El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, descartó confrontar con el presidente Javier Milei tras las críticas que el mandatario formuló al sector en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. En cambio, el dirigente empresario pidió diálogo con el Gobierno para atravesar la nueva etapa económica que enfrenta el país.
En declaraciones a Radio Rivadavia, Rappallini sostuvo que “hay que empezar a mirar y entender más al sector empresario que genera empleo” y que está haciendo un esfuerzo importante para adaptarse al nuevo contexto económico.
- Según planteó, el empresariado tendrá un rol central en el desarrollo productivo del país.
El titular de la UIA evitó polemizar con el Presidente y remarcó que la prioridad es construir un clima de cooperación con el Gobierno. “Hay que trabajar con diálogo para que la mayor cantidad de empresas sean parte de esta etapa”, afirmó, y destacó además la relación que mantiene con los ministros Catriel Tonutti (Industria) y Luis Caputo (Economía).
Rappallini también recordó el comunicado difundido por la entidad industrial bajo el título “Sin industria no hay nación”, donde se planteó la necesidad de corregir distorsiones estructurales que afectan a la actividad productiva, entre ellas la presión fiscal, los problemas laborales y el alto costo del financiamiento que enfrentan las empresas.
Finalmente, el dirigente insistió en que la confianza es clave para atraer inversiones y sostuvo que cuestionar al sector productivo no contribuye al crecimiento. “Argentina necesita recuperar la confianza y generar un clima empresario adecuado. La inversión es el gran desafío que tenemos por delante“, concluyó.
“Vemos con preocupación que se abra la economía”
El jefe de la UIA reiteró que “la discusión es el tipo de integración al mundo. Nuestra preocupación es que seguimos conviviendo con las distorsiones del pasado. No fue el sector privado el que las creo. Fuimos sobrevivientes de un sistema que creó las distorsiones en la economía”.
“En la transición vemos con preocupación que se abra la economía sin trabajar en corregirlas las distorsiones. Sino la apertura es un atajo para disciplinar los precios de la economía y no se toman las medidas para que las empresas locales puedan adoptarse a ese desafío”, añadió.
Rappallini afirmó que “la transición es un proceso complejo y lo que nos queda es trabajar para que el entramado industrial pueda ser parte de una Argentina integrada al mundo”.



