La inflación empieza a ser un problema para la gestión mileísta. Mientras que el relato oficial habla de que los precios perforarán el 1% “en agosto, septiembre o octubre” (Luis Caputo a TN), lo cierto es que empeoran las expectativas del mercado. El JP Morgan, cuyo CEO Jamie Dimon llenó de elogios a Javier Milei en el “Argentina Week”, publicó un informe no favorable sobre la tendencia de los precios en la Argentina. Lo tituló “Atascado en un número”. Y, a contramano de lo que dicen Milei y Caputo, no ven que quiebre el 1%.
La entidad, la más grande de EEUU y una de las más importante del mundo, dice que los datos de inflación de alta frecuencia de la primera semana de marzo indican que el IPC de los alimentos se sitúa en un 2% mensual, “una desaceleración respecto al mes anterior”.

“Mientras esperamos datos adicionales de alta frecuencia, los precios de la educación superior asociados al inicio del curso escolar, junto con los nuevos ajustes de precios regulados para la electricidad, el agua y los combustibles, sugieren que el IPC general también se situará cerca del 3% mensual en marzo, a pesar de la baja de los precios de los alimentos”, pronosticó JP Morgan.
El banco advierte que en general, se prevé que la anticipación de las subas de precios regulados y los precios persistentemente altos de la carne “mantengan la inflación general mensual por encima del umbral del 2% hasta principios del segundo trimestre de 2026”.
En consecuencia, JP Morgan proyecta que la inflación general promediará un 2,5% mensual en el primer semestre de 2026, desacelerándose hasta el 1,5% en el segundo semestre de 2026, “en consonancia con la inflación general a diciembre de 2026, que se situará en el 26,5% anual”.
A pesar de las presiones constantes derivadas de los precios regulados y de los alimentos, la entidad prevé que la inflación subyacente se modere hasta el 2,1% (el dato de febrero fue de 3,1%) en el segundo trimestre de 2026 y que descienda aún más hasta el 1,1% a finales de año.
Para JP Morgan, “los riesgos para la inflación siguen inclinándose al alza”. Explican que ante la escalada de tensiones geopolíticas y el consiguiente aumento de los precios del petróleo, han ajustado al alza su previsión de inflación en 0,3 puntos porcentuales, suponiendo una transmisión parcial de los precios internacionales y una corrección limitada del impuesto sobre los combustibles.
“Un escenario de convergencia total, que incorpore tanto el aumento de los precios internacionales como una actualización completa de los impuestos, podría tener un impacto inflacionario de 1 punto porcentual”, advierten.
De cara al futuro, el banco sostiene que una mayor caída de la inflación, hacia el 10-15%, requeriría “la eliminación de los controles de capitales persistentes, un impulso adicional a las reformas con énfasis en las reducciones de impuestos a nivel federal y provincial, y la finalización del proceso de ajuste de precios relativos”.


