{"id":42070,"date":"2025-08-14T20:00:00","date_gmt":"2025-08-14T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=42070"},"modified":"2025-08-14T20:00:00","modified_gmt":"2025-08-14T20:00:00","slug":"mientras-milei-cumpla-el-contrato-de-bajar-la-inflacion-las-cuestiones-culturales-importan-poco-o-nada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/?p=42070","title":{"rendered":"&#8220;Mientras Milei cumpla el contrato de bajar la inflaci\u00f3n, las cuestiones culturales importan poco o nada&#8221;"},"content":{"rendered":"<h2><strong>La transici\u00f3n democr\u00e1tica: un impulso para reflexionar<\/strong><\/h2>\n<p>En el cuaderno del soci\u00f3logo Gabriel Kessler, la primera p\u00e1gina est\u00e1 escrita en el Colegio Nacional Buenos Aires, en plena dictadura. La que escribe hoy, por ahora, lo encuentra instalado en la Ciudad de Buenos Aires, aunque con viajes frecuentes a Alemania, donde regresa por estancias acad\u00e9micas luego de recibir el Premio de Investigaci\u00f3n Humboldt \u2014uno de los m\u00e1s prestigiosos de Europa, otorgado a cient\u00edficos de excelencia internacional\u2014.&nbsp; <\/p>\n<p>Entre esas escenas, el l\u00e1piz no se levant\u00f3. Formado en la Universidad de Buenos Aires (<a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/tags\/universidad-buenos-aires-t4736\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">UBA<\/a>) y en la \u00c9cole des Hautes \u00c9tudes en Sciences Sociales (EHESS) de Par\u00eds, Investigador superior de CONICET, profesor titular en la Universidad Nacional de La Plata y en la Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la Universidad Nacional de San Mart\u00edn. Autor y coordinador de m\u00e1s de veinte vol\u00famenes colectivos y de m\u00e1s de diez libros \u2014como autor o coautor\u2014 fundamentales para pensar la vida contempor\u00e1nea y nuestro presente.&nbsp; <\/p>\n<p>Gabriel Kessler fue adolescente durante la dictadura y universitario en la transici\u00f3n democr\u00e1tica. En el Nacional Buenos Aires, recuerda esos dif\u00edciles a\u00f1os (pasillos silenciosos, compa\u00f1eros desaparecidos, docentes vigilados); en la Facultad de Ciencias Sociales, en cambio, un clima ciertamente luminoso (profesores que regresaban del exilio, debates renovados, grupo de amigos y pol\u00edtica que se respiraba sin miedo). Eran los a\u00f1os vertiginosos de la recuperaci\u00f3n democr\u00e1tica.&nbsp; <\/p>\n<p>Primera generaci\u00f3n de soci\u00f3logos de posdictadura, Kessler estudi\u00f3&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>una sociedad que estaba volvi\u00e9ndose a reconocer<\/strong><\/mark>. &#8220;Fue un cambio radical&#8221;, recuerda con&nbsp;<strong>El Economista<\/strong>. Casi sin propon\u00e9rselo, ese joven cercano al Partido Intransigente entr\u00f3 al Grupo Esmeralda, un equipo de asesores del entonces presidente Ra\u00fal Alfons\u00edn en el que aprend\u00eda haciendo. <\/p>\n<p>Espacio interdisciplinario que reun\u00eda a j\u00f3venes acad\u00e9micos y t\u00e9cnicos con el objetivo de aportar ideas y diagn\u00f3sticos al equipo de Alfons\u00edn en plena transici\u00f3n democr\u00e1tica. El grupo funcionaba en un departamento, primero, en la calle Esmeralda y luego en Leandro Alem; y estaba dividido en tres \u00e1reas: opini\u00f3n p\u00fablica, discurso y medios. Entre sus integrantes se contaban figuras que luego ocupar\u00edan cargos clave en el Estado y en el campo intelectual argentino, como, entre otros, Juan Carlos Portantiero, Emilio de \u00cdpola, Eliseo Ver\u00f3n, Claudia Hilb, <a href=\"https:\/\/eleconomista.com.ar\/politica\/milei-necesita-haya-tension-quilombos-todo-tiempo-necesita-gente-diga-yo-lo-apoyo-porque-esta-luchando-n72870\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Daniel Lutzky<\/a>.&nbsp; <\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfC\u00f3mo fue la experiencia del Grupo Esmeralda? \u2014le pregunta El Economista a Kessler.&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014El nombre<strong> Grupo Esmeralda<\/strong> surgi\u00f3 porque al principio funcionaba en un departamento de la calle Esmeralda. En el \u00e1rea de Opini\u00f3n P\u00fablica trabaj\u00e1bamos con encuestas y con material cualitativo. All\u00ed se le informaba directamente a Alfons\u00edn sobre lo que estaba pasando en distintos temas de agenda. No se trataba de lo electoral, sino de problemas que iban surgiendo: autoritarismo, consolidaci\u00f3n de la democracia, cuestiones econ\u00f3micas. El \u00e1rea de discurso, quiz\u00e1 la m\u00e1s conocida, es donde se gestaron discursos famosos como el de Parque Norte. La otra \u00e1rea era la de medios \u2014responde. &nbsp; <\/p>\n<p>En ese contexto, Kessler descubri\u00f3 que su pasi\u00f3n era estudiar la sociedad, y tratar de entender qu\u00e9 le suced\u00eda. Ese laboratorio intelectual, complementado con su trabajo temprano en sociolog\u00eda econ\u00f3mica y su experiencia en grupos focales por todo el pa\u00eds, marc\u00f3 un m\u00e9todo que, a\u00fan hoy, conserva: escuchar y observar antes de teorizar. <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/mientras-milei-cumpla-el-contrato-de-bajar-la-inflacion-las-cuestiones-culturales-importan-poco-o-nada.webp\" alt=\"whatsapp image 2025-08-14 at 00.58.01\"><figcaption>Grupo Esmeralda, espacio interdisciplinario que, en plena transici\u00f3n democr\u00e1tica, reun\u00eda a acad\u00e9micos y t\u00e9cnicos de distintas generaciones para aportar diagn\u00f3sticos e ideas al equipo de Ra\u00fal Alfons\u00edn. Entre sus integrantes, Gabriel Kessler junto a figuras que luego ocupar\u00edan lugares clave en el Estado y en el campo intelectual argentino.<\/figcaption><\/figure>\n<h2><strong>De Alfons\u00edn a Par\u00eds: pensar la hiperinflaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>La hiperinflaci\u00f3n de finales de los ochenta lo marc\u00f3. Kessler quer\u00eda entender c\u00f3mo la h\u00edper pateaba el tablero: romp\u00eda reglas sociales y precios de referencia, desacomodaba las ideas sobre el valor y hac\u00eda correr otra l\u00f3gica.&nbsp; <\/p>\n<p>Tras graduarse en la UBA, Kessler se fue a Francia a cursar una maestr\u00eda centrada en los procesos hiperinflacionarios.&nbsp; <\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 elegiste Francia?&nbsp;<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014As\u00ed como la ciencia pol\u00edtica est\u00e1 muy influenciada por la escuela norteamericana, la sociolog\u00eda sigue marcada por la tradici\u00f3n francesa. En el Grupo Esmeralda, la mayor\u00eda hab\u00eda tenido formaci\u00f3n en Francia. Estaba leyendo a autores como Claude Lefort, y me interesaba mucho la sociolog\u00eda francesa. Fui en condiciones precarias: encontr\u00e9 un trabajo en un dep\u00f3sito de relojes, cargando cajas, aprendiendo franc\u00e9s, trabajando a tiempo completo. Hab\u00eda ahorrado durante a\u00f1os y llevaba apenas esos ahorros. Fue duro. Al tiempo, gan\u00e9 un premio con mi tesis de maestr\u00eda y, despu\u00e9s de un a\u00f1o sin darme un gusto, derroch\u00e9 parte del premio en cosas simples, como tomar un caf\u00e9. <\/p>\n<p>\u00c9sa fue mi primera experiencia seria con lo que llamar\u00eda &#8220;sociolog\u00eda acad\u00e9mica&#8221;. Iba, por ejemplo, al seminario de Luc Boltanski, quien en ese momento estaba desarrollando sus obras.&nbsp; <\/p>\n<p>Mi tesis de maestr\u00eda fue sobre la hiperinflaci\u00f3n; la empec\u00e9 al final del gobierno de Alfons\u00edn, con la crisis inflacionaria desatada. Hice mucho trabajo de campo en Argentina y lo llev\u00e9 a Francia. <\/p>\n<p>Me apoy\u00e9 en ideas de Boltanski y de Laurent Th\u00e9venot, en la llamada &#8220;econom\u00eda de las convenciones&#8221;. Esa perspectiva me permiti\u00f3 vincular procesos macroecon\u00f3micos con dimensiones simb\u00f3licas. Me gustaba trabajar en esa &#8220;zona blanda&#8221; con temas duros: n\u00fameros, s\u00ed, pero tambi\u00e9n interpretaciones y representaciones \u2014explica Kessler.&nbsp; <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/mientras-milei-cumpla-el-contrato-de-bajar-la-inflacion-las-cuestiones-culturales-importan-poco-o-nada.jpg\"><figcaption>Gabriel Kessler, soci\u00f3logo. Tras graduarse en la UBA, se instal\u00f3 en Francia para especializarse en el estudio de la hiperinflaci\u00f3n, combinando trabajo de campo en Argentina con la formaci\u00f3n acad\u00e9mica de la tradici\u00f3n francesa.<\/figcaption><\/figure>\n<h2><strong>Doctorado: los &#8220;nuevos pobres&#8221; en la lupa<\/strong><\/h2>\n<p>Tras la maestr\u00eda y un regreso a la Argentina para meterse de lleno en el estudio de los &#8220;nuevos pobres&#8221; del menemismo, Kessler se dedic\u00f3 al doctorado. Altern\u00f3 temporadas entre Suiza y Par\u00eds, y finalmente defendi\u00f3 su tesis en la \u00c9cole des Hautes \u00c9tudes en Sciences Sociales (EHESS), uno de los polos hist\u00f3ricos de las ciencias sociales francesas, con fuerte influencia en Am\u00e9rica Latina.&nbsp; <\/p>\n<p>All\u00ed, su tesis doctoral se fue construyendo, entre viajes y una econom\u00eda personal ajustada. &#8220;Como en esa \u00e9poca, para poder investigar, cada quien ten\u00eda que arregl\u00e1rselas como pod\u00eda, yo tambi\u00e9n daba cursos en Telecom. Eso me permiti\u00f3 vivir, ahorrar y viajar por gran parte del pa\u00eds, y aprovechaba esos viajes para hacer trabajo de campo&#8221;. <\/p>\n<p>Combin\u00f3 estad\u00edsticas, entrevistas en profundidad y an\u00e1lisis cultural. Con un enfoque comparativo y etnogr\u00e1fico, mostr\u00f3 c\u00f3mo las familias redefinen sus estrategias frente a crisis prolongadas. El di\u00e1logo con la psicolog\u00eda social y las representaciones colectivas le permiti\u00f3 tender&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>un puente entre lo macroecon\u00f3mico y las formas cotidianas de enfrentar la adversidad<\/strong><\/mark>. <\/p>\n<p>Entre clases, viajes cruzando el Atl\u00e1ntico y largas horas de lectura y escritura, Kessler mantiene la convicci\u00f3n de que&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>la sociolog\u00eda, bien hecha, no s\u00f3lo describe el mundo: ayuda a imaginarlo de otro modo<\/strong><\/mark>.&nbsp; <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/mientras-milei-cumpla-el-contrato-de-bajar-la-inflacion-las-cuestiones-culturales-importan-poco-o-nada.png\"><figcaption>Carlos Menem en los a\u00f1os noventa, d\u00e9cada en la que surgi\u00f3 la categor\u00eda de &#8220;nuevos pobres&#8221; que Gabriel Kessler estudi\u00f3 en su investigaci\u00f3n doctoral.<\/figcaption><\/figure>\n<h2><strong>Una sociolog\u00eda con suelas gastadas: Kessler, 2000-2020<\/strong><\/h2>\n<p>El siglo XXI encuentra a Gabriel Kessler movi\u00e9ndose entre las encuestas y la calle: del conurbano a los informes, de la estad\u00edstica a la charla de la esquina, arma un mapa reflexivo de miedos y esperanzas que oscilan junto a la econom\u00eda y la pol\u00edtica. Sus temas se encadenan \u2014<mark class=\"marker-yellow\"><strong>delito, inseguridad, desigualdad, muerte p\u00fablica, polarizaci\u00f3n<\/strong><\/mark>\u2014 y van armando una cartograf\u00eda de la Argentina. <\/p>\n<p>En sus trabajos sobre j\u00f3venes y &#8220;delito amateur&#8221; como&nbsp;<i>Sociolog\u00eda del delito amateur&nbsp;<\/i>(Paid\u00f3s, 2005) y&nbsp;<i>El delito en la Argentina post-crisis&nbsp;<\/i>(Fundaci\u00f3n Ebert, 2007) desarma el prejuicio de la &#8220;carrera criminal inevitable&#8221;: muestra trayectorias intermitentes, decisiones fr\u00e1giles y contextos que empujan y frenan. En&nbsp;<i>El sentimiento de inseguridad<\/i> (Siglo XXI, 2009) reflexiona que el miedo al delito no es un simple reflejo de las estad\u00edsticas, sino una experiencia social que combina vida urbana, rumores, medios y pol\u00edtica. El libro mezcla entrevistas cualitativas e indicadores cuantitativos para reconstruir la genealog\u00eda del &#8220;sentimiento de inseguridad&#8221;. All\u00ed Kessler le pone palabras al temor \u2014lo devuelve al debate p\u00fablico sin gritos\u2014 y deja por escrito la hip\u00f3tesis que ven\u00eda trabajando desde sus primeras pesquisas: la percepci\u00f3n no se discute con n\u00fameros sueltos, sino entendiendo contextos, rutinas y v\u00ednculos. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s, llegar\u00eda el mundo popular en transformaci\u00f3n. Tal como lo trabaj\u00f3 en&nbsp;<i>Reconfiguraciones del mundo popular. El conurbano en la post\u2011convertibilidad<\/i> (UNGS-Prometeo, 2010; coordinado junto a Maristella Svampa e In\u00e9s Gonz\u00e1lez Bombal). En \u00e9l se registran nuevas combinaciones de trabajo formal e informal, y redes familiares que amortiguan (y reproducen) desigualdades. <\/p>\n<p>Cuando vuelve a la desigualdad, no lo hace con moralismos: en&nbsp;<i>Controversias sobre la desigualdad. Argentina 2003-2013<\/i> (Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2014) confronta indicadores con narrativas y evidencia c\u00f3mo pol\u00edticas, precios y expectativas reconfiguran qui\u00e9n se siente &#8220;arriba&#8221; o &#8220;abajo&#8221;. En 2015, como director de&nbsp;<i>El Gran Buenos Aires. Historia de la Provincia de Buenos Aires&nbsp;<\/i>(Edhasa-UNIPE), convierte ese foco en una apuesta de indagaci\u00f3n del \u00e1rea metropolitana que le permite leer el pa\u00eds desde la escala cotidiana. <\/p>\n<p>Respecto de las &#8220;legalidades grises&#8221;, Kessler estudia esas zonas donde la ley se aplica, se negocia o se tolera de maneras desparejas: fronteras porosas entre lo permitido y lo sancionado \u2014una indagaci\u00f3n que cristaliza en&nbsp;<i>Ilegalismos, Cidade e Pol\u00edtica<\/i> (2012). En paralelo, desarrolla con colegas una tr\u00edada conceptual en&nbsp;<i>Individuaci\u00f3n, precariedad y riesgos<\/i> (2013). <\/p>\n<p>Luego, la muerte en su dimensi\u00f3n p\u00fablica. Con Sandra Gayol en&nbsp;<i>Muertes que importan<\/i> (Siglo XXI, 2018) reconstruyen casos que marcaron \u00e9pocas y cambiaron agendas: duelos privados que devinieron causas colectivas, familias que aprendieron a hablar en clave de derechos. Una indagaci\u00f3n en torno a una sociolog\u00eda de la sensibilidad democr\u00e1tica.&nbsp; <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/mientras-milei-cumpla-el-contrato-de-bajar-la-inflacion-las-cuestiones-culturales-importan-poco-o-nada-1.webp\" alt=\"gabriel-kessler-03\"><figcaption>Del delito y la inseguridad a la desigualdad y la muerte p\u00fablica, las investigaciones de Kessler trazan una cartograf\u00eda social de la Argentina contempor\u00e1nea.<\/figcaption><\/figure>\n<h2><strong>2025 y la gram\u00e1tica del desencanto<\/strong><\/h2>\n<p>El tramo m\u00e1s reciente de reflexi\u00f3n de Kessler entra de lleno en el desencanto con la pol\u00edtica.&nbsp;<i><mark class=\"marker-yellow\"><strong>La era del hartazgo. L\u00edderes disruptivos, polarizaci\u00f3n y antipol\u00edtica en Am\u00e9rica Latina<\/strong><\/mark><\/i>, publicado este a\u00f1o por Siglo XXI, no empieza con un grito sino con un murmullo. Gabriel Kessler, junto al tambi\u00e9n investigador Gabriel Vommaro, lo escuchan desde hace a\u00f1os y lo ordenan con una mezcla de estad\u00edstica cl\u00ednica y o\u00eddo sociol\u00f3gico. Hacen algo dif\u00edcil y hasta&nbsp;<i>anti televisivo<\/i>: separan ruido de se\u00f1al. <\/p>\n<p>Bajo la curadur\u00eda de Kessler y Vommaro, los ochos cap\u00edtulos del libro escritos por distintos autores est\u00e1n unidos por un hilo conductor: el descontento no es un capricho de temporada sino una trama pol\u00edtica con reglas visibles. Una, la m\u00e1s obvia, es, desarrollan Kessler y Vommaro,&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>la polarizaci\u00f3n que se nos volvi\u00f3 pegamento de identidad: no discutimos ideas, discutimos qui\u00e9nes somos.&nbsp;<\/strong><\/mark> <\/p>\n<p>En palabras de Kessler y Vommaro: &#8220;La polarizaci\u00f3n es tanto ideol\u00f3gica, porque los campos opuestos tienen opiniones muy diferentes sobre temas cruciales, como afectiva, porque estos campos tienden a descalificar moralmente al grupo opuesto y, en ciertos casos de votantes de derecha radical, hasta prefieren una salida no democr\u00e1tica a que asuma el candidato que representa a ese &#8216;otro'&#8221;.&nbsp; <\/p>\n<p><i>La era del hartazgo&nbsp;<\/i>cruza encuestas con escenas, series temporales con voces de barrio, comparaciones regionales con an\u00e9cdotas puntuales. Argentina, Brasil, M\u00e9xico, Chile, Colombia, Per\u00fa, El Salvador: un mapa que reh\u00faye la trampa del &#8220;todo es lo mismo&#8221;, sin caer en el folklore del caso \u00fanico.&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>Un libro sobre enojo que no est\u00e1 escrito enojado<\/strong><\/mark><strong>.<\/strong> <\/p>\n<p>El cap\u00edtulo II, dedicado a la Argentina, late m\u00e1s cerca. Reconoce la fatiga con las \u00e9lites, el apetito por relatos de &#8220;borr\u00f3n y cuenta nueva&#8221; y la irrupci\u00f3n del&nbsp;<i>outsider<\/i> que promete cortar nudos, no desatarlos. &#8220;La crisis de las coaliciones no implica mec\u00e1nicamente la crisis de la polarizaci\u00f3n en la sociedad. El modo en que Milei se apoya en la polarizaci\u00f3n preexistente da cuenta de la capacidad performativa de estos escenarios una vez que hacen carne en el electorado&#8221;, escriben Kessler, Vommaro y Assusa. Por eso el nuevo orden no nace de cero: emerge sobre cicatrices y sobre lealtades afectivas que se mantienen. Caen los sellos partidarios como Juntos por El Cambio, aunque persiste el reflejo amigo-enemigo. Sobre esa inercia, se mont\u00f3 Milei.&nbsp; <\/p>\n<p>De punta a punta se sostiene ese hilo conductor: entender c\u00f3mo se enganchan emociones p\u00fablicas (miedo, duelo, hartazgo) con estructuras materiales (ingresos, trabajo, territorio) y con dise\u00f1os institucionales. Kessler y Vommaro diseccionan de qu\u00e9 est\u00e1 hecha esta era del hartazgo que nos rodea.&nbsp; <\/p>\n<p>Con el oficio y con el conocimiento, con el riesgo y con la reflexi\u00f3n, Gabriel Kessler evita la comodidad del eslogan: cuando el sentido com\u00fan se acelera, \u00e9l baja un cambio y explica. Conversa con<strong>&nbsp;El Economista <\/strong>sobre este presente. <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/mientras-milei-cumpla-el-contrato-de-bajar-la-inflacion-las-cuestiones-culturales-importan-poco-o-nada-1.jpg\"><figcaption><mark class=\"marker-yellow\"><strong>La era del hartazgo<\/strong><\/mark><i> <\/i><strong>es un libro sobre enojo que no est\u00e1 escrito enojado.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>\u2014Junto a Gabriel Vommaro y Gonzalo Assusa en&nbsp;<\/strong><i><strong>La era del hartazgo&nbsp;<\/strong><\/i><strong>escribieron: &#8220;En 2009, tras una derrota electoral en las elecciones legislativas, el gobierno kirchnerista implement\u00f3 la Asignaci\u00f3n Universal por Hijo (AUH), lo que modific\u00f3 el panorama de las pol\u00edticas sociales&#8221;. \u00bfQu\u00e9 es lo que hizo a la AUH tan potente, al punto de que incluso Javier Milei no se atrevi\u00f3 a eliminarla?<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Las transferencias condicionadas que se implementaron en Am\u00e9rica Latina en el siglo XXI llegaron para quedarse. Mostraron una gran efectividad en t\u00e9rminos de costo-beneficio: mejoras en los indicadores de pobreza y desigualdad, generaci\u00f3n de ingresos donde antes no hab\u00eda, reducci\u00f3n del conflicto social e impacto positivo en dimensiones como la salud infantil y la escolaridad. <\/p>\n<p>Fue una f\u00f3rmula que, en los noventa, hab\u00eda sido resistida por los organismos multilaterales. En la \u00e9poca de Menem predominaba la idea de que no hab\u00eda que dar dinero directo porque eso &#8220;desincentivar\u00eda&#8221; el trabajo. El cambio vino, sobre todo, a partir del caso mexicano \u2014el programa Progresa\/Oportunidades\u2014, que mostr\u00f3 resultados positivos y, adem\u00e1s, no proven\u00eda de un gobierno de izquierda.&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>Desde principios de los 2000, entre programas condicionados y no condicionados, m\u00e1s de 140 millones de latinoamericanos y latinoamericanas recib\u00edan un ingreso<\/strong>.<\/mark> <\/p>\n<p>Hoy casi es un imperativo para cualquier gobierno, incluso los de ultraderecha como el de Milei o, antes, el de Bolsonaro en Brasil, garantizar que toda persona reciba alg\u00fan ingreso, aunque sea bajo.&nbsp; <\/p>\n<p>Es dif\u00edcil imaginar que Am\u00e9rica Latina no hubiera explotado socialmente en la pandemia sin la expansi\u00f3n masiva de las transferencias de ingreso. Durante la pandemia, todos los pa\u00edses las ampliaron.&nbsp; <\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 es tan exitosa? Porque asegura un piso de ingresos individual, familiar y comunitario que, adem\u00e1s, circula.&nbsp; <\/p>\n<p>Recuerdo sobre mis investigaciones sobre delito amateur, que muchos adolescentes con los que trabajaba ten\u00edan literalmente&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>cero pesos<\/strong><\/mark>. Eran chicos que hab\u00edan crecido en la primera mitad de los noventa sin pasarla tan mal, aunque al llegar a la adolescencia no ten\u00edan dinero: en la econom\u00eda familiar, lo poco que hab\u00eda se destinaba a comida, y para ellos, era cero. Me acuerdo de un joven que me cont\u00f3: &#8220;Me fue muy bien, saqu\u00e9 un mont\u00f3n de guita, saqu\u00e9 mil&#8221; (a precios de hoy, en relaci\u00f3n a un atraco). Y le respond\u00ed: &#8220;\u00bfDiez mil?&#8221;. &#8220;No, mil&#8221;. Esa inconmensurabilidad en relaci\u00f3n al dinero era notable. Cuando, m\u00e1s tarde, trabaj\u00e9 en Fuerte Apache, entre los a\u00f1os 2007 y 2008, ya hab\u00eda otra situaci\u00f3n: circulaba m\u00e1s dinero. <\/p>\n<p>La circulaci\u00f3n de ingresos en el mercado y en las redes comunitarias genera otro escenario.&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>En 2001, por ejemplo, exist\u00eda el fen\u00f3meno del club del trueque<\/strong><\/mark>: no hab\u00eda efectivo en la sociedad. Lo investigu\u00e9 en su momento y la ausencia de liquidez era total. \u00c9sa es, en parte,&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>la raz\u00f3n por la que hoy Argentina sigue relativamente en calma: la AUH y la tarjeta Alimentar han aumentado m\u00e1s que la inflaci\u00f3n<\/strong>.<\/mark> <\/p>\n<p><strong>\u2014 &#8220;Quiz\u00e1 esta disyunci\u00f3n entre mayor\u00edas secularizadas y minor\u00edas ultraconservadoras pero activas explica que los t\u00f3picos de la agenda cultural sigan siendo agitados por algunos publicistas de extrema derecha&#8221;, reflexionan en&nbsp;<\/strong><i><strong>La era del hartazgo<\/strong><\/i><strong>. \u00bfPodr\u00eda Milei cometer un error pol\u00edtico al tomar la voz de esa minor\u00eda activa como si representara a la mayor\u00eda?<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Todo puede pasar, y se sabe que &#8220;todo lo s\u00f3lido se desvanece en el aire&#8221;. Lo que se observa es que hay dos agendas distintas: la de los militantes de la &#8220;guerra cultural&#8221; y la de las personas que votan a Milei. Junto a Gabriel Vommaro y Mariana Gen\u00e9&nbsp;les hemos preguntado a estos votantes si alguno lo hab\u00eda votado por cuestiones de g\u00e9nero y se rieron: &#8220;\u00bfC\u00f3mo lo vamos a votar a Milei por eso?&#8221;. <\/p>\n<p><mark class=\"marker-yellow\"><strong>Mientras Milei cumpla, para ellos, el contrato de bajar la inflaci\u00f3n, las cuestiones&nbsp;culturales c\u00f3mo g\u00e9nero importan poco o nada<\/strong><\/mark><strong>.<\/strong> Lo podr\u00edan votar a pesar de su agenda cultural, salvo una minor\u00eda que s\u00ed lo apoya por eso. El contrato central pasa por la econom\u00eda, el orden y el antikirchnerismo. <\/p>\n<p>\u00bfPuede ser un error? S\u00ed. Creo que,&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>comparado con el kirchnerismo, en Milei la distancia entre la agenda de sus militantes y la de sus votantes es mucho mayor<\/strong><\/mark>. En el kirchnerismo pod\u00eda haber diferencias de grado o de \u00e9nfasis, pero no hab\u00eda dos agendas tan separadas. Si le va mal con la econom\u00eda, en la medida que no se haya solidificado un n\u00facleo duro fuerte, posiblemente lo abandone. Pero por ahora, sus votantes est\u00e1n contentos porque Milei est\u00e1 cumpliendo lo que para ellos es lo esencial.&nbsp; <\/p>\n<p>Para pensar estrat\u00e9gicamente podr\u00eda haber una oportunidad de tener el apoyo de algunos votantes de&nbsp;Milei, por ejemplo, si intentara avanzar contra derechos establecidos, como la despenalizaci\u00f3n de la interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo, pero sin esperar que por eso lo dejen de votar. Una joven votante de Milei en C\u00f3rdoba nos dijo: &#8220;Soy pa\u00f1uelo verde, si intenta prohibir el aborto voy a salir a protestar, pero si no lo hace lo voy a seguir votando porque hay otras cosas que s\u00ed me gustan&#8221;. \u00c9se es el escenario:&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>votantes que, a\u00fan en desacuerdo con parte de la agenda cultural, priorizan la econ\u00f3mica<\/strong><\/mark><strong>.<\/strong> <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/mientras-milei-cumpla-el-contrato-de-bajar-la-inflacion-las-cuestiones-culturales-importan-poco-o-nada-2.webp\" alt=\"Milei's Party Holds Big Lead In Poll Ahead of Midterm Vote - Bloomberg\"><figcaption>Gabriel Kessler: &#8220;En Milei, la distancia entre lo que quieren sus militantes y lo que esperan sus votantes es mayor que en el kirchnerismo&#8221;<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>\u2014\u00bfImagin\u00e1s un escenario en en que la alta aprobaci\u00f3n de la pena de muerte que registran en el libro pueda traducirse en un debate real sobre su legalizaci\u00f3n en la Argentina?<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Creo que no. La tendencia mundial es hacia la limitaci\u00f3n m\u00e1xima o la casi erradicaci\u00f3n de la pena de muerte. Existen sectores diversos que se oponen, incluso religiosos \u2014cat\u00f3licos, por ejemplo\u2014, que podr\u00edan formar parte de un frente contrario. Ser\u00eda un debate dif\u00edcil de instalar: la pena de muerte exige un nivel de movilizaci\u00f3n y emocionalidad que no veo en el horizonte. <\/p>\n<p>Lo que s\u00ed es claro \u2014y se ve en toda Am\u00e9rica Latina\u2014 es que hay una mayor permeabilidad social y pol\u00edtica hacia medidas punitivas. En Argentina, el gobierno de Milei lo est\u00e1 mostrando: todo avance punitivo encuentra poco o ning\u00fan contrapeso efectivo. <\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, en Argentina hubo tres polos: uno claramente democr\u00e1tico y antipunitivo; otro punitivo y uno que llamar\u00eda de &#8220;aplicaci\u00f3n efectiva de la ley&#8221; (law enforcement en ingl\u00e9s), que no necesariamente pide penas m\u00e1s duras, aunque s\u00ed que las existentes se cumplan. Este \u00faltimo polo es el que ha ido variando con el tiempo y, en ciertos momentos, se corri\u00f3 levemente a favor de posiciones m\u00e1s duras, sin convertirse en abiertamente punitivo aunque sin ejercer contrapeso a avances punitivos.. <\/p>\n<p><strong>\u2014En&nbsp;<\/strong><i><strong>La era del hartazgo<\/strong><\/i><strong> han escrito: &#8220;La ilusi\u00f3n dur\u00f3 poco. Y el fin del sue\u00f1o vino sobre todo por derecha&#8221;, al referirse al fracaso del &#8220;fin de la Historia&#8221;, anunciado por Fukuyama. \u00bfQu\u00e9 autocr\u00edtica pueden hacer las izquierdas sobre las condiciones de este presente?<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014En Am\u00e9rica Latina,&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>las izquierdas funcionaron bien mientras dur\u00f3 el boom de las&nbsp;<\/strong><\/mark><i><mark class=\"marker-yellow\"><strong>commodities<\/strong><\/mark><\/i><mark class=\"marker-yellow\"><strong>, y en ese contexto fueron bastante exitosas electoralmente<\/strong><\/mark>. Cuando ese ciclo se termin\u00f3, el voto se volvi\u00f3 mayoritariamente contra los oficialismos, y ese impulso arras\u00f3 con muchos gobiernos de izquierda o centroizquierda. <\/p>\n<p>A la vez, es una situaci\u00f3n curiosa: si se observa Am\u00e9rica Latina hoy en comparaci\u00f3n con hace veinticinco a\u00f1os \u2014si se deja a Argentina de lado por un momento\u2014, la regi\u00f3n est\u00e1 mejor. Casi todos los indicadores han mejorado. El \u00faltimo informe de la CEPAL, publicado hace poco, muestra que&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>2024 registr\u00f3 la menor tasa de pobreza desde 1990<\/strong><\/mark>, a\u00f1o en que se comenz\u00f3 a medir. <\/p>\n<p>Aunque, al mismo tiempo, hay una poblaci\u00f3n \u2014quiz\u00e1 la que m\u00e1s me obsesiona\u2014 con m\u00e1s a\u00f1os de educaci\u00f3n, m\u00e1s empoderada, m\u00e1s consciente de las desigualdades y, sin embargo, con dificultades para negociar y unificar su descontento.&nbsp; <\/p>\n<p>Son sociedades m\u00e1s empoderadas, m\u00e1s conscientes, pero tambi\u00e9n m\u00e1s impacientes. En un continente que es&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>el \u00fanico en desarrollo con sistemas democr\u00e1ticos estables y elecciones cada dos a\u00f1os<\/strong><\/mark>, esa impaciencia se combina con una cultura medi\u00e1tica y de consumo que exige juicios constantes \u2014<mark class=\"marker-yellow\"><strong>la &#8220;cultura de la rese\u00f1a&#8221;&nbsp;de evaluar todo al instante<\/strong><\/mark>\u2014, m\u00e1s una mayor conciencia de las desigualdades y, por lo tanto, m\u00e1s expectativas.&nbsp; <\/p>\n<p><strong>\u2014En&nbsp;<\/strong><i><strong>La era del hartazgo<\/strong><\/i><strong> se\u00f1alan que la polarizaci\u00f3n es tanto ideol\u00f3gica \u2014por las diferencias en temas cruciales\u2014 como afectiva \u2014por la descalificaci\u00f3n moral del otro\u2014. \u00bfLa dimensi\u00f3n afectiva deteriora m\u00e1s la democracia que la estrictamente ideol\u00f3gica?<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014La polarizaci\u00f3n ideol\u00f3gica se basa en diferencias en la forma de pensar y en los marcos interpretativos sobre distintos temas de agenda. Desde la teor\u00eda pol\u00edtica, no necesariamente se la considera negativa: puede generar balance, promover el di\u00e1logo y aumentar el inter\u00e9s por la pol\u00edtica. <\/p>\n<p><mark class=\"marker-yellow\"><strong>La polarizaci\u00f3n afectiva<\/strong><\/mark>, en cambio, empez\u00f3 a estudiarse sobre todo en Estados Unidos.&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>Se define por la animadversi\u00f3n hacia el&nbsp;<\/strong><\/mark><i><mark class=\"marker-yellow\"><strong>outgroup<\/strong><\/mark><\/i>: una percepci\u00f3n de mayor distancia ideol\u00f3gica respecto de ese grupo y, al mismo tiempo, una identificaci\u00f3n m\u00e1s intensa con el&nbsp;<i>ingroup<\/i>. <\/p>\n<p>Si se mira el caso de Uruguay, donde la polarizaci\u00f3n es m\u00e1s ideol\u00f3gica que afectiva, no hay una animadversi\u00f3n tan marcada. Esto permite reconocer pol\u00edticas de los adversarios, mantener la relevancia de las reglas y no ver al otro como una amenaza existencial. Son ejemplos de polarizaci\u00f3n que no deterioran tanto la calidad democr\u00e1tica. <\/p>\n<h2><strong>El mapa del descontento latinoamericano<\/strong><\/h2>\n<p>En octubre de 2019, Quito y Santiago se convirtieron en escenarios de un mismo temblor. En Ecuador, el fin de los subsidios al petr\u00f3leo encendi\u00f3 la mecha: huelgas de transporte, represi\u00f3n a estudiantes, el movimiento ind\u00edgena bloqueando carreteras. En Chile, la chispa fue un aumento en el transporte p\u00fablico. En d\u00edas, las protestas crecieron, mezclando agravios y demandas que ning\u00fan partido pod\u00eda contener. &#8220;Los manifestantes repudiaron a los pol\u00edticos de todos los partidos cuando \u00e9stos se acercaron a las manifestaciones&#8221;, escriben Gabriel Kessler y Mar\u00eda Victoria Murillo en &#8220;The social underpinning of political discontent in Latin America&#8221; [&#8220;Los fundamentos sociales del descontento pol\u00edtico en Am\u00e9rica Latina&#8221;]. Kessler y Murillo \u2014polit\u00f3loga y directora del Institute of Latin American Studies de la Universidad de Columbia\u2014 publicar\u00e1n la investigaci\u00f3n que compilaron y que re\u00fane aportes de varios autores en marzo de 2026.&nbsp; <\/p>\n<p>Impacta la primera imagen que el libro graba en el lector: multitudes sin representantes, malestar sin cauce institucional. &#8220;Argumentamos que los sentimientos de privaci\u00f3n relativa, basados en las expectativas sociales generadas por la combinaci\u00f3n de democracia y redistribuci\u00f3n durante el auge de las materias primas, y su posterior desmoronamiento con la decadencia econ\u00f3mica, son cruciales para comprender esta ola de descontento pol\u00edtico&#8221;, escriben Kessler y Murillo.&nbsp; <\/p>\n<p>Los autores dibujan un mapa de la regi\u00f3n entre 2019 y 2025: ciclos de movilizaci\u00f3n masiva, represi\u00f3n, silencios forzados por la pandemia y reactivaci\u00f3n posterior. No hay aqu\u00ed una gran crisis \u00fanica, sino una suma de cambios, promesas y frenos que, juntos, producen una&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>fatiga pol\u00edtica extendida<\/strong><\/mark>.&nbsp; <\/p>\n<p>El libro evita la tentaci\u00f3n de reducir el descontento a un \u00fanico culpable. En cambio, insiste en el peso del contexto hist\u00f3rico y social, y en c\u00f3mo las transformaciones de las \u00faltimas d\u00e9cadas han modificado el v\u00ednculo entre ciudadan\u00eda y pol\u00edtica. Kessler y Murillo sostienen que este malestar no es un fen\u00f3meno aislado ni local, sino parte de&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>una corriente global<\/strong><\/mark> marcada por la creciente heterogeneidad de las demandas ciudadanas, que dificulta su traducci\u00f3n en agendas cohesionadas. El \u00e9xito de las democracias latinoamericanas \u2014en el sentido institucional, con sistemas que han resistido sin golpes de Estado durante d\u00e9cadas\u2014, sumado a la transformaci\u00f3n sociodemogr\u00e1fica que dej\u00f3 el boom econ\u00f3mico de comienzos de siglo, abri\u00f3 la puerta a nuevas demandas y mecanismos de movilizaci\u00f3n m\u00e1s sofisticados. En ese marco, la mediatizaci\u00f3n \u2014y, de forma m\u00e1s punzante, las redes sociales\u2014 multiplican las comparaciones, amplifica agravios y acelera la percepci\u00f3n de desigualdad.&nbsp; <\/p>\n<p>En 2025, escriben, nuevas protestas en varios pa\u00edses muestran que este ciclo de descontento sigue abierto. No hay cierre f\u00e1cil, y esa es quiz\u00e1 la advertencia m\u00e1s fuerte del libro: la pol\u00edtica latinoamericana seguir\u00e1 siendo un territorio en disputa, donde la calle y las urnas comparten protagonismo. Kessler y Murillo invitan a leer ese pulso, atentos de que, en esta historia, la \u00faltima p\u00e1gina a\u00fan no est\u00e1 escrita. <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/mientras-milei-cumpla-el-contrato-de-bajar-la-inflacion-las-cuestiones-culturales-importan-poco-o-nada-1.png\"><figcaption>Gabriel Kessler y Mar\u00eda Victoria Murillo, autores de &#8220;The social underpinning of political discontent in Latin America&#8221;, un estudio sobre las ra\u00edces sociales del descontento pol\u00edtico en la regi\u00f3n entre 2019 y 2025.<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>\u2014En&nbsp;<\/strong><i><strong>The Social Underpinning of Political Discontent in Latin America<\/strong><\/i><strong>, que compilaste junto a Murillo, plantean que el &#8220;deterioro econ\u00f3mico afect\u00f3 a la satisfacci\u00f3n con la democracia y repercuti\u00f3 en el comportamiento electoral&#8221;. \u00bfObserv\u00e1s un riesgo similar en el actual gobierno de Javier Milei si las expectativas sociales que hoy despierta despu\u00e9s no se cumplan?<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Lo que sostenemos en el libro es que, en pa\u00edses polarizados \u2014y Argentina sigue si\u00e9ndolo\u2014, las crisis econ\u00f3micas suelen procesarse de manera distinta. Cuando todav\u00eda existe un &#8220;otro&#8221; al que se responsabiliza y un &#8220;nosotros&#8221; que aparece como capaz de resolverlo, eso aten\u00faa la insatisfacci\u00f3n con la democracia. En general, en sociedades polarizadas, quienes est\u00e1n del lado del oficialismo se muestran m\u00e1s satisfechos con la democracia que quienes est\u00e1n en la oposici\u00f3n. <\/p>\n<p><mark class=\"marker-yellow\"><strong>En el caso de Milei, claro que puede irle mal, pero lo m\u00e1s probable es que el rechazo se dirija a \u00e9l y a su gesti\u00f3n, no a la democracia en s\u00ed<\/strong><\/mark>, porque su promesa central es de gesti\u00f3n.&nbsp; <\/p>\n<p><mark class=\"marker-yellow\"><strong>No parece que un eventual descontento con Milei, si la situaci\u00f3n econ\u00f3mica se deteriorase, vaya a traducirse en un corrimiento masivo de sus votantes hacia la izquierda. M\u00e1s bien, podr\u00eda mantenerse dentro de coordenadas afines \u2014ajuste, orden fiscal\u2014 aunque cambiase la figura<\/strong>.<\/mark> <\/p>\n<p>Otro elemento a tener en cuenta es que&nbsp; una vez que baja la inflaci\u00f3n y se logra cierta estabilidad, esa conquista pierde efecto movilizador. Es como el techo de la parada de colectivo: se quiere mientras llueve y no se lo tiene, aunque una vez que est\u00e1, el ciudadano no se pasa el d\u00eda agradeciendo a la municipalidad. Hoy algunas encuestas muestran que,<strong> <\/strong><mark class=\"marker-yellow\"><strong>para parte del electorado, la inflaci\u00f3n dej\u00f3 de ser la principal preocupaci\u00f3n; ahora el foco se traslada a los ingresos.<\/strong><\/mark> <\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfQu\u00e9 tan pacientes ser\u00e1n los ciudadanos argentinos con Milei?<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014La paciencia ser\u00e1 muy heterog\u00e9nea. Si hay estabilidad inflacionaria, sectores que puedan ver beneficios por la estabilidad,&nbsp; como ciertos rubros del sector privado, comercio que pueda adaptarse su demanda a los bienes importados si conviente, quienes valoran la planificacion que permite la estabilidad,&nbsp; podr\u00edan mostrar m\u00e1s paciencia. Es posible que logren alguna mejora o detener la p\u00e9rdida en sus ingresos y eso les da margen. <\/p>\n<p>En cambio,&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>los trabajadores p\u00fablicos y todo lo que depende del Estado est\u00e1n entre los m\u00e1s golpeados<\/strong><\/mark>. Su impaciencia ya est\u00e1 instalada, aunque no alcanza por s\u00ed sola para ganar una elecci\u00f3n. Las provincias, en general, est\u00e1n algo mejor: tienen m\u00e1s equilibrio fiscal y menos tensi\u00f3n inmediata, aunque var\u00eda mucho seg\u00fan el caso. <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"https:\/\/www.telegraph.co.uk\/content\/dam\/briefs\/2025\/07\/14\/TELEMMGLPICT000427899121_17525124197440_trans_NvBQzQNjv4BqpVlberWd9EgFPZtcLiMQf0Rf_Wk3V23H2268P_XkPxc.jpeg?imwidth=640\"><figcaption>Kessler: &#8220;No parece que un eventual descontento con Milei, si la situaci\u00f3n econ\u00f3mica se deteriorase, vaya a traducirse en un corrimiento masivo de sus votantes hacia la izquierda&#8221;<\/figcaption><\/figure>\n<h2><strong>La vida en com\u00fan sostiene un pa\u00eds<\/strong><\/h2>\n<p>Gabriel Kessler, junto al soci\u00f3logo Juan Piovani, van a publicar en octubre pr\u00f3ximo, en la editorial Siglo XXI,&nbsp;<i>Una sociolog\u00eda de la vida en com\u00fan. C\u00f3mo hacemos amigos, armamos pareja, nos ayudamos y manejamos nuestros conflictos en la Argentina<\/i>. Reflexionan en la introducci\u00f3n: &#8220;Estas p\u00e1ginas abordan temas que forman parte de nuestras vidas y de nuestras conversaciones habituales: las amistades, las parejas, los conflictos interpersonales&#8221;. En este libro de 205 p\u00e1ginas, Kessler y Piovani ofrecen una imagen precisa sobre el conjunto de estas relaciones en la sociedad argentina. Y, al hacerlo, desaf\u00edan aquello que solemos dar por sentado, al tiempo que interroga supuestos arraigados en la sociolog\u00eda. <\/p>\n<p>Los autores observan que todos, en alg\u00fan momento de la vida, nos movemos en un territorio que oscila entre&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>dos orillas<\/strong><\/mark>. En una,&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>la familia y los vecinos<\/strong><\/mark>, v\u00ednculos que sostienen lo cotidiano y garantizan, a veces con discreci\u00f3n, la supervivencia material y emocional. En la otra,&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>los amigos y los compa\u00f1eros de trabajo o estudio<\/strong><\/mark>, una red que no s\u00f3lo ofrece afecto, sino tambi\u00e9n las llaves para mantener \u2014o incluso escalar\u2014 la posici\u00f3n social.&nbsp; <\/p>\n<p>Las corrientes de la vida \u2014edad, g\u00e9nero, dinero, crisis\u2014 empujan hacia un lado u otro de la orilla.&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>Cuanto m\u00e1s alta es la posici\u00f3n econ\u00f3mica, argumentan Kessler y Piovani, m\u00e1s f\u00e1cil es acercarse al polo de las amistades; cuanto m\u00e1s estrechos los recursos, m\u00e1s fuerte el anclaje en el c\u00edrculo familiar y vecinal<\/strong>.&nbsp;<\/mark> <\/p>\n<p>El libro est\u00e1 organizado en cuatro cap\u00edtulos que dialogan entre s\u00ed. Kessler y Piovani proponen un &#8220;recorrido paulatino que parte del individuo y se expande hacia niveles m\u00e1s amplios de relaciones sociales&#8221;. Cada cap\u00edtulo funciona como un escal\u00f3n en esa gradaci\u00f3n. <\/p>\n<p><mark class=\"marker-yellow\"><strong>&#8220;En la Argentina, la mayor\u00eda tiene a alguien a quien recurrir&#8221;<\/strong><\/mark><strong>.&nbsp;<\/strong>Los autores lo subrayan como una buena noticia: casi todos contamos con una red \u2014familia, amigos, vecinos\u2014 capaz de sostenernos en lo urgente y en lo dif\u00edcil.&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>El problema, advierten, es que esas mismas redes no son neutrales: reproducen las desigualdades<\/strong><\/mark>. Hoy, m\u00e1s que antes,&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>el capital social est\u00e1 concentrado<\/strong>.<\/mark> <\/p>\n<p><i>Una sociolog\u00eda de la vida en com\u00fan<\/i> no s\u00f3lo ofrece un retrato minucioso y aut\u00e9ntico de la estructura social argentina contempor\u00e1nea; tambi\u00e9n pone en valor esas din\u00e1micas esenciales de la vida diaria que, por cotidianas, suelen quedar fuera del foco. Al final, ning\u00fan pa\u00eds se sostiene sin una vida en com\u00fan.&nbsp; <\/p>\n<p><strong>\u2014En&nbsp;<\/strong><i><strong>Una sociolog\u00eda de la vida en com\u00fan<\/strong><\/i><strong> describen dos polos relacionales: uno anclado en la familia y los vecinos; otro en amistades y compa\u00f1eros de trabajo o estudio. En el contexto actual de crisis y desigualdad, \u00bfqu\u00e9 polo prevalece en ciudades como Buenos Aires?<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Depende de la clase social.&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>Cuanto m\u00e1s alto es el nivel socioecon\u00f3mico, mayor es el peso de los amigos y compa\u00f1eros; cuanto menores son los recursos, mayor es la centralidad de la familia<\/strong><\/mark>. Una din\u00e1mica que tambi\u00e9n aumenta con la edad.&nbsp; <\/p>\n<p>Ese tipo de din\u00e1micas, adem\u00e1s, reproduce desigualdades: las redes con m\u00e1s intercambios y m\u00e1s variedad se concentran en sectores altos, que son los que menos las necesitar\u00edan. <\/p>\n<p>Hay, tambi\u00e9n, tambi\u00e9n grandes diferencias geogr\u00e1ficas. La CABA es un mundo aparte: all\u00ed la mayor\u00eda de los contactos cercanos son mixtos \u2014amigos y familiares\u2014,&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>y los amigos ocupan un lugar central, incluso por encima de los parientes<\/strong>.&nbsp;<strong>Buenos Aires es una ciudad de amigos<\/strong><\/mark>. En el GBA, aunque se frecuente menos a las personas, se mantiene un contacto asiduo por redes o WhatsApp. En la Patagonia, la menor presencia de familia se explica por la migraci\u00f3n. El GBA es muy diferente a la CABA a pesar de ser parte del mismo entramado y en la&nbsp; sociabilidad en muchos aspectos es muy similar al Norte y poco a la&nbsp; CABA. <\/p>\n<p>Un hallazgo del libro es que&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>&#8220;nunca estamos solos, nunca somos iguales&#8221;<\/strong><\/mark>: siempre hay alguien a quien acudir, y eso circula entre mercado, Estado y familia. Todos creemos que damos m\u00e1s de lo que recibimos, pero los datos muestran bastante reciprocidad. <\/p>\n<p>El problema surge cuando las redes se empobrecen, como pas\u00f3 en los noventa o en 2001.&nbsp;<mark class=\"marker-yellow\"><strong>Si toda una red est\u00e1 empobrecida, no hay recursos para que circule nada<\/strong><\/mark>. Por eso preocupa la situaci\u00f3n de los jubilados: en muchas familias, su ingreso tambi\u00e9n es clave para sostener a otros y, en forma rec\u00edproca, cuando la familia se empobrece tampoco puede ayudar a los jubilados. <\/p>\n<p><strong>\u2014&#8221;Buenos Aires es una ciudad de amigos&#8221;, acab\u00e1s de se\u00f1alar. \u00bfPodr\u00edas expandir esta afirmaci\u00f3n?<\/strong> <\/p>\n<p>\u2014Es una ciudad donde los amigos cumplen m\u00faltiples funciones y aparecen primero ante cualquier tipo de pedido, algo menos frecuente en otros lugares. Son v\u00ednculos afectivos, emocionales y pr\u00e1cticos a la vez, y mantenerlos requiere m\u00e1s inversi\u00f3n que las redes familiares: salir, verse, compartir.&nbsp; <\/p>\n<p>Libros, investigaciones, coautor\u00edas, compilaciones, intervenciones. Interrogaciones y temporalidades. El l\u00e1piz de Gabriel Kessler sigue escribiendo y sigue pregunt\u00e1ndose por este presente. Quiz\u00e1, en tiempos de tantas polarizaciones y fragmentaciones, lo m\u00e1s importante que podemos cuestionarnos sigue siendo sobre la vida en com\u00fan.&nbsp; <\/p>\n<figure class=\"image\"><img loading=\"lazy\" width=\"100\" height=\"100\" class=\"cst_img\" src=\"http:\/\/economiapoliticacba.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/mientras-milei-cumpla-el-contrato-de-bajar-la-inflacion-las-cuestiones-culturales-importan-poco-o-nada-2.jpg\" alt=\"Gabriel Kessler gan\u00f3 el prestigioso premio Georg Foster \u00bb Noticias UNSAM\"><figcaption><strong>&#8220;Buenos Aires es una ciudad de amigos&#8221;, concluye Kessler.<\/strong> <i>Foto: Georgina Garc\u00eda<\/i><\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La transici\u00f3n democr\u00e1tica: un impulso para reflexionar En el cuaderno del soci\u00f3logo Gabriel Kessler, la primera p\u00e1gina est\u00e1 escrita en el Colegio Nacional Buenos Aires, en plena dictadura. La que escribe hoy, por ahora, lo encuentra instalado en la Ciudad de Buenos Aires, aunque con viajes frecuentes a Alemania, donde regresa por estancias acad\u00e9micas luego [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":42071,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0},"categories":[17,21],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/42070"}],"collection":[{"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=42070"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/42070\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/42071"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=42070"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=42070"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/economiapoliticacba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=42070"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}