
- Con el dólar en baja, los ahorristas acumularon US$ 7.800 millones en cuatro meses.
- La dolarización se moderó frente al pico preelectoral de septiembre-octubre 2025.
- En febrero, 1,5 millones de personas compraron dólares, con un saldo neto de US$ 2.088 millones.
El retroceso del tipo de cambio no frenó la demanda de divisas: entre noviembre y febrero, el sector privado acumuló compras netas por US$ 7.802 millones sin fines específicos, es decir, principalmente para atesoramiento. En ese período, el dólar bajó de $1.500 a $1.400, mientras la inflación pasó del 2,5% al 2,9%, en un contexto de mayor estabilidad cambiaria tras las elecciones.
Durante febrero, 1,5 millones de personas compraron dólares por US$ 2.368 millones, mientras que 718.000 vendieron US$ 280 millones. Así, el saldo neto fue de US$ 2.088 millones, levemente por debajo de enero, cuando había alcanzado los US$ 2.203 millones, según datos del Banco Central difundidos por Juan Manuel Barca en Clarín.
A pesar de estos niveles elevados, la dolarización actual se ubica por debajo de los registros previos a las elecciones de 2025. En septiembre y octubre, ante la incertidumbre electoral, las compras superaron los US$ 9.000 millones en conjunto, con picos de hasta US$ 5.080 millones en un solo mes.
La tendencia alcista en la compra de divisas había comenzado tras el levantamiento parcial del cepo en abril de 2025 y se consolidó a lo largo del año, que cerró con un récord de US$ 32.340 millones de formación de activos externos, el mayor desde 2003.
El impacto en las cuentas externas y las reservas
En febrero, pese a un superávit comercial de US$ 1.959 millones, la cuenta corriente cambiaria registró un déficit de US$ 115 millones, explicado principalmente por pagos de intereses de deuda (US$ 1.225 millones) y giros de utilidades al exterior.
Aun así, las reservas del Banco Central crecieron en US$ 1.063 millones durante el mes, impulsadas por compras en el mercado de cambios, la valorización de activos y emisiones del Tesoro, aunque parcialmente compensadas por pagos al FMI y otros egresos financieros.
