f3n fue pol\u00edtica&#8221;, dijo Boni.&nbsp;<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<h2><strong>El \u00faltimo radical de Mart\u00ednez<\/strong><\/h2>\n<p>Boni Radonjic naci\u00f3 un 14 de abril de 1954, cuando el mundo todav\u00eda se estaba reacomodando de la guerra y Argentina incubaba sus propios demonios, pero su aut\u00e9ntica vida \u2014esa que uno elige y no la que le toca\u2014 empez\u00f3 un poco despu\u00e9s. Vivi\u00f3 sus primeros nueve a\u00f1os en un Palermo que todav\u00eda no era &#8216;Palermo Soho&#8217; ni nada que se le parezca, sino un barrio de adoquines y siestas. Sin embargo, <strong>en 1963, la familia cruz\u00f3 la General Paz hacia Mart\u00ednez y algo en Boni cambi\u00f3 para siempre<\/strong>. <\/p>\n<p>Cuando lo entrevist\u00e9 por \u00faltima vez, preparando aquella nota por los 75 a\u00f1os de El Economista, quise saber si, a pesar de la mudanza, le quedaba alg\u00fan rasgo de identidad capitalina.&nbsp; <\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfTe consider\u00e1s porte\u00f1o? \u2014le pregunt\u00e9.<\/strong>&nbsp; <\/p>\n<p>\u2014No,&nbsp;<strong>bonaerense cien por ciento<\/strong> \u2014me cort\u00f3 con esa seguridad de quien ha pensado mucho en su lugar en el mundo.&nbsp; <\/p>\n<p>Agreg\u00f3 tambi\u00e9n: &#8220;Y sanisidrense. Los sanisidrenses son una variante, un tipo espec\u00edfico dentro de los bonaerenses&#8221;.&nbsp; <\/p>\n<p>La pol\u00edtica entr\u00f3 en su vida como una fiebre adolescente, alentada por la figura tot\u00e9mica de su abuelo Milan \u2014el pol\u00edtico de la familia\u2014 y por la complicidad de su abuela Augusta. En la casa de los Radonjic la pol\u00edtica era el aire que se respiraba, mezclado con el olor a tinta de diario.&nbsp; <\/p>\n<p>Corr\u00eda 1969. Boni ten\u00eda quince a\u00f1os, cursaba en el colegio Mart\u00edn y Omar, y el pa\u00eds ard\u00eda. &#8220;A la tarde ve\u00eda todas esas im\u00e1genes de C\u00f3rdoba, la rebeli\u00f3n popular del Cordobazo&#8221;. Boni pensaba por dentro: &#8220;<strong>En este pa\u00eds est\u00e1n pasando cosas que yo me estoy perdiendo<\/strong>&#8220;.&nbsp; <\/p>\n<p>Es la cl\u00e1sica tragedia del observador inteligente: la sensaci\u00f3n de estar en los suburbios de la historia mientras el nervio se incendia. Despu\u00e9s lleg\u00f3 1970, el secuestro de Aramburu, Vietnam, la Guerra de los Seis D\u00edas. El mundo se volv\u00eda un lugar peligroso y fascinante. Boni le\u00eda todo. Investigaba. No celebraba la violencia \u2014&#8221;\u00bfC\u00f3mo voy a celebrar la muerte de alguien?&#8221;, me dijo espantado cuando le pregunt\u00e9 por Aramburu\u2014, pero la intensidad de la \u00e9poca lo imantaba.&nbsp;<strong>Necesitaba entender qu\u00e9 era eso que no terminaba de ver.<\/strong> <\/p>\n<p>Y entonces, como suele suceder en las mejores historias, el destino se present\u00f3 en una fiesta. <\/p>\n<p>Era 1971. Boni charlaba con Julia Storani, una compa\u00f1era de colegio. La conversaci\u00f3n deriv\u00f3 hacia lo inevitable: el pa\u00eds. Boni expuso sus ideas con la vehemencia de los 17 a\u00f1os y Julia, quiz\u00e1s sorprendida, le dijo la frase que cambiar\u00eda su vida: &#8220;Pens\u00e1s muy parecido a mi hermano, Fredi. \u00bfPor qu\u00e9 no organizamos una reuni\u00f3n as\u00ed lo conoc\u00e9s?&#8221;. <\/p>\n<p>La cita fue en Acassuso, sobre la calle Libertador. Es capaz de recordar el n\u00famero exacto. All\u00ed, a principios de 1971, Boni conoci\u00f3 a Federico Storani y encontr\u00f3 su pertenencia. Se enamor\u00f3 de una consigna radical revolucionaria en su discreci\u00f3n: &#8220;Elecciones libres, sin proscripciones&#8221;. Cero violencia. <\/p>\n<p>&#8220;<strong>A partir de los 17 a\u00f1os, todo lo que hice fue pensado en dedicarme a la pol\u00edtica<\/strong>. \u00bfQu\u00e9 estudiaba una persona que quer\u00eda hacer pol\u00edtica en Argentina? Derecho&#8221;.&nbsp; <\/p>\n<p>As\u00ed que en 1972 entr\u00f3 a la UBA. No buscaba especialmente ser abogado, ni ten\u00eda afecci\u00f3n por los pleitos. Estudiaba Derecho como quien estudia el mapa de un campo de batalla antes de entrar en combate. Apenas pis\u00f3 la facultad, busc\u00f3 a la gente de Franja Morada. <\/p>\n<blockquote readability=\"6\">\n<p>&#8220;A partir de los 17 a\u00f1os, todo lo que hice fue pensado en dedicarme a la pol\u00edtica&#8221;<\/p>\n<\/blockquote>\n<h2><strong>Caminar sobre vidrio molido sin buscar atajos<\/strong><\/h2>\n<p>Hablar de los a\u00f1os setenta en Argentina suele ser un ejercicio de caminar sobre vidrio molido, pero Boni Radonjic ten\u00eda la capacidad de transitar ese decenio con la sobriedad de quien entendi\u00f3 temprano que la historia no pide permiso. Cuando le pregunt\u00e9 por esa \u00e9poca hubo una descripci\u00f3n atmosf\u00e9rica. &#8220;Fueron a\u00f1os muy pesados&#8221;, dijo, y la palabra &#8220;pesados&#8221; en su boca sonaba como una losa de hormig\u00f3n. <\/p>\n<p>Su ingreso a la Facultad de Derecho en 1972 coincidi\u00f3 con el final de la dictadura de Lanusse. Fue testigo de ese breve verano de la primavera camporista, que dur\u00f3 lo que dura un suspiro, antes de que las universidades se cerraran sobre s\u00ed mismas en un giro autoritario hacia 1974. Pero Boni no era un espectador pasivo en los pasillos de la UBA; para cuando lleg\u00f3 el golpe del 76, \u00e9l ya jugaba en las ligas mayores de la militancia. En 1973, tras unas elecciones convocadas oficialmente por el partido,&nbsp;<strong>se hab\u00eda convertido en secretario general de la Juventud Radical de la provincia de Buenos Aires.<\/strong> <\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfEn alg\u00fan momento temiste por tu vida? \u2014quise saber.&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014No. No tuve miedo ni pens\u00e9 en exiliarme. Hubo momentos muy duros, sobre todo en 1976, pero en lo personal no sent\u00ed ese temor. <\/p>\n<p>El miedo de Boni era por otros. Despu\u00e9s el dolor tendr\u00eda nombre y apellido. El 11 de septiembre de 1976 enterraron en La Plata a Sergio Karakachoff. &#8220;\u00c9se fue un golpe&#8221;, admiti\u00f3. Y luego record\u00f3 a Mario Abel Amaya, profesor universitario y conocido cercano, muerto por torturas.&nbsp; <\/p>\n<p>Y en medio de ese paisaje de tragedia, aparece una decisi\u00f3n desconcertante de Boni: hacer el servicio militar. <\/p>\n<p>Se recibi\u00f3 en 1981, tarde para los est\u00e1ndares acad\u00e9micos, pero a tiempo para su vida. Hab\u00eda pedido pr\u00f3rrogas, no para escapar del servicio militar, sino para no interrumpir su mandato en la Juventud Radical. Finalmente, en 1979, con la dictadura en una fase algo m\u00e1s d\u00e9bil, Boni se present\u00f3 a hacer el servicio militar.&nbsp; <\/p>\n<p>\u2014Ten\u00eda ganas de hacerla \u2014me dijo, con una l\u00f3gica propia y heterodoxa\u2014. Consideraba que si una persona se quiere dedicar a la pol\u00edtica, tiene que hacer la colimba. &#8220;La hizo Jes\u00fas Rodr\u00edguez, la hicimos todos. Me parec\u00eda l\u00f3gico. Jam\u00e1s busqu\u00e9 un atajo&#8221;, asegur\u00f3.&nbsp; <\/p>\n<p>Para Boni, no se pod\u00eda aspirar a dirigir un pa\u00eds si uno se negaba a conocer las entra\u00f1as del Estado. Esa coherencia, vista hoy, parece de otro planeta. O de&nbsp;<strong>un pa\u00eds so\u00f1ado que \u00e9l, desde chico, insist\u00eda en presidir.<\/strong> <\/p>\n<h2><strong>Cuando Alfons\u00edn necesit\u00f3 un int\u00e9rprete<\/strong><\/h2>\n<p>La historia argentina tiene la mala costumbre de acelerar de 0 a 100 en segundos, y la vida de Boni no fue la excepci\u00f3n. Apenas se sac\u00f3 el uniforme de la colimba y el polvo de los cuarteles, se puso el traje de diputado nacional. Era 1983, y \u00e9l, con 29 a\u00f1os, entr\u00f3 al Congreso junto a Jes\u00fas Rodr\u00edguez como parte de esa brigada juvenil que Alfons\u00edn, con olfato, hab\u00eda decidido poner en la primera l\u00ednea de fuego. <\/p>\n<p>Pero el verdadero v\u00e9rtigo lleg\u00f3 en mayo de 1985. <\/p>\n<p>Argentina era un quir\u00f3fano a cielo abierto: se estaba gestando el Plan Austral, el Juicio a las Juntas sacud\u00eda los cimientos morales del pa\u00eds y se ven\u00edan las primeras elecciones legislativas en veinte a\u00f1os. Alfons\u00edn necesitaba algo m\u00e1s que un funcionario;&nbsp;<strong>necesitaba un int\u00e9rprete<\/strong>. Alguien que pudiera traducir la complejidad t\u00e9cnica de la estabilizaci\u00f3n econ\u00f3mica y la tensi\u00f3n \u00e9tica del juicio en un lenguaje que la calle entendiera. <\/p>\n<p>La cita fue un lunes en la Quinta de Olivos. No hubo protocolo r\u00edgido, sino un almuerzo con Antonio Alegre, presidente de Boca, como testigo lateral de la historia. Al terminar, Alfons\u00edn invit\u00f3 a Boni a caminar por los jardines.&nbsp; <\/p>\n<p>\u2014Boni, vos sab\u00e9s lo que te voy a ofrecer, \u00bfno? \u2014pregunt\u00f3 Alfons\u00edn.&nbsp; <\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, presidente. Ya estuvimos hablando con los amigos \u2014respondi\u00f3 Boni. La confirmaci\u00f3n fue r\u00e1pida, aunque Alfons\u00edn ten\u00eda una sola duda, una que revelaba su lealtad hacia los suyos.&nbsp; <\/p>\n<p>\u2014\u00bfY te llev\u00e1s bien con Jos\u00e9 Ignacio? \u2014pregunt\u00f3, refiri\u00e9ndose a L\u00f3pez, su vocero hist\u00f3rico.&nbsp; <\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, s\u00ed. Le tengo aprecio, trabaj\u00f3 a\u00f1os conmigo en El Economista \u2014respondi\u00f3.&nbsp; <\/p>\n<p>Esa respuesta sell\u00f3 el pacto.&nbsp;<strong>Boni asumi\u00f3 la Secretar\u00eda de Informaci\u00f3n P\u00fablica en mayo de 1985.<\/strong> <\/p>\n<p>&#8220;Hab\u00eda quienes dec\u00edan que hab\u00edamos llegado al gobierno muy pendejos&#8221;, me cont\u00f3 Boni, ri\u00e9ndose. &#8220;Y es verdad, ten\u00eda 29 a\u00f1os, pero cargaba con m\u00e1s de diez a\u00f1os de militancia encima. Empec\u00e9 a militar en la facultad en 1972&#8221;.&nbsp; <\/p>\n<p>Instalado en la Casa Rosada, Boni ocup\u00f3 un despacho pegado al presidencial, aunque con una diferencia. Mientras Alfons\u00edn miraba hacia la avenida Alem, el balc\u00f3n de Boni daba directamente a la Plaza de Mayo. Desde ah\u00ed vio pasar 1985, el a\u00f1o en que la UCR arras\u00f3 con el 43% de los votos y la democracia pareci\u00f3, por un instante, invencible. <\/p>\n<p>Pero Boni sab\u00eda que el poder no se ejerce en soledad, sino con otros. Para gestionar los medios de la \u00e9poca \u2014Canal 11, Canal 13, m\u00e1s tarde ATC, entre otros\u2014 convoc\u00f3 a hombres de confianza como Ricardo Porto en la Direcci\u00f3n Nacional de Radio y TV, a Carlos Correa en el control de gesti\u00f3n, a Oscar Mui\u00f1o en Operaciones. <\/p>\n<p>&#8220;Eran cargos sensibles \u2014me explic\u00f3, poni\u00e9ndose serio\u2014. Y no quer\u00eda, bajo ning\u00fan punto de vista, tener a alguien que no me generara confianza personal&#8221;.&nbsp; <\/p>\n<p>1986 fue, quiz\u00e1s, el mejor a\u00f1o. La inflaci\u00f3n hab\u00eda bajado, la pol\u00edtica respiraba una tranquilidad in\u00e9dita y Boni, desde su oficina gigante, sent\u00eda que estaban domando al potro. Fue una \u00e9poca dorada, breve como todas las \u00e9pocas doradas, donde un grupo de convencidos crey\u00f3, con fundamentos, que estaban cambiando el pa\u00eds desde un balc\u00f3n. <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/el-editor-en-la-esquina-2.webp\" alt=\"whatsapp image 2026-02-15 at 08.15.11 (2)\"><figcaption><strong>Boni asumi\u00f3 la Secretar\u00eda de Informaci\u00f3n P\u00fablica en mayo de 1985.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<h2><strong>Lavagna y el arte de exportar industrias<\/strong><\/h2>\n<p>En septiembre de 1985, Alfons\u00edn trajo a la cancha a una figura que desafiaba la pureza partidaria: Roberto Lavagna. <\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfLavagna es peronista o radical? \u2014le pregunt\u00e9, tratando de etiquetar lo inetiquetable.&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Lavagna es un hombre de origen peronista, pero con una visi\u00f3n que a Alfons\u00edn le encantaba: industrialista, de exportaci\u00f3n de manufacturas.&nbsp; <\/p>\n<p>Pero la relaci\u00f3n entre el radical de Mart\u00ednez y el economista peronista no naci\u00f3 en los despachos de 1985, sino en un malentendido de 1983, de esos que cimentan camarader\u00edas entra\u00f1ables. <\/p>\n<p>Boni, con su faceta de periodista siempre activa, hab\u00eda organizado una serie de reportajes a economistas de todos los partidos. Lavagna fue el elegido por el peronismo. En esa charla, Lavagna solt\u00f3 una frase que qued\u00f3 rebotando en el grabador: dijo que el radicalismo ten\u00eda una visi\u00f3n &#8220;de coyuntura&#8221;, mientras que el peronismo sosten\u00eda una mirada &#8220;estructural&#8221;. &#8220;Nos ningune\u00f3. Nos dejaba en un lugar menor, de arregladores de corto plazo&#8221;, se\u00f1al\u00f3 Boni.&nbsp; <\/p>\n<p>La iron\u00eda del destino lleg\u00f3 impresa en papel de diario a la ma\u00f1ana siguiente. Justo despu\u00e9s de la entrevista publicada, sali\u00f3 una nota anunciando que Juan Boni Radonjic era candidato a diputado nacional por la UCR. El tel\u00e9fono de Boni son\u00f3 casi de inmediato. Era Lavagna, inc\u00f3modo, trastabillando en su propia formalidad: &#8220;Disculpame, yo no sab\u00eda que vos eras&#8230;&#8221; Boni lo cort\u00f3 con esa elegancia singular: &#8220;Roberto, fui en rol de periodista. Vos dijiste una cantidad de cosas y nosotros las publicamos. Sali\u00f3 todo b\u00e1rbaro. \u00bfQu\u00e9 tiene que ver que yo sea candidato?&#8221;.&nbsp; <\/p>\n<p>La charla cerr\u00f3. Lavagna se convirti\u00f3 en una firma habitual de El Economista, en una cara frecuente en los programas de TV del diario y, a\u00f1os m\u00e1s tarde, en el candidato al que Boni apoy\u00f3 en la campa\u00f1a presidencial de 2007. <\/p>\n<h2><strong>Salida del gobierno<\/strong><\/h2>\n<p>En la pol\u00edtica argentina, donde la acumulaci\u00f3n de cargos suele ser una constante, Boni Radonjic propuso su propia disoluci\u00f3n. <\/p>\n<p>Corr\u00eda 1986. Boni se acerc\u00f3 a Alfons\u00edn con una carpeta bajo el brazo y una idea radical: la Secretar\u00eda de Informaci\u00f3n P\u00fablica, que \u00e9l mismo dirig\u00eda y que reportaba directamente al Presidente, deb\u00eda dejar de existir.&nbsp; <\/p>\n<p>&#8220;Hay un matiz de autoritarismo en que una secretar\u00eda presidencial maneje los canales de TV&#8221;, le explic\u00f3. &#8220;Necesitamos una estructura m\u00e1s \u00e1gil, m\u00e1s democr\u00e1tica&#8221;. <\/p>\n<p>La reestructuraci\u00f3n avanz\u00f3. En enero, Alfons\u00edn confirm\u00f3 que la Secretar\u00eda se disolv\u00eda. Boni se quedaba sin cargo. Pero Alfons\u00edn le ofreci\u00f3 una alternativa: &#8220;Te ofrezco la presidencia del Banco Naci\u00f3n&#8221;. Cualquier otro hubiera saltado ante la oportunidad de manejar una de las billeteras m\u00e1s grandes del pa\u00eds. Boni, no. &#8220;Presidente, le agradezco. Pero yo vine de ser diputado y secretario de Informaci\u00f3n P\u00fablica. Ir al Banco Naci\u00f3n no me parece indicado&#8221;.&nbsp; <\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n qued\u00f3 abierta hasta que tras la muerte de Julio C\u00e9sar Saguier, entonces intendente de la ciudad, se nombr\u00f3 a Facundo Su\u00e1rez Lastra en reemplazo. Y por eso, Boni asumi\u00f3 en su lugar el cargo de secretario del Interior,&nbsp;n\u00famero dos del Ministerio, bajo el liderazgo del entonces ministro Antonio Tr\u00f3ccoli.&nbsp; <\/p>\n<p>La experiencia dur\u00f3 hasta la derrota electoral de septiembre de 1987. Alfons\u00edn busc\u00f3 reoxigenar el gabinete y Boni se fue un martes de septiembre.&nbsp; <\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, mi\u00e9rcoles por la ma\u00f1ana, Boni ya estaba sentado en su escritorio de&nbsp;<i>El Economista<\/i>, trabajando. <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/el-editor-en-la-esquina-3.webp\" alt=\"whatsapp image 2026-02-15 at 08.15.11 (3)\"><figcaption>&nbsp;<\/figcaption><\/figure>\n<h2><strong>Cuatro generaciones, un proyecto<\/strong><\/h2>\n<p>Desde 1988 Boni comenz\u00f3 a tomar m\u00e1s funciones en El Economista: apoderado, gerente, director period\u00edstico. Su padre particip\u00f3 cada vez menos, hasta retirarse y en 2001 Boni le compr\u00f3 a su familia la marca de El Economista y desde entonces pas\u00f3 a ser el accionista principal.&nbsp; <\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/x.com\/alejo_radonjic\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Alejandro Radonjic<\/a>, su hijo, se convirti\u00f3 en el director period\u00edstico durante el gobierno de Macri, entre 2016 y 2017. &#8220;\u00c9l es el director del diario. Yo qued\u00e9 m\u00e1s concentrado en la sociedad an\u00f3nima. Trabajo, me ocupo de cosas, aunque las decisiones editoriales las toma Alejandro&#8221;, se\u00f1al\u00f3 Boni orgulloso.&nbsp; <\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfY c\u00f3mo distinguir\u00edas el trabajo de Milan, de Dusan, el tuyo y el del actual director, Alejandro? \u00bfQu\u00e9 impronta le dio cada uno?&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Son etapas completamente distintas porque son medios que se fueron adaptando a las \u00e9pocas y las circunstancias. Mi abuelo Milan fue el fundador, mi padre Dusan fue el que durante unos a\u00f1os sostuvo y consolid\u00f3 econ\u00f3micamente al medio que lo sosten\u00eda con aportes de otros negocios.&nbsp; <\/p>\n<p>Conmigo fue una etapa de recambio generacional con la incorporaci\u00f3n de nuevos periodistas al diario y despu\u00e9s creciendo para otros rubros como cuando pusimos en marcha el programa de televisi\u00f3n por Metro en 1993 &#8220;El Economista TV&#8221;; con la llegada de internet tambi\u00e9n hicimos un relanzamiento del diario.&nbsp; <\/p>\n<p>\u00c9sta es una etapa diferente porque estamos frente a audiencias muy segmentadas y de eso se est\u00e1 ocupando Alejandro, quien es la cuarta generaci\u00f3n de la familia en el diario.&nbsp;<strong>No s\u00e9 si hay muchos casos en el mundo de un medio formado por cuatro generaciones de una misma familia.&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfQu\u00e9 representa la voz de El Economista en la conversaci\u00f3n p\u00fablica de Argentina?<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014<strong>El Economista<\/strong> busc\u00f3 siempre cierto pluralismo. Y una visi\u00f3n m\u00e1s productivista. Desde siempre hubo una convicci\u00f3n:&nbsp;<strong>la Argentina necesita desarrollo industrial<\/strong>. <\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n una defensa fuerte de lo&nbsp;<strong>institucional<\/strong>: en cualquier contexto, la defensa de lo democr\u00e1tico. Eso se evidencia en las distintas personas que tuvieron peso en el diario.&nbsp; <\/p>\n<p>Hay un ejemplo que lo ilustra: Cafiero reconoc\u00eda que, despu\u00e9s del golpe de 1955, el \u00fanico diario que publicaba a peronistas era&nbsp;<strong>El Economista<\/strong>. Independientemente de la afinidad con sus ideas, el gesto de Cafiero destaca una apertura.&nbsp; <\/p>\n<p>El Economista fue, tambi\u00e9n, el primer medio que public\u00f3 art\u00edculos de Javier Milei y Manuel Adorni. Ese episodio, m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias pol\u00edticas con el hoy Presidente y su Jefe de Gabinete, refuerza una misma l\u00f3gica de pluralidad. <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/el-editor-en-la-esquina-4.webp\" alt=\"Boni\"><figcaption>&nbsp;<\/figcaption><\/figure>\n<h2><strong>El amor duradero en los tiempos vol\u00e1tiles<\/strong><\/h2>\n<p>Boni Radonjic ten\u00eda una vocaci\u00f3n por la permanencia. En un pa\u00eds repleto de rupturas y volantazos, \u00e9l cultivaba las relaciones largas.&nbsp; <\/p>\n<p>Su educaci\u00f3n sentimental comenz\u00f3 temprano, a los 17 a\u00f1os, con la misma intensidad con la que abraz\u00f3 la pol\u00edtica.&nbsp; <\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfQui\u00e9n fue tu primera novia? \u2014le pregunt\u00e9 una tarde.&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Mi primera novia fue Carmen Storani. Me puse de novio a los 17 y estuvimos juntos diez a\u00f1os. Ella era la hermana menor de Julia. \u00c9ramos militantes, entramos juntos a la facultad y pasamos toda la dictadura juntos \u2014respondi\u00f3, y el apellido Storani reson\u00f3 con la fuerza radical\u2014.&nbsp; <\/p>\n<p>Carmen y Boni crecieron mientras el pa\u00eds cruj\u00eda, sosteni\u00e9ndose el uno al otro. Y lo m\u00e1s notable no es que el amor terminara en 1981, sino c\u00f3mo termin\u00f3. En 2015, treinta y cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de la ruptura, cuando Boni se postul\u00f3 como precandidato a intendente de San Isidro para apoyar a Ernesto Sanz, su jefa de campa\u00f1a fue Carmen Storani. La lealtad, para \u00e9l, superaba incluso una ruptura.&nbsp; <\/p>\n<p>En junio de 1981, Boni se subi\u00f3 a un avi\u00f3n rumbo a Nueva York. Iba con la cabeza puesta en la academia: quer\u00eda cursar en la NYU y en la New School.&nbsp; <\/p>\n<p>&#8220;A Josefina la conoc\u00ed en el avi\u00f3n. Iba a estudiar y ah\u00ed, en el asiento de al lado o cerca, estaba ella. Empezamos a charlar, la conversaci\u00f3n fluy\u00f3 y despu\u00e9s seguimos juntos treinta a\u00f1os&#8221;, dijo, con la sonrisa de quien sabe que la vida tiene mejores guiones que el cine. All\u00ed hab\u00eda conocido a su gran amor y madre de sus hijos.&nbsp; <\/p>\n<p><mark class=\"marker-yellow\">Josefina Grossi. <\/mark>Un encuentro a diez mil metros de altura que defini\u00f3 las siguientes tres d\u00e9cadas. Se casaron en abril de 1984, cuando la primavera democr\u00e1tica alfonsinista florec\u00eda en las calles y Boni empezaba a ser un hombre de Estado. Ella terminaba Psicolog\u00eda, aunque la vida la llev\u00f3 por el camino comercial. Tuvieron tres hijos: Alejandro \u2014actual director de El Economista\u2014 en 1985, Martina en 1987, Andr\u00e9s en 1993. <\/p>\n<p>Los \u00faltimos trece a\u00f1os de su vida los pas\u00f3 con Susana Pinto. Susana tambi\u00e9n ven\u00eda de la militancia, hija de un ex intendente de La Plata. Boni tambi\u00e9n hablaba de ella y de la importancia de su amor.&nbsp; <\/p>\n<h2><strong>El presente, una discrepancia con Milei<\/strong><\/h2>\n<p>A fines de 2014, Boni trabajaba en el equipo de Ernesto Sanz. Al mismo tiempo manten\u00eda una amistad personal con Mauricio Macri desde hac\u00eda muchos a\u00f1os.&nbsp; <\/p>\n<p>El radicalismo ten\u00eda estructura, implantaci\u00f3n federal, territorio. Lo que no ten\u00eda era candidato competitivo. Hacia fines de 2014 la candidatura de Macri comenz\u00f3 a crecer con fuerza. La Argentina no peronista buscaba un candidato capaz de derrotar al kirchnerismo. Gran parte del voto radical terminar\u00eda acompa\u00f1ando a Macri. En ese proceso, la figura de Boni fue importante. Particip\u00f3 de reuniones decisivas para acercar a espacios pol\u00edticos distintos y as\u00ed ganar la elecci\u00f3n de 2015. El desenlace es conocido. Convenci\u00f3n de Gualeguaych\u00fa. Acuerdo. Victoria presidencial. <\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfQu\u00e9 distinci\u00f3n hac\u00e9s entre Macri y Milei?<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Lo de Macri fue un intento, aunque en un contexto distinto al que tuvo Milei. Se los asemeja bajo la etiqueta de &#8216;derecha&#8217;, pero son experiencias diferentes. De hecho,&nbsp;<strong>Milei parece haber mirado el gobierno de Macri para hacer todo lo contrario.&nbsp;<\/strong>Macri cre\u00eda en pol\u00edticas sectoriales. Este gobierno cree s\u00f3lo en ordenar la macro y que cada sector se arregle. Asimismo, Macri tuvo una visi\u00f3n menos ideol\u00f3gica de la pol\u00edtica exterior. Le dio lugar a China, era amigo de Estados Unidos, y lleg\u00f3 a decir que prefer\u00eda que ganara Hillary y no Trump. Fue una mirada m\u00e1s pragm\u00e1tica.&nbsp;<strong>Adem\u00e1s, hab\u00eda un respeto institucional razonable.<\/strong>&nbsp; <\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfY qu\u00e9 lectura hac\u00e9s del presente?<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Hay un gobierno relativamente consolidado, y que va a mantenerse en esa condici\u00f3n en la medida en que Milei cumpla con dos compromisos impl\u00edcitos con su votante: bajar la tasa de inflaci\u00f3n y poner el tema de la inseguridad en un lugar preponderante de la agenda p\u00fablica. <\/p>\n<p>Mientras eso se mantenga, es un gobierno que se sostiene. Fuera de eso, puede tambalear. La cuesti\u00f3n de la &#8220;batalla cultural&#8221; no quita ni agrega votos. Milei es un presidente muy ideol\u00f3gico y&nbsp;<strong>expresa una visi\u00f3n de la sociedad, del Estado y del mundo con la que discrepo total y absolutamente.&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfMilei es m\u00e1s antirradical que antiperonista?&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Tiene un conflicto con 1916. Hay gobiernos que surgen de elecciones como el de Milei, aunque funcionan en los l\u00edmites del sistema democr\u00e1tico. No es un fen\u00f3meno local; ocurre en todo el mundo. Las sociedades, hoy, muestran menos apego a la democracia que en otras \u00e9pocas. Milei cuestiona el comienzo del voto popular en la Argentina. Esa lectura resulta insostenible.&nbsp; <\/p>\n<h2><strong>Un editor en la esquina<\/strong><\/h2>\n<p>Para Boni, la vida nunca fue ese trayecto lineal de la casa al trabajo y del trabajo a la casa; &#8220;No hay nada m\u00e1s aburrido que la previsibilidad de los d\u00edas grises&#8221;, dijo. Su geograf\u00eda era otra, mucho m\u00e1s itinerante. Si el Saint Moritz era su oficina, el Florida Garden era su museo personal: all\u00ed todav\u00eda cuelga una foto suya de cuando trabajaba en el Congreso, un joven ciudadano que ya entend\u00eda que el poder, si no se mezcla con el f\u00fatbol y los nombres de pila de los mozos, resulta una abstracci\u00f3n vac\u00eda. <\/p>\n<p>Le\u00eda&nbsp;<i>Clar\u00edn<\/i> en papel y charlaba sobre la fecha del domingo con la misma seriedad con la que analizaba el d\u00e9ficit fiscal. Iba tanto a los bares que a uno llegaron a ponerle su nombre, &#8220;Boni&#8221;, y en La Farola de San Isidro ya era parte del inventario y del mobiliario urbano.&nbsp; <\/p>\n<p>Ten\u00eda tanta confianza en s\u00ed mismo que se permit\u00eda el lujo de ser humilde.&nbsp; <\/p>\n<p>En un momento, esa \u00faltima charla que tuvimos en el caf\u00e9 Saint Moritz gir\u00f3 hacia lo que queda escrito, lo que perdura en el tiempo.&nbsp; <\/p>\n<p><strong>\u2014Boni, \u00bfescribiste un libro sobre vos? \u2014le pregunt\u00e9.&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014No. No hay mucho para decir. <\/p>\n<p><strong>\u2014Al contrario \u2014me atrev\u00ed a corregirlo\u2014.&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Tengo an\u00e9cdotas de \u00e9poca. Quiz\u00e1 alg\u00fan d\u00eda m\u00e1s adelante podr\u00eda escribir para mi nieto. Sobre mi paso por el gobierno, entre tantas cosas. Tambi\u00e9n me gustar\u00eda escribir algo sobre periodismo y medios en el presente. Lo que nunca hice fue apartarme del debate p\u00fablico como pol\u00edtico o periodista.&nbsp; <\/p>\n<p>Mir\u00f3 hacia la calle. Esa noche, como tantas otras, los temas se superpon\u00edan. Hablamos de su nieto, de las pr\u00f3ximas fotos que quer\u00eda sacarse con \u00e9l para dejar constancia de lo compartido. <\/p>\n<p>Finalmente se levant\u00f3. Se fue hacia la esquina con la parsimonia de quien cree que la verdadera urgencia siempre est\u00e1 en la pr\u00f3xima p\u00e1gina, y no en el final del cap\u00edtulo.&nbsp; <\/p>\n<p>Me qued\u00e9 s\u00f3lo en el bar, sin saber que aquella era la \u00faltima imagen: Boni, el \u00faltimo radical de Mart\u00ednez, perdi\u00e9ndose en la noche porte\u00f1a, tranquilo, aferrado al debate p\u00fablico y a su amor por la vida hasta el \u00faltimo segundo.&nbsp; <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/el-editor-en-la-esquina-5.webp\" alt=\"whatsapp image 2026-02-15 at 15.29.03\"><figcaption><strong>Boni, el \u00faltimo radical de Mart\u00ednez, perdi\u00e9ndose en la noche porte\u00f1a, tranquilo, aferrado al debate p\u00fablico y a su amor por la vida hasta el \u00faltimo segundo. <\/strong><i>Foto: Ramiro Gamboa<\/i><\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La muerte siempre tiene la descortes\u00eda de interrumpir las mejores conversaciones, y con Juan Boni Radonjic ese silencio se sinti\u00f3 especialmente doloroso. 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