
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), las mujeres ocupan apenas el 19,7% de los puestos asalariados registrados en la industria manufacturera.
En el empleo no registrado, esa participación asciende al 30,1%, lo que expone una inserción laboral más precaria y con menor cobertura de derechos laborales.
Cuando se habla del total de la economía, existe una desigualdad salarial persistente: por cada $100 que percibe un varón de 50 años o más en un puesto registrado, una mujer de la misma edad recibe en promedio $68. El acceso a posiciones de decisión también es limitado: solo el 4,6% de las mujeres ocupadas alcanza cargos de dirección o jefatura, frente al 8,5% de los varones (Indec, 2026).
En contraste con estos indicadores laborales, las mujeres argentinas presentan un alto nivel educativo. El 64% de las personas egresadas del nivel superior son mujeres, una ventaja relativa que todavía no se traduce plenamente en mejores condiciones de inserción en el mundo industrial.
Un dato alentador es el crecimiento de la participación femenina en carreras vinculadas a la industria y la tecnología.
- Entre 2018 y 2023, la presencia de mujeres en carreras de Ciencias Aplicadas aumentó 4,4 puntos porcentuales, hasta alcanzar el 41,1% de la matrícula en esa rama (Indec, 2026).
El desafío, hacia adelante, será transformar este avance educativo en mayor empleo calificado y liderazgo dentro del sector productivo.
Una nueva conmemoración con foco productivo
En este contexto, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) propuso el 21 de abril como el Día Internacional de las Mujeres en la Industria, con el objetivo de visibilizar estas desigualdades y promover políticas activas de inclusión.
La fecha fue declarada oficialmente por los Estados Miembros de la ONUDI en noviembre de 2025 y conmemora la entrada en vigor de la primera Política de Género de la organización, el 21 de abril de 2009.
- La primera observancia oficial tendrá lugar en 2026 bajo el lema “Mujeres forjando el futuro de la industria”, con foco en una industrialización inclusiva y sostenible.
La relevancia de esta conmemoración excede lo simbólico. Ninguna economía puede alcanzar su máximo potencial si una parte sustancial de su talento permanece subrepresentada. Diversos estudios muestran que una mayor participación femenina impulsa la productividad, la innovación y la resiliencia de las cadenas de valor, especialmente en un contexto de transformación tecnológica y transición productiva.
Para la Argentina, avanzar en la inclusión de las mujeres en la industria es una estrategia de desarrollo. La eliminación de barreras en el acceso al empleo, al financiamiento y a los espacios de liderazgo será clave para fortalecer el entramado industrial y ampliar las bases del crecimiento económico.
