{"id":46596,"date":"2026-01-02T23:35:00","date_gmt":"2026-01-02T23:35:00","guid":{"rendered":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=46596"},"modified":"2026-01-02T23:35:00","modified_gmt":"2026-01-02T23:35:00","slug":"escasez-de-nuggets","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=46596","title":{"rendered":"Escasez de nuggets"},"content":{"rendered":"<p>Hay frases que no explican una \u00e9poca: la delatan. <strong>&#8220;Escasez de nuggets&#8221; <\/strong>es una de ellas. Y surge en boca de uno de los &#8220;Caballeros de la Blanca Navidad&#8221; en &#8220;Una batalla tras otra&#8221;, el reciente film de <strong>Paul Thomas Anderson<\/strong>. Vale decir: no emerge como un chiste privado, ni como un exabrupto de sobremesa.<\/p>\n<p>Y tiene un enorme valor ya que, <mark class=\"marker-yellow\"><strong>en tiempos de realidad aumentada, las frases livianas pesan m\u00e1s que los discursos solemnes<\/strong><\/mark>. Funcionan como radiograf\u00edas involuntarias del liderazgo, de sus obsesiones, de su escala de prioridades.&nbsp;<\/p>\n<p>Saliendo ya del campo de la ficci\u00f3n cinematogr\u00e1fica, una misi\u00f3n imposible siendo &#8220;la realidad&#8221; apenas un subg\u00e9nero de la ficci\u00f3n; aquella frase viene al dedillo para aproximarse a una afirmaci\u00f3n reciente del ministro de Desregulaci\u00f3n y Transformaci\u00f3n del Estado <strong>Federico Sturzenegger<\/strong>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/economia\/por-sturzenegger-dijo-que-van-vacaciones-exterior-son-heroes-n91646\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">&#8220;Los argentinos que viajan al exterior son h\u00e9roes de la producci\u00f3n&#8221;.<\/a> Y como en la imperdible pel\u00edcula del director consagrado en 1997 con &#8220;Boogie Nights&#8221;, tal aseveraci\u00f3n no llega sola.<\/p>\n<p>Al igual que en un Estados Unidos patas para arriba, el sorprendente latiguillo de nuestro inefable ministro llega acompa\u00f1ado por una ciudad a media luz, literalmente, con barrios enteros de Buenos Aires sin electricidad, ascensores detenidos y heladeras apagadas. En t\u00e9rminos de un profesional de la palabra como <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/politica\/jorge-asis-milei-una-invencion-peronismo-n91282\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Jorge &#8220;El Turco&#8221; As\u00eds<\/strong><\/a>, una Buenos Aires &#8220;casi vac\u00eda y vaciada hasta de fe&#8221;.&nbsp;<\/p>\n<div class=\"rela\">\n<div class=\"pic\"> <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/politica\/el-gobierno-aumenta-sueldos-altos-funcionarios-milei-villarruel-afuera-n91692\" title=\"El Gobierno aumenta sueldos de altos funcionarios: Milei y Villarruel, afuera\"><img src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/escasez-de-nuggets.webp\" alt=\"El Gobierno aumenta sueldos de altos funcionarios: Milei y Villarruel, afuera\" loading=\"lazy\"><\/a> <\/div><\/div>\n<p>En realidad, el razonamiento econ\u00f3mico de Sturzenegger se entiende: los pa\u00edses ricos importan, exportan, se integran. Lo que descoloca no es la l\u00f3gica, sino la \u00e9pica. Declarar h\u00e9roes en medio del apag\u00f3n tiene algo de estatua anticipada, de monumento levantado mientras todav\u00eda falta comida en la mesa o nuggets en la g\u00f3ndola. M\u00e1s a\u00fan, con el anuncio de por medio de interrupci\u00f3n del servicio metropolitano del tren Mitre por casi \u00a1dos benditos meses!<\/p>\n<p><strong>Cuando una sociedad empieza a preocuparse m\u00e1s por homenajear a supuestos h\u00e9roes que por garantizar lo b\u00e1sico, algo del sistema entra en emergencia. <\/strong>No por escasez real, sino por desorientaci\u00f3n simb\u00f3lica. Y ah\u00ed es donde el cine, ese radar fino de las tensiones subterr\u00e1neas, vuelve a ser una herramienta pol\u00edtica de primer orden.<\/p>\n<p>Una batalla tras otra de Paul Thomas Anderson no habla de Argentina. Pero como todo buen arte, la roza. La roza de costado, por contraste, por arquetipos. Tres modelos de padre recorren la pel\u00edcula como fuerzas en pugna. Tres modos de ejercer autoridad, cuidado y violencia.<\/p>\n<div class=\"rela\">\n<div class=\"pic\"> <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/politica\/side-gobierno-defiende-reforma-decreto-crecen-criticas-oposicion-n91687\" title=\"SIDE: el Gobierno defiende la reforma por decreto y crecen las cr\u00edticas de la oposici\u00f3n\"><img src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/escasez-de-nuggets-1.webp\" alt=\"SIDE: el Gobierno defiende la reforma por decreto y crecen las cr\u00edticas de la oposici\u00f3n\" loading=\"lazy\"><\/a> <\/div><\/div>\n<p>Y, casi sin esfuerzo, esos modelos encuentran su eco en tres formas de liderazgo pol\u00edtico que conocemos demasiado bien.<\/p>\n<h2><strong>Rocketman: el padre bienintencionado que siempre llega tarde<\/strong>&nbsp;<\/h2>\n<p>Bob &#8220;Rocketman&#8221; Di Caprio es el padre de las buenas intenciones. Quiere, de verdad quiere. Corre, se agita, se desespera. Pero cada gesto suyo parece llegar medio segundo despu\u00e9s del desastre. Hay algo entra\u00f1able en su torpeza, algo humano en su incapacidad para ordenar el caos que lo rodea.<\/p>\n<p>Su escena emblem\u00e1tica, ese salto de la cama, casi infantil, tratando de salvar a su hija cuando el mundo ya se desmoron\u00f3, condensa una paternidad impotente: amor sin eficacia.<\/p>\n<p>El puente con <strong>Alberto Fern\u00e1ndez<\/strong> no es forzado. Est\u00e1 ah\u00ed, servido. El meg\u00e1fono en la mano en el velorio de Diego Maradona, intentando poner orden en un ritual que ya hab\u00eda desbordado todos los m\u00e1rgenes, es la versi\u00f3n local de ese salto de cama. \u00a1Pat\u00e9tico!<\/p>\n<p>Dos hombres bienintencionados, arrojados a escenas que los exceden, creyendo que la palabra gritada o amplificada todav\u00eda puede recomponer lo que ya se rompi\u00f3.<\/p>\n<p>Rocketman y Alberto no son villanos. Ese es, quiz\u00e1s, su mayor problema. Son padres que quieren ser queridos antes que obedecidos, l\u00edderes que conf\u00edan en que el afecto sustituya a la decisi\u00f3n. &#8220;Decime que me quer\u00e9s&#8221;. Imposible detectar un mayor s\u00edntoma de devaluaci\u00f3n de la instituci\u00f3n presidencial que ese v\u00eddeo protagonizado por el l\u00edder del, para ese tiempo, ya Frente de Nadie.<\/p>\n<p>En ambos casos, el resultado es el mismo: el caos no se ordena, se acumula. Y la figura del padre se vuelve la del perdedor, el looser tr\u00e1gico, ese que pierde no por maldad, sino por falta de temple.<\/p>\n<h2><strong>Lockjaw: mand\u00edbula cerrada, motosierra en mano<\/strong><\/h2>\n<p>Y de golpe, sin aviso, la pel\u00edcula acelera. No hay transici\u00f3n suave porque no la hay en la experiencia. Entramos en la persecuci\u00f3n, en la ruta, en los autos lanzados a toda velocidad. Ah\u00ed aparece Lockjaw, el personaje de Sean Penn.<\/p>\n<p>Mand\u00edbula apretada, gesto adusto, voluntad de hierro. No explica, no duda, no negocia. Avanza. \u00bfQui\u00e9n encaja mejor que <strong>Javier Milei <\/strong>en ese arquetipo? \u00bfQu\u00e9 objeto podr\u00eda calzarle mejor que la motosierra, apoyada contra una camioneta negra, lista para arrasar con todo?&nbsp;<\/p>\n<p>Lockjaw es la fantas\u00eda del orden impuesto, del padre que cree que educar es quebrar. <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/politica\/el-gobierno-apela-fallo-protocolo-antipiquetes-mantiene-su-vigencia-n91640\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Patricia Bullrich<\/strong><\/a><strong> <\/strong>completa el cuadro con su mantra eterno, &#8220;el que las hace las paga&#8221;, y la promesa de ley y orden administrada como castigo ejemplar. Si es con un tiroteo y una Taser a mano mejor. Inclusive con el ex ministro Luis &#8220;Top Gun&#8221; Petri siempre listo para la foto.<\/p>\n<p>Este modelo de liderazgo no llega tarde: irrumpe. No balbucea: grita. No abraza: disciplina. El problema es que, en su l\u00f3gica de guerra, todo se vuelve sospechoso. El inmigrante, el disidente, el d\u00e9bil. Como Freddy Krueger, Lockjaw ordena a trav\u00e9s del sonido de la motosierra, incluso si en el camino destruye aquello que dec\u00eda proteger.&nbsp;<\/p>\n<p>En la pel\u00edcula, esa pulsi\u00f3n roza lo monstruoso: un padre capaz de sacrificar a su propia hija en nombre de un orden superior. En pol\u00edtica, el riesgo es el mismo. El orden sin cuidado se convierte en violencia. La firmeza sin tacto deriva en devastaci\u00f3n. La mand\u00edbula cerrada no escucha, sino que aplasta.<\/p>\n<h2><strong>Sensei San Carlos: la figura que a\u00fan no llega<\/strong>&nbsp;<\/h2>\n<p>Y entonces aparece el tercero. Benicio del Toro como Sensei San Carlos. Un personaje extra\u00f1o, casi fuera de \u00e9poca. No grita, no corre, no posa para la foto. Endereza, inspira, protege. Pero, y ac\u00e1 est\u00e1 la clave, tambi\u00e9n pone el cuerpo. No habla desde la tribuna: se mete en el barro. Se la juega y hasta se le notan las marcas de guerra.&nbsp;<\/p>\n<p>Es un h\u00edbrido inc\u00f3modo. Tiene autoridad sin crueldad, firmeza sin sadismo. No es el padre amigo ni el padre tirano. Es el que ense\u00f1a haciendo, el que cuida sin infantilizar. En la pel\u00edcula, es una rara avis. En la pol\u00edtica argentina, directamente una ausencia.<\/p>\n<p>\u00bfPuede abrirse paso un liderazgo as\u00ed en la jungla contempor\u00e1nea? \u00bfHay cancha libre para un Sensei cuando el tablero parece exigir o impotencia bienintencionada o violencia redentora?<\/p>\n<p>La pregunta no es s\u00f3lo local. Es global. Es la pregunta de una \u00e9poca que oscila entre el padre que no llega y el padre que arrasa y, en su versi\u00f3n local, hasta pretende reducir a uno de los pa\u00edses m\u00e1s extensos y diversos del mundo como Argentina a un conglomerado de peque\u00f1as provincias agraciadas por los recursos naturales, d\u00f3nde habitan m\u00e1s animales salvajes que personas y cuyos recursos motorizan los sue\u00f1os h\u00famedos de compatriotas que hoy acarician o sienten cerca los bienes de consumo m\u00e1s sofisticados.<\/p>\n<h2><strong>Epitafio provisorio (fin de a\u00f1o, principio de todo)<\/strong>&nbsp;<\/h2>\n<p><mark class=\"marker-yellow\"><strong>Quiz\u00e1s el verdadero s\u00edntoma no sea la escasez de nuggets, sino la escasez de figuras que sepan cu\u00e1ndo hablar, cu\u00e1ndo callar y cu\u00e1ndo poner el cuerpo.&nbsp;<\/strong><\/mark><\/p>\n<p>Tal vez el 2026 no nos pida nuevos h\u00e9roes de la producci\u00f3n, sino menos estatuas y m\u00e1s sentido.<\/p>\n<p>Porque cuando una sociedad solo puede elegir entre Rocketman y Lockjaw, no est\u00e1 discutiendo liderazgos: est\u00e1 confesando su orfandad.<\/p>\n<p>Y el a\u00f1o nuevo, como todo buen cambio de a\u00f1o, no promete respuestas. Apenas deja la pregunta abierta, esperando que alguien, alguna vez, se anime a ocupar ese lugar vac\u00edo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay frases que no explican una \u00e9poca: la delatan. &#8220;Escasez de nuggets&#8221; es una de ellas. Y surge en boca de uno de los &#8220;Caballeros de la Blanca Navidad&#8221; en &#8220;Una batalla tras otra&#8221;, el reciente film de Paul Thomas Anderson. Vale decir: no emerge como un chiste privado, ni como un exabrupto de sobremesa. 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