Donald Trump volvió a salvar a Javier Milei. No fueron las fuerzas del cielo ni los trolls del Gordo Dan. Fue, otra vez, el presidente de Estados Unidos.
El principal aliado internacional del Gobierno argentino volvió a aparecer en el momento exacto. Por segunda vez.
El antecedente de 2025: cuando el mercado tembló
Ya había pasado. Entre septiembre y octubre de 2025, tras la contundente victoria de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, el proyecto político de Milei quedó al borde de una crisis de confianza.
El mercado de cambios temblaba y el BCRA entrega dólares a rolete para evitar una disparada cambiaria. La viabilidad política del oficialismo entraba en duda.
En ese contexto, el respaldo internacional —con Trump como actor central— fue clave para estabilizar la situación y permitir, semanas después, que el país se pinte de violeta libertario. Esa fue la primera “salvada”. Junto al siempre invalorado campo argentino, que aceleró liquidaciones.
YPF: el fallo que cambia el clima
Ahora, el escenario se repite.
El fallo favorable a la Argentina en la causa por YPF en Estados Unidos —donde la influencia del poder de Washington siempre pesa, por más que incomode a los puristas de la división de poderes y otras fábulas— aparece en el momento justo.
Demasiado justo. Porque llega cuando el Gobierno atravesaba uno de sus peores momemtos desde que asumió.
Un marzo que complicó todo
Marzo fue un punto de inflexión. Había arrancado bien: exitosa Argentina Week, agenda internacional, y el envión de un febrero muy sólido en el Congreso.
Pero todo se desordenó rápido. Primero, los escándalos. El caso Libra -una especie de Epstein para Trump, que siempre aparece como un fantasma- golpeó de lleno al corazón del poder: los propios hermanos Milei. Después, las polémicas en torno a Manuel Adorni —a NY a deslomarse con su mujer y, antes, a Punta del Este en vuelos privados de financiamiento opaco— terminaron de erosionar la narrativa oficial.
Al mismo tiempo, la macro empezó a mostrar señales incómodas. La inflación dejó de caer: 2,9% en febrero y con proyección al alza en marzo.
Y algo más profundo empezó a instalarse.
El problema que más duele
El relato económico comenzó a fisurarse. Cada vez más sectores perciben que la recuperación no llega al “metro cuadrado” de los argentinos. Que la macro mejora, pero la vida cotidiana no. Es un punto sensible. Y peligroso. Porque cuando esa idea se instala, ya no alcanza con los números. Y la corrupción pesa más: no es lo mismo un Adornigate con PIB en alza, empleo volando y un IPC de 1%, que con un PIB creciendo poco, empleo “de calidad” en baja e inflación comiendo los talones (mejor dicho, los bolsillos) a las clases medias.
Un torniquete en medio de la hemorragia
En ese contexto, el fallo por YPF funciona como un alivio inmediato. Un golpe positivo. Un cambio de clima. Pero, sobre todo, como un torniquete. No resuelve el problema de fondo. No revierte el desgaste político. No cambia la dinámica de los ingresos. Pero frena la sangría. De pronto, hay US$ 18.000 millones que salen de la columna de pasivos del Excel. Le da aire al Gobierno. El insulto de Milei a Axel Kicillof debe entenderse bajo ese prisma también. Un alivio “al estilo Milei”.
Quizás permitirá cambiar la agenda. Y, además, ponerle un torniquete a la interna. La imagen del viernes a la noche, con karinistas y caputistas en pie de igualdad flanqueado al jefe de Estado, permiten abonar la teoría de una pax.

