Guillermo Michel y Juan Manuel Olmos cruzan miradas y se emocionan ante la presencia del otro. “¡Ehhhhh!”, exclaman, y se funden en un abrazo tras bambalinas. Más tarde, Victoria Tolosa Paz dirá que Michel “tejió para que esta foto ocurriera”: una postal con unos 20 legisladores nacionales y cerca de 70 intendentes, frente a un auditorio de alrededor de 4.000 militantes que coparon Parque Norte en un feriado, sin apuro, entre mates y cigarrillos, en el marco del encuentro “El peronismo debate para ser alternativa nacional”.
La tríada Michel-Olmos-Tolosa fue el cerebro del acto y del espacio que empieza a tomar forma. Un sector del peronismo que apuesta por dos pilares explícitos: horizontalidad y autocrítica. “Primero las ideas”, repiten como mantra, mientras esquivan definiciones sobre nombres propios. Además, cuestionan la dinámica de las internas que atravesaron al Frente de Todos durante su paso por el gobierno y plantean la necesidad de una macroeconomía ordenada.
Sin candidato, con 2027 en la mira
El acto tiene como objetivo poner en debate ideas para construir una propuesta programática y reordenar al peronismo de cara a las presidenciales de 2027. En el escenario, Olmos -titular de la Auditoría General de la Nación (AGN) y uno de los armadores del espacio- sostiene que “el peronismo se tiene que transformar de oposición en alternativa para volver a gobernar la Argentina”.
Define la jornada como “el puntapié inicial” de un “proceso colectivo de debate transversal y federal, que no es en contra de ningún compañero”, y subraya la necesidad de no repetir errores del pasado ni reeditar internas. La diputada Tolosa Paz, por su parte, refuerza la idea: “El compromiso de la convocatoria es que el peronismo vuelva a gobernar, algo que va mucho más allá de definir candidatos“.

No hay una figura que concentre los reflectores. No están Sergio Massa, Axel Kicillof, Juan Grabois ni Máximo Kirchner. No hay, siquiera, un liderazgo único. Michel explica a El Economista que buscaron evitar figuras que ya hayan lanzado candidaturas presidenciales “para que la convocatoria no quede encorsetada”. Y remarca: “Esto no es una agrupación. Es todo el peronismo debatiendo. El que quiera venir está invitado”.
Ante la consulta por el axelismo y el kirchnerismo, los dirigentes esquivan definiciones o los mencionan como actores necesarios de cara a 2027. Pero tanto la apelación a la horizontalidad como las autocríticas los tienen, en más de un caso, como referencia implícita.
Fuera de cámara, uno de los organizadores reconoce que no están alineados con ninguno de los dos. En su diagnóstico, tanto La Cámpora como el Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof funcionan como estructuras que obligan a sumarse a entramados en los que -dejan entrever- no se sienten del todo cómodos.
Un peronismo autocrítico
El espíritu del encuentro incluye autocríticas explícitas. Principalmente sobre el déficit y sobre la necesidad de evitar internas. “Tenemos que construir una propuesta que nos lleve a que en 2027 podamos recuperar el gobierno nacional, asumiendo todos los errores por los cuales Javier Milei es presidente. Lo primero es la autocrítica sobre la inflación, el gasto excesivo, el autoritarismo y el ‘dedo’“, plantea el intendente de Ezeiza, Gastón Granados, en diálogo con El Economista.
También cuestiona la experiencia del Frente de Todos: “Los dirigentes se ocupaban de sus propios problemas y dejaban a la gente afuera. La actualidad demanda que nos ocupemos de los problemas que tiene la gente”. Varios de los presentes formaron parte de aquella gestión: Tolosa Paz fue ministra de Desarrollo Social y Michel, titular de la Aduana. También estuvieron en Parque Norte Matías Kulfas y Matías Lammens, exministros de Desarrollo Productivo y de Turismo y Deportes.
Michel aparece, además, como uno de los principales impulsores de la idea de superávit: “Hay que saber que es necesario. Pero no un superávit ficticio, sino como el de Néstor Kirchner, donde se generaba por el crecimiento”.

El documento elaborado durante la jornada refuerza esa línea: “El equilibrio fiscal es una condición técnica necesaria para crecer con estabilidad, pero no es suficiente, es necesario alcanzar el equilibrio social que permita un nivel de salarios y distribución de la riqueza que construya una sociedad más justa”. También advierte que “la ineficacia en el gasto público es una de las formas más silenciosas de generar desigualdad” y que el desarrollo productivo requiere reglas claras y seguridad jurídica.
La postal: intendentes, legisladores y CGT
Desde las 9.30, la militancia copa los paneles sobre economía, trabajo, producción y desarrollo federal -“no trajimos a nadie acarreado”, remarcan, orgullosos, los organizadores-. En las comisiones, las salas están llenas y se mezclan tonadas de todo el país, mientras la dirigencia recorre, habla con la prensa y teje acuerdos en voz baja.
El cierre busca mostrar volumen y transversalidad. Además de los organizadores, están los intendentes Federico Achával (Pilar), Pablo Grasso (Río Gallegos) y Granados, junto a jefes comunales de todo el país, incluso con guiños al cordobesismo de Martín Llaryora. También participan dos triunviros de la CGT: Jorge Sola y Cristian Jerónimo.

Hay, además, presencia legislativa: los diputados Kelly Olmos (CABA), Juan Pablo Luque (Chubut) y Pablo Yedlin (Tucumán), y los senadores Marcelo Lewandowski (Santa Fe) y Adán Bahl (Entre Ríos). También se dejan ver los porteños Leandro Santoro y Lammens, junto a exministros como Kulfas y Juan Cabandié.
El próximo paso del armado implica llevar el formato al interior del país y replicar la estructura en otras provincias. Porque, insisten, este acto es el punto de partida hacia 2027.


