Los mercados ya empezaron a mirar el 2027. A poco más de un año de las elecciones presidenciales, el banco de inversión londinense EMFI Group advirtió que la política, y no los fundamentos económicos, será la variable que
determine el rumbo de los activos argentinos hasta octubre de ese año.
La firma plantea un escenario poco tranquilizador incluso para quienes apuestan a la continuidad: aunque un candidato peronista —ya sea Sergio Massa, Axel Kicillof u otro— llegara con un perfil más moderado que en ciclos anteriores, el resultado electoral seguirá teniendo, según EMFI, un “pago binario” para los precios de los activos: aún si Javier Milei, hoy favorito, revalida su mandato, los analistas anticipan un salto en la volatilidad y presión bajista sobre los activos argentinos a medida que la pelea electoral se acerca hacia el año próximo.
Señales de alerta
Más allá del ruido de las encuestas individuales —que EMFI considera “volátiles y poco confiables”—, el banco monitorea el humor social a través del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), complementado con relevamientos propios desde Buenos Aires. Aseguran que el dato todavía es compatible con un triunfo en segunda vuelta. Pero la tendencia es lo que enciende las alarmas.
Para los analistas de EMFI, las causas no son un misterio.
La inflación corrió por encima de lo esperado durante 2026 y los ingresos reales cayeron, erosionando la paciencia que buena parte del electorado le había dado al programa de estabilización. A eso se suman los escándalos de corrupción que golpearon justamente el terreno donde el oficialismo mostraba una ventaja clara sobre la oposición: la credibilidad.
Reclamo de crecimiento
El resultado, apunta, es un electorado que “cada vez demanda más un plan de crecimiento que uno anticrisis”. Y EMFI no ve señales de que el Gobierno vaya a torcer el rumbo: “Sigue plenamente convencido de su programa actual”.
Un giro discursivo hacia un nuevo esquema económico de cara a un eventual segundo mandato luce, para el banco, “prematuro y poco probable” dada la orientación libertaria del Gobierno.
Por eso, de cara a la elección, asignan mayor probabilidad a que el Indice de Confianza del Gobierno “marque nuevos mínimos que nuevos máximos”.
La lectura política de fondo es contundente: “Un tercio de los votantes todavía respalda el programa y otro tercio nunca lo hará; es el tercio restante el que Milei viene perdiendo”.

Actividad estancada
A esto se suma una actividad económica que no despega, en especial en los grandes centros urbanos que sostienen la coalición electoral libertaria, y un crédito estancado por los altos niveles de morosidad, sin que el Gobierno haya avanzado en soluciones. Como contrapeso, EMFI destaca que el programa financiero 2026 está prácticamente cerrado, lo que reduce el riesgo de refinanciamiento de cara al año electoral.
Riesgo político
En su capítulo de estrategia de crédito, el equipo EMFI señala que el deterioro del clima político ya se refleja en los precios. Los bonos caen 5% en el último mes con un rendimiento del 9,9% y un spread de 613 puntos básicos.
Para EMFI, se trata “principalmente de una repreciación del riesgo político, lo que sugiere que buena parte de ese ajuste ya está incorporado en los precios”.
El banco corrió un análisis de escenarios sobre el Global 2035 a diciembre de 2027, asumiendo el pago íntegro de cupones. Asigna 55% de probabilidad a una reelección de Milei con continuidad del programa (yield objetivo de 7%) y 45% a un triunfo de un candidato peronista de izquierda con un giro hacia políticas insostenibles para la deuda (yield de 15%).
Recomendación de EMFI
Con todo, EMFI mantiene su recomendación de mantener: “No vemos este el punto de entrada correcto”, concluye el informe, anticipando mayor volatilidad en los bonos argentinos a medida que se acerca la elección, impulsada “no por los fundamentos, sino por flujos que ajustan según las expectativas políticas”.
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