Las aguas bajan turbias, y no solo desde los ríos Paraná y Uruguay, sino también desde los mercados mundiales. En un día que tuvo esencialmente buenas noticias para la plaza financiera local, los grandes números fueron orientados por la alta inflación en EE.UU., que mantiene las tasas globales altas, afectando duramente no solo a activos riesgosos sino también a posiciones supuestamente consideradas seguras.
Los dos grandes focos que estaban mirando los operadores locales dieron muy bien: la secretaría de Finanzas desarrolló una muy buena licitación local, tomando más deuda de la que vencía, con tasas no muy altas y con el 60% de los vencimientos poslectorales. Y el Banco Central volvió a realizar una fuerte compra de dólares, por segundo día consecutivo.
Esos dos factores mantuvieron muy tranquilos, incluso con bajas, a casi todos los dólares, pero como el mundo está temblando por las altas tasas mundiales, las filiales locales de empresas multinacionales reciben la orden de enviar regalías y, completamente a contramano del resto de los dólares, el contado con liquidación anotó un llamativo repunte, ya bien encima de los $ 1600.
Pero más allá de lo que ocurre en el diminuto mercado cambiario local, el joystick que movió todo el espinel internacional fue la difusión del dato de inflación de setiembre de EE.UU.: dio 0,6% mensual (arriba del 0,4% de agosto), con 3,7% anual (arriba del 3,4% anual de agosto). Y el IPC subyacente norteamericano (que excluye alimentos y energía, considerados más volátiles) dio en setiembre 0,3% mensual y 2,6% anual. Y, como corolario, el Libro Beige de la Fed señaló que hay un crecimiento moderado de la economía norteamericana, con estabilidad del empleo, pero con presiones inflacionarias persistentes.
Eso determinó un curioso movimiento para las tasas largas norteamericanas, que empiezan a mostrar una curva más aplanada, ya que los plazos más cortos están algo más altos, en tanto que los más largos retrocedieron apenas. Y eso formó un combo particular, ya que el dólar global alcanzó su nivel más alto desde mayo de 2025, provocando fuertes bajas para el euro y la libra, al tiempo que retrocedieron los metales preciosos (sobre todo la onza de plata, que se hundió), con pérdida de valor también en las Bolsas y en las criptomonedas.
Por supuesto, la base de la inflación más alta en EE.UU. tiene que ver ahora con los ataques entre los hutíes (de Yemen) y Arabia Saudita, que generaron hoy un nuevo aumento para el precio del petróleo. El Brent (base de los negocios de Vaca Muerta) llegó a US$ 106, y eso está empezando a despertar la inflación incluso en China, donde el índice de precios al consumidor subió un 0,2% mensual en septiembre, a pesar de lograr, con subsidio estatal, el superávit comercial chino de US$ 133.530 M en septiembre, por encima de las expectativas del mercado.
Pero las tasas altas en todas partes, además de afectar a monedas, metales y otros precios, también complicó a las monedas internacionales y debilitó a los bonos de todas partes. Y, obviamente, los títulos públicos argentinos no fueron la excepción, también bajaron, por lo que el riesgo país subió 15 unidades hasta 611 puntos básicos. Y la Bolsa local también sintió el impacto: en línea con bajas en Wall Street y el resto de las Bolsas regionales, la Bolsa de Buenos Aires perdió valor, con mayoría de bajas en las ADR argentinas en NY.
Pero, atención, al cierre de negocios de hoy, mientras entre analistas, operadores e inversores empieza a discutirse el balance entre lo que es relato, narrativa y expectativa, con fuerte enfoque en lo que puede pasar en 2027, con la elección presidencial en el medio. Y, debe decirse, hoy se dio algo nunca visto en la Argentina: los bonos que vencen antes de las elecciones de octubre 27 (bajo la presidencia de Milei) tienen riesgo país negativo de 200 puntos básicos, ya que el Bonar AO27 tiene una TIR del 2,8% anual, mientras que el bonos AO28, que ya tiene “riesgo Kuka” encima, tiene una TIR que salta hasta el 10% anual, convalidando el riesgo país actual.
¿A qué se debe esto? A varios factores, que no dependen únicamente de la política local. Bancos de inversión de EE.UU. quieren que Milei no reelija, así pueden seguir viviendo de arriba, cobrándole una fortuna por préstamos a otro Presidente. Se vio últimamente que Alberto Ades y otros brókers lloran porque el Gobierno no muestra sus cartas: con el silencio de radio oficial es más complejo ganar dinero especulativo.
Y, además, obviamente, la oposición hace anuncios para asustar y romper todo: se trata de ambición pura para conseguir poder y manejo de cajas. De hecho, hoy mismo Máximo Kirchner comparó a Milei con Macri y advirtió: “Si ganamos las elecciones se auditará cada uno de los RIGI”, lo cual es algo bastante parecido al “vamos a revisar la deuda” que dijo Alberto Fernández a mediados de 2019, ni bien ganó las PASO, puesto a dedo como cabeza de fórmula por Cristina Fernández. Y, por si todo eso fuera poco, en medio de las presiones del Congreso opositor, en medio de este caos mundial, un juez le impuso una multa diaria al Gobierno por incumplir una medida cautelar por el financiamiento a las universidades.
Así, a menos de tres semanas de la elección de medio término en EE.UU. (a 11 días del balotaje en Brasil), las tasas largas de EE.UU. se aplanan, suben las más cortas y bajan las de mayor plazo: se pagó 4,5% anual a 1 año de plazo, 5% anual a 5 años, 5,2% anual a 10 años y 5,5% anual a 30 años. Y, con eso como eje, en el exterior el dólar subió contra todo: 0,6% en México, 0,5% contra la libra, 0,4% contra el euro, 0,3% en Suiza y en Chile, 0,2% en Brasil y 0,1% en China, y no cambió en Japón.
En el mercado cambiario local, mientras tanto, con el blue y los tipos de cambio oficiales quietos, los dólares financieros estuvieron mixtos, con mep en baja y con suba para el contado con liqui, que tienen que mandarles dinero a sus asfixiadas casas matrices. Esto significa que, mientras el dólar global se afianza y el euro cae contra el billete verde a su peor nivel del último año y medio y la libra se desploma aún más, el dólar oficial sigue en Argentina a $ 1535,17, en un día en el que el BCRA compró US$ 101 M en el mercado local, aunque al final del día, por los giros al exterior, la autoridad monetaria perdió reservas por US$ 117 M.
Con todo ese patrón, el dólar oficial bajó 40 centavos hasta $1535,17, el dólar blue no cambió y siguió a $1550, el dólar senebi subió 30 centavos hasta $1543,20, el dólar mep bajó $1,17 hasta $1536,69 y el contado con liqui subió $17,80 hasta $1631,22. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue del 1% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 8%.
Y, con generalizada tranquilidad cambiaria, los bancos están bastante cómodos en cuanto liquidez, por lo que se vio una mínima baja en la tasa de los plazos fijos: por plata chica se siguió pagando 20,3% anual /16% en bancos grandes y 24% en bancos chicos) y por plata grande bajó de 26,7 a 26,6% anual.
En títulos públicos, mientras tanto, todo fue gobernado por la licitación quincenal de deuda en pesos. Vencían $5 B y, a contramano de muchos agoreros, con 3360 ofertas, la secretaría de Finanzas tomó $6,6 B (es decir $1,6 B de más): y, por cierto, sólo el 41% se colocó un papel que vence antes de la elección presidencial y el 59% restante del dinero tomado vence bajo el próximo mandato, con Milei en la Casa Rosada, o con mengueche.
La selección de parte de los inversores fue muy selectiva. En un papel en pesos a tasa fija, por la letra del Tesoro nacional capitalizable en pesos con vencimiento 29 de enero de 2027 (S29E7 – reapertura) se pagó 27,5% anual, es decir casi lo mismo que se paga actualmente en un plazo fijo millonario. En pesos a tasa variable TAMAR a través del bono del Tesoro nacional en pesos a tasa TAMAR con vencimiento 31 de agosto de 2028 (TMG28 – reapertura) se pagó 38,9%, bastante más que el valor actual, pero si hay desinflación esa tasa bajará. En un bono Dual CER/TAMAR por un bono del Tesoro nacional en pesos dual CER / TAMAR con vencimiento 14 de diciembre de 2029 (TXMD9 – reapertura) se pagó 6,99%. Y en un bono dual TAMAR/dólar linked a través del bono del Tesoro nacional en moneda dual TAMAR / dólar linked con vencimiento 31 de enero de 2028 (TMVE8 – reapertura) se pagó 4,35%.
Esto significa que sobre el 100% de los $ 6,6 B tomados, el 41% fue absorbido a través de la letra del tesoro nacional capitalizable en pesos con vencimiento 29 de enero de 2027 (S29E7 – reapertura), el 26% en un bono del tesoro nacional en pesos dual CER / TAMAR con vencimiento 14 de diciembre de 2029 (TXMD9 – reapertura), el 18% en un bono del tesoro nacional en pesos a tasa TAMAR con vencimiento 31 de agosto de 2028 (TMG28 – reapertura) y el 16% restante en un bono del tesoro nacional en moneda dual TAMAR / dólar linked con vencimiento 31 de enero de 2028 (TMVE8 – reapertura).
Con todo eso, en medio de una baja mundial de casi todos los bonos, porque los papeles del Tesoro norteamericano se convierten en una competencia cada vez más dura, los bonos argentinos -con buen volumen- volvieron a perder precio y el riesgo país subió 15 unidades hasta 611 puntos básicos.
La debilidad se vio también en los papeles privados. Hubo rueda en rojo en la Bolsa de Nueva York, con baja del 0,1% para el Dow, descenso del 1,1% para el S&P y caída del 1,9% para el Nasdaq. En tanto que la Bolsa de San Pablo cedió 0,2% y la Bolsa de México bajó 0,3%.
Y el mercado bursátil local no se salvó de la poda. Con $ 49.707 M operados en acciones y $ 327.100 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 1,2%. Mientras que las ADR argentinas en NY anotaron una suba del 1 al 2% para Telecom e YPF, con baja del 2 al 7% para Bioceres, Cresud, BBVA, Galicia, Macro, Central Puerto, IRSA, Mercado Libre y Supervielle.
Finalmente, en commodities, la situación sigue muy alborotada. El petróleo subió otro 0,8%. Los metales preciosos fueron para abajo. Los metales básicos también estuvieron débiles. En Chicago, el trigo pudo subir, pero la soja y el maíz bajaron. En Rosario, el trigo y el girasol mejoraron, pero el maíz cedió. Y, por último, el Bitcoin bajo 1,8% con descensos mayores para el resto de las criptomonedas.
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