Con mayor impacto por lo sucedido en los mercados internacionales, pero también por una sucesión de malas noticias a nivel local, el mercado financiero argentino se encontró hoy con una rueda más con pax cambiaria, pero el BCRA perdió muchas reservas, los bonos estuvieron flojos, el riesgo país superó nuevamente los 500 puntos y la Bolsa de Buenos Aires abandonó el empuje y se colocó otra vez abajo del agua.
El principal factor de la rueda pesimista vino desde el exterior, ya que -con trabas en el Golfo Pérsico y en el Mar Rojo- el barril de petróleo subió todavía más, acercándose a los máximos que tocó en los primeros días de la guerra entre EE.UU. e Irán, a comienzos de marzo. Eso generó un aumento en los combustibles en los países centrales y, al mismo tiempo, las tasas largas de todas partes subieron otro escalón.
La situación externa está bastante tensa por varias razones, no solo por el petróleo. Además de la creciente desconfianza en la valoración de la inteligencia artificial, los bancos de inversión reducen la expectativa sobre el nivel al que llegará el índice S&P 500 de Wall Street a fin de año, y hubo una importante rotación por parte de los inversores profesionales.
Los operadores destacan que sobresale un movimiento en el que llegan órdenes de operar, con grandes tenedores que empiezan a bajarse de las grandes corporaciones ya muy caras, para tomar posiciones en las denominadas empresas de pequeña y mediana capitalización (small-cap y micro-cap), con peso en sectores como energía, minería, exploración petrolera y biotecnología, que en este momento están hacia arriba.
Frente a esto, los grandes bancos de inversión advierten que la expectativa de suba que se mantenía en el S&P500 (el principal índice de Wall Street) se acaba de recortar. Bajo la orden que dictó un “Take it easy” (tómenlo con calma), Wells Fargo bajó su objetivo del S&P para fin de año de 7950 a 7700 puntos (hoy danza algo abajo de 7600), por lo que la expectativa de suba para lo que resta del año es de poco más del 1%.
Uno de los factores que hicieron girar esta recomendación tiene que ver con la reunión mensual de dos días que está realizando la Fed, con un 95% de posibilidad de que en el cierre de la rueda de mañana el titular del organismo, Kevin Warsh, anuncie el primer aumento de tasa de interés desde diciembre del año pasado. El incremento iría del 3,5 al 3,75% anual, y ese es un dato que pone de muy mal humor a los que juegan sus fichas en títulos de riesgo.
Y el dato no termina allí: otro gran banco norteamericano, Morgan Stanley, emitió un comunicado a sus clientes, advirtiéndoles que espera que además de la suba de tasa de mañana, la Fed suba otros dos escalones y que el BCE haga otro incremento, tras la suba del otro día, mientras se prepara todo para sacar de su cargo a Christine Lagarde.
La urgencia de los movimientos tiene que ver con consecuencias laterales por el incremento del petróleo y por el encarecimiento del crédito. Hoy, por ejemplo, el galón de gasolina en EE.UU. trepó hasta US$ 4,45. Y, como si eso fuera poco, el 60% de los norteamericanos, que viven pagando la hipoteca de sus casas, se están encontrando con que la tasa que se les aplica por ese financiamiento ya está arriba del 7% anual.
Por supuesto, más gasto en combustible y más gasto en la cuota hipotecaria dejan a los consumidores norteamericanos con menos resto como para mantener los niveles de consumo, algo que venía ponderando Trump, además de anunciar que les regalará a todos los votantes US$ 5000 por cabeza si el 3 de noviembre (dentro de 7 semanas) gana las dos cámaras en la elección de medio término estadounidense.
Con tanta tensión en los mercados externos, la plaza local se encontró, además, con una serie de indicadores que terminaron haciendo bajar la cabeza a muchos compradores. Hoy el BCRA compró unos pocos dólares (US$ 14 M), pero perdió nada menos que US$ 458 M por el pago de más deudas.
El Gobierno se mueve con gran velocidad para seguir instalando temas. Busca aprovechar la tensión en Gran Bretaña por el pedido de independencia de Londres de parte de Escocia, Irlanda del Norte y Gales. Empuja para que se eliminen las PASO en la reforma electoral. Y envía el Presupuesto 2027, donde prevé un crecimiento del 4% para el PBI y una inflación anual del 21,1%.
Pero hoy, desde distintas fuentes, se anunció que el uso de la capacidad instalada de la industria cayó al 58,2% en julio. El IAEF y Econviews remarcaron que el índice de condiciones financieras cayó 1,8% en agosto. El CEPA indicó que el empleo registrado cae 4,4% durante el Gobierno de Milei. Caputo dio marcha atrás con un beneficio que les había dado a las pymes: la CNV determinó que los fondos hacia y desde cuentas comitentes sólo pueden gestionarse vía transferencia, ya no se aceptarán cheques ni echeqs, lo cual encarece impositivamente la operatoria. Y las listas siguen.
Frente a semejante cúmulo de novedades, el economista Lorenzo Sigaut Gravina señaló: “A la gente no le basta con que baje la inflación. Hay mucha gente inquieta porque la actividad bajó mucho y el empleo está más débil. No es casual que el riesgo país haya subido de 400 a más de 500 puntos. Se teme que Milei no reelija. Se mira más el bolsillo y, con todo esto, nosotros calculamos que el crecimiento de 2026 será incluso inferior al 2% anual“.
La situación es compleja, con gran incertidumbre geopolítica. Eso hace que sigan volando las tasas largas de EE.UU.: se pagó 4,3% anual a 1 año de plazo, 4,8% anual a 5 años, 5% anual a 10 años y 5,4% anual a 30 años. Y, con eso, en el exterior el dólar subió 0,5% en Japón, 0,2% en Suiza y contra la libra y 0,1% en Brasil, no cambió contra el euro y el mexicano, y bajó 0,1% en China y 0,3% en Chile.
En el mercado cambiario local siguió la paz de los cementerios. Se notó alguna presión sobre el blue, pero los dólares oficiales y financieros se mueven poco. Con el dólar oficial a $ 1532,27, el BCRA compró US$ 14 M en el mercado local, pero al final del día la autoridad monetaria perdió reservas por nada menos que US$ 458 M.
Con ese esquema, el dólar oficial subió $ 1,72 hasta $ 1532,27, el blue subió $ 5 hasta $ 1560 el dólar senebi bajó 89 centavos hasta $ 1536,13, el dólar mep bajó 52 centavos hasta $ 1533,03 y el contado con liqui subió $ 1,82 hasta $ 1603,04. Por lo que la brecha entre oficial y blue fue del 2% y la brecha entre ccl y mayorista fue del 6%.
Desde los bancos vino una buena noticia. Se están resolviendo lentamente las situaciones de mora y hay récord de depósitos tanto en pesos como en dólares. Y, con esa gran liquidez, hubo tasas mixtas en plazos fijos: por plata chica la renta bajó de 20,3 a 20,2% anual (16% en bancos grandes y 24% en bancos chicos) y por plata grande el premio subió de 26,1 a 26,3% anual.
En títulos públicos, con gran selectividad y buen volumen, los bonos argentinos mejoraron al margen, pero como los bonos norteamericanos siguen perdiendo valor y subiendo su tasa a finish, se multiplica el riesgo de todos los emergentes. Y en el caso argentino hoy el riesgo país subió 16 unidades hasta 506 puntos básicos
En papeles privados, con los bancos de inversión bajándole el horizonte al S&P, y a las puertas de una suba de tasa en la FED (y del tono del discurso que dará Warsh mañana), hubo otra rueda en rojo en la Bolsa de Nueva York, con caída del 0,8% para el Nasdaq, merma del 0,6% para el Dow y descenso del 0,5% para el S&P. En tanto que la Bolsa de San Pablo subió 0,4% y la Bolsa de México cayó 1,1%.
En el mercado bursátil local hubo una merma leve, pero alcanzó para que en lo que va de 2026 el MerVal en dólares esté en negativo (debajo del agua). Con $ 80.773 M operados en acciones y $ 277.257 M operados en cedears, la Bolsa de Buenos Aires cedió hoy 0,2%. Mientras que las ADR argentinas en NY anotaron una suba del 2% para YPF, pero luego hubo una caída en bloque del 1 al 8% para Bioceres, Mercado Libre, Cresud, Edenor, Supervielle, Galicia, BBVA y Central Puerto.
Finalmente, en commodities, hubo un salto del 4,5% para el petróleo. Los metales preciosos actuaron mixtos. Los metales básicos también estuvieron repartidos. En Chicago, la soja y el maíz no cambiaron, pero el trigo subió apenas. En Rosario, por apuro de los molinos, creció la demanda y los precios subieron al mejor nivel en 43 meses, con un salto para el girasol, gran día para el maíz, buen clima en soja y sorgo, pero baja en trigo. Y, por último, con un cambio estructural en el sector, con Tether ampliando su dominio en volumen, el Bitcoin cayó 3,8%, con derrumbes mayores para el resto de las criptomonedas.
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