¿Se cumple el vaticinio de Luis Caputo? El jueves a la tarde sale un dato clave para el Gobierno: el IPC de febrero. El ministro de Economía había adelantado que, según sus estimaciones (la propias o las que le piden a consultoras), los precios subieron menos que en enero (cuando fue 2,9%). Esa frase al aire generó cierta desconfianza porque las consultoras privadas daban febrero en torno al 2,8%-2,9%, básicamente igual que el primer mes del año. Pero el IPC de la Ciudad de Buenos Aires, que sorprendió por la positiva, podría ser el preludio de algo bastante mejor para Caputo.
Según Milagros Gismondi, economista jefe de Invecq, el hecho de que el IPC de CABA diera 2,6%, con núcleo en 3,1%, hace que el IPC Nacional “pueda dar una buena sorpresa”. Esto, dice la economista que trabajó codo a codo con Hernán Lacunza en la PBA, porque el reponderado con la canasta nacional “daría 2,3%” porque los bienes que en el caso de CABA dio 1,9% y pesa más la medición a nivel nacional (por tener una canasta más vieja).
Si la proyección de Gismondi fuera acertada, el Gobierno levantaría la bandera de la “desinflación”, aquella que dejó de flamear desde mayo pasado cuando los precios empezaron a escalar.
De todas formas, en el mercado no esperan que la baja sea lineal ni tan acelerada como pronosticaba Javier Milei. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), los consultores recalibraron sus proyecciones en cuanto a la evolución de los precios. Desde el mínimo alcanzado en mayo del 2025 (1,5% mensual), la inflación mensual comenzó a acelerar, acumulando ocho meses consecutivos de incrementos mensuales.
Sin embargo, se proyecta que, a partir de 2026, la inflación comience una paulatina desaceleración, aunque desde un nivel mayor que el esperado en estimaciones anteriores. Específicamente, en el REM estiman que las variaciones mensuales de precios serán de 2,5% y 2,2% para marzo y abril respectivamente. Para los meses posteriores, se proyecta que la inflación continúe con una tendencia descendente, y se proyecta que llegará a un valor de 22,3% en los próximos 12 meses.
“En febrero la inflación será más baja que en enero. ¿Cuánto? Es difícil de decir. Mientras nosotros nos mantengamos en este curso, para agosto de este año la inflación podría empezar con cero y, si no, será más tarde“, afirmó Caputo en los últimos días.
El ministro comparó el proceso argentino con otras experiencias internacionales: “Bajar la inflación a un dígito a otros países les llevó de 8 a 20 años”.
El mensaje apunta a reforzar la idea de que el programa actual —basado en equilibrio fiscal, control monetario y reformas estructurales— está generando un sendero de desinflación sostenible, aun en un contexto externo adverso marcado por la volatilidad del oro y el petróleo.



