La actividad económica se frenó en el primer trimestre del año. Un indicador de alta frecuencia que presentó ayer la Universidad de San Andrés (Udesa) estimó que el PBI creció en el período enero-marzo apenas 0,03% con respecto a los últimos tres meses de 2025. Se trata de una ralentización con respecto a la expansión del 0,6% medida por el Indec en el último trimestre del año pasado. Además, el índice de la Universidad de San Andrés prevé una desaceleración incluso aún más significativa que el 0,3% de variación para el primer trimestre proyectado por los analistas que participaron del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM).
El índice actualizado al 8 de mayo de pasado, que refleja un claro estancamiento de la economía, es el resultado de la combinación de 29 indicadores públicos y privados de alta frecuencia, que van desde el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), el Indicador de Producción Industrial (IPI) y datos del mercado laboral hasta precios mayoristas y minoristas, comercio exterior, encuestas de confianza, despachos de cemento y venta de autos, entre otras variables. Con la actualización automática a partir de cada nuevo dato publicado, el “Nowcast Udesa” lanzado por el Centro de Estudios Cuantitativos en Negocios (CECN) de la universidad busca aportar cada semana proyecciones sobre la evolución trimestral del PBI para la cual aún no se tienen datos oficiales. En esta ocasión, se trata del primer trimestre del año dado que el Indec publicará el Informe de avance del nivel de actividad para ese período el próximo 23 de junio.
“En una economía como la argentina que fluctúa mucho, hay un rezago informacional gigante: desde que termina cada trimestre hay que esperar 84 días hasta que el INDEC publique el dato sobre la evolución del PBI, un plazo muy superior a los 20 días de Estados Unidos, por ejemplo”, dijo Paula Margaretic, directora del CECN. “Ese rezago implica que cuando el dato de un trimestre llega, prácticamente esté cerrando el trimestre siguiente, lo que deja a empresas y hacedores de política manejando solo con el espejo retrovisor”, añadió.
En esa línea, el Nowcast de la Universidad de San Andrés buscará aportar mayor valor en los períodos en que la economía cambia bruscamente de dirección. En esas ocasiones, la sistematización de los datos de alta frecuencia puede anticipar los quiebres de los ciclos económicos antes que las encuestas de expectativas y, más aún, que las estadísticas oficiales. El objetivo es que esta nueva herramienta le aporte a las empresas insumos para decisiones operativas sensibles al ciclo económico, como stock, contrataciones o inversiones, sin tener que esperar tres meses hasta la información oficial. También apunta a convertirse en un insumo para los hacedores de política, que podrían monitorear casi en tiempo real qué sectores están empujando y cuáles están frenando la economía. “Esta información la vamos a estar actualizando todos los viernes y creemos que será una herramienta muy útil”, señaló Margaretic.

Dispersión de precios y mayor incertidumbre
En paralelo a la nueva medición sobre la actividad económica, la Universidad de San Andrés presentó ayer otros dos nuevos indicadores: uno mide la dispersión de precios en todo el país y otro, el nivel de incertidumbre de la política económica.
Por un lado, el monitor “Indicadores de Precios” es una herramienta que procesa más de 12 millones de precios de productos en más de 3.600 comercios en todo el país medidos por el sistema SEPA de la Secretaría de Comercio. Para que el indicador refleje más fielmente la realidad del mercado, la metodología excluye a los productos bajo esquemas de precios administrados, además de las cadenas de tienda única.
La herramienta permite identificar las brechas de precios entre las provincias. A nivel general, el índice confirma la percepción en torno a que la Patagonia es la región más cara del país. Los precios de todas las categorías evaluadas (almacén, lácteos, carnes, bebidas, limpieza, panadería, frutas, verduras e higiene personal) eran al cierre del tercer trimestre del año pasado 10,9% más caros en Santa Cruz y 10% en Chubut que en el promedio del país. También Neuquén (+8,9%) y Río Negro (+8,8%) tienen valores por encima de la media nacional. En el otro extremo, las provincias con precios más bajos al promedio son Entre Ríos (-8,5%), Corrientes (-7,3%), Mendoza (-4,7%) y San Juan (-4,2%).
La herramienta también permite desglosar la dispersión de precios en todo el país por categoría de producto. Por ejemplo, en el tercer trimestre del año pasado, el precio de la carne en la provincia de Buenos aires era 18,2% mayor que el promedio nacional, mientras que en Córdoba era 8,3% menor. En tanto, mientras los patagónicos pagan los mayores precios del país para adquirir lácteos, los habitantes de las provincias del norte son los que más abonan por verduras y frutas. “Creemos que este indicador es importante para las empresas porque les permite saber dónde hay un nivel de precios competitivo y dónde no”, dijo Margaretic.
Por último, otro indicador de alta frecuencia lanzado por la Universidad de San Andrés es el EPU (siglas de Economic Policy Uncertainty). Esa herramienta mide con una periodicidad semanal cuánta incertidumbre sobre la política económica argentina circula en los medios. Para construir el índice, se monitorean millones de artículos periodísticos publicados en más de cien idiomas y se toma en cuenta qué proporción de ellos menciona simultáneamente economía, política e incertidumbre.
El resultado se normaliza para que un valor de 100 corresponda al promedio histórico: por encima, hay más incertidumbre que lo habitual; por debajo, menos. El último índice correspondiente al viernes pasado dio 143,5, un salto del 9,7% con respecto a abril. “Este incremento sugiere un aumento en la incertidumbre económica, lo que puede tener un impacto negativo en la toma de decisiones y la inversión en el país. La serie histórica de los últimos 24 meses muestra una tendencia a la volatilidad, con valores que oscilan entre un mínimo de 75,2 en octubre de 2024 y un máximo de 246,1 en septiembre de 2025, lo que refleja la inestabilidad económica que caracteriza al país en este período”, señala el informe.
El indicador preliminar capturó las variaciones en períodos de quiebre como las PASO de 2019, el COVID, el balotaje de 2023, el fin del cepo en 2025. “El filtro incorpora términos de aranceles, tratados y disputas globales, y eso permite distinguir cuándo la incertidumbre viene de adentro y cuándo del exterior”, dijo Margaretic.
