:quality(75):max_bytes(102400)/assets.iprofesional.com/assets/jpg/2026/03/613601_landscape.jpg)
La caída que continúa mostrando el consumo en general, combinada con el alza continua de los costos operativos y la falta de certezas respecto de cómo evolucionará la macroeconomía, sigue complicando el presente de las cadenas de supermercados en la Argentina. Una muestra cercana está en la decisión de Grupo Libertad de desprenderse de la estructura de hipermercados Libertad, y en meses recientes los cierres de sucursales de Vea fueron historia repetida. También el retail, con firmas como Pardo, se ve afectado por la merma que evidencian las ventas. En este contexto, un nuevo foco de conflicto acaba de abrirse en torno a Toledo, el gigante de los supermercados de Mar del Plata pero también con sucursales en Necochea, Pinamar, Balcarce, Miramar, Tres Arroyos y Santa Clara, entre otros puntos del mapa bonaerense.
La controversia cobró visibilidad en los últimos días luego de que la cadena, que suma 40 sucursales distribuidos sobre todo en Mar del Plata y su zona de influencia, cubriera el 70% de los últimos salarios. La empresa cubrió ese porcentaje en dos partes y eso originó la intervención del Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata y Zona Atlántica (Secza), que estableció un estado de alerta y movilización que persiste hasta hoy.
Supermercados Toledo y el choque con los gremios
El viernes de la semana pasada, las organizaciones sindicales promovieron asambleas para exigir el pago completo de los sueldos y, también, informaron que Toledo adeudaba aportes y otros adicionales.
En ese tono, se indicó que la concentración respondía al “el incumplimiento sobre el pago de aportes, que implica una rebaja del sueldo de manera indirecta, ya que los trabajadores deben solventar de sus bolsillos las diferencias no abonadas por el empleador a las obras sociales para la atención de su salud”.
“Los trabajadores observan desde hace tiempo la falta de reinversión en compra de mercadería, que no solo es por la crisis económica sino por desmanejos de directivos de la empresa”, aseguraron los gremios.
A la par de la asamblea del viernes, las organizaciones sindicales efectuaron la presentación formal de una queja ante el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires y también llevaron a cabo reuniones informativas para los empleados de cada sucursal. Hoy por hoy, Toledo posee alrededor de 1.400 trabajadores.
Al incremento de la conflictividad la cadena respondió cubriendo la fracción de salarios que restaba pagar, en una acción que se completó durante la jornada del lunes.
Sin embargo, los gremios anticiparon que mañana miércoles participarán de una audiencia con la empresa y representantes de la cartera de Trabajo bonaerense para “pedir certezas sobre la situación de los trabajadores y de la empresa”.
“El salario tiene carácter alimentario y su pago en tiempo y forma es un derecho irrenunciable. Seguimos de cerca la situación de la empresa y nos mantenemos en estado de alerta y movilización para garantizar las fuentes laborales y la paz social en la ciudad”, expresaron fuentes sindicales.
Desde el ámbito de los trabajadores se señaló que, con relación a la demora y el pago fraccionado de los sueldos, “el argumento de la empresa es el contexto nacional de la caída del consumo, pero nosotros entendemos que el gran problema es que los trabajadores están en una situación complicada porque el salario actual es un gran problema para afrontar el costo de vida”.
“Pedimos que en la audiencia expliquen bien cuál es la situación. Hay que tener en cuenta que en breve tienen que pagar también el aguinaldo”, concluyeron los portavoces.
Los supermercados y un presente complicado en la Argentina
La situación que atraviesa Toledo es otro ejemplo del duro momento que atraviesan las cadenas de supermercados a nivel nacional. A tono con esto, recientemente se detalló que el nivel de consumo masivo en la Argentina comenzó el año con serias dificultades.
De acuerdo con un exhaustivo relevamiento de la consultora Politikon Chaco, elaborado sobre la base de los indicadores oficiales del INDEC, el primer trimestre de 2026 consolidó una tendencia contractiva en la facturación real de las grandes cadenas de supermercados.
El mapa nacional refleja el impacto directo de la pérdida de poder adquisitivo, dejando un saldo alarmante: 21 de las 24 jurisdicciones del país finalizaron el período comprendido entre enero y marzo con variaciones negativas.
El escenario sectorial se agravó de manera considerable durante el tercer mes del año, convirtiéndose en el período más débil de todo el arranque de 2026. En marzo, las ventas globales en los supermercados de la Argentina sumaron 2,46 billones de pesos, lo que representó una caída real interanual del 5,1 por ciento.
De todos los sectores evaluados en la medición de Politikon Chaco, únicamente dos consiguieron arrojaron guarismos positivos: el rubro de las Carnes, que experimentó un fuerte incremento real del 11,9%, y el de Panadería, con una variación positiva marginal del 0,1 por ciento. No obstante, la relevancia de estos productos es limitada dentro del negocio global, ya que sumados representaron apenas el 19% de los ingresos totales de las cadenas de supermercados.
