Minutos antes de emprender el regreso a Argentina, El Economista dialogó con el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, en la gélida Manhattan.
El joven gobernador tuvo una intensa agenda de trabajo en Nueva York, que incluyó una reunión con inversores en el Consulado de Argentina, muy bien liderado por Gerry Díaz Bartolomé y en el Council of the Americas.
Torres nos dio su visión sobre la gira, el presente de su provincia y el de Argentina, el PRO, Provincias Unidas, el federalismo fiscal y otros temas más.

¿Cuál es el motivo central del viaje y qué receptividad has encontrado en los interlocutores con los que estuvo dialogando y presentando el caso de Chubut?
-El objetivo principal es mostrar un poco la vidriera de oportunidades que tenemos en la provincia. Es un momento bisagra. Además de buscar inversiones, tenemos una posibilidad muy importante de acceder a financiamiento para amortizar deuda vieja en mejores condiciones y también invertir en infraestructura. Chubut es una provincia petrolera con bonanzas naturales muy importantes pero también tiene un déficit de infraestructura y necesita inversión en acueductos, gasoductos, rutas. Estamos haciendo un esfuerzo fiscal muy importante en un momento difícil para poder hacer obras nacionales en el marco de un convenio de compensación de deuda que nos fue muy bien y, por otro lado, acceder a financiamiento para las obras de mayor escala como es el acueducto de Comodoro y demás.
¿Y creen que van a lograr la emisión de deuda?
-Creo que sí, porque lo que vemos es que los estados subsoberanos acceden incluso a mejores condiciones que el soberano. La perspectiva es buena. Estuvimos hablando con varios fondos, con bancos y la verdad es que están muy interesados. Además, Chubut tiene, a diferencia de otras provincias, respaldo en regalías lo que hace mucho más sólida cualquier emisión. El contexto es bueno dentro de la volatilidad política y económica de la Argentina. Hoy es un momento más que interesante para salir.
¿Hay un monto que están buscando aproximado?
-Estimamos entre US$ 400 y US$ 550 millones.
Cambió mucho la situación financiera de Argentina después de las elecciones del 26 de octubre. Si el que hubiera sacado 41% en las elecciones hubiera sido Fuerza Patria este viaje no se hubiera hecho y también se quitó la cuestión de la competencia electoral entre los gobernadores y el Gobierno nacional para retomar tema, por ejemplo, como la quita de retenciones al petróleo convencional ¿Cuán importante es eso para la provincia?

Muy importante. Estimamos que el impacto en reinversión de ese ahorro fiscal que tienen las operadoras es de más de US$ 270 millones en Chubut solamente. En la cuenca es mayor si sumamos a Santa Cruz. Lo más importante, más allá del impacto económico, es lo simbólico porque por primera vez el Gobierno nacional, una provincia, los gremios y el empresariado nos ponemos de acuerdo en una mesa de competitividad donde discutimos cómo ser más competitivos para hacer más amigables las inversiones en una cuenca que es madura y que necesita que tengamos una mirada específica y diferente a la del no convencional.
¿Tiene futuro el convencional en la Argentina? Porque ahora todas las luces y la atención se lo lleva el shale y Vaca Muerta…
Sí, y más en nuestra cuenca que tiene un crudo pesado, bajo en azufre que es muy demandado en el mundo y que las refinerías lo necesitan para el blend del refinado y que escasea. Si no tenemos políticas de fomento a la producción del crudo Escalante en menos de tres años vamos a tener que importar ese tipo de crudo y eso va directamente al precio del combustible y tiene un impacto inflacionario también. Es estratégico el fomento de las cuencas maduras, particularmente la del Golfo San Jorge. Hace poco YPF vendió un área muy importante, Manatiales Behr, por un monto muy importante y una inversión también de más de US$ 260 millones garantizada en la cuenca por un fondo americano. Es decir, nadie va a poner semejante cantidad de dinero si las perspectivas no son buenas más allá que como todo commodity fluctúa el precio y hoy tenemos un barril casi negativo.
Tema minería. Una provincia que no tenía minería hasta ahora era Mendoza y, tras una decisión de la Legislatura, empezará a tener parcialmente a través de un proyecto particular. ¿Hay perspectivas de que haya minería en Chubut en algún momento en el corto plazo o no es algo que esté en su cabeza ni es una demanda de la ciudadanía en este momento de Chubut?
-Hoy hay minería. Es errado pensar que Chubut no es una provincia minera porque primero es una provincia petrolera. Pudimos reconvertir el área al no convencional y hoy hay exploración no convencional que es muy similar al método de extracción del uranio. Hoy hay exploración de uranio y arena silicia en Chubut. Estamos en las mismas condiciones legales que Mendoza te diría. La única prohibición que existe es la utilización de cianuro pero sí hay un potencial enorme. Solamente hablando de uranio podríamos garantizar el 16% de la demanda que tiene hoy Estados Unidos de energía nuclear. Si no aprovechamos ese momento seríamos necios y eventualmente también avanzar más, pero es fundamental hacer las cosas bien y hacer las cosas bien implica no aprobar una ley entre gallos y medianoche de espalda de la ciudadanía, negociando cargos en la Justicia como hizo el Gobierno anterior y que terminó con la Legislatura prendida a fuego. Así que cuando las cosas se hacen bien de cara a la ciudadanía y debatiendo los temas de frente, las cosas suceden.
Hablando del Gobierno anterior, uno de los malos motivos por los que se hizo muy conocido sobre todo en la agenda nacional en Buenos Aires, fue la virulencia del conflicto docente y los pocos días de clase que tuvieron en aquellos años. El año pasado tuvieron el piso de 180 días y en 2025 terminarán arriba, casi en 190. Me imagino que es un logro importante para usted y para la provincia ¿Cómo lo lograron?

Hubo una ley muy importante, que fue bisagra, que es la ley de profesionalidad docente con un componente también de presentismo, que es algo de sentido común: si vas a trabajar, cobras, si no vas a trabajar, no cobras. Eso que parece sentido común, era una deuda pendiente de muchísimos años y se pudo reducir al mínimo la conflictividad gremial. Insisto, en un contexto difícil también, de baja de la coparticipación. También hubo un acuerdo multisectorial y un movimiento ciudadano de Juntos por la Educación en la que gremios, sector privado, la provincia, todos los municipios nos pusimos de acuerdo para decir ‘nunca más’ a atravesar una tragedia educativa como la que vivimos con el Gobierno anterior. Que generó réplicas muy fuertes de chicos que estaban en cuarto grado que no sabían leer ni escribir, incluso también con consecuencias emocionales muy duras para una generación. La verdad es que fue imperdonable eso y dar vuelta la página fue fundamental para poder garantizar la normalidad en una provincia que era noticia más por papelones institucionales o causa de corrupción, más que por buenas noticias como podemos ver ahora.

Yendo un poco más a la política, acaban de presentar la reforma laboral. ¿La van a apoyar desde Provincias Unidas?
-Quien cree que no es necesaria una reforma laboral es evidentemente necio. Teniendo más del 50% del empleo no registrado, yo veo con agrado y con optimismo que podamos discutir una reforma laboral. Si bien faltan detalles, vamos a estar acompañando una reforma que es necesaria para la Argentina. Parece revolucionario pero no es, ni más ni menos, que la revolución de la normalidad.
O sea, el foco está más puesto, más que en la creación de empleo en la formalización de todos esos millones que están en la informalidad…
-En un contexto recesivo hay que poner el foco en la creación de empleo. Hoy estamos en una discusión preideológica, con premisas como sostener el equilibrio fiscal, un tipo de cambio flotante y una modernización laboral. También hay discusiones que son incómodas pero necesarias, como la previsional, que es una bola de nieve que en algún momento nos va a aplastar. También están dadas las condiciones para generar los acuerdos y los consensos necesarios para una reforma fiscal donde sea vinculante la voz de los gobernadores.
Provincias Unidas no tuvo el desempeño electoral que algunos le presagiaban y estuvo debajo de las expectativas. Sin embargo, el espacio sigue cohesionado y tiene un bloque importante en el Congreso. Más allá de eso, le falta algo clave: un candidato a presidencial en 2027 porque los líderes están abocados a sus provincias y sus reelecciones y eso le quita quizás atractivo futuro al espacio.
-Sí, hubo un fenómeno muy fuerte de polarización. Todos los gobiernos caen en la trampa de fomentar esa polarización porque les es redituable en el corto plazo. Pero el caso de Juntos por el Cambio me parece que es el más nítido de lo peligroso que es muchas veces subir al ring sistemáticamente a la misma persona y me parece que parte del riesgo y la volatilidad política tiene que ver con que en ese esquema polarizado donde discutimos dos nombres propios, Milei o Cristina, o dos sectores. Y está el riesgo de que si le va mal a Milei volvemos a un populismo de izquierda: eso va a ser que nunca la Argentina pueda pensar políticas de Estado mediano y largo plazo. Por eso es necesario una opción republicana y federal. Es necesario que podamos consolidar este espacio y que podamos obviamente ser atractivos electoralmentes con un candidato o una candidata. Es muy difícil pensar en el pos-Milei sin Milei, por la fuerza gravitacional que tiene él como líder del espacio. Es necesario que haya un espacio que contenga a un electorado que hoy está acefalo de representación política.
¿Cree que también a Milei le sirve la polarización y que hasta cierto punto la estimuló un poco?
-Le sirve en la coyuntura electoral. Pero si cualquier inversor que venga a la Argentina no vea que haya un espacio que no está destinado a esa Argentina pendular que la queremos refundar cada dos o cuatro años también es malo para el país. Es malo para tener un país previsible en el tiempo. Creo que eso lo entiende también el Gobierno y por eso no ve con desagrado que surjan nuevos espacios. Es mezquino y es peligroso, insisto, caer siempre en lo políticamente conveniente para un espacio y no para la Argentina.
¿O sea que no descarta que Provincias Unidas tenga un candidato o candidata presidencial en el 2027?
-No descarto que el PRO tenga un candidato también en el 2027 en el marco de un frente más amplio. Lo dijo el propio Mauricio Macri. Me parece sano y bueno también para la Argentina.
Hablando del PRO, que está en un momento difícil. ¿Cómo lo estás viendo el PRO? ¿Tiene sentido político todavía su existencia? Lo dan por muerto algunos…¿Cómo describirías su presente?
-Yo hablo mucho con el presidente del partido, con Macri y creo que todos coincidimos en que los partidos que ponen más el foco en expulsar dirigentes están partidos destinados al fracaso. Los partidos tienen que poner el foco y la energía en contener, en ampliarse y en tener la sensibilidad de lo que demanda la ciudadanía. Si se pone en reglamentarista y burócrata o internista me parece que ahí sí el PRO está destinado a desaparecer. Las discusiones hay que darlas puertas adentro sin caer en esas pavadas de los que son guapos en las editoriales, en los off y dicen que van a hacer cosas que no van a suceder. A (Gisella) Scaglia no la van a echar porque nadie va a intervenir el PRO en Santa Fe. Muchos dirigentes no son conscientes del daño que hacen, sobre todo a los jóvenes que quieren continuar afiliados al PRO y que quieren tener una carrera política dentro del partido y que ven que estas cosas empañan un poco la mirada fresca que tuvo el partido en algún momento.
Estamos en un momento de cierta anarquía partidaria. Hay gente del PRO, la UCR y el PJ de un lado y gente del otro. También es un momento de flexibilidad y se puede dialogar con todos. ¿Dialogaría, por ejemplo, con un Larreta, un Lousteau o incluso con un Massa? ¿Se puede dialogar desde Provincias Unidas?
-Creo que hay, obviamente, límites. Si un espacio no es nítido, es un rejunte y Argentina no necesita un rejunte. Lo que sí se puede dar en el marco de un frente político es que cada partido tenga sus representantes y que haya una PASO, siempre que haya diferencias ideológicas que claramente no sean antagónicas. Yo no veo un acuerdo con el con Unión por la Patria que, es el espacio de Massa, porque es justamente lo que venimos combatiendo en nuestras provincias y creo que es parte del problema de la Argentina y no de la solución. Pero hay un sector del peronismo que creo que tiene un pensamiento más afín a una agenda de desarrollo productivista y de agregarle valor a nuestros recursos, de reivindicar esa Argentina del trabajo como puede ser el caso de (Juan) Schiaretti, que creo que representa muy bien también ese peronismo.
A Milei se le valoró mucho haber bajado la inflación la inflación. Si bien falta todavía, está bastante ganada esa batalla. ¿Qué cree que va a demandar la sociedad a futuro?
-Las demandas cambian. Es lo que pasó en Chubut. Por ejemplo, la educación: era el primer problema y hoy, cuando medís, es el problema número séptimo u octavo y se demandan otras cosas. Por ejemplo, hoy una de las principales demandas en Chubut es la construcción y la reparación de rutas que son nacionales. La discusión es si el Gobierno cree o sostiene que las únicas funciones que tiene son la macroeconomía, las relaciones exteriores y la seguridad exterior. Porque muchas de esas demandas que hoy están latentes, ¿quién se va a hacer cargo? Porque es una discusión de derechos y obligaciones y es la discusión que se viene. Es una discusión fiscal. Bueno, si vamos a hacer las provincias, entonces dejemos de cobrar impuestos que no se coparticipan y que tienen asignaciones específicas para hacer rutas, puertos y demás. Eso es absurdo.
Uno de los grandes problemas que tuvo el Gobierno este año, además de los temas de corrupción y demás, fue haber desatendido mucho la relación con las provincias y entrar una dinámica compleja, que después se prolongó por la campaña electoral. Ahora parecen haber aprendido que hay que tener un mejor diálogo con las provincias y de hecho pusieron un interlocutar hábil como Diego Santilli. ¿Santilli viene haciendo un buen trabajo en ese sentido?
-Santilli conoce a todos los actores. Yo lo conozco hace mucho tiempo. Tengo muy buena relación y creo que tiene las credenciales suficientes para hacer un buen trabajo en un sillón que es difícil. Considerando que no es de la Libertad Avanza y pertenece al PRO. Dentro de ese esquema creo que es un buen perfil para dialogar con todos y poder generar consensos con la transversalidad que necesitan reformas de la importancia como una reforma laboral o una reforma fiscal profunda.

¿Está en una posición complicada porque los gobernadores le piden mucho y por el otro lado él, que responde a los intereses de Caputo y Milei, tampoco tiene mucha rienda para para dar?
-No, es una posición complicada por lo que te decía antes. Las provincias nos hacemos cargo de la seguridad, la educación, la Justicia, la salud y ahora la infraestructura nacional…O sea hay una necesidad de descentralizar las arcas nacionales y él va a ser la ventanilla que va a tener que plantear esta discusión de derechos y obligaciones. Estamos en un momento bisagra. Estamos en un momento donde si se debate con seriedad y a conciencia, creo que puede ser muy importante para la Argentina o puede ser muy peligroso también porque relativizar la importancia de estas prestaciones que da el Estado y que en muchos casos no son rentables para que un privado se haga cargo es peligroso y el Ministro del Interior tiene que tener una mirada federal de la realidad de toda la Argentina. La realidad de la Patagonia, por ejemplo, es compleja pero también hay una oportunidad donde la mitad de las divisas que vienen dilapidando los distintos gobiernos nacionales salen de la Patagonia Sur. Yo estoy convencido que, para crecer, Argentina tiene que mirar al Sur y ahí hay que tener una mirada más allá de la negociación parlamentaria y estratégica para poder exportar más que lo que necesita la Argentina.
Hablaba de que Santilli habla con todos. Sin embargo, no ha invitado todavía, a los diálogos que tiene en Casa Rosada, a Axel Kicillof. ¿Qué piensa de eso? Es un gobernador importante.
-Desconozco…Creo que en algún momento por temas de Buenos Aires se van a tener que sentar. No solamente por la agenda nacional sino también las agendas provinciales. En las provincias viven argentinos de todos los colores partidarios. Viven libertarios y viven votantes del PRO que necesitan también que haya algún diálogo institucional para resolver problemas. En definitiva, de eso se trata gobernar también. Yo en eso no soy tan dogmático en el ‘ellos y nosotros’ porque, insisto, no podés condicionar a una provincia donde viven argentinos de todos los colores y de todos los partidos por una cuestión partidaria.
Una última. Cuando habló acá con inversores, ¿hay algunas dudas que plantean acerca del proceso que está pasando Argentina? Porque el país ha generado muchas veces entusiasmo en actores internacionales y en los privados, pero muchas veces las ha defraudado…
-Hay dudas sobre si la estabilidad es posible sostenerla en el tiempo y son dudas lógicas. En el transcurso de tres meses pasaste de un Gobierno que estaba supuestamente derrotado, donde Kicillof era presidenciable a otro mes donde el Gobierno resurgió empoderado y pasamos de un riesgo país de 1500 puntos a menos de 600, en un lapso tan corto, y la verdad que genera curiosidad sobre qué pasa en Argentina y por qué es tan volátil, desde lo político y lo económico. Hay distintas posturas. Yo escuché a muchos empresarios importantes, fondos y bancos muy optimistas sobre todo con reformas que hace a los cimientos de un país normal, y también otros con cierto escepticismo y esperando ver cuánto dura. El problema es que si cada dos años tenemos elecciones esa incertidumbre se puede esclarecer solamente en los años no electorales. Por lo tanto, a las inversiones a mediano o largo plazo es difícil poder garantizarles esa estabilidad.
La venta de las reformas es corta. Después del primer semestre de 2026, viene el Mundial y después se larga la campaña para el 2027…
-Por eso es importante aprovechar estos momentos de paz, de tranquilidad y también de riesgo país bajo para Argentina. Son ventanas que las tenemos que aprovechar inteligentemente y creo que en eso estamos las provincias y también la Nación.
