La oposición se retiró del recinto envuelta en bronca y decepción. Ningún legislador esperaba el tono belicoso que exhibió el presidente Javier Milei en su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso. El kirchnerismo se mostró indignado tras los ataques improvisados del mandatario. Los dialoguistas, en tanto, rechazaron los insultos en defensa de las formas.
Los legisladores oficialistas, en cambio, recorrieron los pasillos del Congreso entusiasmados por los “90 paquetes de reformas estructurales” que anunció el líder libertario. Sin embargo, la oposición -incluso aliados esporádicos- denunció que el Presidente no presentó propuestas para el año legislativo que recién comienza.

La vuelta de los insultos
Esta noche quedó atrás el Milei que prometía el fin de los insultos. Pasaron apenas cinco minutos desde que comenzó el discurso hasta que embistió por primera vez contra el kirchnerismo: “Ustedes también podrían gritar porque soy presidente de ustedes aunque no les guste”, afirmó jocosamente. Desde ese momento, llovió una catarata de ofensivas: “manga de ladrones”, “ignorantes”, “kukas, me encanta domarlos” y Cristina Kirchner “chorra” fueron solo algunas de las descalificaciones.
- Subió al ring al kirchnerismo, hoy reducido y debilitado.
Los libertarios comentaron desde el hemiciclo que estaban “muy divertidos” con el cruce y que “es natural que se dé; pero se los ve derrotados (a los kirchneristas)”. Luego argumentaron que las ofensivas “fueron mutuas” y que “es el Milei de siempre, que entiende que la espontaneidad es lo que le llega a la gente”. Otros defendieron el ataque con firmeza: “Hay que seguir dando pelea para que no vuelvan. No hay que relajarse”.
El diputado nacional y armador bonaerense Sebastián Pareja sostuvo, en diálogo con El Economista: “Por momentos fue cómico…por momentos a uno lo angustia un poco porque la defensa que encontrás del otro lado es arcaica, está injustificada. Esto es más o menos igual a que dentro de 20 años estemos hablando nosotros diciendo todo lo que tenemos que hacer porque no lo hicimos”.
“Está impresentable, inmaduro y excesivamente nervioso. Nosotros muy tranquilos escuchando”, comentó un diputado de Unión por la Patria durante el discurso, en diálogo con El Economista. “Lo vi en brote. Vino a satisfacer su problema de autoestima. Además es de cobarde insultar cuando no te pueden contestar”, agregó.
En la misma línea se expresó Juan Grabois en X: “Es de una atroz cobardía, siendo presidente, rodeado de custodios y con el único micrófono habilitado en el recinto, insultar a un rival sin posibilidad de defensa. Caso clásico de abuso de poder. Mientras más violentito se pone, más se nota que se le está acabando la nafta“.
- Una importante fuente de la bancada peronista indicó que se les había prometido un Milei “enfocado y sin golpes bajos”.
Diputados del mismo bloque referenciados en el Frente Renovador -liderado por el exministro de Economía Sergio Massa– también lamentaron los ataques: Sabrina Selva dijo a El Economista que fue un “papelón” y que “no les habló a los argentinos, sino a la oposición”.
Recién salido de la Asamblea Legislativa, Guillermo Michel, cercano al exfuncionario, aseguró que sintió “vergüenza ajena” y sostuvo que se trata de una estrategia de ridiculización al Congreso. “El grito constante demuestra inseguridad”, interpretó una legisladora del espacio.
Sin embargo, no solo el peronismo rechazó los insultos. La oposición dialoguista, e incluso clásicos aliados del Gobierno, compartieron los cuestionamientos.
Desde la Cámara, diputados del PRO, Provincias Unidas y la Coalición Cívica (CC) señalaron a El Economista que vivían los ataques al kirchnerismo como “una vergüenza”, una situación inesperada, “una falta de respeto” y una escena “vulgar y vergonzosa”.
“Un presidente es el primero que debe garantizar la concordia y paz entre los ciudadanos. No recuerdo antecedente alguno de despliegue de tanta violencia planificada ex profeso para conservar un enemigo y disimular las falencias de este gobierno”, escribió Carlos Gutiérrez (Provincias Unidas) en X.
Desde el mismo bloque, Pablo Juliano agregó: “Una vergüenza y una falta de respeto a todos los argentinos. Ver al Presidente perdido de bronca en el pasado, agitando consignas populistas fue lo único que nos dejó su discurso. Un verdadero desastre, ganar para volver al pasado”.
Por el contrario, el jefe del bloque PRO, Cristian Ritondo, dijo a El Economista que “el Presidente, fiel a su estilo, no se calla; el estilo de Milei es este, de frente y contestando con su estilo los ataques de los impresentables”. “Es bastante patético escuchar a quienes hundieron el país en la inflación, la miseria y el estancamiento gritar e insultar a un presidente que está revirtiendo el daño que hicieron”.
“Lo importante, de todos modos, está en el mensaje de lo que viene y los desafíos que tenemos por delante en el Congreso para consolidar los cambios que aun están pendientes”, concluyó.
¿Hubo anuncios?
El mandatario anticipó que este año habrá “nueve meses ininterrumpidos de reformas estructurales que van a rediseñar la arquitectura institucional de la Nueva Argentina”. Mencionó cambios en el sistema electoral -especialmente en lo que refiere al financiamiento partidario-, en la Justicia y la ratificación del acuerdo comercial con Estados Unidos, entre otras modificaciones.
Sin embargo, la oposición vio frustradas sus expectativas de anuncios. “No hizo ni una propuesta”, se quejó un diputado muy cercano al oficialismo.
“No hubo anuncios”, remarcaron desde Unión por la Patria. “Está hablando de un país que no existe. No dio ninguna precisión, fueron generalidades. El 60% del discurso fue hacia atrás”.
“Todas generalidades y anuncios grandilocuentes y megalómanos. Ni un anuncio concreto”, se quejó Maximiliano Ferraro (CC).
Sobre las reformas que planteó Milei, la diputada del PRO Daiana Fernández Molero sostuvo: “Es lo que quiero poder votar este año. Bajar impuestos, desregulación, ratificar el acuerdo con EE.UU., ingresar en tratados internacionales. Son todas medidas que Argentina necesita. Me pareció un buen discurso. Hay diferencias de formas“.
El Presidente también dedicó un pasaje a los empresarios, a quienes ya había atacado en redes durante las últimas semanas: “No he tenido reparo alguno en señalar como ladrones a un grupo de empresarios locales, fruto de su accionar comercial (…) Por eso defienden tanto a ‘Chatarrín de los tubitos caros’ (por Paolo Rocca). Si no hubieran estado ustedes (el kirchnerismo) rompiendo todo, seríamos un país grande”.
Al respecto, Fernández Molero expresó: “En lo que tiene que ver con proteccionismo y con todas las reglas que hacían que fuera un capitalismo de amigos y no de reglas, estoy a favor de remover esas cosas que favorecieron a un puñado de empresarios y estuvieron en contra de la mayoría de la población. Puntualizar en casos específicos quizás me resulta más ajeno”.

Una diputada libertaria advirtió que los insultos a los empresarios se acotan a los “prebendarios”. Uno de sus compañeros de bancada afirmó, en tanto, que fue un discurso “emocionante” y mostró su entusiasmo por las reformas aludidas, que anticipó a El Economista que emanarán de lo resuelto en el Consejo de Mayo.
Otro legislador oficialista sostuvo que “no es común” que esté comenzando el año ordinario “y ya haya (leyes) para mostrar”. “Hizo hincapié en la Argentina que quiere”, concluyó.


