La Argentina tiene una oportunidad histórica para crecer de la mano del agro, la energía y la minería. Sin embargo, para Pierpaolo Barbieri existe otro motor indispensable que permanece prácticamente apagado: el crédito para las familias y las pequeñas empresas.
El fundador y CEO de Ualá reclamó eliminar los impuestos que encarecen los préstamos en la Argentina y sostuvo que el acceso al financiamiento no es solamente una cuestión económica, sino también una herramienta fundamental para impulsar la movilidad social.
“Cuando no hay crédito, no hay movilidad social”, afirmó Barbieri en una publicación en X.
Su planteo apunta directamente contra tres tributos: el Impuesto al Valor Agregado (IVA), Ingresos Brutos (IIBB) y el Impuesto de Sellos.
Pierpaolo Barbieri pidió eliminar tres impuestos sobre el crédito
El empresario cuestionó que la Argentina grave distintas operaciones crediticias con impuestos nacionales y provinciales que terminan trasladándose al costo financiero que pagan familias y empresas.
“Es una locura”, sentenció Barbieri al referirse a la aplicación del IVA, Ingresos Brutos y Sellos sobre el financiamiento.
El tratamiento impositivo puede variar según el préstamo, el tomador y la jurisdicción. La legislación argentina, por ejemplo, contempla exenciones de IVA para determinadas operaciones, como algunos créditos hipotecarios para vivienda, microcréditos y préstamos al sector público.
Sin embargo, la crítica del CEO de Ualá es estructural: mientras la Argentina necesita desarrollar un sistema financiero mucho más grande, mantiene tributos que elevan el costo final de acceder a un préstamo.
Barbieri aseguró que este esquema no se replica en las principales economías desarrolladas ni en varios países de la región.
“En Estados Unidos, China y Europa el crédito privado no tiene IVA. No existe IIBB. Sellos es otra locura”, respondió ante uno de los cuestionamientos que recibió en las redes sociales.
Crédito privado: la enorme diferencia entre Argentina y sus vecinos
Según los números mencionados por Barbieri, el crédito privado en la Argentina equivale aproximadamente al 12% del PIB.
El porcentaje es muy inferior al de Chile, donde alcanzaría el 90% del PIB; Brasil, con alrededor del 60%; y México, con cerca del 40%.
Las cifras pueden variar según la metodología y qué tipos de financiamiento se incorporen al cálculo. El indicador amplio del Banco Mundial, por ejemplo, ubicó en 2025 el crédito doméstico al sector privado en el 17,6% del PIB argentino y por encima del 100% en Chile.
Más allá de las diferencias estadísticas, la conclusión es la misma: la Argentina tiene uno de los sistemas crediticios más pequeños de la región.
Esa debilidad también quedó reflejada durante 2026. Como contó El Economista, la baja de las tasas pagadas por los bancos todavía no llegó plenamente a las familias y empresas.
“El crédito no es solamente bicicletear consumos”
Barbieri también respondió a quienes asocian el crédito únicamente con financiar gastos corrientes o postergar el pago de consumos.
El empresario explicó que un sistema financiero desarrollado incluye préstamos personales, créditos prendarios garantizados contra vehículos, hipotecas y líneas para que las empresas puedan invertir y ampliar su producción.
En otras palabras, el crédito permite comprar una vivienda, adquirir un vehículo, financiar maquinaria, abrir un comercio o hacer crecer una pyme sin necesidad de contar previamente con todo el capital.
Para Barbieri, cuando esas herramientas no existen, quienes ya poseen patrimonio pueden seguir invirtiendo, mientras el resto queda atrapado sin posibilidades de progresar.
La discusión ocurre, además, en un momento delicado para las familias. El último informe bancario del BCRA mostró que la irregularidad del crédito alcanzó el 7,7% en mayo mientras que la mora de las financiaciones a los hogares llegó al 12,8%.
En paralelo, más de 7 millones de argentinos registran atrasos en sus pagos, en un escenario atravesado por la pérdida de ingresos, las tasas elevadas y el encarecimiento del costo de vida.
¿Quién debe financiar el crecimiento de la Argentina?
Barbieri rechazó que la solución sea crear líneas subsidiadas o que el Estado elija discrecionalmente qué actividades deben recibir préstamos.
“El financiamiento debe venir del sector privado”, sostuvo. Para el fundador de Ualá, la función de canalizar el ahorro hacia familias y empresas debe quedar principalmente en manos de los bancos y otras entidades financieras.
Su propuesta consiste en eliminar de manera horizontal los impuestos que otros países no aplican, sin seleccionar ganadores ni establecer beneficios para sectores puntuales.
Elegir desde el Estado quién accede al financiamiento, advirtió, sería una forma de dirigismo económico que históricamente no funcionó.
La posición forma parte de una mirada más amplia del empresario sobre el futuro argentino. Recientemente, Barbieri aseguró que el país enfrenta una oportunidad económica histórica, aunque todavía necesita tasas previsibles, estabilidad y una recuperación más extendida de la actividad.
El fundador de Ualá reconoció que todas las reformas no pueden implementarse simultáneamente y aclaró que no respalda una modificación de la Constitución.
Su prioridad, en cambio, es más concreta: dejar de castigar con impuestos una herramienta que, según sostiene, resulta indispensable para invertir, comprar una vivienda, desarrollar una empresa y recuperar la movilidad social.
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