viernes, 28 agosto
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Coyote vs. Acme: la película que Warner intentó borrar (y no pudo)

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El jueves 27 de agosto se estrena en cines Coyote vs. Acme, la comedia mezcla de animación con actores con Wile E. Coyote que Warner Bros. Discovery decidió, en 2023, que nunca vería la luz. Tres años, una ola de indignación pública y una venta de por medio después, la historia terminó siendo casi tan absurda como cualquier gag del propio Coyote: un estudio de Hollywood gastó entre US$ 70 y 72 millones en hacer una película, la enterró contablemente para ahorrar impuestos, y terminó vendiéndola por 50 millones a un distribuidor independiente que ahora la estrena como estaba planeado desde el principio.

  • 28 de agosto de 2018: Warner anuncia el desarrollo del proyecto, basado en el artículo humorístico Coyote v. Acme que Ian Frazier publicó en The New Yorker en 1990: una demanda ficticia de Wile E. Coyote contra la empresa cuyos productos siempre le fallan en su persecución del Correcaminos.
  • 17 de diciembre de 2019: Dave Green queda confirmado como director.
  • Comienzos de 2022: Se confirma el elenco: Will Forte, John Cena y Lana Condor. El rodaje de las partes en vivo se hace en Nuevo México entre marzo y mayo de ese año.
  • 26 de abril de 2022: Warner le saca a Coyote vs. Acme la fecha de estreno que tenía asignada, el 21 de julio de 2023, y se la da a Barbie. Esa decisión, en retrospectiva, terminó siendo una de las más rentables de la historia del estudio: Barbie se convirtió en el estreno más grande de Warner de todos los tiempos, con US$ 1.400 millones en recaudación mundial.
  • Diciembre de 2022: La película terminada tiene test screenings excelentes: según Deadline, catorce puntos por encima del promedio para películas familiares.
  • 9 de noviembre de 2023: Warner Bros. Discovery anuncia que la película no se va a estrenar en ningún lado (ni cines, ni streaming) y que en cambio la va a dar de baja como pérdida fiscal, con una cifra estimada en US$ 30 millones. Es la misma lógica que ya había aplicado un año antes con Batgirl y Scoob! Holiday Haunt.
  • 13 de noviembre de 2023: Cuatro días después, tras el escándalo público y las críticas del elenco (Forte calificó la decisión de una bazofia), Warner da marcha atrás parcialmente: no promete estrenarla, pero autoriza a los productores a ofrecerla a otros distribuidores.
  • Comienzos de 2024: Warner exhibe la película a varios compradores potenciales pidiendo entre US$ 70 y 80 millones. Ninguno hizo una oferta en ese momento. En febrero, con las negociaciones frenadas, el estudio vuelve a evaluar tratarla directamente como pérdida fiscal, lo que dispara una segunda ola de reclamos de fans bajo los hash tags #ReleaseCoyoteVsAcme y #SaveCoyoteVsAcme.
  • Febrero de 2024: En la presentación de resultados del cuarto trimestre y el balance anual de 2023, Warner Bros. Discovery revela que había contabilizado US$ 115 millones de pérdidas de su contenido durante el tercer trimestre de ese año, como parte de una reestructuración ligada a su división de animación. La cifra agrupa varios títulos sin desglosar cuánto corresponde a cada uno; la prensa especuló que Coyote vs. Acme estaba incluida.
  • Abril de 2024: Un vocero de Warner confirma que la película sigue disponible para adquisición.
  • 19 al 31 de marzo de 2025: Ketchup Entertainment, la misma distribuidora que había rescatado The Day the Earth Blew Up: A Looney Tunes Movie, negocia y cierra la compra de los derechos mundiales por unos US$ 50 millones.
  • Julio de 2025: En la Comic-Con de San Diego, Ketchup confirma la fecha de estreno, el 28 de agosto de 2026, y muestra las primeras imágenes.
  • 21 de abril de 2026: Se publica el primer tráiler oficial.
  • Julio de 2026: Sale el tráiler final y la película tiene una función pública en la Comic-Con de San Diego, la primera exhibición real para el público general.
  • 27 y 28 de agosto de 2026: Estreno en cines, exclusivamente en salas y sin fecha de streaming anunciada, tres años después de haber sido terminada.
Poster final - BFParis
Poster final – BFParis



Qué es, en concreto, el write-off de 30 millones:

Los 30 millones nunca fueron una cifra oficial de Warner. Es una estimación que circuló originalmente en Deadline, citando fuentes cercanas a la operación, y que después repitió el resto de la prensa especializada como si fuera un dato confirmado. 

Warner Bros. Discovery jamás desglosó públicamente cuánto le correspondía a Coyote vs. Acme en particular: en la presentación de resultados de febrero de 2024 reportó US$ 115 millones en bajas contables de contenido durante el tercer trimestre de 2023, una cifra que agrupa varios títulos sin especificar cuánto es de cada uno.



Cómo se contabiliza una película:

A diferencia de un gasto operativo común (sueldos, alquileres), lo que un estudio invierte en producir una película no se descuenta de impuestos en el momento en que se gasta. Se capitaliza: se registra como un activo intangible, el derecho a explotar comercialmente esa película, que en teoría va a generar ingresos durante varios años vía cines, streaming, licencias y merchandising. 

Bajo las reglas del IRS (la ARCA de allá), ese costo capitalizado se recupera de a poco, a medida que la película efectivamente genera ingresos, mediante el llamado income forecast method (se amortiza el costo en proporción a los ingresos que se van reconociendo cada año frente a los ingresos totales estimados del título). 



La alternativa es que el estudio haga, al arrancar la producción, una elección bajo la Sección 181 del código impositivo, que permite tratar el gasto como deducción corriente en el mismo año en que se incurre, en lugar de capitalizarlo. Para producciones de esta escala, suele aplicarse en cambio el régimen de depreciación acelerada (bonus depreciation) de la Sección 168.

Qué pasa cuando se pasa a pérdida:

Acá entra la Sección 165 del código impositivo estadounidense, que permite deducir como pérdida el valor total no recuperado de un activo cuando la empresa decide, de forma demostrable y definitiva, abandonarlo. No alcanza con la intención: el IRS exige evidencia de que la decisión es final y irrevocable, como comunicación formal a los involucrados, contratos rescindidos o una resolución interna documentada. 



Si Warner declara que Coyote vs. Acme nunca se va a estrenar en ningún formato, puede tratar todo lo que gastó en hacerla, entre US$ 70 y 72 millones, según distintas fuentes, como una pérdida total del ejercicio fiscal en curso, en lugar de seguir amortizándola de a poco a medida que (no) genera ingresos.

Cuánto se ahorra realmente en impuestos:

Acá conviene separar dos cosas: la pérdida que se declara y el ahorro fiscal que esa pérdida genera. Declarar una pérdida no le devuelve ese dinero a la empresa: reduce su ganancia imponible, y sobre esa ganancia menor se paga menos impuesto a las ganancias corporativas. La tasa federal corporativa en Estados Unidos es del 21% desde la reforma impositiva de 2017 (Tax Cuts and Jobs Act), y sumando impuestos estaduales la tasa efectiva combinada suele rondar entre el 25% y el 28%, según el estado donde tribute cada ingreso. 



Aplicando esa tasa a una pérdida de US$ 70 a 72 millones, el ahorro fiscal real, el dinero que Warner efectivamente deja de pagarle al fisco, da un número que ronda entre US$ 15 y 20 millones. No 30. 

Esa cifra que se citó probablemente no son el ahorro impositivo puro, sino una estimación más amplia del beneficio financiero total de no estrenar la película, que combina ese ahorro fiscal (US$ 15 a US$ 20 millones) con lo que la compañía se ahorra en marketing y distribución (P&A, prints and advertising), que para un estreno amplio en cines suele costar entre US$ 30 y US$ 50 millones adicionales, sin ninguna garantía de recuperarlos en taquilla. 

Sumando ambos conceptos, la cuenta de US$ 30 millones deja de ser una cifra fiscal exacta y pasa a ser lo que en la jerga de los estudios se llama el costo evitado: todo lo que la empresa deja de arriesgar, entre impuestos y gasto de lanzamiento, al directamente no estrenar.



Por qué a Warner le convino, aunque suene absurdo:

Para una empresa con pérdidas netas grandes en otras áreas del negocio, sumar una pérdida más reduce la ganancia consolidada sobre la que se calculan los impuestos del grupo, y libera caja en el corto plazo. Warner Bros. Discovery venía de perder US$ 7.400 millones en 2022 y otros 2.700 millones en los primeros nueve meses de 2023, arrastrando además unos 50.000 millones de deuda heredados de la fusión de WarnerMedia con Discovery en 2022, y Wall Street le exigía a su CEO David Zaslav avances rápidos en la reducción de esa deuda. 

Estrenar la película, en cambio, implicaba gastar más dinero por adelantado (el marketing) apostando a una recaudación incierta, sin margen para otro fracaso de taquilla. Contablemente, para una compañía bajo esa presión, la pérdida segura y el ahorro inmediato pesaron más que la ganancia posible pero incierta de un estreno.



Batgirl, una de las pocas imágenes que se filtraron. Acá con el director Adil El Barbi y Michael Keaton volviendo a ser Batman. - ig: adilelbarbi
Batgirl, una de las pocas imágenes que se filtraron. Acá con el director Adil El Barbi y Michael Keaton volviendo a ser Batman. – ig: adilelbarbi

El precedente de Batgirl:

Coyote vs. Acme no inauguró esta práctica sino que la heredó. Un año antes, el 2 de agosto de 2022, Warner Bros. Discovery había anunciado que cancelaba por completo Batgirl, una película con Leslie Grace, Michael Keaton, Brendan Fraser y J.K. Simmons que llevaba un presupuesto de entre US$ 75 y US$ 90 millones (había arrancado en US$ 75 millones, pero subió por demoras asociadas a la pandemia) y que estaba prácticamente terminada, con posproducción en marcha para HBO Max. El mismo día se dio de baja Scoob! Holiday Haunt, la secuela animada de Scooby-Doo, con un presupuesto bastante menor.



Presupuesto: 

Batgirl costó entre US$ 75 y US$ 90 millones; Coyote vs. Acme, entre US$ 70 y US$ 72 millones. Tomando el 27% de tasa efectiva combinada como referencia, el ahorro fiscal puro de Batgirl habría rondado entre US$ 20 y US$ 24 millones. Batgirl nunca se vendió ni se estrenó: al no haber una marca infantil reconocible por fuera del universo DC y con Warner decidido a no diluir la franquicia con un producto que consideraba de calidad insuficiente para cine (“Me dijeron que no es muy buena”, me contó un insider dentro del estudio), la compañía no tuvo el mismo incentivo comercial para revertir la baja. Coyote vs. Acme, en cambio, tenía a su favor el reconocimiento de casi un siglo de Looney Tunes y una recepción de público excelente en los test screenings, lo que generó la presión pública (y el interés comercial de un distribuidor como Ketchup) que terminó revirtiendo la decisión.

En el caso de Batgirl, un estreno en cines habría requerido unos US$ 50 millones adicionales en marketing, casi calcando la lógica que después se aplicó a Coyote vs. Acme.



La repetición de Warner de haber hecho lo mismo dos veces en poco más de un año (y que Scoob! Holiday Haunt haya corrido la misma suerte que Batgirl) convirtió en un patrón reconocible a la era Zaslav, y no en una decisión aislada. La diferencia es que, con Coyote vs. Acme, el patrón se topó por primera vez con una reacción pública lo bastante fuerte, y con un comprador externo lo bastante interesado, como para revertirse.

El caso se volvió, más que una anécdota de Hollywood, un símbolo de cómo las plataformas de streaming y los estudios post-fusión empezaron a tratar el contenido ya producido como una variable puramente contable. Que la película termine estrenándose igual, comprada por un distribuidor externo que apostó a que el público quería verla, es la ironía final de una historia que terminó pareciéndose demasiado a un dibujo del propio Coyote: por más que Warner le tire un yunque encima, el personaje siempre se levanta.

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