Larreta sacó 8% en 2025 y necesita llegar al balotaje. Los votos que le faltan están, en buena parte, en el peronismo de Juan Manuel Olmos. Jorge Macri, quien va por la reelección, se peleó con su primo Mauricio, y esa interna le dio más poder a Daniel Angelici en el gobierno porteño.
El martes 20 de octubre, en el Instituto Cervantes de Madrid, Jorge Macri leyó un discurso en homenaje a Jorge Luis Borges y lo llamó dos veces “José Luis”. El video se viralizó en cuestión de horas. Horacio Rodríguez Larreta, que lo antecedió en el cargo y hoy es uno de sus principales adversarios, lo despachó con tres palabras en las redes: “Ay José Macri”.
Larreta puede reírse de Jorge Macri. Para ganarle, en cambio, necesita algo más que un tuit, necesita llegar al balotaje. Y para eso, coinciden varios de los consultados por El Economista, le faltan votos que hoy están en otro lado. Muchos de ellos son peronistas.
La segunda vuelta, una vieja conocida
En la Ciudad, para ganar en primera vuelta hace falta más del 50% de los votos. Si nadie lo logra, los dos más votados van a un balotaje. En 2015, Larreta llegó a la segunda vuelta y le ganó a Martín Lousteau por poco más de tres puntos.
En 2019 fue el primer jefe de Gobierno en ganar en primera vuelta desde la sanción de la Constitución de la Ciudad, en 1996.
Seis años después, en las legislativas de mayo de 2025, su lista propia sacó 8,08%, quedó cuarta, detrás de Manuel Adorni, Leandro Santoro y Silvia Lospennato, y metió tres legisladores: el propio Larreta, Guadalupe Tagliaferri y Emmanuel Ferrario.
En la Legislatura, su interbloque, Confianza y Desarrollo, suma seis bancas. A las tres propias se agregan las de Graciela Ocaña y Sebastián Nagata, de Confianza Pública, quienes llegaron en 2023 por la lista de Juntos por el Cambio, y la de Edgardo Alifraco, del MID de Oscar Zago, quien en 2023 había entrado por La Libertad Avanza.
Alguien de la mesa chica de Larreta, en diálogo con El Economista, advierte que 2027 no será una repetición de 2025: “Una es legislativa y la otra es ejecutiva. Y además, en el camino se dirime el rumbo del gobierno nacional“.
La fuente recuerda dos ejemplos: en 2009, el PRO de Gabriela Michetti sacó 31% en la legislativa porteña; dos años después, Macri retuvo la Ciudad con el 64% en el balotaje contra Daniel Filmus. Y Elisa Carrió pasó del 1,8% nacional en la presidencial de 2011 al 32,2% como cabeza de lista de UNEN en la Ciudad, en 2013.
Hoy Larreta además de ser legislador porteño, lanzó en marzo su espacio, Metrópolis, y ya confirmó su ambición: “Voy a ser candidato a jefe de Gobierno el año que viene“, dijo en agosto de 2026.
En el círculo más cercano de Jorge Macri aseguran que, después de un primer año y medio difícil, mejoraron tanto la imagen del jefe de Gobierno como la valoración de su gestión, y ven a Larreta lejos de la pelea: “Hoy Horacio está desenfocado en su estrategia. La gente va a elegir entre dos, no hay lugar para tres“.
Pilar Ramírez, la dirigente de confianza de Karina Milei en la Ciudad, se preguntó en voz alta “¿Para qué un acuerdo?”. Una fuente del oficialismo porteño tiene una teoría para la demora: Pilar Ramírez y Jorge Macri estiran la negociación lo más que pueden porque cada uno cree que el tiempo juega a su favor.
Si la economía repunta, La Libertad Avanza podría ir sola; si se complica, el PRO podría prescindir de los violetas.
Entre los nombres que se mencionan para la candidatura libertaria aparece el de Patricia Bullrich, a quien pocos se imaginan arreglando las baldosas de la Ciudad. Cerca de Jorge Macri recuerdan que ella misma dijo más de una vez que no le entusiasma la tarea de jefa de Gobierno.
El plan de Larreta
Quien trabaja codo a codo con Larreta en el armado describe el plan en charla con El Economista: “El plan de Horacio es volver a ser jefe de Gobierno en 2027. Para eso hay distintas vertientes, distintas personas, distintos grupos que se acercan y que arriman organizaciones de la sociedad civil. Hay un programa para clubes de barrio que lleva a Horacio a recorrer todos los clubes de barrio de la Ciudad, para pensar ideas alternativas o simplemente saber qué les falta. Trabaja mucho también con los centros de jubilados, ya que el Gobierno de la Ciudad quitó la mayoría de los programas que tenían, con actividades y demás: los vació. Y tiene referentes territoriales en cada una de las 15 comunas, que todas las semanas organizan recorridas con Horacio para juntarse con vecinos y recorrer los barrios”.
La fuente de la mesa chica larretista es tajante: “Nosotros vamos a ser candidatos a jefe de Gobierno. Punto”. La crítica a Jorge Macri, también: “Somos un espacio convencido de que la Ciudad no puede seguir el rumbo en el que está, de que Jorge Macri es incapaz de gobernarla y de que además está poniendo a la Ciudad en un lugar que no compartimos”.
¿Cuál será el “olor a pis” de 2027, la frase con la que Larreta lanzó su campaña de 2025? La misma fuente dice que todavía no lo saben, y que aquella frase salió de la calle: “Surgió de caminar con la gente y escuchar. No fue una estrategia armada con cracks de la publicidad”.
Lo que escuchan hoy en esas recorridas, explica, tiene dos planos: “La gente que siente que la Ciudad está horrible: el tacho de basura, la rata, la gente en situación de calle, el gastronómico al que clausuran sin sentido. Y después está la economía: la gente que no vende nada, que no llega a fin de mes, los locales vacíos”.
“Horacio sin una alianza con el peronismo no llega al balotaje”
Raúl Timerman, analista político, plantea: “Hay muchos peronistas de la Capital que dicen: yo voy a votar a Horacio Rodríguez Larreta. Ahora, si el grupo de Santoro no arregla con él, Larreta no llega al balotaje. Sigue teniendo 8 o 9 puntos en la Capital“.
El grupo al que alude Timerman tiene nombre y apellido: Juan Manuel Olmos, presidente de la Auditoría General de la Nación desde fines de 2023 y el dirigente con más poder en el peronismo porteño.
Timerman completa su razonamiento: “Larreta es un poco invisible para los vecinos de la Capital y, diga lo que diga, no crece, no mueve el amperímetro. Pero en un arreglo con el peronismo de la Capital, más un sector del radicalismo y del socialismo, más los de Juntos por el Cambio que no se pusieron peluca, ahí podría ser el hombre que le dispute el balotaje a Jorge Macri“.
En el entorno de Larreta, la lectura tiene matices. Una voz del armado lo plantea así: “El acuerdo con el peronismo está verde todavía. Empezar a hablar ahora de posibles alianzas es muy temprano, pero el horizonte se va para ahí. Se sabe que Horacio sin una alianza con el peronismo no llega al balotaje, así que va a tener que buscar aliados por todos lados”.
¿Acordar con el peronismo? En la mesa chica aclaran que ir a buscar los votos peronistas no significa tener que acordar con el líder peronista: “Significa que el votante no jorgista nos vote. Hace falta un votante que no sea de La Libertad Avanza, de la extrema derecha, y hay que ir a buscar esos votos. No creo que con una foto con Olmos se consiga el voto“. Y agregan: “Si hay alguien que le puede ganar a Jorge Macri en un balotaje, porque ensancha márgenes, porque trae votantes que no votarían nunca a Jorge Macri, es Horacio“.
La pregunta que persigue a Larreta es si está ante el mismo dilema de 2023: el del candidato que gana cualquier balotaje, pero no logra llegar. La misma fuente responde que no: “En 2023 creíamos que la discusión era en el balotaje y quizás, lo dijo Horacio públicamente, habíamos perdido el vínculo con la gente: cómo hablarle, cómo interpretarla, cómo escucharla. Pensábamos más en los dirigentes: si teníamos a los dirigentes, teníamos a la gente. Ahora hacemos todo lo contrario”.
¿Kicillof presidente y Larreta jefe de Gobierno?
Larreta admite que conversa con Olmos desde hace años. En marzo, en una entrevista con Pedro Rosemblat, aseguró que, ponga a quien ponga La Libertad Avanza, él va a estar en otra vereda, y sobre el peronismo dijo: “Escucho cosas que dicen y en algunas coincido“. También recordó que, a lo largo de su carrera en el PRO, trabajó con dirigentes que venían del peronismo.
¿Kicillof candidato a presidente y Larreta a jefe de Gobierno, en una misma boleta? La fuente cercana a Larreta lo descarta como alianza: “Axel Kicillof quiere ser candidato a presidente y Horacio va a ser candidato a jefe de Gobierno. Eso probablemente suceda. No significa que sea una boleta única“. Y suma que en el larretismo no se sienten representados ni por Milei ni por Kicillof: “Ojalá en la Nación haya una alternativa como la que pensamos nosotros, de centro, moderada, desarrollista“.
Larreta podría terminar aliado con el peronismo en la Ciudad, pero en julio dijo que, en un balotaje entre Milei y Kicillof, votaría en blanco.
La última encuesta de DC Consultores, la firma que dirige el politólogo Aníbal Urios, se hizo a 1.360 porteños entre el 22 y el 26 de octubre. Le da a Kicillof en la Ciudad 19,2% de imagen positiva y 67,2% de negativa.
En diálogo con El Economista, Urios describe a la Ciudad como “un reducto muy difícil para el peronismo, y más aún para el kirchnerismo“. Pone como ejemplo la elección de mayo de 2025, en la que su consultora fue una de las pocas que anticipó el triunfo de Adorni.
En marzo de 2025, cuenta, los porteños le decían en sus encuestas que querían “motosierra al ABL, a los gastos del Estado“. Adorni “se pintó de violeta y consiguió ese caudal”. Santoro hizo campaña contra la motosierra y “llegó al techo del peronismo”. De ahí su lectura: “No es bueno que en la Ciudad bendigan a un candidato los dirigentes más tradicionales del peronismo, como Kicillof o Cristina“.
La misma medición muestra el tamaño del desafío. Por espacio, el peronismo suma 13,7% y el kirchnerismo, 5,2%. En un escenario de candidatos a jefe de Gobierno, Jorge Macri lidera con 33,8%, Santoro tiene 19,2% y Larreta, 7,9%. Los votos no se suman de manera automática, pero Larreta y Santoro juntos llegarían a 27,1%, 6,7 puntos debajo de Jorge Macri.

El primo Jorge que desobedeció
El 18 de mayo de 2025, la noche de las elecciones legislativas porteñas, Mauricio y Jorge Macri subieron al escenario de la sede del PRO, junto a Silvia Lospennato, su candidata, quien reconoció la derrota: “Tenemos los resultados de nuestras mesas testigo, no son lo que esperábamos”. El partido que gobierna la Ciudad desde 2007 había quedado tercero.
Jorge felicitó a Adorni y a Santoro y dijo que “hoy no nos toca ganar”. Mauricio habló más tarde, en una entrevista con TN: “No se puede ganar siempre, ¿no? Once elecciones seguidas son muchas”.
Según reconstruyen distintas fuentes del oficialismo porteño en charla con El Economista, después de la derrota Mauricio le pidió a su primo tres cabezas del gabinete porteño y le dijo a quiénes sumar en su lugar.
Las tres venían de Vicente López, el municipio que Jorge gobernó durante diez años antes de cruzar la General Paz. Eran César “Tuta” Torres, secretario de Gobierno; Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público, y Karina Burijson, la subsecretaria que manejaba Desarrollo Urbano, el área por la que pasan los expedientes de los desarrolladores inmobiliarios.
Jorge estaba dispuesto a entregarlas. Lo frenó Soledad Martínez, que lo sucedió en la intendencia de Vicente López. “Jorge, la gente que querés sacarte de encima son tipos que laburan hace 15 años con vos. No los vas a echar por una elección. Me parece injusto con tu equipo de Vicente López“, le dijo. Jorge lo pensó. “Bien, Sole”, respondió. En ese momento, no echó a nadie. Jorge desobedeció.
Cerca del jefe de Gobierno explican así la reacción de Mauricio: “Mauricio se cree jefe de estancia porque creó el PRO“. “No hizo nada de lo que le pedí”, dicen que dijo Mauricio. Y agregan: “Jorge es el jefe de Gobierno y es el que decide”.
César “Tuta” Torres siguió un mes y medio más en la Secretaría de Gobierno. El 3 de julio de 2025 dejó el cargo y en su lugar asumió Ezequiel Sabor, un dirigente de confianza de Mauricio.
Ignacio Baistrocchi, el ministro de Espacio Público, y Karina Burijson, la subsecretaria de Desarrollo Urbano, siguieron en sus puestos a pesar del deseo de Mauricio de cambiarlos.
Entre los primos Macri se abrió una rendija, y por ella entró Daniel Angelici, expresidente de Boca Juniors y armador del radicalismo porteño aliado al macrismo.
Con Angelici, Jorge aceptó sentarse a conversar. En el entorno de Jorge describen la diferencia de estilos: “Lo de Mauricio es imperativo. Es jefe. Lo del Tano es: laburemos juntos, yo te voy a ayudar”.
Así Angelici empezó a ubicar a su gente. En diciembre de 2025, Christian Gribaudo, el candidato del oficialismo angelicista en las elecciones de Boca de 2019, quedó a cargo de la Secretaría Administrativa de la Legislatura. Según cuentan en la Legislatura, desde ahí funciona como nexo con el Ejecutivo.
Karina Burijson, la funcionaria de Vicente López que Mauricio quería afuera, siguió al frente de Desarrollo Urbano hasta febrero de este año. Ese mes, Jorge la nombró presidenta de la Corporación Buenos Aires Sur, una empresa del Estado porteño creada para promover el desarrollo del sur de la Ciudad. Según cuentan en el oficialismo, tiene “mucha caja”.
A Desarrollo Urbano llegó Agustina Olivero Majdalani, cercana a Angelici. Cerca de Jorge aseguran que esa jugada terminó de enojar a Mauricio, y ponen en su boca la queja: “Le pido que la eche a Karina, la saca y la premia con la Corporación Sur. Y además la reemplaza con alguien de Angelici”.
El último movimiento cerró el círculo. La Secretaría de Gobierno, que Torres había dejado en julio de 2025, seguía en manos de Ezequiel Sabor, el dirigente de confianza de Mauricio. En septiembre de este año, Sabor se fue para concentrarse en el directorio del Banco Ciudad y en el armado del PRO porteño. A comienzos de octubre llegó Francisco Quintana, exlegislador del PRO y presidente de la Asamblea de Representantes de Socios de Boca en los años de Angelici. En quince meses, el cargo pasó de un hombre de Jorge a uno de Mauricio, y de ahí a uno de Angelici.
En el gobierno porteño sostienen que Angelici ya se sienta en una de las mesas donde Jorge toma decisiones y que es quien articula la reunión que los primos Macri todavía se deben. La interna de los primos también se cuela en la negociación con La Libertad Avanza.
Angelici juega a dos puntas. Apuesta por la reelección de Jorge y, al mismo tiempo, mantiene un pie en un radicalismo que podría ir por afuera, con lista propia o junto a Larreta.
¿Puede estar en las dos cosas a la vez? “Como hace siempre: por adentro y por afuera“, responde alguien cercano a Jorge Macri.
¿Con PASO o sin PASO?
En la Nación, el Gobierno busca suspender las PASO de 2027 y necesita 37 votos en el Senado.
Aunque lo que pase en el Congreso Nacional no se traslada directamente a la Ciudad: las primarias porteñas, vigentes desde 2015, dependen del Código Electoral local, y para suspenderlas hacen falta dos tercios de la Legislatura, 41 de 60 bancas. El peronismo tiene 20, una llave que alcanza para bloquear cualquier cambio.
En febrero de 2025, cuando la Ciudad suspendió sus primarias, la reforma salió con 55 votos porque el peronismo y el radicalismo la acompañaron.
La fecha la pone el jefe de Gobierno, que puede desdoblar por decreto, como hizo Jorge Macri en 2025, cuando los porteños votaron el 18 de mayo.
Los escenarios se multiplican: elección unificada con la nacional o desdoblada; con PASO porteñas o sin ellas.
La fuente de la mesa chica de Larreta arriesga una lectura: “Si Jorge Macri cierra con La Libertad Avanza, unificaría la fecha con la nacional. La misma fecha se da para unificar discurso. Jorge va a decir: yo soy tu candidato y te pongo la fecha el mismo día, y unificamos esfuerzos. Sería una tontera política separarla“. El antecedente pesa: cuando desdobló en 2025, al PRO le fue mal, y Lospennato quedó tercera.
¿Una primaria porteña entre Larreta, Ocaña y algún dirigente peronista? “Todo es posible”, responde la misma fuente cercana a Horacio.
Y continúa: “Horacio va a ser candidato a jefe de Gobierno en cualquiera de los escenarios que se presenten: con PASO, sin PASO, en marzo, en octubre, en diciembre, juntas, divididas. El resto depende de otros: si Myriam Bregman juega en la Ciudad o en la Nación, qué hace el radicalismo y cómo resuelve el peronismo porteño quién será su candidato. Son todas variables que no manejamos. La única que manejamos es seguir en contacto con la gente y ser una alternativa real a Jorge Macri”.
“La imagen positiva de Larreta es alta en el electorado porteño”
Florencia Angilletta, doctora en Letras y profesora de la UBA, se pregunta cuál es hoy la identidad de Larreta: “Indudablemente, la imagen positiva de Larreta es alta en el electorado porteño, pero eso no necesariamente se traduce en votos. Hay una pregunta por el espacio político de Larreta, y hay que entender qué le podría pasar en el caso de las alianzas, que son necesarias para su proyección, pero que también tienen que reacomodarse según la potencialidad de su identidad“.
“Lo que pasa en la Ciudad —señala Angilletta— tiene que capitalizarse nacionalmente, porque no es simplemente un asunto de la Ciudad. El electorado porteño nunca vota así”.
La idea de Angilletta es que el votante porteño no decide en una burbuja local: lee la elección de la Ciudad en clave nacional. Por eso, cualquier alianza de Larreta tiene que tener sentido también en el mapa del país. Un acuerdo con Olmos se leería como un paso hacia el peronismo en la pelea contra Milei.
Un candidato para varios públicos
Julio Burdman, doctor en Ciencia Política, descarta, en principio, que Larreta vuelva a un PRO reunificado: “Si bien no lo veo posible, todavía hay algunos que imaginan una gran reunión de todo el PRO, sobre todo en el caso de que las relaciones con La Libertad Avanza se tensen. Yo no lo veo. Creo que realmente la estrategia principal de Jorge es convertirse en el candidato de una alianza amplia entre todo el PRO gobernante y La Libertad Avanza”.
Y agrega: “Hay quienes creen todavía, sobre todo en el macrismo residual de Mauricio, que es posible reunificar a todo el PRO y prescindir de La Libertad Avanza. Por ejemplo, quienes sostienen la candidatura poco prometedora de Lacunza se imaginan eso en la Ciudad”. Para Burdman, Larreta tiene abierto ese camino —volver a un PRO reunificado, sin los libertarios—, aunque con “baja probabilidad”.
La otra puerta, para Burdman, es la del tercero: “También Larreta tiene abierta la posibilidad de convertirse en una tercera opción. Hoy tiene una intención de voto que no le permite ganar, pero es un actor no desdeñable, y con lo que más correlaciona es con el voto neorradical de la Ciudad. De los diez puntos que tenga Larreta, la mayoría proviene de gente que votó a Lousteau, a Manes, a la Coalición Cívica. Esas son sus principales fuentes. Después hay algunos votantes que tienen más identidad PRO y otros que son más compatibles con el voto a Santoro”.
Sobre la alianza con el peronismo, Burdman dice: “La alianza de Larreta con Santoro también es un enigma. Es una alianza riesgosa para los dos. Los públicos no son tan compatibles en un escenario normal. Se pueden unificar en un escenario de balotaje o de gran polarización, donde los electorados se alinean por temor al que está enfrente, pero no son grupos tan compatibles”.
“El único que es compatible ahí —suma Burdman—, con una plasticidad insólita, es Horacio, quien puede ser bien visto por diferentes públicos en lo personal. Pero que haya votantes de Santoro con buena imagen de Horacio no significa que esa alianza vaya a funcionar bien”.
Su conclusión: “Sin ver todavía cómo termina la película entre La Libertad Avanza y Jorge, con Patricia metida ahí, creo que lo más probable para Horacio es que sea una tercera opción que represente, ampliado, ese espacio neorradical de la Ciudad“.
Senderos que se bifurcan
Borges, quien sabía de laberintos, imaginó un jardín de senderos que se bifurcan. El de Larreta tiene tres.
El primero es volver a un PRO reunificado, sin los libertarios. Burdman le asigna “baja probabilidad”.
El segundo es el de competir solo, por fuera del peronismo, del PRO de Jorge Macri y de La Libertad Avanza, con el voto neorradical como base. Burdman lo ve como el más probable, pero con los votos de hoy difícilmente le dé el pasaporte a la segunda vuelta.
El tercero es el de Olmos: un acuerdo con el peronismo porteño, que lo acerca al balotaje, pero lo obliga a explicarle a su votante por qué ahora camina del brazo del peronismo.
Los tres senderos esconden una trampa que Larreta ya conoce.
En 2023, su equipo creía que la pelea se definía en el balotaje, pero Patricia Bullrich le ganó la interna de Juntos por el Cambio y Larreta se quedó afuera.
Hoy corre el riesgo de repetir la historia del moderado que cae bien en todos lados y se queda corto de votos. En su entorno aseguran que esta vez es diferente: dicen que antes de sentarse con dirigentes, recorren clubes de barrio, centros de jubilados y las 15 comunas.
Larreta ya se rió de “José” Macri. Para ganarle, cualquiera de los tres senderos tiene que desembocar en la segunda vuelta.

Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos.
+ Agregar
