Mientras Horacio Rodríguez Larreta se hundía en Excels de “social listening” y encuestas técnicas en la campaña de 2023, Patricia Bullrich confiaba en su propio termómetro: “La calle se siente”, solía repetir.
“A Horacio nos lo comemos”, coreaba a su equipo con la seguridad de quien no necesita un focus group para olfatear el sentir popular y los humores urbanos.
La calle, para ella, es una verdad auténtica.
El círculo rojo —ese ecosistema que integran, entre otros, Clarín, Techint y La Nación (dueño del Movistar Arena y receloso ante la privatización del Luna Park o la concesión de Tecnópolis por potenciales competidores)— pierde el miedo. La alternativa que barajan es mantener los lineamientos del equipo económico que comanda Luis Caputo, pero sin los hermanos Milei.
En esa búsqueda de equilibrio, Bullrich aparece como la pieza que encaja junto a otros nombres.
Patricia Bullrich Luro Pueyrredón Cantilo no es uno de esos “gatitos chinos” que levantan la pata para decir que sí a todo. Es una mujer decisiva, con carácter, poseedora de una combinación de herencia aristocrática —bisnieta de Honorio Pueyrredón— y una voluntad indestructible de “caballo de carrera”, que solo mira para adelante.
“Si se toma la lista de diputados y senadores de LLA, el 90% antes de ser legisladores eran ignotos, ingresaron a las listas por decisión de Javier o de Karina Milei, pero ninguno tiene peso propio. Patricia Bullrich tiene capital político propio, y tiene cierto grado de autonomía para establecer ese tipo de diferenciación. Lo hace porque puede“, señaló el politólogo y consultor Gustavo Marangoni en El Economista TV en conversación con los periodistas Alejandro Radonjic y Denise Chmois.
Asimismo, Bullrich considera su propia “incorruptibilidad” como una herramienta útil para la política. No juzga la corrupción sólo desde una vara ética, sino pragmática.
Jamás enfrentó causas judiciales, y esa trayectoria le permite irritarse ante la torpeza de figuras como Manuel Adorni. Lo mismo había hecho el año pasado con Espert cuando le exigió explicaciones públicas por su probable vínculo con narcotraficantes.
“La ‘Monto’ del Bien es la única política de LLA que no depende de Javier y menos de Karina. Sepulta jefes en cantidad con 54 años de actividad política”, subraya el escritor y analista político Jorge Asís en charla con El Economista.
El politólogo Julio Burdman agrega: “Patricia tiene votos propios, tiene una trayectoria política. Además ella es, y se siente desde el día uno, representante de una parte importante de los votos del 56% que obtuvo Milei en la segunda vuelta. Por eso Patricia es otra cosa“.
“Ella ha representado la opción más dura e integral republicana contra el populismo, y es el único cuadro que está en el Congreso“, precisa el profesor Luis Tonelli.

El mal del boxeador solitario
El Gobierno de Milei parece atrapado en el mal del boxeador solitario. Sin un rival de peso en el ring, Milei empieza a golpearse a sí mismo.
“Lo que va a hacer caer a Milei va a ser él mismo“, aseveró el politólogo Daniel Lutzky a este medio a principios de 2025. Al no tener adversarios de fuste enfrente, el Presidente acentúa sus rasgos autodestructivos.
Es el peligro de la soledad en la cima.

El karinismo y sus empleados
La lógica imperante del karinismo es la de echar a personas con mayores destrezas y un perfil político mejor consolidado para dar lugar a técnicos o empleados dóciles.
Así reemplazaron a una política experimentada como Bullrich al frente del Ministerio de Seguridad para erigir a una técnica como Alejandra Monteoliva. Sucedió algo similar con Luis Petri, Diana Mondino y Guillermo Francos.
“Karina quiere empleados, no políticos”, dicen cerca de Santiago Caputo.

El Plan P
El horizonte de 2027 dibuja el Plan Patricia, el Plan P. Bullrich no busca competir con Milei en las PASO; en su entorno aseguran que prefieren que al presidente le vaya bien. Pero si el líder libertario llega desgastado, ella está lista para encabezar la fórmula violeta.
Es una lección del fallido Plan V de María Eugenia Vidal: la lectura de la demanda social es el único salvavidas. Milei parece entender este termómetro mejor que la media, y sobre todo mejor que Mauricio Macri cuando no se inclinó por María Eugenia Vidal en 2019.
Por su parte, Jorge Macri necesita cercanía con La Libertad Avanza para sobrevivir políticamente. “Sin el apoyo de Milei, Jorge está complicado”, asegura un estratega cercano al jefe de gobierno de la Ciudad.
Unas PASO entre el jefe de Gobierno y Bullrich, o un acuerdo en el que Jorge Macri va por la reelección, pero le cede el vicejefe y los principales ministros a la actual senadora son opciones reales.
Además, Bullrich no perdería la posibilidad de integrar el binomio de la fórmula presidencial con Javier Milei como vicepresidenta.
Se pueden proyectar, entre otros, tres futuros posibles: la vicepresidencia de la Nación, una primaria con Jorge Macri en la Ciudad o ser candidata a presidenta sólo si Milei se lo pide como Plan B (o mejor dicho, Plan P).
Luis Tonelli matiza este horizonte en diálogo con El Economista: “A Patricia se le presenta una disyuntiva. Si quiere parecer leal, tiene que voltear la ley de las PASO en el Congreso. Si quiere ser presidente, tiene que mantenerla. Solo ganando una interna a Milei, puede enfrentar a un peronismo cuya marcha es ‘todos unidos sí vamos a triunfar’. El ir por afuera será interpretado como que su corazón sigue siendo peronista. Si LLA se divide, el triunfo lo tendrá cualquier candidato del peronismo unificado, si es que se unifica. Si no, es el 2003. Todos divididos y moneda en el aire”.
Por su parte, Burdman sintetiza: “Patricia está comprometida, no solo programáticamente, sino que está destinada a formar parte del espacio de Milei, porque ella rompió con el PRO para entrar en el mileísmo. En un escenario extremo en el cual ella se distancia de Milei, ya no tiene un PRO para volver. Patricia está mucho más cerca de Milei, aún con diferenciaciones tenues en algunos temas, que del PRO“. Y concluye Burdman: “Hay un bullrichismo como corriente interna del oficialismo. No hay un bullrichismo independiente del oficialismo“.
Jorge Macri se acerca a Bullrich y toma distancia de su primo Mauricio. Por eso, en Radio Mitre Jorge aseguró desconocer el comunicado del PRO contra el rumbo libertario. También le contestó a Patricia con un tuit sugerente, donde afirma que quien no construyó subtes en los últimos 25 años fue el propio Mauricio, mientras que él asegura que sí avanza con obras.
El intercambio fue afable. ¿Se trata de futuros precandidatos en una interna de La Libertad Avanza?
En la actualidad, Jorge y Mauricio disputan el liderazgo del PRO: el primero luce cada vez más violeta; el segundo, más amarillo.
“Patricia Bullrich puede ser tanto entendida como lo que Max Weber llamaba una política profesional, es decir, alguien que vive de la política. Pero también como una política vocacional que persigue ideas y que por eso busca poder. Porque sin el poder, las ideas son a lo sumo un buen texto. Hay quienes consideran a Bullrich una Borocotó impune, ubicua en donde pueda escalar. Siempre con el puñal listo para matar a César, muy especialmente cuando está muerto o simplemente abandonar el Titanic, cuando llegue su momento”, diagnostica el profesor Tonelli.
“Patricia quiere ser protagonista y a veces no la dejan. No puede perder su carácter y su identidad. La naturaleza del político es seguir protagonizando. No existe la idea de techo. Ella es una líder política natural”, dice un dirigente bonaerense que la conoce muy bien.
Bullrich tiene votos propios, tiene la espalda y, sobre todo, tiene la vocación de poder intacta. Mientras Milei sigue en el ring, ella espera su momento con la vista fija hacia adelante.

