El gobierno y muchos economistas sostienen que la Argentina no tiene problemas de divisas. Por eso el dólar se mantiene estable en el orden de los $1.400.
Sería prudente mirar el balance cambiario del Banco Central, que es el registro de las entradas y salidas de dólares del mercado oficial.
Por el lado de las entradas de dólares al mercado oficial, la principal fuente de ingresos es el saldo comercial, que es la diferencia entre exportaciones menos importaciones de bienes. Tomando los últimos 12 meses, abril 2025 – marzo 2026, fue positivo por US$ 24.000 millones.
Por el lado de las inversiones extranjeras directas, que es el canal por el que se esperan que entren los dólares para invertir en energía, minería y agro, con los RIGI, la entrada en los últimos 12 meses fue de apenas US$ 400 millones. Bastante poco para la tan mentada potencialidad argentina en estos sectores que se suponen estratégicos.
Parecería que la guita para las inversiones en energía, minería y agro vienen de prestado. En los últimos 12 meses entraron US$ 17.000 millones en préstamos a empresas. O sea, los inversores extranjeros la ven a la potencialidad argentina, pero prefieren que otros arriesguen su capital; ellos entran, pero prestando plata, no poniéndola.
Luego están el FMI, que puso US$ 14.000 millones y los otros organismos internacionales que pusieron US$ 7.000 millones en los últimos 12 meses.
Hasta aquí todo bien con las entradas de dólares. Con estas principales fuentes entraron en los últimos 12 meses US$ 63.000 millones. Es guita. Ahora, tené en cuenta que sólo el 40% es guita genuina (saldo comercial positivo). El restante 60% es guita prestada de la cual la mitad es prestada por el FMI y los organismos internacionales la cual no genera rentabilidad de manera directa para su devolución.
Pasemos a la salida de dólares. Los principales canales por donde se fueron los dólares del mercado de cambios oficial en los últimos 12 meses son los pagos de servicios en el exterior por US$ 10.000 millones que, si bien involucra muchos ítems de servicios, el 75% termina siendo el turismo que hacen los argentinos en el exterior neto del turismo de los extranjeros en Argentina, y los pagos de intereses de deuda por préstamos en dólares tomados en el pasado por US$ 12.000 millones.
Ahora, el principal canal por donde se fue la mayor cantidad de dólares del mercado oficial fue la compra de dólares por parte de la gente para mandarlos al colchón. En los últimos 12 meses los argentinos compraron US$ 40.000 millones. No es casualidad. Ya que pasaron 12 meses desde que se eliminó el cepo para las personas físicas.

El balance parece equilibrado. En los últimos 12 meses hubo entradas por US$ 63.000 millones y salidas por US$ 62.000 millones. Parejo.
Claro, pero por el lado de las entradas sólo el 40% son genuinos mientras que el 60% es guita prestada. Por el lado de las salidas, el 60% son dólares que los argentinos mandan al colchón por las dudas. Hoy el dólar está tranquilo, pero mañana no sabemos.
En un paralelismo con los inversores extranjeros, los argentinos cuando ven al dólar tranquilo es como ver una vaca para el que se quemó con leche.
Por eso, el balance cambiario del mercado oficial parece equilibrado, pero es una estructura hipostática. Así se llama en construcción una plataforma no apta para construir porque no garantiza solidez.
Son muchos los factores que hacen que los inversores extranjeros no se animen a traer dólares y que los argentinos no se animen a mandar pesos al colchón. Pero uno que seguro que no ayuda es el mercado cambiario con controles subyacentes que mantienen el tipo de cambio en $1.400.
El gobierno sostiene que el dólar está sólido en $1.400 porque entran muchos dólares. Pero son dólares prestadores que van al colchón de la gente. Esto no da pie para buenos presagios.
Por eso, habría que hacer honor a la libertad y empezar a darle libertad al tipo de cambio.
