Hay muchas frases célebres que se repiten constantemente. Se dice, por ejemplo, que “en las guerras, la verdad es lo primero que se pierde”. También se repite, en lo financiero, “ojo con los octubres, ya que Wall Street en general baja”. Sin embargo, el índice tecnológico Nasdaq, motor de la Bolsa de Nueva York, volvió a subir este viernes y se mantiene en zona de máximos de todos los tiempos.
¿Qué es lo que está pasando? Los analistas explican que acabamos de entrar en una zona de tregua comandada por los procesos electorales. Este domingo se vota en primera vuelta presidencial en Brasil. Dentro de 25 días se vota por cambio parlamentario en Israel. Y dentro de exactamente un mes se vota por la elección de medio término en EE.UU. En Brasil el resultado incierto. En Israel será difícil que corran a Netanyahu del mando. Y en EE.UU. Trump tiene prácticamente perdida la Cámara de Representantes y está al filo de defender la mayoría republicana en el Senado.
El gran tema, desde los gobiernos, la idea es “no hacer olas” y, si es posible, influir sobre las elecciones de los países ajenos. Por ejemplo, en un claro mensaje de ayuda de EE.UU. hacia Bolsonaro, por seguridad, el Gobierno de Trump anunció la suspensión de la atención en su embajada y en todos sus consulados que tiene en territorio brasileño, como advirtiéndole a los votantes que los riesgos son altos.
Pero una condición central del primer viernes de octubre fue que se concretó una notable y generalizada distensión para todos y cada uno de los commodities. Bajó el petróleo, perdieron valor las posiciones clásicas de refugio como el oro, la plata y las criptomonedas, estuvieron débiles los metales básicos y también anotaron una rueda con precios sin fuerza los granos, sobre todo en la Bolsa de Chicago.
El único componente que sigue tirando de la cuerda a más no poder es el nivel de las tasas largas norteamericanas, con el rendimiento de la T10 en el 5,3% anual y el de la T30 en 5,6%. Eso sube la base de comparación de la estructura del EMBI, por lo que todos los riesgos suben en bloque. Y además tracciona fondos hacia el dólar global, que no estuvo tan firme, pero que logra colocarse en su mejor posición contra el euro a lo largo de los últimos 15 meses.
Esta estructura llega después de la visita del Presidente Milei, con el equipo económico y 13 gobernadores a París, donde se celebró otra “Argentina Week”, de la que se llega con el anuncio de más inversiones focalizadas en energía y minería. Y con un Coloquio de IDEA que se celebró en Mar del Plata en el que se pide seguir con el rumbo impuesto por el Presidente: “la estabilidad es central para alargar el horizonte”, y aunque preferirían un conductor menos agresivo todo parece indicar que rechazan por completo a cualquier oposición al actual modelo.
Esto llega después de un setiembre durísimo para las acciones y los bonos argentinos. Algo que se convirtió este viernes en un escenario algo más tranquilo, con repunte en los valores de acciones y bonos, aunque el riesgo país volvió a subir, 19 unidades, hasta 655 puntos básicos, el máximo del año, en buena medida por el componente local, pero también por la caída de los valores contado de los bonos del Tesoro norteamericano, algo que potencia sus tasas a vencimiento.
Pero la gran cuestión es que luego de una zona de alta presión contra el Gobierno, no solo política, sino también de parte del mercado, la semana termina con un nuevo momento de “pax cambiaria”. El BCRA compra nuevamente cantidades más altas de dólares (sumó US$ 35 M) y las reservas brutas de la autoridad monetaria se incrementaron en US$ 364 M.
Esto, lentamente, va extendiendo en inversores, analistas y operadores la idea de que el Gobierno tiene la fuerza necearía como para seguir llevando al dólar, ajustándolo lentamente hacia arriba, para que no se atrase tanto, pero siempre con diferencias menores a lo que paga la tasa de interés y a la evolución de la inflación, que acaba de mostrar un setiembre algo más caliente que agosto, con el IPC pasando de 1,7% a 1,9%.
Así, mientras el grueso de los pequeños ahorristas argentinos sigue repitiendo el comportamiento que tienen en el hipotálamo por tantos años de estafas (llevar dólares al colchón), se da una particularidad que empieza a inquietar a los que tienen los dólares dormidos, deshilachándose desde hace mucho tiempo. Y la comparación que brota por sí sola es una sola, y salió de la boca del ministro Luis Caputo.
En julio del año pasado, en medio de una reiterada presión cambiaria, Caputo dejó marcada una frase que quedará en la historia: dijo “comprá campeón”, en un desafío todavía más grande que el realizado por el ministro de Economía Lorenzo Sigaut, quien en junio de 1981 dejó para siempre aquella sentencia imborrable: “El que apuesta al dólar pierde”.
Por supuesto, prácticamente puede decirse que desde que el BCRA fue creado hace ya más de 90 años, fueron tantas las estafas sufridas por los ahorristas que el hombre común se terminó acostumbrando a meter dólares en una media, en una maceta o en una caja de seguridad, sin importan cuánto demorara en subir, repitiendo con convicción que “el dólar no baja, se agacha para tomar impulso y saltar”.
Pero, conocedor de todos los tiempos que tienen los ahorristas en la cabeza, tanto el Presidente Milei como el ministro Caputo tienen armada una “bazuca” que supuestamente logrará frenar cualquier intento de corrida cambiaria que pueda haber cuando falte poco para votar en la presidencial que viene. Supuestamente, se acordó en París con la mitad de los gobernadores que las PASO se eliminan, pero veremos: ese tema todavía no está resuelto.
De todos modos, es interesante calcular qué pasó con el dólar desde que el desafiante “Toto” dijo de manera burlona, “comprá campeón”. Y los números lo dicen todo: desde julio del año pasado hasta ahora el dólar sube 14%, la tasa de interés pagó 36% y la inflación fue del 39%. O sea, la ganancia no estuvo ni en el dólar ni en la tasa, con un esquema que, a contramano de la patria financiera de Martínez de Hoz, la ganancia hay que hacerla exportando.
Obviamente, la situación es compleja. Se conoció en EE.UU. un dato que pone en duda la continuidad de la suba de tasas que eventualmente tiene preparada la Reserva Federal para los próximos meses. ¿Por qué? Simple: EE.UU. creó 29.000 empleados en setiembre, muy por debajo de los 90.000 que se esperaban, por lo que esto muestra que la economía no está tan caliente como se suponía.
Sin embargo, las tasas largas de EE.UU. volvieron a subir. Muchos bancos centrales y compañías de seguros del mundo venden bonos norteamericanos porque los niveles de déficit fiscal y de deuda de Trump asustan. Por eso, se pagó 4,5% anual a 1 año de plazo, 5,1% anual a 5 años, 5,3% anual a 10 años y 5,6% anual a 30 años. Y, a pesar de semejante premio, en el exterior el dólar subió 0,6% en Chile y no cambió en China, pero luego bajó contra el resto de las monedas principales: achicó 0,1% contra el euro y el real, 0,2% en Suiza y Japón, 0,4% contra la libre y 0,6% en México.
Y a nivel local el mercado cambiario siguió dormido. Hubo una suba mínima para el blue, pero con dólares oficiales y financieros mixtos, teniendo en cuenta -además- que el euro pierde fuerza contra el dólar a su menor nivel en casi un año y medio.
Así, con el dólar oficial a $ 1543,06, el BCRA compró US$ 35 M en el mercado local y, al final del día, la autoridad monetaria logró sumar reservas por US$ 364 M, todo muy tranquilo. Y, con eso, el dólar oficial subió $ 3,19 hasta $ 1543,06, el dólar blue subió $ 5 hasta $ 1560, el dólar senebi bajó 31 centavos hasta $ 1549,44, el dólar mep bajó $ 3,11 hasta $ 1549,93 y el contado con liqui subió 51 centavos hasta $ 1626,01. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 1% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 7%.
Pero como los pesos se mueven de los bancos, las entidades tuvieron que reafirmar un poco más la tasa de los plazos fijos: por plata chica la renta siguió en 30,3% anual (16% en bancos grandes y 23,5% en bancos chicos), pero por plata grande el premio tuvo que subir de 27 a 27,3% anual.
Y, como dijimos antes, con buen volumen, los bonos argentinos subieron 0,1%, pero el riesgo país subió 19 unidades, hasta 655 puntos básicos, el máximo de este año porque el eje base de todo el cálculo, que es la tasa de EE.UU. sigue subiendo desde hace casi dos años.
En papeles privados, como la poca creación de empleo plantea que a lo mejor la suba de tasas que aplique la Fed por delante no sea tan grande, hubo una rueda en verde en la Bolsa de Nueva York, con suba del 1,2% para el Nasdaq, del 0,7% para el S&P y del 0,5% para el Dow. En tanto que la Bolsa de San Pablo saltó 2,5% (el mercado cree que a Lula no le darán los números para ganar en el balotaje) y la Bolsa de México mejoró 1,1%.
El mercado bursátil local logró escapar a la sombra del setiembre tan bajista, pero sin demasiada convicción. Con $ 57.253 M operados en acciones y $ 295.832 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 0,3%. En tanto que las ADR argentinas en NY anotaron una suba del 1 al 2,5% para Loma Negra, Supervielle, IRSA y Telecom.
En commodities, finalmente, el petróleo bajó 2,2%. Los metales preciosos estuvieron en descenso. Los metales básicos actuaron débiles. En Chicago, el maíz y la soja cedieron, y el trigo subió apenas. En Rosario, en cambio, hubo mejoras para el maíz y el trigo, pero se observó un retroceso para la soja. Y el que prometía despegar, tampoco lo hizo, ya que hubo una baja del 0,4% para el Bitcoin, con mermas aún mayores para el resto de las criptomonedas.
En este contexto, así como el defaulteador de Macri, Hernán Lacunza sorprendió diciendo “Técnicamente estamos en recesión, el Gobierno lo niega y eso me desalienta”. La sorpresa vino de parte de Martín Lousteau, quien en la última elección consiguió su puesto legislativo colgado del estribo, casi sin votos, y ahora, en un gesto de desesperación señaló que no pone límites para armar un frente anti-Milei, “Que vengan Cristina, Bregman, los del PRO, todos”.
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