{"id":43270,"date":"2025-10-03T19:15:39","date_gmt":"2025-10-03T19:15:39","guid":{"rendered":"https:\/\/comercioyjusticia.info\/?p=484143"},"modified":"2025-10-03T19:15:39","modified_gmt":"2025-10-03T19:15:39","slug":"la-dictadura-iletrada-de-los-famosos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=43270","title":{"rendered":"La dictadura iletrada de los \u201cfamosos\u201d"},"content":{"rendered":"<div><img src=\"https:\/\/comercioyjusticia.info\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Justicia-y-redes.jpg\" class=\"ff-og-image-inserted\"><\/div>\n<p><em>Por Lorenzo Bernaldo de Quir\u00f3s* Para&nbsp;Vozp\u00f3puli (Espa\u00f1a)<\/em><\/p>\n<p><strong>En la era de la hiperconexi\u00f3n y de la idiotez programada se asiste al ascenso de una casta particularmente irritante: la de los famosos que, embriagados por el \u00fanico y, sin duda, valioso talento que poseen (patear un bal\u00f3n, memorizar un guion, entonar una canci\u00f3n, cocinar bien en televisi\u00f3n), se sienten ungidos para pontificar sobre cualquiera de los grandes temas de la agenda nacional e internacional. <\/strong>Nadie discute su derecho constitucional a expresarse con libertad. Faltar\u00eda m\u00e1s. Ese no es el problema, sino su deslumbrante arrogancia para sentar c\u00e1tedra sobre temas que desconocen y, peor, la devota audiencia de millones de personas a sus pronunciamientos.<\/p>\n<p>Estas admirables personas cuyo prestigio tiene <strong>muy poco que ver con el intelecto en sentido amplio <\/strong>y restringido se arrogan la potestad de dictar sentencia sobre temas que requieren un cierto estudio, una razonable formaci\u00f3n y una considerable prudencia para ser liquidada en un tuit o en una declaraci\u00f3n testoster\u00f3nica, Y, \u00a1oh, sorpresa!, sus opiniones siempre caen del lado de la izquierda, ya quisiera caviar aunque les de el presupuesto, para formular un gui\u00f3n basado en una falsa superioridad moral que les garantiza el aplauso de su secta.<\/p>\n<p>Ante este panorama conviene recordar una obviedad a menudo olvidada: ser excepcional en algo no te convierte en profeta en todo. Que el cineasta&nbsp;Pedro Almod\u00f3var&nbsp;sepa rodar con extraordinaria competencia un&nbsp;travelling&nbsp;dram\u00e1tico no le otorga el t\u00edtulo de analista econ\u00f3mico. Que el cantautor&nbsp;Ismael Serrano&nbsp;llene auditorios no lo habilita como experto en&nbsp;Derecho Constitucional. Y, para a\u00f1adir injuria a la lesi\u00f3n, que un chef medi\u00e1tico sepa emplatar un bogavante no lo transforma en un soci\u00f3logo de la&nbsp;pobreza. Sin embargo, toda o, para ser precisos, <strong>una parte significativa de esta singular fauna se empe\u00f1a en subirse a un p\u00falpito para vomitar consignas <\/strong>que, en el mejor de los casos, son simplonas; en el peor, son un ejemplo proteico de&nbsp;desinformaci\u00f3n&nbsp;y, en la mayor\u00eda, no tienen ni idea de su significado real.<\/p>\n<p>Su pretensi\u00f3n de&nbsp;auctoritas&nbsp;es c\u00f3mico-pat\u00e9tica. Equivale en t\u00e9rminos intelectuales a la decisi\u00f3n de un futbolista, basada en su maestr\u00eda del bal\u00f3n, de acometer una operaci\u00f3n a coraz\u00f3n abierto. Pero, al tratarse de la cultura, de la econom\u00eda, de la pol\u00edtica, se pide a la ciudadan\u00eda que trague cualquier patochada envuelta en el brillo de un&nbsp;Premio Goya&nbsp;o un contrato millonario.<\/p>\n<p>En un movimiento puramente postmoderno, estos famosos aspiran a ejercer como<strong> intelectuales org\u00e1nicos<\/strong> de las clases populares, pero solo son los clones cosm\u00e9ticos de una&nbsp;correcci\u00f3n pol\u00edtica&nbsp;de&nbsp;gauche&nbsp;que adem\u00e1s son incapaces de comprender.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El&nbsp;sesgo ideol\u00f3gico&nbsp;de las proclamas realizadas por la mayor parte del&nbsp;famoseo&nbsp;estas no es solo esperp\u00e9ntica, sino es la c\u00faspide del cinismo. <\/strong>Se emiten desde un manual de clich\u00e9s del buen progre que exige la denuncia del \u201csistema\u201d y la defensa de causas nobles, pero siempre sin poner en riesgo la cuenta corriente alimentada por el sistema que denuncian. Y aqu\u00ed es interesante poner de relieve algunos interesantes ejemplos.&nbsp;<\/p>\n<p>El caso del actor<strong>&nbsp;Javier Bardem<\/strong>&nbsp;es paradigm\u00e1tico. Se pronuncia de manera habitual y con vehemencia sobre&nbsp;ecologismo&nbsp;o la&nbsp;justicia social, pero es incapaz de articular esos mensajes con un m\u00ednimo rigor y coherencia. Adem\u00e1s, sus contradicciones no son ya obscenas, sino hilarantes: se auto proclama \u201crojo\u201d, abanderado de la lucha contra la&nbsp;desigualdad, mientras vive al estilo de la alta burgues\u00eda que dice despreciar. Son los marxistas los defensores del proletariado que evitan la Hacienda espa\u00f1ola con la misma destreza con la que eluden cualquier auto-cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Pero la hipocres\u00eda pijo progre de <strong>estos famosos alcanza su cl\u00edmax cuando defienden y santifican a las dictaduras de izquierdas<\/strong> y a modelos pol\u00edtico-econ\u00f3micos totalitarios; es decir, sistemas colectivistas -donde la creatividad es purgada y la riqueza personal es anatema- en los que jam\u00e1s habr\u00edan obtenido los ingresos que les proporcionan las odiosas sociedades capitalistas y en donde no tendr\u00edan libertad para protestar. Se alzan como iconos de la rebeld\u00eda capitalista, defendiendo ideolog\u00edas que, de aplicarse, les confiscar\u00edan sus mansiones, les censurar\u00edan sus guiones y les obligar\u00edan a cantar himnos al l\u00edder, salvo que se pudieran a su servicio lo que ser\u00eda bastante probable.<\/p>\n<p>Otros muchos representantes de esta fauna realizan pronunciamientos emocionales, superficiales y sesgados. Nunca apelan a la raz\u00f3n, sino a los instintos mas primarios de los individuos.<strong> La cosa no pasar\u00eda de la an\u00e9cdota si no fuera porque su influencia es descomunal, y moldea las percepciones p\u00fablicas.<\/strong> Los pijo-progres de la fama no plantean un debate c\u00edvico y racional porque ni quieren ni, por supuesto, pueden. Son, como dir\u00eda Vargas Llosa, el triunfo de la&nbsp;sociedad del espect\u00e1culo, donde el simulacro de la protesta reemplaza a la discusi\u00f3n real y la indignaci\u00f3n desinformada se convierte en un producto de consumo m\u00e1s.<\/p>\n<p>De este equipo forman parte la plaga de los&nbsp;influencers&nbsp;y&nbsp;celebrities&nbsp;de todo pelo. La&nbsp;streamer&nbsp;de \u00e9xito o la modelo reconvertida en activista opina sobre impuestos, sanidad o&nbsp;inteligencia artificial. <strong>Su \u00fanica credencial es el n\u00famero de seguidores. <\/strong>Cuando una&nbsp;celebrity&nbsp;con millones de fans sentencia que \u201cel sistema es injusto\u201d, sin entender la diferencia entre un bono y una acci\u00f3n, est\u00e1 sin duda alguna realizando una valiosa aportaci\u00f3n; un impecable ejercicio de ignorancia y fluidez. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s exasperante de este fen\u00f3meno es la aceptaci\u00f3n entusiasta o resignada de la doble moral.<strong> Estos famosos se permiten opinar sobre todo, sin preparaci\u00f3n alguna, ejerciendo su indiscutible&nbsp;libertad de expresi\u00f3n.<\/strong> Pero \u00a1ay de quien cuestione su autoridad o se\u00f1ale la evidente contradicci\u00f3n entre su discurso anticapitalista y su vida-hacienda! Si un economista intentara dirigir una pel\u00edcula, ser\u00eda ridiculizado y expulsado del set. Pero cuando un actor de prestigio opina sobre la fiscalidad se le aplaude.<\/p>\n<p>La fama no es un cheque en blanco para la ignorancia, ha de exigirse a un m\u00ednimo de rigor a quienes tienen el poder de influir en millones y debe ponerse de manifiesto cuando eso no ocurre. <strong>No se trata de silenciar a nadie, pues tienen derecho a opinar hasta de la composici\u00f3n del agua en Marte. Se trata de demandar que, quien decide entrar en el debate p\u00fablico, lo&nbsp;haga con responsabilidad proporcional a su altavoz.<\/strong> Si van a hablar de pol\u00edtica, que estudien. Si van a abogar por una causa, que se informen. Y si no est\u00e1n dispuestos a hacer ese m\u00ednimo esfuerzo, que se limiten a lo que saben hacer: entretener, cocinar o salir bien en la foto. La humildad de reconocer los l\u00edmites de su conocimiento ser\u00eda, con diferencia, el gesto m\u00e1s revolucionario que podr\u00edan ofrecer.<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia, el problema no es que estos famosos hablen de lo que no saben, sino que la sociedad los escuche con una reverencia que no se han ganado. <strong>La fama no equivale a sabidur\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mientras se siga confundiendo popularidad con competencia, estaremos condenados a un debate p\u00fablico dominado por el ruido del famoseo en lugar de la raz\u00f3n. <\/strong>Es hora de bajar a estas estrellas del pedestal y exigirles lo mismo que a cualquier otro: que sus opiniones est\u00e9n respaldadas por algo m\u00e1s que un reflector y la hipocres\u00eda bien pensante. Es hora de releer&nbsp;La conjura de los necios.&nbsp;<\/p>\n<p><em>(*) Presidente de Freemarket International Consulting en Madrid, Espa\u00f1a. Acad\u00e9mico asociado del Cato Institute.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lorenzo Bernaldo de Quir\u00f3s* Para&nbsp;Vozp\u00f3puli (Espa\u00f1a) En la era de la hiperconexi\u00f3n y de la idiotez programada se asiste al ascenso de una casta particularmente irritante: la de los famosos que, embriagados por el \u00fanico y, sin duda, valioso talento que poseen (patear un bal\u00f3n, memorizar un guion, entonar una canci\u00f3n, cocinar bien en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":43271,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[21],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/43270"}],"collection":[{"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=43270"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/43270\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/43271"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=43270"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=43270"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=43270"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}